Región
Perú en vilo: el empate técnico entre Sánchez y Fujimori puede durar hasta el 15 de julio
El conteo rápido de Ipsos y Transparencia Internacional ubicó al centroizquierdista Roberto Sánchez con el 50,3% de los votos frente al 49,7% de la derechista Keiko Fujimori, una diferencia de apenas 0,6 puntos dentro del margen de error. El escrutinio definitivo, voto por voto, culmina el 15 de julio, y la proclamación del ganador dependerá del resultado de ese proceso exhaustivo.
El escrutinio definitivo en Perú cerrará el 15 de julio tras un empate técnico en el balotaje
Perú amaneció este lunes sin presidente electo. La segunda vuelta presidencial del domingo 7 de junio entre el centroizquierdista Roberto Sánchez y la derechista Keiko Fujimori dejó un resultado tan ajustado que el país andino deberá esperar hasta mediados de julio para conocer quién ocupará la Casa de Pizarro. El escrutinio definitivo, que procesa las actas voto por voto, cerrará el 15 de julio, apenas dos semanas antes de la transferencia de mando prevista para el 28 de ese mes, según confirmó el Jurado Nacional de Elecciones (JNE).
El conteo rápido y la guerra de cifras
Los boca de urna conocidos al cierre de la votación indicaban que Fujimori, hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori, marchaba al frente con el 50,7% contra el 49,3% de Sánchez, exministro del depuesto expresidente Pedro Castillo. Sin embargo, el conteo rápido posterior de Ipsos y Transparencia Internacional, realizado sobre una muestra estadística de más de 1.000 actas tanto en mesas del Perú como del exterior, invirtió los resultados: Sánchez quedó con el 50,3% y Fujimori con el 49,7%.
El presidente de Ipsos Perú, Alfredo Torres, calificó la situación como un «empate técnico», dado que la diferencia de 0,6 puntos se encuentra dentro del margen de error del 1,9% del instrumento. El conteo rápido, por tratarse de una muestra sobre actas y no de declaraciones a la salida del cuarto oscuro, se considera metodológicamente más preciso que el boca de urna tradicional.
Reacciones inmediatas: victoria anticipada y cautela opositora
Ante sus seguidores, Sánchez afirmó que «recuperaremos el gobierno para el pueblo», en un mensaje que sus adversarios interpretaron como una declaración de victoria prematura. Desde el espacio fujimorista, Keiko Fujimori respondió con cautela táctica: «Nadie ha ganado en Perú», señaló, y exigió que se cuente el cien por ciento de las actas antes de sacar conclusiones. En paralelo, advirtió que sería «irresponsable» atribuir una victoria a partir de los datos del conteo rápido, en una posición que sus críticos leyeron como una apertura a disputar el resultado si el escrutinio final no le es favorable.
La historia reciente da motivos para esa cautela. En la segunda vuelta de 2021, Pedro Castillo derrotó a la propia Keiko Fujimori por menos de 44.000 votos, en un proceso que la candidata derechista intentó impugnar durante semanas antes de que el JNE proclamara al ganador.
El nuevo proceso de recuento y el calendario electoral
La demora hasta el 15 de julio responde a un cambio procedimental concreto. La vocera del JNE, Grecia Rentería, explicó que la proclamación de los resultados se extenderá por la introducción de un proceso obligatorio de recuento de votos en las mesas impugnadas o con observaciones. «La proclamación para la segunda vuelta es a mediados de julio, debido a que hay todo un proceso nuevo, que es el recuento de votos», precisó Rentería, quien además advirtió que durante estas elecciones las actas con observaciones se incrementaron en más del 50% en relación a comicios anteriores, lo que complejiza aún más el cuadro.
El contexto de una democracia en tensión permanente
El resultado incierto se produce en un país que acumula ocho presidentes en una sola década y donde ninguno de los dos candidatos del balotaje logró superar el techo de adhesiones que marca a una democracia consolidada. En la primera vuelta del 12 de abril, más del 70% del electorado no votó por ninguno de los dos finalistas, lo que convierte al ganador en un presidente con legitimidad de origen limitada en términos de representación popular.
