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La funcionaria a cargo de reclamar por Malvinas forma dirigentes con la Embajada británica

La secretaria de Malvinas, Paola Di Chiaro, cofundó la Fundación Argentina Global, que lanzó un programa de formación de dirigentes junto a la Embajada del Reino Unido y el programa de becas Chevening del Foreign Office. La situación encendió alarmas en el Congreso, donde bloques de Unión por la Patria presentaron proyectos de repudio e informes al Ejecutivo, en momentos en que el propio Milei anunció sanciones contra empresas que operen en las islas.

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La funcionaria de Cancillería que contradice la nueva política de Milei sobre Malvinas.

Mientras Javier Milei protagonizaba este jueves una cadena nacional para anunciar sanciones contra petroleras que operen en las Islas Malvinas y la construcción de una base naval en Tierra del Fuego, una información circulaba en paralelo y tensaba la coherencia interna del propio gobierno: la secretaria de Malvinas, Antártida, Política Oceánica y Atlántico Sur, Paola Di Chiaro, figura como cofundadora de la Fundación Argentina Global, una organización que acaba de lanzar el Future Leaders Programme Argentina en articulación con la Embajada del Reino Unido y Chevening, el programa de becas del Foreign Office británico.

La información fue publicada por el periodista Nicolás Lantos. En el anuncio de la convocatoria aparecen tres logos en el encabezado: el de la Fundación Argentina Global, el de la Embajada Británica en Argentina y el del programa Chevening. El detalle no es menor: Di Chiaro ocupa desde enero de 2024 el cargo que tiene como misión central sostener el reclamo de soberanía argentina frente al país que controla militarmente el archipiélago desde 1833.

Un programa, tres logos y una funcionaria en el centro

El Future Leaders Programme Argentina convoca a estudiantes universitarios avanzados y graduados recientes de todo el país para participar en talleres, encuentros con especialistas y actividades vinculadas a política internacional. La iniciativa fue lanzada en las últimas semanas por la Fundación Argentina Global, que Di Chiaro cofundó junto a Fulvio Pompeo, exsecretario de Asuntos Estratégicos durante la gestión de Mauricio Macri. Pompeo participaría de la apertura del programa.

Chevening opera en la Argentina desde la década de 1990 como uno de los instrumentos de soft power más consolidados del gobierno británico. Selecciona a diplomáticos, dirigentes políticos, empresarios, académicos y otros perfiles para formarlos en el Reino Unido bajo la óptica de la política exterior de Londres. Esta nueva variante local incorpora talleres virtuales, encuentros institucionales y visitas de formación en el país, con el respaldo explícito de la representación diplomática británica.

La pregunta que se instala no es si los participantes del programa son eventuales agentes del Foreign Office, sino si resulta compatible, desde el punto de vista institucional y geopolítico, que la funcionaria responsable del área de Malvinas conserve vínculos activos con una organización que forma cuadros bajo el patrocinio de la diplomacia del país que ocupa el archipiélago.

El Congreso reacciona: repudio y pedido de informes

La situación derivó en una respuesta legislativa. Un grupo de diputados nacionales de Unión por la Patria calificó el caso como una «situación de gravedad institucional inadmisible» y presentó dos proyectos: uno de repudio a la participación de Di Chiaro y otro de pedido de informes al Poder Ejecutivo. En los fundamentos de ambos textos, los legisladores señalaron que la funcionaria «reviste como fundadora y miembra activa» de Argentina Global y que la entidad privada organiza actividades de capacitación «de manera conjunta con la Embajada del Reino Unido».

«La formación de cuadros políticos en articulación con el Foreign Office no es una mera actividad académica: es, en términos geopolíticos, la facilitación de herramientas de influencia e injerencia extranjera en los asuntos estratégicos de la Patria», sostienen los legisladores en los fundamentos. Y agregan que «sostener en un cargo de tan alta sensibilidad a una funcionaria que interviene activamente en programas auspiciados por la diplomacia del país ilegítimamente ocupante demuestra una preocupante liviandad».

El doble discurso en tiempos de Sea Lion

La tensión se vuelve más aguda por el contexto en el que emerge. Este mismo jueves, Milei habló en cadena nacional para criticar el proyecto de explotación petrolera offshore Sea Lion, impulsado por las empresas Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, y anunció que firmará un decreto para agilizar los procedimientos sancionatorios que establece la Ley 26.659 contra quienes participen de iniciativas de extracción de petróleo en las Islas Malvinas. «Quienes operan en nuestras islas a espaldas del Gobierno argentino tendrán que elegir entre una apuesta ilegal en un territorio disputado y una operación rentable y segura en un país soberano con reglas claras y previsibilidad. No se pueden hacer las dos cosas», dijo el Presidente.

