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Milei cruzó todas las líneas: reivindicó el golpe a Salvador Allende y llamó a la ultraderecha mundial a organizarse

En el Foro de Madrid celebrado en Chile, el presidente argentino defendió el derrocamiento del gobierno constitucional de Salvador Allende en 1973, un golpe de Estado que dejó miles de muertos y desaparecidos. También atacó a Pedro Sánchez y acusó a Mauricio Macri de haber cedido ante la presión social.

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Milei reivindicó el golpe a Allende ante la ultraderecha internacional reunida en Santiago.

En el Foro de Madrid celebrado este jueves en Santiago de Chile, Javier Milei presentó el golpe cívico-militar de 1973 como un hito positivo en la historia chilena, avaló el régimen que perpetró crímenes de lesa humanidad reconocidos por la justicia internacional y convocó a la derecha global a organizarse bajo una «alianza internacional de las ideas de la libertad». Las declaraciones generaron repudio inmediato en amplios sectores políticos.

La reivindicación del golpe de Estado: una línea que ningún mandatario democrático había cruzado

Ante los asistentes al Foro de Madrid, evento organizado por el partido de ultraderecha español Vox y celebrado esta vez en la capital chilena, el presidente argentino Javier Milei afirmó que Chile constituyó un ejemplo positivo en la región a partir del «derrocamiento del comunista Allende». Con esas palabras, el mandatario argentino legitimó públicamente el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, una ruptura institucional que instaló una dictadura cívico-militar bajo el mando del general Augusto Pinochet y que la justicia chilena, argentina e internacional catalogó durante décadas como responsable de miles de asesinatos, desapariciones forzadas, torturas y exilios.

«Chile es un lugar emblemático porque con su historia reciente nos recuerda el valor inmenso de dar la batalla cultural, tras el derrocamiento del comunista Allende», sostuvo Milei, para luego agregar que el país vecino ingresó a partir de ese momento en «un período de estabilidad y crecimiento que se extendió por más de 40 años». La frase borró con un eufemismo los años de terror estatal documentados por la Comisión Rettig y la Comisión Valech, cuyos informes oficiales registraron más de 3.200 víctimas fatales o desaparecidas y casi 28.000 víctimas de tortura reconocidas por el propio Estado chileno.

Ningún presidente de un país con democracia formal había llegado hasta este punto en un foro internacional. Reivindicar un golpe de Estado como episodio fundacional de un modelo económico no es una opinión política legítima dentro de los marcos democráticos, es una apología del golpismo y una afrenta directa a las víctimas de crímenes de lesa humanidad, delitos imprescriptibles según el derecho internacional.

Los agravios a Sánchez y la embestida contra Macri

Antes de la reivindicación del golpe, Milei dedicó una parte de su alocución a atacar al presidente español Pedro Sánchez, a quien calificó despectivamente como «Pedrito» y aseguró que «está más sucio que una papa». También lo acusó de facilitar la inmigración «descontrolada» y de lo que llamó una «degeneración» de la identidad española. Las acusaciones de corrupción contra el gobierno de Sánchez carecen de sustento judicial firme a la fecha y replican la agenda del entorno de Vox con la que Milei lleva años construyendo su red de alianzas internacionales.

Pero la embestida más llamativa dentro del campo propio apuntó al expresidente argentino Mauricio Macri. Milei sostuvo que el gobierno de Cambiemos «sucumbió a la presión de la política» y que Macri «se dejó correr por los que le tiraron catorce toneladas de piedra», en referencia a las movilizaciones sociales de 2017. La frase revela la grieta que se abre dentro del espacio de la derecha y la ultraderecha argentina: mientras Macri busca mantener un perfil más institucional de cara a 2027, Milei instala la narrativa de que cualquier concesión al conflicto social equivale a una traición ideológica.

Una «alianza internacional» con Vox como anfitrión

El marco del discurso importa tanto como su contenido. El Foro de Madrid es una iniciativa impulsada por Vox, el partido de ultraderecha español, que nuclea a organizaciones y figuras de la derecha radical latinoamericana y europea bajo el paraguas ideológico del anticomunismo y el rechazo a los feminismos, a las políticas de género y a los organismos multilaterales. Que el presidente en ejercicio de la tercera economía de América del Sur haya elegido ese escenario para reivindicar un golpe de Estado no es un accidente retórico: es una declaración programática.

«No podemos permanecer separados. Podemos ignorar el problema, pero el problema no nos va a ignorar. Tenemos que dejar de lado las diferencias y concentrarnos en lo que nos une», convocó Milei, apelando a construir lo que llamó una «alianza internacional de las ideas de la libertad». En ese mismo discurso calificó a la oposición de «zurdos mugrosos» y afirmó que el continente comenzó a girar hacia «los valores que hicieron grande a Occidente» a partir de 2021, cuando señaló el inicio de la ola de la que él mismo se considera parte.

