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Industria

El dueño de Fate advirtió en 2024 sobre el «menosprecio» de Milei al capital nacional

El dueño de Fate había advertido públicamente en 2024 sobre el daño del modelo económico libertario a la industria argentina. Este martes, tras 86 años, bajó la persiana de la única fábrica de neumáticos de capital nacional y dejó a 920 trabajadores en la calle.

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— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.

★ Javier Madanes Quintanilla no llegó al cierre de Fate sin haber dado señales. El presidente de la empresa lo había dicho con todas las letras en mayo de 2024, en declaraciones al canal La Fábrica del Podcast: «A veces siento un cierto menosprecio al capital nacional.» Este martes 18 de febrero de 2026, con un cartel pegado en la puerta de la planta de Virreyes y 920 empleados en la calle, esa advertencia se convirtió en profecía cumplida.

La frase completa, pronunciada hace menos de dos años, resume con precisión el diagnóstico que el propio empresario hizo del vínculo entre la gestión de Javier Milei y el sector industrial argentino: «Respeto mucho la inversión extranjera, pero es muy diferente la conversación con un CEO de una compañía multinacional instalada en la Argentina que con alguien que tiene una trayectoria de larga data en el país. Es difícil que se pueda ser competitivo en un país donde el sector informal hoy está entre el 40% y el 50% de la economía

Lo que Madanes Quintanilla ya había advertido

Las señales de alarma que emitió el empresario en 2024 fueron múltiples y públicas. En declaraciones a la prensa de ese año, calificó el ajuste impulsado por Milei como «el más duro de la historia» y lo comparó con el escenario de 2001, aunque con una salvedad que agravaba el cuadro: lo consideró «más profundo» que aquella crisis.

En el mismo período, Madanes Quintanilla cuestionó el plan económico de Luis Caputo por afectar «gravemente» a las pymes y apuntó contra el Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones (RIGI), al que reclamó que promoviera inversiones «de manera equitativa», en contraposición a lo que, según su visión, el régimen efectivamente favorecía. También disparó contra la conducción de la Unión Industrial Argentina (UIA), a cuya dirigencia calificó de «insignificante» y a la que acusó de «pasividad» frente al deterioro del sector fabril.

En enero de 2025, a poco más de un año del inicio de la gestión libertaria, el empresario vaticinó que el cepo cambiario «durará por mucho tiempo» y expuso su preocupación por la brecha cambiaria. Argumentó que Argentina «no va a poder salir de un mecanismo de control de capitales» porque no están dadas las condiciones «de poder liberalizar absolutamente el movimiento internacional de capitales.»

El aluvión importador que destruyó a la industria

Madanes Quintanilla también documentó públicamente en 2025 el impacto concreto del modelo sobre el sector: la industria del neumático «perdió un 30% del empleo» durante el primer año de La Libertad Avanza en el poder, con una fuerte caída simultánea de la producción y el consumo internos.

Ese deterioro tuvo un detonante preciso: la apertura importadora. Según datos de la consultora PxQ, entre 2023 y 2025 las importaciones del sector crecieron un 34,8%, mientras los precios internos cayeron un 42,6%. En mayo de 2025, ingresaron al país más de 860.000 cubiertas importadas en un solo mes, el registro mensual más alto en más de dos décadas. Al momento del cierre, el 85% de los neumáticos comercializados en Argentina eran importados y Fate producía apenas al 30% de su capacidad instalada.

El cierre y el silencio

Este martes, tras anunciar el cierre definitivo de la planta de Virreyes mediante un escueto comunicado, Madanes Quintanilla optó por el silencio. Al cierre de esta nota, el empresario informó que no realizaría declaraciones a la prensa y que la compañía se limitaría al comunicado oficial, en el que atribuye la decisión a «los cambios en las condiciones de mercado.»

La frase elegida como explicación pública contrasta con la crudeza de sus propias palabras de 2024. Entonces habló de menosprecio, de ajuste brutal, de sector informal desbordado y de una industria abandonada a su suerte. Ahora eligió el eufemismo corporativo. El resultado, en cualquier caso, es el mismo: 920 trabajadores despedidos, una planta de 40 hectáreas paralizada y 86 años de historia industrial argentina liquidados.

Un empresario que apostó al país, y perdió

En declaraciones de hace dos años, Madanes Quintanilla había defendido la decisión de mantener la inversión en Argentina frente a quienes optaron por retirarse: «Creo que vamos a poder colaborar con nuestro granito de arena a que el resultado sea algo mejor si los que todavía tenemos un compromiso al 100% con el país corremos ese riesgo. No hago una crítica a aquellos que se fueron porque dejaron de tener interés de invertir en Argentina (,) pero creo que el momento para todos es de renovar el compromiso de inversión en términos concretos.»