También anunció que enviará al Congreso un Proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional y que dispondrá mayores recursos al Ministerio de Defensa para construir una base naval en Tierra del Fuego: «Esta base nos convertirá en el polo logístico más importante del Atlántico sur y será fundamental para la proyección geopolítica de la Argentina». Milei también remarcó que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que su país está reevaluando su posición sobre las Malvinas.

La distancia entre ese discurso soberanista de cadena nacional y la realidad de una funcionaria que, desde la propia área de Malvinas, mantiene vínculos institucionales activos con la diplomacia británica instala una pregunta que el gobierno no respondió: ¿cómo se sostiene la coherencia de la política exterior cuando la secretaria responsable del reclamo copatrocina programas del Foreign Office?

Di Chiaro, una funcionaria que sobrevivió a dos cancilleres

Paola Di Chiaro ocupa su cargo desde el inicio de la gestión Milei, en enero de 2024, y se mantuvo en funciones pese a los cambios en la cúpula de la Cancillería: sobrevivió a las salidas de Diana Mondino y Gerardo Werthein. Ni la gestión oficial ni la propia funcionaria emitieron declaraciones públicas sobre su vínculo con la Fundación Argentina Global ni sobre el programa lanzado junto a la Embajada Británica.

Puntos clave

  • Paola Di Chiaro, secretaria de Malvinas desde enero de 2024, cofundó la Fundación Argentina Global junto al exfuncionario macrista Fulvio Pompeo.
  • La fundación lanzó el Future Leaders Programme Argentina con el respaldo de la Embajada del Reino Unido y el programa de becas Chevening del Foreign Office.
  • Diputados de Unión por la Patria presentaron proyectos de repudio e informes al Ejecutivo, calificando la situación como «gravedad institucional inadmisible».
  • El mismo día, Milei anunció en cadena nacional sanciones a empresas que operen en Malvinas y la construcción de una base naval en Tierra del Fuego.
  • La gestión no emitió ninguna respuesta pública sobre los vínculos de Di Chiaro con la iniciativa respaldada por la diplomacia británica.

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Milei recibió a Landau con la ley Malvinas en revisión por reclamo de EEUU

El vicesecretario de Estado Christopher Landau fue recibido en Casa Rosada un día después de admitir que Washington sigue de cerca el impacto de la ley de Soberanía sobre sus empresas, mientras el oficialismo acepta limitar las sanciones y sumar controles al proyecto.

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El Argentino Diario-Quirno-Christopher Landau.
Malvinas y soberanía, pero con aval de Washington, el aliado de Milei cuida a sus empresas y quiere cerrar el C-24.

La ley que Milei presentó en cadena nacional como respuesta a un peligro para la causa Malvinas llegó a la reunión con su aliado estadounidense con las sanciones en revisión. El Gobierno recibió al funcionario de Washington que un día antes había admitido la preocupación de su país por las empresas que podría alcanzar el proyecto.

Javier Milei recibió este viernes en Casa Rosada al vicesecretario de Estado de los Estados Unidos, Christopher Landau, número dos de Marco Rubio. Según el parte de la Oficina del Presidente en X, participaron el canciller Pablo Quirno y el embajador argentino en Washington, Alec Oxenford; por la delegación estadounidense, el embajador Peter Lamelas, el secretario adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, y la asesora principal del área, Viviana Bovo. El encuentro estaba previsto para las 11. El Gobierno no informó qué se habló ni si hubo compromisos sobre la ley.

Las empresas, en el centro de la escena

El jueves, en conferencia de prensa en el Palacio San Martín junto a Quirno, Landau dijo que las leyes argentinas son un asunto del país, pero admitió que su gobierno observa «obviamente» los intereses de las empresas estadounidenses. Sostuvo que es natural que cualquier país se preocupe por eso y agregó que Estados Unidos respeta el proceso legislativo argentino. Según trascendió, el embajador Lamelas ya había transmitido a funcionarios argentinos la inquietud de Washington y de empresas norteamericanas por el alcance del Título I del proyecto.

Qué sanciona el proyecto y qué cambia

El proyecto 0010-PE-2026 modifica la Ley 26.659, sancionada en 2011 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, y apunta al proyecto petrolero Sea Lion, a cargo de las compañías Navitas Petroleum (israelí) y Rockhopper Exploration (británica). Milei lo anunció en cadena nacional el 3 de septiembre, junto con un decreto para agilizar los procedimientos sancionatorios, e incluye juicios en ausencia y la creación de un Consejo de Seguridad Nacional. Quirno lo defendió y dijo que la ley vigente no da todas las herramientas necesarias para proteger los intereses nacionales en el Atlántico Sur.

La redacción original alcanzaba también a firmas asociadas a esas compañías en otros emprendimientos. Las penalidades podían llegar a filiales, accionistas, intermediarios financieros y proveedores. El proyecto se envió a Diputados a mediados de septiembre y todavía no tiene dictamen: el titular de la Cámara, Martín Menem, no logró reunir las voluntades para firmar uno unificado.

