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La inflación interanual sin tregua: 33% golpea el costo de vida

El INDEC confirmó este jueves una inflación del 2,1% en mayo, con una acumulación del 14,7% en lo que va de 2026 y una variación interanual del 33,2%. El gobierno libertario festeja la desaceleración mensual, pero la fotografía completa revela que una familia tipo necesita casi un millón y medio de pesos para no ser pobre, mientras Comunicación, Salud y Alimentos encabezan las subas.

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El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó este jueves el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a mayo de 2026. El dato oficial confirmó una suba mensual del 2,1%, levemente por debajo del 2,6% registrado en abril. Con este resultado, la inflación acumulada en los primeros cinco meses del año trepó al 14,7%, mientras que la variación interanual cerró en 33,2%, mostrando un leve incremento respecto al 32,4% de abril, dado que un año atrás los precios habían subido menos.

El número mensual fue recibido con alivio en los despachos oficiales, donde el ministro de Economía Luis Caputo viene prometiendo un anclaje inflacionario como eje central de la gestión libertaria. Sin embargo, la lectura crítica de los datos obliga a mirar más allá del índice mensual: una desaceleración que se apoya sobre una base ya devastada por el ajuste tarifario, los recortes al gasto social y el peso de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), no equivale a recuperación del poder adquisitivo de los sectores populares.

Los rubros que más presionaron en mayo

Según los datos oficiales del INDEC, la división de Comunicación lideró los aumentos del mes con un 3,4%, impulsada principalmente por subas en telefonía e internet. La siguió Educación con un 2,9% de incremento, traccionada por los ajustes en cuotas de colegios privados. El rubro Salud también se ubicó por encima del promedio general, con un 2,6%, empujado por la aceleración de los medicamentos y las cuotas de las prepagas.

Alimentos y bebidas no alcohólicas registró una suba del 2,5%, por encima del índice general. El principal motor alcista dentro del rubro fue el precio de las verduras, con un salto del 27% de fuerte carácter estacional. Los productos panificados avanzaron alrededor del 2,5% y los lácteos un 3%, según la consultora privada C&T Asesores Económicos. En sentido contrario, la carne actúo como amortiguador, con un incremento de apenas el 1%, sosteniendo levemente el bolsillo de los sectores que más la consumen.

En el otro extremo de la tabla, los rubros de menor suba fueron Bebidas alcohólicas y tabaco (0,8%) y Prendas de vestir y Calzado (0,3%), este último influido por las campañas de descuentos del Hot Sale de fin de mes. Transporte registró un 2%, también por debajo del promedio general, tras los fuertes aumentos de combustibles de meses previos.

La brecha regional: el Noreste paga más, la Patagonia menos

El dato nacional oculta una distribución desigual del impacto inflacionario según la región del país. El Noreste fue la zona con la mayor variación del mes (2,6%), traccionada por subas en el gas en garrafa y los alquileres, dos rubros que golpean con especial dureza a los sectores más vulnerables de esas provincias. En el extremo opuesto, la Patagonia registró el menor incremento mensual, con un 1,7%.

La canasta que el dato mensual no puede tapar

El mismo jueves que el INDEC publicó el IPC, también actualizó los valores de las canastas básicas. Según los datos oficiales, en mayo una familia tipo de cuatro integrantes (dos adultos y dos menores) necesitó $1.500.000 aproximadamente para no caer bajo la línea de pobreza, de acuerdo con el informe de la Canasta Básica Total (CBT). Para no caer en la indigencia, ese mismo hogar requirió cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA), cuyo valor para el mes se situó en torno a los $665.000.

Estos números ponen en evidencia la brecha estructural que la narrativa oficial sobre la «desinflación» no puede cerrar: los aumentos mensuales de entre 2% y 3% se acumulan sobre una base de precios que, desde diciembre de 2023, ya destruyó décadas de conquistas en materia de poder adquisitivo. Según informes del IIEP (UBA-CONICET), los servicios públicos acumulan una suba superior al 525% desde el inicio de la gestión libertaria, con el transporte bordeando el 900%.

El relato oficial versus la persistencia del 33% interanual

El gobierno de Javier Milei construyó buena parte de su capital político sobre la idea del control inflacionario como prueba de gestión. El dato de mayo, levemente mejor que el de abril, alimentará ese argumento en los próximos días. Pero la variación interanual del 33,2% expone la trampa del relato: una inflación que se desacelera mes a mes pero que acumula, en doce meses, el equivalente a un tercio de los ingresos de cualquier familia trabajadora que llegó a diciembre de 2025 con el bolsillo intacto, es decir, ninguna.

