Conectate con El Argentino

Cultura

El esclavo, las cadenas y el rojo: cómo Rocambole dibujó la identidad de los Redondos y el Indio

El Indio Solari no era solo una voz. Era también una imagen. Y esa imagen la construyó durante veinticinco años Ricardo «Rocambole» Cohen, el artista platense que diseñó tapas, afiches, escenografías y entradas de los Redondos, y que sin quererlo le tatuó a millones de argentinos un lenguaje visual que mezcla el anarquismo, la revolución y el arraigo popular. Su obra es, antes que nada, arte político militante de los de abajo.

Publicado hace

#

Arte político de los Redondos y el Indio: cómo Rocambole convirtió el lenguaje de la revolución en la identidad del rock

En 1967, durante la intervención de la dictadura de Onganía sobre la Universidad Nacional de La Plata, un estudiante de la Escuela Superior de Bellas Artes organizó una deserción en masa. Abandonó la facultad junto a un grupo de compañeros, fundó una institución paralela y autónoma y la llamó La Cofradía de la Flor Solar. Ese estudiante era José Ricardo Cohen, que el mundo conocería como Rocambole. Dos décadas después, ese mismo hombre diseñaría la tapa de «Oktubre», el disco que se convirtió en el objeto cultural más tatuado en la piel de las clases populares argentinas.

La muerte del Indio Solari, este viernes 5 de junio a los 77 años, cierra también un capítulo de la historia del arte político argentino. Porque el universo visual de los Redondos no fue un agregado decorativo a la música: fue parte constitutiva del proyecto, tan indisociable de la banda como las letras o la autogestión. Y ese universo tiene un nombre y una mano: Rocambole.

Del Di Tella a São Paulo: la formación de un artista político

La historia de Rocambole es inseparable de la historia política y cultural de la Argentina de la segunda mitad del siglo XX. Nacido en 1943 en el barrio porteño de Parque Patricios y criado en La Plata, ingresó a Bellas Artes en 1964. En 1968, La Cofradía de la Flor Solar, que él contribuyó a fundar, presentó una ópera rock en el mítico Instituto Di Tella, epicentro de la vanguardia porteña de esa época. Rocambole era el artista visual del proyecto: diseñaba la imagen, construía la identidad colectiva.

La represión de Onganía y luego las persecuciones de los primeros setenta dispersaron a los cófrades. Rocambole se instaló en São Paulo, donde trabajó en estudios de diseño que hacían tapas para el incipiente rock brasileño en la era del tropicalismo. Ahí aprendió el oficio que lo haría célebre: la portada de disco como objeto artístico, como declaración política, como pieza pensada para ser reproducida masivamente. De regreso en Argentina, se reencuentra con Skay Beilinson y la Negra Poly, y en 1978 comienza a diseñar las primeras ilustraciones y ambientaciones para las presentaciones de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Ya no se separaría del proyecto.

La tapa de Oktubre: el esclavo, la catedral en llamas y los colores del anarquismo

En 1986, cuando los Redondos publicaron «Oktubre», Rocambole tenía en sus manos un desafío: darle imagen a un disco cargado de revoluciones, de épica histórica, de referencias a la Internacional y a la resistencia. El proceso fue colectivo y artesanal, como todo en el proyecto ricotero. Según relató el propio Rocambole en múltiples entrevistas, la idea de la tapa surgió de reuniones donde se escucharon las maquetas del disco: «Las ideas salieron de una noche de fernet: el Indio veía banderas, multitudes», reconstruyó el artista. La visita al Luna Park para ver a un coro del Ejército Rojo también fue determinante: «Quedamos muy impresionados con las voces graves y esos temas que parecían marchas medievales.»