De acuerdo a versiones extraoficiales, tras las conversaciones con el PRO, el MID y la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina (AmCham), el oficialismo aceptó cambios. Las sanciones quedarían limitadas a operadoras directas, licenciatarias, proveedores y accionistas directos de proyectos ilegales, lo que dejaría afuera a los fondos de inversión indirectos. Se crearía una Comisión Bicameral que audite al Consejo de Seguridad Nacional, se acotaría la intervención de las Fuerzas Armadas en infraestructura crítica a casos de amenaza a la defensa y se reformularía el artículo 111, que penaliza la injerencia extranjera y la desinformación, con excepciones para el periodismo, la investigación académica y la diplomacia. El oficialismo apuntaría a un dictamen hacia fines de octubre (se mencionó el martes 27), sin fecha cerrada.

El C-24, en la agenda de reformas de Trump

Estados Unidos pidió el 15 de octubre, ante la Cuarta Comisión de la Asamblea General de la ONU, terminar el mandato del Comité Especial de Descolonización (C-24) y calificó algunas de sus actividades de «despilfarro de recursos». Landau lo encuadró en una reforma general de los organismos multilaterales. Afirmó que existen numerosos comités que no hicieron casi nada y sostuvo que el C-24 tomó posiciones bastante radicales contra Estados Unidos, como en el caso de Puerto Rico. Pidió además no leer la iniciativa como un tema ligado a Malvinas.

Quirno calificó el reclamo argentino de «innegociable» y dijo que la eventual desaparición del comité no cambia la posición del país, aunque reconoció que es un foro de interés porque allí se presenta el reclamo cada año. Solo la Asamblea General puede poner fin al mandato del C-24 y hasta ahora no se presentó ni se votó una resolución para disolverlo. El mismo 15 de octubre, la Argentina se abstuvo en dos de los 23 proyectos sobre descolonización de la Cuarta Comisión: Quirno lo atribuyó a razones técnicas, mientras la oposición lo interpretó como un gesto hacia Washington y el excanciller Jorge Taiana advirtió que la abstención terminó favoreciendo la posición estadounidense.

En la Casa Rosada admitieron que la iniciativa estadounidense llegó en un momento incómodo para el debate de la ley. Funcionarios del Ejecutivo sostuvieron que la eliminación del comité no sería favorable porque permite sostener el reclamo jurídico argentino, aunque no esperan avances concretos en la disputa de soberanía.

Alineamiento total, soberanía con matices

Landau aseguró que no hay otro país en todo el mundo con el que Estados Unidos esté tan alineado y habló de una nueva era dorada para la Argentina. Quirno detalló que Washington aprobó US$13 millones para programas contra el narcotráfico (US$7,5 millones para proyectos en el país) y se anunció un aporte no reembolsable de US$15 millones para un centro de operaciones de ciberseguridad.

Consultado sobre si el respaldo estadounidense depende de una reelección de Milei en 2027, Quirno respondió que el único condicionamiento es mantener el rumbo económico. El martes, en Neuquén, Lamelas había dicho que Estados Unidos prevé movilizar hasta US$20.000 millones en inversiones y financiamiento antes del final de 2027: «Pusimos el número ese de 2027 porque esa es la elección». Agregó que el apoyo seguirá más allá de ese año si el país va «hacia la derecha», no hacia la izquierda.

El contraste es difícil de ignorar. Milei presentó la ley en cadena nacional como respuesta a un «peligro claro y urgente» para la causa y dijo que Trump revalúa la posición histórica de Estados Unidos sobre las islas. Trump, consultado sobre el tema, había respondido que «siempre reviso todas las posiciones» y que esa es apenas una entre muchas. Ahora el mismo aliado pide atención para sus empresas, propone cerrar el foro donde la Argentina deja asentado el reclamo cada año y, según esas versiones, el Gobierno acepta acotar el alcance de su propia ley.

Lo que tenés que saber:

  • Milei recibió a Landau en Casa Rosada un día después de que el funcionario admitiera que Estados Unidos sigue de cerca el impacto de la ley de Soberanía sobre sus empresas.
  • Según versiones extraoficiales, el oficialismo aceptó limitar las sanciones a operadoras y socios directos y crear una comisión bicameral de control.
  • El proyecto 0010-PE-2026 apunta a Navitas y Rockhopper, a cargo del proyecto petrolero Sea Lion.
  • Estados Unidos pidió el 15 de octubre disolver el C-24 y Quirno calificó el reclamo argentino de «innegociable».
  • Lamelas dijo que Estados Unidos prevé movilizar hasta US$20.000 millones antes del final de 2027 y condicionó el apoyo posterior a que el país siga «hacia la derecha».
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