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Industria

Caputo cruzó a la UIA y justificó el ajuste: “Cada uno defiende sus intereses”

El ministro de Economía salió a responder los cuestionamientos de los industriales y acusó al sector de vender productos caros y de baja calidad. El choque se da en plena crisis fabril, con 90 mil puestos de trabajo perdidos y la producción un 10% por debajo de los niveles de 2022.

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El Argentino Diario-Luis Toto Caputo.
Caputo acusó a la industria nacional de vender bienes de menor calidad a precios dos, tres o cuatro veces superiores a los internacionales.

El acto por el Día de la Industria ya había dejado una imagen elocuente: el gobierno de Javier Milei mandó apenas un representante de segunda línea al evento de la Unión Industrial Argentina. Sin ministros, sin señales. Pero la respuesta llegó igual, solo que desde otro escenario.

Luis Caputo eligió el foro de la Fundación Libertad y Progreso para contestarle a la UIA. Y no fue con guantes. El ministro de Economía acusó directamente a los industriales de producir bienes de menor calidad y venderlos a precios dos, tres o cuatro veces más caros que en el mundo. «Que los argentinos paguen bienes de menor calidad dos, tres o cuatro veces más me parece injusto», dijo Caputo, y remató: «Cada uno defiende sus intereses; a mí me toca defender el de los argentinos».

El blanco de sus críticas fue el vicepresidente de la UIA, Guillermo Moretti, quien había sostenido en el acto del mediodía que en el Gobierno «no saben lo que es una fábrica». Caputo no lo nombró, pero calificó esa declaración de poco «decorosa».

Dos velocidades: una metáfora que deja a la industria en el banco

Recién llegado de Washington, donde se reunió con el secretario del Tesoro norteamericano Scott Bessent, el ministro defendió la llamada «economía en dos velocidades» con una comparación futbolera. Dijo que los sectores exportadores son como Lionel Messi, Ángel Di María y Enzo Fernández sentados en el banco, mientras que la industria orientada al mercado interno habría ocupado ese lugar de privilegio durante décadas a costa de los consumidores.

«El crecimiento va a venir por las exportaciones», afirmó Caputo, y sostuvo que la reasignación de recursos que impactó en la economía era inevitable. Para el ministro, no está mal que haya sectores que crezcan a distintas velocidades; lo que está mal, según él, es «que se le dé una connotación negativa».

El problema es que esa «connotación negativa» tiene nombre y número. El presidente de la UIA, Martín Rapallini, había presentado unas horas antes un diagnóstico concreto: la producción industrial está un 10% por debajo de los niveles de 2022, con sectores que acumulan caídas de hasta el 30%, y se perdieron 90 mil puestos de trabajo registrados en la industria desde agosto de 2023. No es una narrativa, son trabajadores sin empleo.

Un proyecto de rutas y pocas respuestas para la fábrica

Como cierre de su presentación, Caputo anunció que el Poder Ejecutivo enviará al Congreso un proyecto para concesionar 5 mil kilómetros de rutas nacionales sin impuestos. Una medida orientada, una vez más, a la logística de exportación antes que a la demanda interna.

Lo que no hubo fue ninguna respuesta al reclamo central que la UIA puso sobre la mesa: el «puente» que el sector productivo necesita para no hundirse durante el ajuste. Crédito productivo, política cambiaria que no asfixie las fábricas, protección arancelaria selectiva, sostenimiento del consumo. Nada de eso apareció en el discurso del ministro.

Caputo dijo entender «perfectamente las frustraciones que todo cambio genera». Pero comprender una frustración no es lo mismo que tener una política industrial. Y por ahora, la segunda brilla por su ausencia.

Puntos clave

  • El ministro Caputo acusó a la industria nacional de vender bienes de menor calidad a precios dos, tres o cuatro veces superiores a los internacionales.
  • Caputo calificó de poco «decorosa» la declaración del vicepresidente de la UIA, Guillermo Moretti, quien afirmó que el Gobierno «no saben lo que es una fábrica».
  • El ministro defendió la «economía en dos velocidades» y sostuvo que el crecimiento vendrá por las exportaciones.
  • La UIA informó que la producción industrial está un 10% por debajo de 2022 y que se perdieron 90 mil puestos de trabajo registrados desde agosto de 2023.
  • El Ejecutivo enviará al Congreso un proyecto para concesionar 5 mil kilómetros de rutas nacionales sin impuestos.

Buenos Aires

Industricidio en Lanús: les deben el sueldo y les ofrecen bronce sobrante

Unos 60 trabajadores de la metalúrgica Vaspia no cobran desde julio ni el aguinaldo. Tras apagar su último horno, la empresa los autorizó a vender 300 kilos de bronce, mientras la industria cayó 4,9% en julio según el INDEC.

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Salarios impagos, aportes retenidos y un horno apagado: la crisis de Vaspia retrata el derrumbe industrial.

Después de más de dos meses sin cobrar un solo peso, la única respuesta que recibieron los trabajadores de la metalúrgica Vaspia fue una autorización por escrito para vaciar el horno y quedarse con unos 300 kilos de bronce sobrante. Eso es lo que los dueños ofrecen a cambio de salarios, aguinaldo y aportes que nunca llegaron a manos de quienes sostuvieron la fábrica durante décadas.

