Islas Malvinas
Londres le responde a Milei: “El vínculo es absoluto e inquebrantable ”
El secretario de Defensa del Reino Unido, Wes Streeting, calificó el discurso de Milei como un reflejo de la política interna argentina y reafirmó que el compromiso de Londres con las islas es absoluto e inquebrantable. La respuesta llegó horas después de la cadena nacional en la que el presidente argentino habló de vientos de cambio favorables y aludió a la apertura de Donald Trump.
El gobierno del Reino Unido salió al cruce del discurso que el presidente Javier Milei pronunció por cadena nacional este jueves, en el que anunció medidas de presión sobre las empresas que operan en las Islas Malvinas y convocó a un frente político común en defensa de la soberanía argentina.
La respuesta llegó en pocas horas, por la vía de las redes sociales y con la firma del secretario de Estado de Defensa, Wes Streeting, quien descartó de plano el planteo argentino y ofreció su propia lectura sobre las motivaciones del mandatario.
Streeting publicó un comunicado en el que afirmó sin margen de ambigüedad: «La declaración de Milei durante la noche nos dice más sobre la política interna en Argentina que sobre las Islas Malvinas.« La frase, breve y calculada, apuntó a deslegitimar el reclamo soberano como un artificio de consumo doméstico, antes que como una acción diplomática con sustento real.
La doctrina de la autodeterminación como escudo
El funcionario británico construyó su argumentación sobre el principio de autodeterminación de los pueblos: «Las Malvinas son británicas porque los isleños de las Malvinas eligen ser británicos. Nuestro compromiso con las Malvinas es absoluto e inquebrantable.» El texto repite casi textualmente la fórmula que Londres viene sosteniendo desde el referéndum de 2013, en el que el 99,8% de los habitantes del archipiélago votó por permanecer bajo soberanía británica, y que el gobierno argentino no reconoce como vinculante dado que viola la Resolución 2065 de la ONU, que establece que la disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido debe resolverse por negociación entre las dos partes y no por consulta unilateral a la población.
La apelación británica al principio de autodeterminación tiene, en este caso, una contradicción estructural que la cancillería argentina señala con insistencia: ese principio está reconocido en la propia Carta de las Naciones Unidas para los pueblos colonizados, no para las poblaciones trasplantadas por una potencia colonial sobre un territorio en disputa. La ONU trató el caso Malvinas en 1965 y 1973 con resoluciones que instaron a la negociación bilateral, sin que el resultado del referéndum de 2013 modificara ese mandato.
El contexto que Streeting omitió: Trump y la fragilidad del respaldo estadounidense
Lo que el comunicado de Streeting no mencionó es el dato que sí estuvo en el centro del discurso de Milei: la apertura del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a revisar el histórico respaldo de Washington a la posición británica. El 31 de agosto, Trump respondió a la prensa en el Despacho Oval que siempre revisa todas las posiciones, cuando fue consultado sobre la disputa de soberanía en el Atlántico Sur. La frase fue interpretada como un guiño hacia Buenos Aires en el marco de las presiones que Washington ejerce sobre Londres para que incremente su gasto en Defensa.
El silencio de Streeting sobre la postura de Trump no fue casual: reconocer públicamente que el principal aliado del Reino Unido puso en duda su respaldo equivaldría a admitir una fisura estratégica de enorme magnitud. En cambio, el secretario de Defensa optó por reducir el debate a una cuestión de política interna argentina, esquivando el desafío geopolítico que la Casa Blanca instaló en el tablero.
La prensa británica: entre el rechazo y la preocupación
Medios del Reino Unido analizaron la cadena nacional de Milei con un tono mixto: rechazo al reclamo argentino pero alerta sobre la debilidad defensiva de Londres. The Independent, en una columna de su editor político David Maddox, advirtió que el movimiento de Trump sobre Malvinas demuestra que el Reino Unido debe estar preparado para defenderse, en un contexto en el que describió a su país como percibido cada vez más débil por adversarios y aliados. El mismo análisis reconoció que una invasión argentina puede parecer poco probable, pero no descartó el escenario y vinculó el momento actual con otras amenazas que enfrenta Londres.
Sky News, por su parte, publicó una columna en la que un analista rechazó los argumentos históricos de Milei y sostuvo que Argentina nunca tuvo soberanía sobre las islas. La afirmación ignora el período entre 1820 y 1833, durante el cual la República Argentina ejerció jurisdicción efectiva sobre el archipiélago, antes de la ocupación británica por la fuerza. Es una omisión que la historiografía y la posición argentina en la ONU vienen cuestionando desde hace más de medio siglo.