Sánchez, exministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Castillo, llegó al balotaje desde el quinto lugar en las encuestas previas a la primera vuelta, con un caudal electoral fuertemente anclado en el interior del país y las zonas rurales. Fujimori, en su cuarta candidatura presidencial, mantuvo su base tradicional en Lima y la costa, pero cargó durante toda la campaña con el peso del legado autoritario de su padre y sus tres procesos penales previos.
La fractura territorial entre una Lima que favoreció al fujimorismo y un interior que se inclinó por Sánchez reprodujo, con matices, la misma geografía política de la elección de 2021. Ese mapa de la desigualdad peruana, que divide al país entre la capital modernizada y las provincias históricamente relegadas, es el verdadero telón de fondo de un empate que no es solo estadístico, sino profundamente político y social.
Puntos clave:
– El conteo rápido de Ipsos y Transparencia Internacional ubicó a Sánchez con 50,3% y a Fujimori con 49,7%, dentro del margen de error del 1,9%.
– El JNE confirmó que el escrutinio definitivo cerrará el 15 de julio, dos semanas antes de la transferencia de mando prevista para el 28 de julio.
– Las actas con observaciones se incrementaron en más del 50% respecto a comicios anteriores, lo que explica la demora en el escrutinio.
– Fujimori rechazó declarar derrota y exigió el conteo del 100% de las actas.
– Más del 70% del electorado peruano no votó por ninguno de los dos finalistas en la primera vuelta del 12 de abril.
Investigación 🔎
Un sicario habló: el objetivo del ataque a Beller era “un argentino”
Aldo Silva Peña, apodado «Juancho», reconoció su participación en el atentado del 17 de agosto pero dijo que no disparó y que la idea era darle «un susto» a la abogada, no matarla. Afirmó que quienes lo contrataron ahora lo quieren silenciar.
Uno de los presuntos sicarios identificados por la Fiscalía de Bolivia en el ataque contra la abogada Nadia Beller rompió el silencio y publicó un video en redes sociales en el que reveló que el verdadero objetivo de la operación no era la expareja de Fernando Cerimedo sino, según sus propias palabras, «una personalidad gaucha, argentina» cuyo nombre no precisó. La declaración agrega una nueva capa de opacidad a una causa que ya involucra a un asesor clave de la campaña de Javier Milei, una red de intermediarios en Cochabamba y posibles vínculos con estructuras del Estado boliviano.
«La intención no era rematarla»
Aldo Silva Peña, identificado por la Policía boliviana junto a E. D. J., alias «Don Fiti», como uno de los participantes directos del ataque ocurrido el 17 de agosto en Santa Cruz de la Sierra, grabó y difundió por su cuenta un video en el que admitió haber brindado «cierta logística» para el operativo, aunque negó haber sido quien disparó y también haber conducido la motocicleta utilizada en el hecho.
En su relato, Silva Peña sostuvo que «el objetivo principal no era matar a esa señora» y precisó que la consigna era pegarle un susto a Beller, robarle la cartera y retirarse. «La intención no era, después que estuviera en el piso, rematarla», indicó, y aclaró que tampoco estaba previsto quitarle los teléfonos, aunque uno de los dispositivos terminó en manos de los atacantes, según consta en las actuaciones judiciales previas.
La versión de «Juancho» contrasta con la gravedad de las heridas que sufrió Beller: impactos de bala en el pecho, el costado y el brazo. La abogada sobrevivió fingiendo estar muerta y desde su internación en el Hospital Las Américas de Santa Cruz señaló a Cerimedo como el autor intelectual del ataque.