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyecta que la inflación interanual cerrará 2026 en torno al 30,5%. Esa cifra, de cumplirse, seguirá siendo una de las más altas de América Latina y muy superior a los compromisos asumidos con el FMI en el marco del acuerdo de Servicio Ampliado suscripto en abril de 2025, que estipuló metas de desinflación mucho más agresivas a cambio de un desembolso de USD 20.000 millones.

En ese contexto, el dato mensual más bajo en meses no es una victoria: es el piso mínimo que el ajuste permanente debe ofrecer para mantener la ficción de que el modelo funciona, mientras millones de argentinas y argentinos siguen sin poder cubrir la canasta básica de alimentos.

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Cayó el crédito, cayeron las tarjetas, cayeron los prendarios: el relato de Caputo y Bausili desmentido por el propio BCRA

El propio Banco Central reconoció en su informe mensual de agosto una caída del 1,9% real en los préstamos al consumo, la primera retracción del crédito en pesos desde marzo. El dato contradice los pronósticos de recuperación que el ministro de Economía y el presidente del BCRA habían adelantado en público.

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Los argentinos no tienen más margen de deuda: el informe del BCRA que deja en evidencia el relato de Caputo y Bausili.

Las tarjetas de crédito retrocedieron 3,3% en términos reales durante agosto y acumulan una caída del 3,7% en lo que va del año, con un desplome interanual del 10,1% a precios constantes. Son los números que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) publicó en su «Informe Monetario Mensual» de agosto, y que contradicen de manera directa los anuncios de recuperación que el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente de la autoridad monetaria, Santiago Bausili, habían realizado en semanas previas.

El informe oficial precisa que los préstamos en pesos al sector privado registraron una expansión nominal de 1,8 billones de pesos en el promedio del mes, pero que en términos reales y sin estacionalidad eso equivalió a una caída del 1,0%, la primera desde marzo de este año. El propio documento del BCRA señaló que «la contracción se concentró en los préstamos al consumo», el segmento que tanto Caputo como Bausili habían identificado como síntoma de reactivación.

Desplome en tarjetas y freno en prendarios

El desglose por instrumento expone la dimensión del problema. Las financiaciones con tarjeta de crédito, que concentran buena parte del consumo cotidiano de las familias argentinas, cayeron 3,3% real en agosto. En el acumulado anual la baja llega al 3,7% y en la comparación interanual a precios constantes el retroceso alcanza el 10,1%. Lejos de ser un dato aislado, la cifra confirma una tendencia que el relato oficial venía intentando revertir en el plano discursivo.

Los préstamos personales, en tanto, se mantuvieron relativamente estables, pero no alcanzaron para compensar el retroceso de las tarjetas. Por su parte, los créditos prendarios para compra de vehículos registraron una caída real del 1,1% mensual y acumulan una disminución del 8% en los últimos doce meses, dato que refleja la persistente contracción del mercado automotor y el consumo durable en general.

El relato que los datos derrumban

El contraste entre los anuncios oficiales y los propios datos del BCRA no es menor. Tanto Caputo como Bausili habían presentado una recuperación del crédito como señal de normalización económica y como argumento para sostener que el modelo libertario comenzaba a mostrar resultados concretos en el bolsillo de los argentinos. El informe de agosto, elaborado por el propio organismo que conduce Bausili, derrumba esa narrativa con sus propias cifras.

El contexto en el que se produce esta caída no es neutral: las familias argentinas vienen de meses de ajuste tarifario acumulado, con servicios públicos que desde diciembre de 2023 registran incrementos superiores al 525% según datos del IIEP (UBA-CONICET), y con una Canasta Básica Alimentaria que a marzo de 2026 acumulaba una variación interanual del 32,8%, según el INDEC. En ese cuadro, el estancamiento o la caída del crédito al consumo no es un indicador técnico aislado, sino el reflejo de hogares que ya no tienen margen de endeudamiento adicional.

Puntos clave

  • El crédito en pesos al sector privado cayó 1,0% real en agosto, la primera baja desde marzo.
  • Las tarjetas de crédito retrocedieron 3,3% mensual y 10,1% interanual a precios constantes.
  • Los préstamos prendarios acumulan una caída del 8% real en los últimos doce meses.
  • El dato surge del «Informe Monetario Mensual» de agosto publicado por el propio BCRA.
  • Los números contradicen los pronósticos de recuperación anticipados por Caputo y Bausili.
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