El resultado fue una de las portadas más reconocibles del rock argentino y latinoamericano. Rojo, negro y blanco, «los colores del anarquismo, a los cuales les agregué como yapa un tonito gris para redondear algunos gestos», explicó Rocambole. La multitud marchando, inspirada en los afiches soviéticos de principio de siglo. Y en el reverso, la Catedral de La Plata en llamas. «Un símbolo revolucionario. Es un guiño a todas las propuestas libertarias. Parece la tapa de un libro anarquista», describió el propio Rocambole en diálogo con el Diario Hoy. Los bocetos originales contenían, además, dos metaimágenes casi secretas: la silueta del esclavo del cuadro «Los fusilamientos del 3 de mayo» de Goya, y una imagen del Che Guevara en un cartel, según registró la Revista La Marea en su análisis del aniversario del disco. Ambas referencias se difuminaron en el proceso de producción serigráfica final, pero su presencia en los bocetos dice todo sobre el horizonte político de la obra.

«Jamás imaginé lo que iba a generar la tapa de Oktubre», reconoció Rocambole años después. La figura del esclavo rompiendo sus cadenas se transformó en el tatuaje más masivo de la cultura ricotera. La primera vez que Rocambole se topó con uno fue durante las preparaciones para los shows en el estadio de Huracán, en los noventa. Un muchacho se sacó la remera y le mostró la espalda cubierta íntegramente por el esclavo y las cadenas. «Me asusté y pensé: este lo va a llevar eso toda la vida», contó en una entrevista con La Nación en 2024. No se equivocó: esa imagen vive hoy en decenas de miles de cuerpos.

«Luzbelito» y el ángel caído hecho de arcilla

Si «Oktubre» fue el manifiesto visual de la banda, «Luzbelito» (1996) fue su obra maestra de producción. Por ese diseño de portada, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota recibió en 1997 el premio ACE al Mejor Diseño de Portada para Disco. Rocambole lo describió así: «Intenté evocar los viejos álbumes de música clásica, esas colecciones con lomo de cuero. El muñeco que se ve en la tapa fue una de mis primeras experiencias trabajando con volumen, está hecho con arcilla e inspirado en la foto de un negro esclavo.» El ángel caído, diminutivo y popular, hecho a mano, imagen de un Lucifer del barrio, fue el correlato perfecto de las letras del disco: el excluido del paraíso capitalista del menemismo.

La estatuilla de arcilla que sirvió como modelo fue robada durante una exposición. Un objeto artesanal, producido sin recursos industriales, convertido en ícono y luego sustraído. La metáfora sola alcanza.

Un dibujito con Liquid Paper que se volvió bandera

Rocambole relató en varias oportunidades el proceso de sus imágenes más célebres: muchas nacieron de materiales mínimos, de la escasez convertida en método. «Hace tiempo contabas que uno de los dibujos más célebres lo hiciste a las apuradas para un aviso, con cartulina negra y Liquid Paper; después terminó en tatuajes y banderas», le preguntó el diario El Litoral en 2019. Su respuesta fue de una honestidad brutal: «Eso todavía es para mí un misterio: cómo una imagen puede llegar a transformarse en algo así como un ícono.»

La explicación, sin embargo, no es tan misteriosa. Rocambole reconoció siempre sus influencias: las historietas argentinas de los años cincuenta, el cine italiano y francés, la literatura beatnik, la cultura política de la Guerra Fría y, de manera especial, los dibujos del artista gráfico peronista y sindicalista Ricardo Carpani, el autor de los afiches obreros más poderosos de la Argentina del siglo XX. Lo que Rocambole hizo fue fusionar esa tradición de arte político de los trabajadores con la contracultura rock, con la psicodelia platense, con la ciencia ficción y con la estética de los márgenes urbanos. El resultado fue una iconografía que se sintió propia desde el primer momento: no era un logo corporativo impuesto desde arriba, sino un lenguaje que la gente reconocía como suyo.

El documental y el libro: la obra que sigue viva

En los últimos años, Rocambole sistematizó su obra en publicaciones y exhibiciones. Su libro «Arte, Diseño y Contracultura» compila cuatro décadas de trabajo. La exposición que inauguró en el Centro Cultural Recoleta a fines de 2025, reseñada por el periodista Maximiliano Tomas al publicar en marzo de 2026 la entrevista inédita que le había hecho al Indio Solari en 2004, fue vista por 100.000 personas en menos de tres meses. En paralelo, el documental «Rocambole en el camino», dirigido por Marcia Paradiso y Matías González, se estrenó en el Cine Gaumont el 25 de abril de 2026, revisitando el universo simbólico de los Redondos a través de la mirada del artista.