Las medidas que detonaron la respuesta
El discurso de Milei incluyó el anuncio de sanciones y penalidades contra las compañías vinculadas a operaciones no autorizadas en las islas, así como referencias al proyecto petrolero Sea Lion impulsado por una empresa británica, que el presidente consideró una amenaza que no es inocua. El gobierno también oficializó un aumento del presupuesto destinado a Defensa. Las medidas generaron reacciones inmediatas en los mercados: las acciones de las empresas petroleras vinculadas al proyecto Sea Lion cayeron en la Bolsa de Londres tras los anuncios.
La respuesta de Streeting cierra el círculo de un día en el que la diplomacia fue reemplazada por la comunicación pública y los pronunciamientos en redes sociales. Milei habló de vientos de cambio; Streeting respondió que esos vientos soplan puertas adentro de Argentina. Lo que ninguno de los dos mencionó con precisión es que el mapa geopolítico del Atlántico Sur lleva meses moviéndose, y que el peso de esos movimientos no lo determina ni Buenos Aires ni Londres, sino Washington.
Geopolítica 🌎
Milei recibió a Landau con la ley Malvinas en revisión por reclamo de EEUU
El vicesecretario de Estado Christopher Landau fue recibido en Casa Rosada un día después de admitir que Washington sigue de cerca el impacto de la ley de Soberanía sobre sus empresas, mientras el oficialismo acepta limitar las sanciones y sumar controles al proyecto.
La ley que Milei presentó en cadena nacional como respuesta a un peligro para la causa Malvinas llegó a la reunión con su aliado estadounidense con las sanciones en revisión. El Gobierno recibió al funcionario de Washington que un día antes había admitido la preocupación de su país por las empresas que podría alcanzar el proyecto.
Javier Milei recibió este viernes en Casa Rosada al vicesecretario de Estado de los Estados Unidos, Christopher Landau, número dos de Marco Rubio. Según el parte de la Oficina del Presidente en X, participaron el canciller Pablo Quirno y el embajador argentino en Washington, Alec Oxenford; por la delegación estadounidense, el embajador Peter Lamelas, el secretario adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, y la asesora principal del área, Viviana Bovo. El encuentro estaba previsto para las 11. El Gobierno no informó qué se habló ni si hubo compromisos sobre la ley.
Las empresas, en el centro de la escena
El jueves, en conferencia de prensa en el Palacio San Martín junto a Quirno, Landau dijo que las leyes argentinas son un asunto del país, pero admitió que su gobierno observa «obviamente» los intereses de las empresas estadounidenses. Sostuvo que es natural que cualquier país se preocupe por eso y agregó que Estados Unidos respeta el proceso legislativo argentino. Según trascendió, el embajador Lamelas ya había transmitido a funcionarios argentinos la inquietud de Washington y de empresas norteamericanas por el alcance del Título I del proyecto.
Qué sanciona el proyecto y qué cambia
El proyecto 0010-PE-2026 modifica la Ley 26.659, sancionada en 2011 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, y apunta al proyecto petrolero Sea Lion, a cargo de las compañías Navitas Petroleum (israelí) y Rockhopper Exploration (británica). Milei lo anunció en cadena nacional el 3 de septiembre, junto con un decreto para agilizar los procedimientos sancionatorios, e incluye juicios en ausencia y la creación de un Consejo de Seguridad Nacional. Quirno lo defendió y dijo que la ley vigente no da todas las herramientas necesarias para proteger los intereses nacionales en el Atlántico Sur.
La redacción original alcanzaba también a firmas asociadas a esas compañías en otros emprendimientos. Las penalidades podían llegar a filiales, accionistas, intermediarios financieros y proveedores. El proyecto se envió a Diputados a mediados de septiembre y todavía no tiene dictamen: el titular de la Cámara, Martín Menem, no logró reunir las voluntades para firmar uno unificado.
