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Análisis

Salvador Allende: la vida por la dignidad de Chile

El 11 de septiembre se derrocó al presidente socialista chileno Salvador Allende, que prefirió combatir y luego suicidarse antes que entregar el Gobierno a unas Fuerzas Armadas que actuaban bajo las órdenes del Pentágono.

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Por Alejo Brignole.

El 11 de septiembre se derrocó al presidente socialista chileno Salvador Allende, que prefirió combatir y luego suicidarse antes que entregar el Gobierno a unas Fuerzas Armadas que actuaban bajo las órdenes del Pentágono.

La vida y la muerte de Salvador Allende Gossens tuvieron un carácter que se reiteró a lo largo de sus 65 años de vida: la dignidad personal y política como principio inalterable para cualquier acción.

Nacido en Santiago de Chile un 26 de junio de 1908, Salvador optaría en su juventud por elegir la profesión de médico especializado en cirugía, aunque estuvo políticamente activo desde sus años como estudiante en la Universidad de Chile.

Fue electo diputado antes de cumplir los 30 años y durante el gobierno de Pedro Aguirre Cerda (1938-1945) fue nombrado Ministro de Salubridad y más tarde electo senador, cargo que ejerció desde 1945 hasta 1970.

Convencido de que el socialismo era la vía necesaria y útil para cristalizar las reivindicaciones históricas de la sociedad chilena, fue candidato a presidente en cuatro ocasiones antes de ser electo en 1970. Si bien en las otras elecciones (en 1952, 1958 y 1964) tuvo suerte diversa, en los comicios de 1970 accedió a la presidencia obteniendo la primera mayoría simple -con un 36, 6 % del sufragio- como candidato de Unidad Popular, que era una coalición de partidos de izquierda. Mediante este triunfo, Allende se convirtió en el primer presidente de extracción marxista elegido en un sistema republicano.

Coherente con su ideario, intentó realizar una “vía chilena al socialismo” utilizando los mecanismos y herramientas del sistema democrático para crear un Estado Socialista. Algo que fue motivo de intensos debates en el seno de Unidad Popular, cuyos partidos integrantes tenían visiones disímiles -e incluso contrapuestas- sobre las estrategias que el nuevo Gobierno de Allende debía implementar para alcanzar esa vía al socialismo. ¿Se puede reemplazar o eventualmente destruir un esquema burgués utilizando las estructuras del propio Estado condicionado, diseñado, burocratizado y asumido como un instrumento de la burguesía?

He aquí el eje en el cual giró la rueda que movió la política chilena entre 1970-1973 bajo Unidad Popular. Planteamiento teórico que ya venía siendo estudiado incluso desde las más altas esferas soviéticas durante el secretariado general de Leónidas Brezhnev (1964-1982), las cuales veían en los gobiernos nacionalistas y antiimperialistas del Tercer Mundo un modelo para avanzar hacia formas de desarrollo no capitalista mediante procesos graduales no violentos. Teorizaciones que se adelantaron en tres décadas al otro gran experimento democrático-socialista que fue el proyecto bolivariano de Hugo Chávez. Sin embargo, el contexto internacional era otro, sobre todo en América Latina, en donde el triunfo de la Revolución Cubana en 1959 desató un conjunto de estrategias intervencionistas estadounidenses, en el marco de la Doctrina de Seguridad Nacional (véase en Democracia Directa el artículo sobre esta doctrina, en la edición del 4 de junio de 2017).

Washington no estaba dispuesto a que otro experimento socialista posibilitara a una nación latinoamericana la vía del desarrollo y el progreso fuera de la órbita hegemónica estadounidense. El presidente por entonces, el republicano Richard Nixon, había dado órdenes expresas de disponer todos los recursos para evitar la victoria de Allende, que competía con el derechista Jorge Alessandri, que además recibía apoyo financiero de la CIA y de la trasnacional norteamericana ITT (International Telephone & Telegraph).

Investido presidente el 3 de noviembre de 1970, Allende buscó afanosamente dotar a Chile de un marco legal y económico soberano, nacionalizando recursos estratégicos como el cobre -Ley N° 17.450 aprobada por el congreso- y cuya nacionalización afectó a empresas estadounidenses como la Anaconda Copper Mining Company, propiedad del clan Rockefeller, y la Kennecott Copper Corporation.

Antes del gobierno de Unidad Popular, las empresas norteamericanas controlaban el 80 por ciento de la producción nacional de cobre, que en 1970 suponía el 80 por ciento de las divisas ingresadas por exportaciones.

Allende también estaba decidido a encarar una reforma agraria y una reforma constitucional que posibilitara realizar la transición de una economía capitalista sustentada en unas minorías concentradoras de la riqueza, hacia la estructuración socialista del Estado que integrara y beneficiara a todas las clases populares.