El contexto: un presidente que viaja mientras ajusta en casa

La participación de Milei en el Foro de Madrid en Santiago de Chile se enmarca en una agenda internacional que lo llevó a recorrer decenas de países desde diciembre de 2023. Al mismo tiempo, en Argentina, su gobierno acumula recortes reales de más del 31% en el gasto primario, 61% en programas sociales y más de 20% en transferencias a universidades nacionales, según datos del propio Presupuesto Nacional. La figura de un presidente que viaja a reivindicar golpes de Estado ante auditorios internacionales mientras congela jubilaciones y recorta fondos educativos configura una tensión política que la oposición ya instaló en la agenda pública.

Puntos clave

  • Milei reivindicó el golpe de Estado de 1973 en Chile, que la justicia internacional catalogó como crimen de lesa humanidad.
  • Las comisiones oficiales chilenas registraron más de 3.200 víctimas fatales o desaparecidas y casi 28.000 personas torturadas bajo la dictadura de Pinochet.
  • El presidente argentino calificó a Pedro Sánchez de «Pedrito» y lo acusó de ser «más sucio que una papa», sin respaldo judicial.
  • Criticó a Mauricio Macri por haber cedido ante la presión social en 2017, acentuando la fractura dentro del espacio de la derecha.
  • El Foro de Madrid, organizado por el partido español Vox, funcionó como plataforma para convocar a una «alianza internacional» de la ultraderecha.

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Primero la ley, después el plan: el Gobierno recién ahora creó el programa para aplicar la baja de imputabilidad

Veinte días después de que entrara en vigencia la baja de la edad de imputabilidad a los 14 años, el Ministerio de Justicia creó por resolución el programa para implementarla. Su conducción, igual que la del nuevo plan contra la ciberdelincuencia, quedó en manos de asesores designados ad honorem.

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El Argentino Diario-Ministro de Justicia-Juan Bautista Mahiques.
Régimen Penal Juvenil: rige desde el 5 de septiembre pero recién ahora tiene programa de implementación.

La ley que permite juzgar penalmente a chicos y chicas de 14 años rige desde el 5 de septiembre, pero recién este viernes el Gobierno nacional creó el programa encargado de ponerla en marcha. El Estado habilitó primero el castigo y recién ahora empieza a construir la estructura que debía acompañarlo. Y lo hizo con una coordinación que no cobra por su tarea.

El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, firmó las Resoluciones 483/2026 y 484/2026, publicadas en el Boletín Oficial. La segunda creó el Programa de implementación del Régimen Penal Juvenil en el ámbito de la Dirección de Política Criminal en materia de Justicia y Legislación Penal, que depende de la Subsecretaría de Política Criminal de la Secretaría de Justicia. La primera creó el Programa Nacional de Política Criminal en Materia de Ciberdelincuencia y Evidencia Digital (PRONACIB). En ambos casos, la conducción quedó a cargo de asesores designados «ad honorem».

Un programa que llega cuando la ley ya se aplica

Según la Resolución 484/2026, el programa «estará a cargo de un Coordinador, a quien le corresponderá la conducción y supervisión de las acciones y líneas de trabajo ejecutadas en su marco». Esas funciones fueron asignadas, sin remuneración, a la asesora Débora Eliana Di Girolamo.

Entre sus objetivos, la norma enumera «concertar la implementación integral del Régimen Penal Juvenil en el ámbito de la competencia nacional ordinaria y federal», impulsar la «centralidad y tutela efectiva de las víctimas en el proceso», contribuir a la formación especializada de los operadores judiciales y fortalecer la articulación entre ministerios, instituciones y jurisdicciones.

El texto también fija como meta «promover el diseño y gestión de un sistema de producción, compilación y sistematización de información estadística e institucional, para la evaluación de resultados de política criminal juvenil». Dicho de otro modo, las herramientas para medir si la reforma sirve para algo todavía están por diseñarse, cuando la ley ya lleva tres semanas en vigencia.

Las líneas de acción previstas son tres: la gestión del Cuerpo de Supervisores, con la «coordinación, supervisión técnica y estandarización de los protocolos de intervención» del personal que seguirá las medidas dispuestas; la atención y protección integral de las víctimas; y la formación y capacitación especializada de quienes intervienen en el sistema penal juvenil.