Ese compromiso terminó este martes con un cartel en la puerta y balas de goma adentro del predio, según denunció el delegado gremial Sebastián Tesoro. El SUTNA calificó el cierre de «totalmente ilegal» por incumplir una cláusula que prohibía despidos hasta el 30 de junio de 2026.

Javier Madanes Quintanilla concentrará de ahora en más sus actividades en Aluar, la productora nacional de aluminio que también preside. Fate, en cambio, cerrará con liquidación total de activos. Sin concurso preventivo, sin plan de salvataje, sin una conferencia de prensa. ★

Industria

Caputo cruzó a la UIA y justificó el ajuste: “Cada uno defiende sus intereses”

El ministro de Economía salió a responder los cuestionamientos de los industriales y acusó al sector de vender productos caros y de baja calidad. El choque se da en plena crisis fabril, con 90 mil puestos de trabajo perdidos y la producción un 10% por debajo de los niveles de 2022.

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El Argentino Diario-Luis Toto Caputo.
Caputo acusó a la industria nacional de vender bienes de menor calidad a precios dos, tres o cuatro veces superiores a los internacionales.

El acto por el Día de la Industria ya había dejado una imagen elocuente: el gobierno de Javier Milei mandó apenas un representante de segunda línea al evento de la Unión Industrial Argentina. Sin ministros, sin señales. Pero la respuesta llegó igual, solo que desde otro escenario.

Luis Caputo eligió el foro de la Fundación Libertad y Progreso para contestarle a la UIA. Y no fue con guantes. El ministro de Economía acusó directamente a los industriales de producir bienes de menor calidad y venderlos a precios dos, tres o cuatro veces más caros que en el mundo. «Que los argentinos paguen bienes de menor calidad dos, tres o cuatro veces más me parece injusto», dijo Caputo, y remató: «Cada uno defiende sus intereses; a mí me toca defender el de los argentinos».

El blanco de sus críticas fue el vicepresidente de la UIA, Guillermo Moretti, quien había sostenido en el acto del mediodía que en el Gobierno «no saben lo que es una fábrica». Caputo no lo nombró, pero calificó esa declaración de poco «decorosa».

Dos velocidades: una metáfora que deja a la industria en el banco

Recién llegado de Washington, donde se reunió con el secretario del Tesoro norteamericano Scott Bessent, el ministro defendió la llamada «economía en dos velocidades» con una comparación futbolera. Dijo que los sectores exportadores son como Lionel Messi, Ángel Di María y Enzo Fernández sentados en el banco, mientras que la industria orientada al mercado interno habría ocupado ese lugar de privilegio durante décadas a costa de los consumidores.

«El crecimiento va a venir por las exportaciones», afirmó Caputo, y sostuvo que la reasignación de recursos que impactó en la economía era inevitable. Para el ministro, no está mal que haya sectores que crezcan a distintas velocidades; lo que está mal, según él, es «que se le dé una connotación negativa».

El problema es que esa «connotación negativa» tiene nombre y número. El presidente de la UIA, Martín Rapallini, había presentado unas horas antes un diagnóstico concreto: la producción industrial está un 10% por debajo de los niveles de 2022, con sectores que acumulan caídas de hasta el 30%, y se perdieron 90 mil puestos de trabajo registrados en la industria desde agosto de 2023. No es una narrativa, son trabajadores sin empleo.

Un proyecto de rutas y pocas respuestas para la fábrica

Como cierre de su presentación, Caputo anunció que el Poder Ejecutivo enviará al Congreso un proyecto para concesionar 5 mil kilómetros de rutas nacionales sin impuestos. Una medida orientada, una vez más, a la logística de exportación antes que a la demanda interna.

Lo que no hubo fue ninguna respuesta al reclamo central que la UIA puso sobre la mesa: el «puente» que el sector productivo necesita para no hundirse durante el ajuste. Crédito productivo, política cambiaria que no asfixie las fábricas, protección arancelaria selectiva, sostenimiento del consumo. Nada de eso apareció en el discurso del ministro.

Caputo dijo entender «perfectamente las frustraciones que todo cambio genera». Pero comprender una frustración no es lo mismo que tener una política industrial. Y por ahora, la segunda brilla por su ausencia.

Puntos clave

  • El ministro Caputo acusó a la industria nacional de vender bienes de menor calidad a precios dos, tres o cuatro veces superiores a los internacionales.
  • Caputo calificó de poco «decorosa» la declaración del vicepresidente de la UIA, Guillermo Moretti, quien afirmó que el Gobierno «no saben lo que es una fábrica».
  • El ministro defendió la «economía en dos velocidades» y sostuvo que el crecimiento vendrá por las exportaciones.
  • La UIA informó que la producción industrial está un 10% por debajo de 2022 y que se perdieron 90 mil puestos de trabajo registrados desde agosto de 2023.
  • El Ejecutivo enviará al Congreso un proyecto para concesionar 5 mil kilómetros de rutas nacionales sin impuestos.
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