Sobre los miles de remeras, banderas, tatuajes y pintadas en paredes que reprodujeron su obra sin pedirle permiso, Rocambole fue consecuente hasta el final con su ideología. «No para lucrar, obviamente, pero no creo en el copyright. Contra el capitalismo hago lo poco que puedo hacer, prefiero que se distribuya; de última me están haciendo una exposición gratuita. Si me hubiera puesto a cuidar mis imágenes estaría dando una charla para diez personas y no para todos estos jóvenes», declaró en La Plata al presentar su libro, según registró La Izquierda Diario. Y cerró con un mensaje que bien podría ser el epitafio visual del proyecto ricotero completo: «Adelante con la resistencia cultural.»

Cultura

Murió Rubén Rada, el creador del candombe beat que enamoró al rock argentino

El músico uruguayo, uno de los referentes más queridos de la música rioplatense, falleció este miércoles a los 83 años tras batallar durante un mes contra una neumonía bilateral. Su influencia fue decisiva para figuras como Charly García, Fito Páez y Luis Alberto Spinetta, con quienes compartió escenarios y grabaciones a lo largo de más de seis décadas de carrera.

Publicado hace

#

El Negro Rada y el candombe beat: cómo un músico uruguayo cambió para siempre la música argentina.

Murió el músico uruguayo Rubén Rada a los 83 años, uno de los referentes más queridos de la música rioplatense, falleció este miércoles tras batallar durante un mes contra una neumonía bilateral. Su influencia fue decisiva para figuras como Charly García, Fito Páez y Luis Alberto Spinetta, con quienes compartió escenarios y grabaciones a lo largo de más de seis décadas de carrera.

La familia de Rubén Rada confirmó su muerte este miércoles 26 de agosto a través de las redes sociales con un mensaje que conmovió a Uruguay, Argentina y toda América Latina: «Con muchísimo dolor les comunicamos que hoy miércoles 26 de agosto a las 15.30 se fue y ahora descansa en paz nuestro querido esposo, padre y abuelo, después de pelear un mes contra la neumonía y sus complicaciones. Gracias a todos por los mensajes de preocupación y el amor de hoy y siempre. Infinitas gracias al equipo profesional que hizo todo lo posible y más», decía el comunicado. Con esa noticia, la música popular rioplatense perdió a una de sus figuras más originales, irrepetibles y queridas.

El Negro Rada: de las comparsas de Montevideo al mundo

Nacido en Montevideo el 16 de julio de 1943, Rubén Rada comenzó su camino musical desde niño, en las comparsas de negros y lubolos. A los diez años ya integraba la comparsa Morenada y en la adolescencia pasó por la murga La Nueva Milonga y por la orquesta Cubanacán de Pedro Ferreira, a quien señaló toda su vida como una de sus influencias centrales. En la década del 60, con el grupo El Kinto, protagonizó uno de los momentos fundacionales de la música uruguaya: la fusión del candombe tradicional con el rock y los instrumentos eléctricos, cantada en español, un movimiento que él mismo bautizó candombe beat.

El camino continuó con Tótem y luego con Opa, donde junto a Hugo y Osvaldo Fattoruso llevó la combinación de candombe y jazz-rock hasta los Estados Unidos, trabajando junto a músicos internacionales de primer nivel. Esa capacidad para moverse entre géneros sin perder identidad definió toda su carrera: Rada nunca fue solo un músico de nicho, sino un artista que expandió constantemente los límites de lo que el candombe podía hacer.

Su vínculo profundo con Argentina

La relación de Rada con Argentina fue mucho más que la de un artista extranjero con su público vecino. Vivió en Buenos Aires durante doce años, desde 1979, período en el que construyó vínculos artísticos y personales que marcaron su obra y su vida. En esa etapa participó como parte del elenco original de Hair en Argentina, uno de los musicales más emblemáticos de la historia del espectáculo local. «Argentina me gustó siempre, tanto es así que me traje una mujer y tres hijos argentinos», decía el propio músico en entrevistas. Sus hijos Lucila y Matías, ambos músicos, nacieron en Buenos Aires.