La cadena de mando: «Toño» y la Gobernación de Cochabamba
Uno de los elementos más relevantes del video es la descripción que Silva Peña hizo de la cadena de órdenes. Según afirmó, por encima de él había tres personas que «fueron los que pagaron y mandaron a hacer esto». Entre ellas mencionó a un hombre al que identificó como «Toño», quien lo habría contactado por teléfono y, según indicó, trabajaría en la Gobernación de Cochabamba. También nombró a «un tal Chino», a quien le atribuyó haber realizado tareas de seguimiento e inteligencia sobre Beller.
Silva Peña relató que fue enviado en dos oportunidades a Bulo Bulo, localidad del departamento de Cochabamba: la primera para recibir teléfonos e información sobre el caso y la segunda para buscar dinero y nuevas instrucciones. La mención de un vínculo con la Gobernación provincial abre una línea de investigación que los fiscales bolivianos deberán verificar, dado que hasta el momento las pesquisas se concentraron en el entorno inmediato de Cerimedo.
«Me quieren silenciar»
La decisión de hacer pública su versión antes de entregarse a la Justicia respondería, según el propio Silva Peña, al temor a ser eliminado. «Las personas que me contrataron en estos momentos me quieren silenciar, me quieren matar, me quieren callar», afirmó, y advirtió que esos individuos no quieren que hable ni con la Policía ni con los medios de comunicación. Dijo estar dispuesto a entregarse, pero exigió garantías previas para hacerlo.
La Fiscalía boliviana ya tiene detenidos con prisión preventiva a Paola A. V. A., pareja de Silva Peña, y a Roger A. C., identificado como quien habría provisto el arma. Además, los investigadores emitieron una orden de captura contra una exfuncionaria de la Aduana boliviana, cuya identidad no fue divulgada. El expediente contempla también a «Don Fiti» como partícipe directo, sin que hasta el cierre de esta edición se informara su detención.
Cerimedo, con segunda preventiva de 180 días
Fernando Cerimedo permanece detenido en Bolivia bajo una segunda prisión preventiva de 180 días, dictada por la Justicia de Santa Cruz de la Sierra en el marco de la investigación por tentativa de feminicidio. El consultor político, figura clave en la construcción de la imagen digital de Milei y fundador de La Derecha Diario, se negó a declarar ante los fiscales en instancias previas del proceso; su defensa adoptó la estrategia del silencio. Las nuevas revelaciones de Silva Peña podrían reorientar la investigación hacia actores hasta ahora no identificados formalmente en el expediente.
Puntos clave
- Aldo Silva Peña, apodado «Juancho», reconoció haber brindado logística en el ataque pero negó haber disparado o conducido la moto.
- Afirmó que el objetivo real era «una personalidad argentina» y que la consigna sobre Beller era darle un susto y robarle la cartera.
- Mencionó a «Toño», supuestamente vinculado a la Gobernación de Cochabamba, como uno de los tres mandantes del operativo.
- Dijo temer por su vida y exigió garantías antes de entregarse a las autoridades bolivianas.
- La Justicia boliviana mantiene a Cerimedo con una segunda prisión preventiva de 180 días por tentativa de feminicidio.
-
Investigación 🔎14 horasVenden una calle pública de Morón a precio vil para beneficiar a una empresa privada
-
Industria6 díasCoca-Cola cerró su histórica planta de Ventura tras 114 años y reubicará a 78 de sus 85 trabajadores
-
Actualidad4 díasEl acuerdo Tini-Stoessel y la disputa por las cuentas corporativas
-
Geopolítica 🌎2 díasChina convocó al embajador argentino en Beijing por los dichos de Juan Doe sobre la catástrofe en Nepal
-
Economía 💲6 díasMichel sostuvo que el superávit de Milei “es artificial” y que la “economía real” está en caída libre
-
Economía 💲6 díasEl 95,3% de los depósitos de Caputo está en el exterior: US$ 13 millones y un patrimonio que creció 62% en un año
-
Fórmula 13 díasColapinto regresa al Templo de la Velocidad, donde nació su historia en la F1
-
Economía 💲3 díasEscandalosa privatización de Transener: los compradores ya cobraron US$44 M en dividendos generados bajo control estatal