Al igual que hoy sucede con los gobiernos bolivarianos, la prensa subsidiaria de los intereses de Washington le declaró la guerra al nuevo gobierno socialista, contaminando a la opinión pública con la idea de que Chile se acercaba hacia dictadura protocomunista, cuando en realidad jamás la democracia había sido celebrada en ese país con tanto ahínco y tanta legitimidad institucional.

Salvador Allede y sus allegados defendieron el palacio de la Moneda hasta que resulto imposible contener el fuego de artillería y los incendios que el ejército ocasionó para forzar el desalojo y concretar el Golpe de Estado. Poco después, Allende se quitaba la vida con ese mismo fusil AK 47 que aparece empuñando en la fotografía.

El diario, propiedad de la familia Edwars, históricamente vinculada a las clases dominantes, dueñas de los recursos, del suelo y las finanzas, fue el principal vocero de estos intereses. También se aliaron los periódicos La Tribuna y La Prensa entre muchos otros.

Años más tarde, una comisión investigadora del senado norteamericano presidida por el senador norteamericano Frank Church, sacó a la luz las intensas relaciones entre varias Administraciones norteamericanas y los golpes de Estado, el financiamiento a la prensa y las operaciones desestabilizadoras en América Latina. El Comité Church o Select Comitee to Study Governmental Operations with Respect to Intelligence Activities (su nombre oficial en inglés) analizó los sobornos y las planificaciones destinados a debilitar el gobierno de Allende. Incluso los intentos para evitar que ganara las elecciones en los años previos.

En uno de los apartados del informe, titulado: “Alcances De La Acción Encubierta En Chile – Apoyo a medios de comunicación” se señala: “Desde 1953 hasta 1970 la CIA en Chile subvencionó empresas de radio, revistas escritas por círculos intelectuales, y un periódico derechista semanal”. Y añade “Con mucho, el mayor –y probablemente el más significativo– caso de apoyo a organizaciones de comunicación fue el dinero suministrado a El Mercurio (…) Un memorándum de la CIA concluyó que El Mercurio y otros medios de comunicación apoyados por la agencia habían jugado un papel importante en la puesta en marcha del golpe militar del 11 de septiembre de 1973 que derrocó a Allende.”

Las profundas reformas y el criterio redistributivo del período socialista de Chile fueron utilizadas como excusa para justificar un deterioro económico creciente. Esta desestabilización económica inducida -tal como hoy sucede en Venezuela- resultó un arma útil para lograr que los resultados políticos favorecieran las protestas de unas clases medias carentes de visión estratégica y manipuladas mediáticamente.

Resultaría imposible en este espacio enumerar las batallas políticas que debió atravesar el presidente Allende en sus tres años de gobierno. Baste decir que su proyecto no conoció tregua para poder llevarlo hasta una victoria social definitiva y perdurable. Diversas crisis institucionales –con el Poder Judicial, con las Fuerzas Armadas, y una creciente y artificial violencia política en las calles propiciada por operaciones de la CIA– completaron el escenario para que el 11 de septiembre de 1973 se produjera la asonada militar que derrocaría a Salvador Allende. El denominado Proyecto FUBELT era el nombre clave de las operaciones que la CIA ejecutaba en Chile para la caída de Allende. Fue el general Augusto Pinochet, en el que Allende confiaba, el que encabezó un golpe que fue cruento.

11 de septiembre de 1973 – El cuerpo del presidente Allende tras haberse disparado en la cabeza una ráfaga de fusil, para no entregarse a a los golpistas.

Fiel al mandato de su pueblo, Allende jamás se rindió o entregó el gobierno a los emisarios del imperialismo. La casa de gobierno –el palacio de La Moneda– fue bombardeado e incendiado, pero Allende resistió con sus funcionarios más cercanos y fieles. Finalmente a las 14:20 de ese nefasto día para América Latina y para Chile, Allende ordena deponer las armas, aunque él no lo hará jamás, pues en la intimidad de su despacho se disparará en el mentón con el mismo fusil AK-47 con que defendió la constitucionalidad de su país. Horas antes había dirigido unas palabras a la sociedad chilena y entre ellas, sentenció: “Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos”.

Análisis

La hidrovía del rio Paraná: una cuestión geopolítica 

El juez federal Daniel Rafecas rechazó este jueves el pedido para frenar la licitación de la hidrovia del Paraná. ¿Por qué?

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Por Jesús Rivero*

Quizá, porque el congresista republicano Brian Mast, presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de EEUU y aliado de Donald Trump habia enviado una carta al Secretario de Estado Marco Rubio alertando sobre una “influencia maligna china» en la puja del contrato.

No es casualidad que esa misma semana el asesor presidencial Santiago Caputo viajó a Washington y se reunió con Mast, Michael Jensen, director senior del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional, y con el embajador argentino Alec Oxenford. La licitación explicita mas grande del ejecutivo de Javier Milei, es una cuestión de geopolítica. 