Su influencia sobre el rock nacional fue ampliamente reconocida por sus propios protagonistas. Charly García, Fito Páez, Luis Alberto Spinetta y Pedro Aznar compartieron escenarios y grabaciones con él, y lo reconocieron como una referencia ineludible. La admiración de Páez por Rada era, en palabras del propio rosarino, superlativa: en 2024 participó del disco de Julieta Rada, hija del músico, versionando un clásico de su padre. En los últimos meses antes de su hospitalización, tanto Páez como Jorge Drexler y Daniela Mercury lo habían convocado a sus propios shows para compartir el escenario.

Un legado que abarca seis décadas y múltiples formatos

La obra de Rada trascendió la música. Participó en telenovelas argentinas como Gasoleros, en ficciones uruguayas, condujo programas de televisión y radio, integró el jurado de La Voz Uruguay y La Voz Kids, y protagonizó espectáculos unipersonales que recorrieron América Latina. También desarrolló un trabajo para el público infantil, con el personaje Rubenrá, que acercó el candombe y la música popular a nuevas generaciones.

Entre sus canciones más emblemáticas se encuentran «Cha cha, muchacha», «Muriendo de plena», «Ayer te vi» y «Adiós a la rama». Su discografía supera los treinta álbumes de estudio, incluyendo trabajos instrumentales, discos de jazz, de candombe puro y de fusión con samba y bossa nova. En 2011 recibió el Grammy Latino a la Excelencia Musical, el mayor reconocimiento de la industria a una trayectoria que la Academia consideró excepcional. En 2014 el Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay le otorgó la Medalla Delmira Agustini, y en 2024 la Junta Departamental de Montevideo instaló una baldosa con su nombre en la peatonal Sarandí, en Ciudad Vieja.

Activo hasta el final, con proyectos abiertos

Rada estaba en plena actividad cuando la neumonía bilateral lo obligó a internarse. El 16 de julio, en su cumpleaños 83, había lanzado ¿Quién va a cantar?, un ciclo de encuentros musicales que reúne a artistas de distintos géneros y se transmite por YouTube. Su última aparición pública registrada fue el 25 de julio, cuando asistió a un festival para ver a la cantante argentina Abril Olivera y acompañar la presentación de su hijo Matías. Además estaba preparando un ciclo de homenajes a Tótem junto a Daniel Lagarde y Santiago Ameijenda, con fechas previstas para octubre. Ninguno de esos planes pudo concretarse.

La despedida del mundo de la cultura

Las reacciones ante la muerte de Rada llegaron de todos los ámbitos. Dante Spinetta, hijo de Luis Alberto, publicó en las redes sociales de la familia Rada: «Gracias por tanto Negro querido». Nito Mestre, histórico compañero de Charly García en Sui Generis, expresó «Un enorme abrazo para toda la familia». Leandro Lopatín, guitarrista de Turf, lo despidió con un simple y contundente «VIVA RADA». Los mensajes de colegas, fans y figuras de la política, el deporte y la cultura convirtieron el posteo de la familia en un mural colectivo de afecto que desbordó las redes sociales de Uruguay y Argentina.

Puntos clave del adiós a Rada

  • Rubén Rada murió el 26 de agosto de 2026 a los 83 años, en Montevideo, tras una neumonía bilateral de un mes de evolución.
  • Fue el creador del candombe beat, fusión del ritmo afro-uruguayo con el rock, el jazz y el funk, que marcó la música rioplatense desde los años 60.
  • Vivió doce años en Buenos Aires y fue una influencia decisiva para Charly García, Fito Páez, Luis Alberto Spinetta y Pedro Aznar, entre otros.
  • En 2011 recibió el Grammy Latino a la Excelencia Musical y fue nombrado Ciudadano Ilustre de Montevideo.
  • Estaba activo hasta el momento de su internación: había lanzado un nuevo ciclo musical en julio y preparaba un homenaje a Tótem para octubre.
Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo