América Latina
Brasil votó y el mundo tiembla: apoyos a Lula y Bolsonaro rumbo al balotaje
El resultado de la primera vuelta en Brasil no solo sacudió al arco político argentino sino que reconfiguró el mapa geopolítico global. Mientras Milei fue el primero en festejar la ventaja de Flávio Bolsonaro y tildar a Lula de ‘comunista’, Trump respaldó abiertamente la candidatura bolsonarista. Una victoria del PL podría desmantelar el Mercosur tal como lo conocemos, acercar a Brasil a Washington y alejar a la región del multilateralismo. El 25 de octubre, Brasil elige su lugar en el mundo.
Minutos después de que el Tribunal Superior Electoral (TSE) confirmara que Flávio Bolsonaro había ganado la primera vuelta, el presidente argentino Javier Milei fue el primero en reaccionar a nivel mundial. Lo hizo con la velocidad y el registro habitual de su política exterior: celebró en redes sociales la «histórica elección ante el comunista de Lula» y aseguró que «el continente americano es de ciudadanos que quieren vivir en libertad».
Ni un análisis, ni una lectura geopolítica, ni un gesto hacia la institución democrática que produjo el resultado: apenas una arenga ideológica que lo pone en el mismo campo que Donald Trump, quien días antes había calificado las elecciones brasileñas como «muy importantes» para los Estados Unidos y seguía de cerca el proceso.
El resultado de la primera vuelta, con Flávio Bolsonaro obteniendo el 47,21% de los votos frente al 44,95% de Luiz Inácio Lula da Silva, no es solo un dato electoral brasileño: es una sacudida geopolítica de primer orden en América Latina y en el mundo.
Brasil es la décima economía del planeta, el principal socio comercial de la Argentina, la locomotora del Mercosur y uno de los países con mayor peso dentro de los BRICS. Lo que ocurra el 25 de octubre en el balotaje redefinirá alianzas, acuerdos comerciales, vínculos diplomáticos y la correlación de fuerzas en la región.
El eje Milei-Bolsonaro: la Internacional libertaria festeja
En la Argentina, la reacción del oficialismo fue inmediata y unánime. Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, celebró en su cuenta oficial de X: «Se unen todos los vientos en una misma dirección en Latinoamérica. Argentina y Brasil tienen una oportunidad histórica para nuestros pueblos: más comercio, más inversiones y más trabajo. Es tiempo de dejar atrás el populismo».
El canciller Pablo Quirno también felicitó públicamente a Bolsonaro, al igual que el secretario de Turismo y Deportes, Daniel Scioli, quien llamó «amigo» al candidato del Partido Liberal.
El titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, festejó que «las ideas de la libertad siguen encontrando cada vez más respaldo en nuestra región». El asesor presidencial Santiago Caputo se sumó citando una frase cuasi mística del bolsonarismo: «la victoria en la guerra no depende de la cantidad de soldados, sino de las fuerzas que vienen del Cielo».
La sintonía ideológica entre Milei y el proyecto bolsonarista tiene antecedentes concretos: durante el año previo a la elección, Flávio Bolsonaro envió un documento al representante comercial de Estados Unidos proponiendo liberarse del Mercosur para firmar acuerdos bilaterales con Washington, citando como modelo el tratado entre Trump y Milei que se negoció al margen del bloque regional. La cancillería brasileña liderada por Lula calificó esas gestiones de Bolsonaro como una «señal equivocada» para los socios del Mercosur.
La oposición argentina se alinea con Lula y el sueño de la Patria Grande
Del otro lado del arco político, la reacción fue igualmente explícita. El diputado nacional Juan Grabois fue uno de los primeros en pronunciarse: «¡Vamos Lula! Ganes o pierdas, siempre con vos y la Patria Grande», escribió en redes sociales mientras avanzaba el escrutinio.
El exdiputado peronista Felipe Solá expresó en la pantalla de C5N su confianza en la capacidad de Lula de remontar en el balotaje, y evaluó el resultado como una primera vuelta que no cierra sino que abre una definición aún incierta. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, no emitió declaraciones al cierre de esta edición, aunque su respaldo a Lula ha sido histórico y explícito a lo largo de los años.
Brasil, el Mercosur y el mapa global en juego
La dimensión global del resultado brasileño excede con creces el debate político interno argentino. Según el análisis de CNN en Español, si Bolsonaro gana el balotaje, Brasil cambiará de equipo en las disputas globales de poder, con realineamientos geopolíticos detrás de Estados Unidos y un distanciamiento del multilateralismo.
Especialistas en política internacional señalan que «ninguna elección en América Latina ha sido tan importante para el mundo desde que Trump regresó al poder». El propio Trump, quien calificó a las elecciones como «muy importantes para Estados Unidos», no escondió su preferencia por el proyecto bolsonarista.
El Mercosur es uno de los primeros afectados potenciales. Durante la campaña, Flávio Bolsonaro fue explícito en su voluntad de avanzar en acuerdos bilaterales con Washington por fuera del bloque, en sintonía con la postura de Milei, que ya firmó un tratado comercial con Trump al margen de los procedimientos del Mercosur. Una victoria bolsonarista podría acelerar el vaciamiento del bloque regional y reconfigurar el vínculo con China, que es el principal socio comercial de Brasil, en detrimento de las relaciones multilaterales que Lula cultivó desde su regreso al poder en 2023.
Con Lula en el poder, Brasil se paró firmemente ante los aranceles de Trump, defendió su soberanía y apostó por un mundo multipolar. Coordinó con China, mantuvo lazos con Rusia dentro del marco de los BRICS y lideró negociaciones en curso con la Unión Europea para el acuerdo Mercosur-UE, que podría cerrar a fin de año. Un giro bolsonarista tiraría por la borda años de construcción diplomática y sumaría a Brasil al eje Washington-Buenos Aires, consolidando en América del Sur el mapa de poder que Trump viene construyendo desde su regreso a la Casa Blanca.
El Partido Liberal se quedó con el Senado
El domingo también dejó otro resultado que anticipa el poder institucional que tendría un eventual gobierno bolsonarista: el Partido Liberal arrasó en las elecciones legislativas y se quedó con el control de la Cámara Alta del Senado brasileño, acumulando la mayor bancada de un partido en ese cuerpo en casi cuatro décadas. El dato es relevante porque, más allá de quién gane el balotaje del 25 de octubre, el bolsonarismo ya tiene el Congreso en la mano, lo que limita el margen de maniobra de Lula en caso de reelección y fortalece la posición negociadora de Bolsonaro de cara a la segunda vuelta.
Lo que tenés que saber de las repercusiones de los comicios
- Milei fue el primer mandatario mundial en festejar la ventaja de Bolsonaro, tildando a Lula de «comunista»; Trump también respaldó la candidatura bolsonarista antes del cierre de los comicios.
- Patricia Bullrich, Martín Menem, Daniel Scioli, el canciller Pablo Quirno y Santiago Caputo se sumaron al festejo del oficialismo argentino alineado con el Partido Liberal.
- Juan Grabois expresó su apoyo a Lula apelando a la Patria Grande; el peronismo y la izquierda argentina se alinearon con el presidente brasileño.
- Flávio Bolsonaro planteó durante la campaña desvincularse del Mercosur para firmar acuerdos bilaterales con Trump, en sintonía con la política exterior de Milei. Una victoria bolsonarista pondría en riesgo el bloque regional.
- El Partido Liberal de Bolsonaro se quedó con el control del Senado brasileño, acumulando la mayor bancada de un partido en casi cuatro décadas.
Elecciones
El PL reconoció el triunfo de Lula pero Bolsonaro quiere anular la elección que perdió por más de 4 millones de votos
El presidente del Partido Liberal, Valdemar Costa Neto, aceptó el resultado oficial, pero pidió explicaciones por las impugnaciones del senador. Lula ganó con el 51,79% y Flávio Bolsonaro anticipa que pedirá anular los comicios, en línea con el historial de su padre, condenado a 27 años por intento de golpe.
El propio partido de Flávio Bolsonaro reconoció la victoria de Lula da Silva, pero el senador sigue sin aceptar una derrota que las urnas dejaron sin discusión. La carta del Partido Liberal (PL) deja a la ultraderecha brasileña atrapada entre la aceptación institucional del resultado y el libreto de fraude que repite desde hace años.
Valdemar Costa Neto, presidente del PL, difundió este lunes una carta pública en sus redes sociales en la que sostuvo que el partido «reconoce el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral». Lula resultó reelecto en el balotaje del domingo con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro, tras una remontada de más de cuatro millones de votos respecto de la primera vuelta del 4 de octubre, en la que el senador había terminado primero.
Un reconocimiento con letra chica
El texto del PL no cierra el conflicto: el partido pidió explicaciones formales sobre las impugnaciones que presentó Flávio Bolsonaro y denunció que el aumento del gasto público y de los beneficios sociales previo a la elección alteró la equidad de la contienda. Según la carta, en la segunda vuelta el resultado fue distinto en un escenario de «medidas fuertemente electoralistas, con impacto económico y social».