De acuerdo a versiones extraoficiales, tras las conversaciones con el PRO, el MID y la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina (AmCham), el oficialismo aceptó cambios. Las sanciones quedarían limitadas a operadoras directas, licenciatarias, proveedores y accionistas directos de proyectos ilegales, lo que dejaría afuera a los fondos de inversión indirectos. Se crearía una Comisión Bicameral que audite al Consejo de Seguridad Nacional, se acotaría la intervención de las Fuerzas Armadas en infraestructura crítica a casos de amenaza a la defensa y se reformularía el artículo 111, que penaliza la injerencia extranjera y la desinformación, con excepciones para el periodismo, la investigación académica y la diplomacia. El oficialismo apuntaría a un dictamen hacia fines de octubre (se mencionó el martes 27), sin fecha cerrada.
El C-24, en la agenda de reformas de Trump
Estados Unidos pidió el 15 de octubre, ante la Cuarta Comisión de la Asamblea General de la ONU, terminar el mandato del Comité Especial de Descolonización (C-24) y calificó algunas de sus actividades de «despilfarro de recursos». Landau lo encuadró en una reforma general de los organismos multilaterales. Afirmó que existen numerosos comités que no hicieron casi nada y sostuvo que el C-24 tomó posiciones bastante radicales contra Estados Unidos, como en el caso de Puerto Rico. Pidió además no leer la iniciativa como un tema ligado a Malvinas.
Quirno calificó el reclamo argentino de «innegociable» y dijo que la eventual desaparición del comité no cambia la posición del país, aunque reconoció que es un foro de interés porque allí se presenta el reclamo cada año. Solo la Asamblea General puede poner fin al mandato del C-24 y hasta ahora no se presentó ni se votó una resolución para disolverlo. El mismo 15 de octubre, la Argentina se abstuvo en dos de los 23 proyectos sobre descolonización de la Cuarta Comisión: Quirno lo atribuyó a razones técnicas, mientras la oposición lo interpretó como un gesto hacia Washington y el excanciller Jorge Taiana advirtió que la abstención terminó favoreciendo la posición estadounidense.
En la Casa Rosada admitieron que la iniciativa estadounidense llegó en un momento incómodo para el debate de la ley. Funcionarios del Ejecutivo sostuvieron que la eliminación del comité no sería favorable porque permite sostener el reclamo jurídico argentino, aunque no esperan avances concretos en la disputa de soberanía.
Alineamiento total, soberanía con matices
Landau aseguró que no hay otro país en todo el mundo con el que Estados Unidos esté tan alineado y habló de una nueva era dorada para la Argentina. Quirno detalló que Washington aprobó US$13 millones para programas contra el narcotráfico (US$7,5 millones para proyectos en el país) y se anunció un aporte no reembolsable de US$15 millones para un centro de operaciones de ciberseguridad.
Consultado sobre si el respaldo estadounidense depende de una reelección de Milei en 2027, Quirno respondió que el único condicionamiento es mantener el rumbo económico. El martes, en Neuquén, Lamelas había dicho que Estados Unidos prevé movilizar hasta US$20.000 millones en inversiones y financiamiento antes del final de 2027: «Pusimos el número ese de 2027 porque esa es la elección». Agregó que el apoyo seguirá más allá de ese año si el país va «hacia la derecha», no hacia la izquierda.
El contraste es difícil de ignorar. Milei presentó la ley en cadena nacional como respuesta a un «peligro claro y urgente» para la causa y dijo que Trump revalúa la posición histórica de Estados Unidos sobre las islas. Trump, consultado sobre el tema, había respondido que «siempre reviso todas las posiciones» y que esa es apenas una entre muchas. Ahora el mismo aliado pide atención para sus empresas, propone cerrar el foro donde la Argentina deja asentado el reclamo cada año y, según esas versiones, el Gobierno acepta acotar el alcance de su propia ley.
Lo que tenés que saber:
- Milei recibió a Landau en Casa Rosada un día después de que el funcionario admitiera que Estados Unidos sigue de cerca el impacto de la ley de Soberanía sobre sus empresas.
- Según versiones extraoficiales, el oficialismo aceptó limitar las sanciones a operadoras y socios directos y crear una comisión bicameral de control.
- El proyecto 0010-PE-2026 apunta a Navitas y Rockhopper, a cargo del proyecto petrolero Sea Lion.
- Estados Unidos pidió el 15 de octubre disolver el C-24 y Quirno calificó el reclamo argentino de «innegociable».
- Lamelas dijo que Estados Unidos prevé movilizar hasta US$20.000 millones antes del final de 2027 y condicionó el apoyo posterior a que el país siga «hacia la derecha».
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