Otro de los objetivos declarados es promover intervenciones «basadas en evidencia orientadas a la reducción de la reincidencia delictiva». La paradoja salta a la vista: durante el debate legislativo, especialistas y organismos internacionales advirtieron que bajar la edad de imputabilidad no reduce el delito y que puede profundizar la exclusión y la propia reincidencia. El Gobierno invoca ahora la evidencia para gestionar una ley que se sancionó a contramano de ella.

De la sanción en el Senado a los tribunales

La Ley 27.801 fue aprobada de manera definitiva por el Senado el 27 de febrero, con 44 votos afirmativos, 27 negativos y una abstención, y se publicó en el Boletín Oficial el 9 de marzo. Reemplazó al decreto ley 22.278, el Régimen Penal de la Minoridad dictado en 1980, durante la última dictadura, y bajó la edad de imputabilidad de 16 a 14 años, con penas de hasta 15 años de privación de la libertad. La propia norma fijó su entrada en vigencia a los 180 días de su publicación, plazo que se cumplió el 5 de septiembre.

Luego, el Poder Ejecutivo la reglamentó mediante el Decreto 875/2026, que designó al Ministerio de Justicia como autoridad de aplicación en el ámbito nacional y federal y lo facultó a dictar las normas complementarias para instrumentar el régimen. Las resoluciones de este viernes son la traducción administrativa de esa delegación.

El día que la ley empezó a regir, la senadora Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara alta, celebró en sus redes: «Desde hoy no importa la edad: si delinquís, las pagás». El eslogan llegó a tiempo; el programa para aplicar la ley, tres semanas tarde.

La implementación ya generó choques en la Justicia. En Lomas de Zamora, la jueza de Responsabilidad Juvenil Marta Pascual había hecho lugar a un habeas corpus que suspendía la aplicación del nuevo régimen en la provincia de Buenos Aires, al considerar que no estaban dadas las condiciones para ponerlo en marcha. El 15 de septiembre, la Sala I de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de ese departamento judicial revocó ese fallo tras una apelación fiscal. En la Ciudad de Buenos Aires, la jueza Laura De Marinis declaró inconstitucional el artículo 1° de la Ley 27.801 y sobreseyó a un chico de 14 años acusado de un intento de robo; la decisión fue apelada por el Ministerio Público Fiscal porteño.

Ciberdelito y evidencia digital, con puertas abiertas a privados

La Resolución 483/2026 creó el PRONACIB en la órbita de la Subsecretaría de Política Criminal. Según el texto oficial, el programa «estará a cargo de un Coordinador, quien tendrá a su cargo la coordinación y el seguimiento de las acciones desarrolladas» en su marco. Para ese rol fue designado, también «ad honorem», el asesor de la Subsecretaría Mariano Tomás Rivas.

La norma habilita al PRONACIB a «constituir mesas interinstitucionales de articulación, de carácter general o especializado, con organismos, autoridades y actores públicos o privados». En un terreno tan sensible como la evidencia digital, la participación de actores privados abre preguntas sobre límites y controles que las resoluciones no responden.

Gestión ad honorem, castigo a tiempo completo

Las dos resoluciones comparten un rasgo: programas de alcance nacional, con objetivos ambiciosos, cuya coordinación descansa en asesores que no perciben remuneración por esa función. En el caso del Régimen Penal Juvenil, esa estructura deberá supervisar al cuerpo de profesionales que seguirá a los adolescentes sometidos a proceso, capacitar a los operadores y asistir a las víctimas.

La baja de la edad de imputabilidad se vendió como una respuesta inmediata a la inseguridad, pero su puesta en marcha revela improvisación. Mientras el oficialismo celebró la vigencia de la ley con consignas, la arquitectura institucional para aplicarla se arma por resolución, con la norma ya en funcionamiento y jueces que advirtieron que las condiciones no estaban dadas. Los que quedan en el medio son chicos y chicas de 14 y 15 años.

Lo que tenés que saber:

  • El Ministerio de Justicia creó el Programa de implementación del Régimen Penal Juvenil mediante la Resolución 484/2026, veinte días después de que la Ley 27.801 entrara en vigencia.
  • La coordinación del programa quedó a cargo de la asesora Débora Eliana Di Girolamo, designada ad honorem.
  • La Resolución 483/2026 creó el PRONACIB, dedicado a ciberdelincuencia y evidencia digital, coordinado ad honorem por Mariano Tomás Rivas y habilitado a articular con actores privados.
  • La Ley 27.801 baja la edad de imputabilidad de 16 a 14 años y prevé penas de hasta 15 años de privación de la libertad.
  • La aplicación del régimen ya fue cuestionada por las juezas Marta Pascual, en Lomas de Zamora, y Laura De Marinis, en la Ciudad de Buenos Aires.
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