La hidrovia del rio Paraná-Paraguay es la principal via navegable de exportación Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia y Uruguay. Por la hidrovia circula el 80% de las exportaciones agroindustriales argentinas, más de 80 millones de toneladas de granos y sus derivados por año.

El contrato que se esta licitando contempla el dragado, redragado, balizamiento y mantenimiento de la via navegable Troncal por 25 años, con inversiones estimadas en 10.000 millones de dolares y una facturación anual de entre 200 y 300 millones. Jan De Nul, la empresa belga que opera el canal desde 1995 compite contra DEME (también belga) que incorporo al fondode inversiones estadounidense KKR, a Great Lakes Dredge y Dock y a Clear Street para fortalecer su oferta con capital norteamericano. Aunque el Gobierno excluyó  de la licitación a empresas estatales extranjeras, lo que dejo afuera a las chinas, no le impide la disputa e influencia del gigante asiático. 

El núcleo de las denuncias sobre la licitación apunta en primer lugar hacia los hermanos Juan, Patricio y Georgi Neuss, amigos de Santiago Caputo. A través de su firma Edison Energía fundada apenas un año antes de empezar a ganar licitaciones, se adjudicaron la concesión de Transener por 300 millones de dólares junto a Genneia, de Jorge Brito (h) y ganaron las concesiones de las represas Alicurá y Cerros Colorados.

Pasaron de tener una sola distribuidora eléctrica en la Patagonia a operar en toda la cadena eléctrica del pais: generación, transporte y distribución.

¿Los Neuss y Caputo, son familia?

Los Neuss financian la Fundación Faro que conducen Agustín Laje y Francisco Caputo, Hermano de Santiago Caputo. Son dueños del Yacht Club donde se organizan cenas para recaudar fondos para La Libertad Avanza. En febrero de 2025 aportaron 35 millones de pesos a la estructura partidaria para las elecciones de medio termino. Y, Servimagnus, el socio local de Jan De Nul esta vinculado al Grupo Román, que también aparece en el mapa de subcontratistas junto a los Neuss.

El otro punto de tensión es de escala geopolítica ya que alertaron a EEUU de una presunta influencia China en la oferta de Jan De Nul. El consorcio liderado por DEME que quedo en segundo lugar en la evaluación técnica traslado a funcionarios de Washington que Servimagnus  el socio local de Jan De Nul  tendría vinculos con empresas chinas a traves de Agrofina y esa conexión representaria “un riesgo para la seguridad nacional de Argentina y Estados Unidos”. Eso describe la carta que Mast envió a Rubio, elevando la cuestión al terreno diplomático. Y, temiendo perder el negocio geopolítico en terminos de intereses de Estados Unidos y violando el derecho internacional en relación a la soberania e intereses del Estado-Nación de Argentina.

Jan De Nul y Servimagnus no se responsabilizan de tales acusaciones en un comunicado que explicita “las referencias que buscan instalar un supuesto vinculo de JDN y Servimagnus con capitales chinos son falsas y malintencionadas». Asimismo respondieron  que DEME habia integrado un Joint Venture con firmas chinas en la licitación corta de la Hidrovia de 2022 y en proyectos en Ecuador

En lo que respecta al Gobierno, se defiende y argumenta que la licitación fue auditada por la UNCTAD y que conto con mesas participativas con exportadores, cerealeras y entidades industriales. 

¿Y Rafecas, para quien juega?

Las denuncias no llegaron solo desde el frente internacional y la oposición. La semana pasada la Procuraduría de Investigaciones Administrativas emitió un dictamen formal ante la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 9 advirtiendo sobre “serías irregularidades en el proceso”.

El organismo señalo ausencia de estudios de impacto ambiental, incumplimiento del Acuerdo de Escazú, falta de participación de las provincias ribereñas,clausulas restrictivas en las impugnaciones,  que exigen una garantía de diez millones de dólares para cuestionar decisiones administrativas y riesgos de direccionamiento del proceso. Fue el tercer informe crítico emitido sobre la licitación.

El diputado nacional Jorge Taiana tomó ese dictamen como base para presentar un nuevo proyecto de resolución en la Cámara de Diputados exigiendo la suspensión inmediata de la licitación. “El Gobierno debe suspender inmediatamente esta licitación y garantizar un procedimiento trasparente», afirmó, Taiana.

Sin embargo el juez Rafecas rechazo el pedido de suspensión cautelar el jueves 21 de mayo. Rafecas coincidio con el dictamen del fiscal Guillermo Marijuan y concluyo que no existen elementos suficientes ni un riesgo concreto que justifique detener el proceso. Con este posicionamiento que no es nuevo, esta claro para quien juega Rafecas.

Hoy, como hace decadas la hidrovia más importante de Sudamérica, responde a los intereses del lobby internacional, como Rafecas, y como Santiago Caputo que corre a dar explicaciones a los dueños de todo. 

*Escritor y activista político militante de Podemos Argentina. (fundador del Frente de Liberación Socialista en Argentina)

 

 

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