Vaspia S.A.I.C., una firma con más de seis décadas de historia dedicada a la fundición y extrusión de latón y bronce, funciona sobre la avenida Eva Perón al 2700, en Lanús Este. Allí trabajan unos 60 operarios, la mayoría con entre 20 y 30 años de antigüedad y algunos con casi cuatro décadas en la planta. La propuesta llegó el martes, tras una audiencia ante el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, el mismo día en que la empresa apagó el último horno de fundición que todavía seguía encendido.

“Estamos en un limbo”

“Nos ofrecieron 300 kilos de bronce. Lo que estaba en el horno. No es nada. Es lo que les sobraba. ¿Con eso qué hacemos? Nos deben dos meses y el aguinaldo”, resumió David Gallego, trabajador de la fundición desde hace 32 años.

Según denunciaron los propios empleados, la empresa adeuda los salarios de julio y agosto, el medio aguinaldo y los aportes jubilatorios y de obra social que fueron descontados de los recibos pero nunca depositados. Los operarios siguen yendo todos los días a una planta paralizada, sin cobrar y sin que nadie les diga qué va a pasar con sus puestos.

“Los dueños han desaparecido. No dan respuesta. No nos pagan. Han descontado de la jubilación, de la obra social. Y no hay ningún tipo de respuesta. Nos siguen teniendo en la fábrica. Estamos en un limbo”, sostuvo Gallego. Luis, otro de los trabajadores, lo sintetizó con crudeza: “Es toda una vida acá, 28 años acá adentro y nos quedamos en la nada”.

Un horno apagado y una autorización por escrito

Pablo, delegado gremial de los trabajadores, explicó en diálogo con el canal de noticias C5N cómo se gestó la oferta tras la audiencia: “Dieron la autorización a los empleados por escrito para que el personal pueda disponer de la materia prima, que es el bronce, para hacerse de dinero. Nos dijeron que volquemos el horno porque hay 300 kilos de material”.

De acuerdo al relato del delegado, la fábrica tenía dos hornos: uno ya estaba apagado por la caída de la actividad y el otro se detuvo el martes para retirar el material que quedaba en su interior. Antes de la reunión se había planteado la posibilidad de que el inmueble y las máquinas respondieran por las indemnizaciones ante un eventual cierre, pero no hubo acuerdo.

Pagar con sobras, una salida que la ley no ampara

La propuesta empresarial choca de frente con la legislación laboral vigente. La Ley de Contrato de Trabajo establece en su artículo 107 que la remuneración debe pagarse en dinero y limita la porción en especie a un máximo del 20% del total. Ofrecer restos de producción como compensación por meses de sueldo impago no es un gesto de buena voluntad, es trasladar a los trabajadores el costo de una quiebra de hecho.

A eso se suma la situación de los aportes. La retención de aportes previsionales y de obra social que no se depositan en los organismos correspondientes puede encuadrarse como apropiación indebida de recursos de la seguridad social, una figura prevista en el Régimen Penal Tributario. Hasta el momento, no trascendió que se haya presentado una denuncia penal por este punto.

De proveedor de tornerías a postal del derrumbe

Durante décadas, Vaspia fabricó barras y piezas de latón y bronce destinadas a tornerías, fabricantes de griferías y productores de válvulas para garrafas. Hoy la planta está paralizada por falta de insumos. Los trabajadores señalan a la competencia de productos importados como una de las causas de la crisis, aunque todavía no se precisó qué artículos extranjeros desplazaron a los que se fabricaban en Lanús.

Frente al abandono patronal, los operarios permanecen movilizados para impedir que se retiren las maquinarias hasta que haya una definición sobre el futuro de la empresa, y analizan conformar una cooperativa. “Quisiera que nos den la chance de poder seguir de alguna manera, formar una cooperativa”, planteó uno de ellos, con casi cuarenta años de trabajo en la fábrica.

Una industria en rojo

El drama de Vaspia no ocurre en el vacío. Según el INDEC, el índice de producción industrial manufacturero cayó 4,9% interanual en julio y 5,0% respecto de junio en la serie desestacionalizada, con un acumulado negativo de 2,6% en los primeros siete meses del año. Doce de las dieciséis divisiones de la industria registraron bajas; entre ellas, “Productos de metal” retrocedió 8,4% y “Maquinaria y equipo”, 26,7%.

El sector metalúrgico muestra un cuadro todavía más grave. La Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) informó que la actividad cayó 4,4% interanual en julio, acumula una baja de 5,5% en el año y funciona con apenas el 39,2% de su capacidad instalada: seis de cada diez máquinas del sector permanecen paradas.

Mientras el Gobierno de Javier Milei celebra el equilibrio fiscal y la apertura de importaciones, en el conurbano las fábricas apagan sus hornos y los trabajadores reciben chatarra en lugar de salario. La historia de Vaspia expone el costo humano de un modelo que deja librada a su suerte a la industria nacional y a quienes viven de ella.

Lo que tenés que saber:

  • Unos 60 trabajadores de la metalúrgica Vaspia, en Lanús Este, no cobran los salarios de julio y agosto ni el medio aguinaldo.
  • La empresa apagó su último horno y autorizó por escrito a los empleados a disponer de unos 300 kilos de bronce sobrante para hacerse de dinero.
  • Los operarios denuncian que los aportes jubilatorios y de obra social fueron descontados pero no depositados.
  • Los trabajadores evalúan formar una cooperativa y buscan impedir el retiro de las maquinarias.
  • Según el INDEC, la industria cayó 4,9% interanual en julio; ADIMRA reportó que la metalurgia usa solo el 39,2% de su capacidad.
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