Flávio Bolsonaro, por su parte, rechazó la derrota y anticipó que pedirá la anulación de los comicios. Su reclamo se apoya en la decisión del máximo tribunal de extender a último momento el horario de votación, a raíz de una solicitud del oficialismo. En un video difundido en sus redes, el senador prometió «organizar a la oposición» para convertir al Congreso en una «fortaleza contra la barbarie» durante los «cuatro años más de Lula», y denunció un «complejo industrial de noticias falsas» y «abusos de poder político y económico sin precedentes». Es decir, cuestiona el mismo sistema electoral que lo había ubicado primero en la primera vuelta.
El PL, además, destacó su crecimiento parlamentario: logró 121 diputados federales, 29 senadores y seis gobernaciones. Una fuerza con ese peso en las instituciones intenta, al mismo tiempo, deslegitimar la elección que acaba de perder.
El libreto de la ultraderecha brasileña
La desconfianza hacia las urnas no nació este domingo. En 2022, Jair Bolsonaro pasó meses cuestionando la seguridad del sistema electrónico de votación, con acusaciones sin pruebas que ya habían sido refutadas, y tras perder ante Lula en el balotaje guardó silencio sin admitir la derrota. Durante meses se había negado a responder si aceptaría el resultado, y repitió que solo reconocería elecciones que considerara limpias.
Ese desconocimiento del voto popular terminó en violencia. El 8 de enero de 2023, miles de simpatizantes de Bolsonaro tomaron por la fuerza las sedes del Congreso, del Supremo Tribunal Federal y del Palacio del Planalto en Brasilia, con el objetivo de desconocer el triunfo de Lula. La Justicia brasileña concluyó que aquel asalto fue parte de un plan golpista más amplio.
El 11 de septiembre de 2025, la Primera Sala del Supremo Tribunal Federal condenó a Jair Bolsonaro a 27 años y tres meses de prisión, por cuatro votos contra uno, por intento de golpe de Estado, intento de abolición violenta del Estado democrático de derecho y liderazgo de una organización criminal armada, entre otros delitos. Fue la primera vez que un expresidente brasileño recibió una condena por golpismo. El tribunal rechazó luego por unanimidad sus últimos recursos y la pena quedó firme. Además, el Tribunal Superior Electoral lo había declarado inelegible hasta 2030. Hoy cumple arresto domiciliario.
Su hijo hereda la estrategia en un momento delicado: este lunes, además, Flávio denunció que la Justicia le exigió entregar su pasaporte y le prohibió salir del país, en una medida que aún no tuvo confirmación oficial inmediata.
Trump y la sombra de Washington
El conflicto tiene también un capítulo internacional. En 2025, el gobierno de Donald Trump impuso aranceles punitivos a Brasil en represalia por el juicio a Jair Bolsonaro. Antes de las elecciones, Trump recibió a Flávio en la Casa Blanca y lo elogió en su red Truth Social como «un joven inteligente que ama mucho a su país». Lula, por su parte, le había pedido al mandatario estadounidense que no se meta en las elecciones de Brasil, que son un asunto exclusivo del país.
Tras el balotaje, Trump aseguró que los comicios brasileños estuvieron «amañados», aunque advirtió: «Yo no tomé partido». La denuncia de fraude, según se informó, no estuvo acompañada de pruebas. Lula, en tanto, celebró su triunfo en el búnker del PT en San Pablo con una advertencia: «La gente no permitió que el fascismo gane».
En la región, el presidente argentino Javier Milei, que había respaldado a Flávio Bolsonaro en las redes durante la campaña, fue según se informó el único mandatario sudamericano que no reconoció la reelección de Lula. Mientras el resto de la región acepta el veredicto de las urnas, el bolsonarismo y sus aliados siguen sin hacerlo.
Lo que tenés que saber:
- El Partido Liberal reconoció el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral, aunque exigió explicaciones sobre las impugnaciones de Flávio Bolsonaro.
- Lula fue reelecto con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro.
- Flávio rechazó la derrota y pedirá la anulación de los comicios por la extensión del horario de votación.
- Jair Bolsonaro cumple una condena firme de 27 años y tres meses por intento de golpe de Estado, tras el asalto del 8 de enero de 2023.
- Trump dijo que las elecciones estuvieron amañadas, mientras Milei, según se informó, no reconoció la reelección de Lula.
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