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Lula promulgó la jornada de 40 horas y la Argentina de Milei la estira a 12

Con 75 votos contra 1, el Senado brasileño aprobó la enmienda que reduce la jornada de 44 a 40 horas semanales sin recorte salarial. Lula la promulgó este viernes, a nueve días del balotaje contra Flávio Bolsonaro.

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Seis días de trabajo y uno solo de descanso: ese fue durante décadas el régimen de millones de trabajadoras y trabajadores brasileños. Desde este viernes, es historia constitucional. El Congreso de Brasil promulgó la Enmienda Constitucional N° 141 de 2026, que elimina la escala 6×1, garantiza dos días de descanso remunerado por semana y reduce la jornada máxima de 44 a 40 horas, sin rebaja de salarios. Mientras tanto, del otro lado de la frontera, la Argentina de Javier Milei recorrió el camino exactamente inverso.

La Propuesta de Enmienda a la Constitución (PEC) 221/2019 fue aprobada el miércoles 14 de octubre por el plenario del Senado Federal en dos turnos, con 75 votos a favor y uno solo en contra, el del exvicepresidente y senador Hamilton Mourão (Republicanos). Como los senadores mantuvieron la misma redacción aprobada por la Cámara de Diputados, el texto no volvió a la cámara baja y fue promulgado este viernes 16 en una sesión solemne encabezada por el presidente del Congreso, Davi Alcolumbre (União), y el titular de Diputados, Hugo Motta (Republicanos), con la presencia del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Qué cambia y cuándo

La enmienda modifica el artículo 7° de la Constitución brasileña y establece una transición en dos etapas. Sesenta días después de la promulgación, las empresas deberán adoptar la escala 5×2 y la jornada máxima bajará a 42 horas semanales. Doce meses más tarde, el tope quedará fijado de manera definitiva en 40 horas, con un máximo de ocho horas diarias. El texto prohíbe expresamente que la reducción de horas se traduzca en una baja salarial y preserva los pisos de cada categoría.

Según un relevamiento del Departamento Intersindical de Estadística y Estudios Socioeconómicos (Dieese), elaborado con datos de la encuesta nacional de hogares de 2025, la medida podría beneficiar a 26,8 millones de personas que hoy trabajan más de 40 horas semanales. Datos del Ministerio de Trabajo y del IBGE citados durante la votación indican que 36,2 millones de vínculos formales tienen una jornada contratada superior a ese límite.

En la ceremonia, Lula calificó la enmienda como una «victoria de la sociedad brasileña» y la comparó con la Constitución de 1988. Alcolumbre, por su parte, sostuvo que al aprobar el fin de la escala 6×1 «el Legislativo brasileño eligió el camino correcto, no el camino fácil», y afirmó que los impactos de la medida «son incalculables».

Una bandera que nació en la calle

La reducción de la jornada fue durante años una demanda histórica del movimiento sindical brasileño. El senador Paulo Paim (PT), que presentó a lo largo de su carrera diversos proyectos para llevar la jornada a 40 horas, estuvo entre los firmantes de la promulgación. El tema recobró fuerza a fines de 2024, cuando la diputada federal Erika Hilton (PSOL) lo instaló nuevamente en la agenda pública, y el gobierno lo convirtió en prioridad legislativa a partir del discurso de Lula del 1° de mayo de 2025.

La Central Única de los Trabajadores (CUT) celebró el fin de la «masacrante escala 6×1» como una victoria «mayúscula de la lucha, del sudor y de la organización de la clase trabajadora brasileña». En un comunicado, la central sostuvo que la aprobación marca un punto de quiebre en la superación de «un modelo arcaico y cruel que succiona las energías de quien realmente trabaja y produce la riqueza de esta nación». La Força Sindical, a través de su presidente Miguel Torres, destacó que la medida dará a millones de personas más tiempo para la salud, la familia, la formación y el ocio.

El lobby empresario ya pide marcha atrás

La reacción patronal no tardó. La Confederación Nacional de la Industria (CNI) calificó la enmienda como un «retroceso» y su presidente, Ricardo Alban, pidió al Congreso que revise la medida «tras la constatación, por ejemplo, de la pérdida de competitividad y de la alta inflacionaria». La entidad estimó que la reducción de la jornada elevaría los costos de producción hasta en 267.000 millones de reales, con una caída de 0,7% del PIB. La Confederación Nacional del Comercio (CNC) lamentó que el tema se discutiera «en pleno período electoral».

Las proyecciones catastróficas, sin embargo, no son unánimes. Un estudio del Instituto de Investigación Económica Aplicada (Ipea) estimó que el impacto sobre el costo total de las empresas rondaría el 1% en sectores como el comercio y la industria, con un máximo de 6,6% en vigilancia y seguridad. Una vez más, el argumento de la competitividad aparece como escudo para defender jornadas extenuantes que el propio mundo desarrollado abandonó hace décadas.

El bolsonarismo, entre el voto a favor y la letra chica

La oposición bolsonarista, que resistía la enmienda e intentó frenar su tratamiento esta semana, terminó liberando a su bancada cuando Alcolumbre puso el tema en el orden del día, y votó mayoritariamente a favor. El propio Flávio Bolsonaro anticipó que acompañaría el fin de la escala 6×1, una propuesta que se convirtió en una de las principales banderas de la campaña de Lula para el balotaje.

Pero el doble discurso quedó expuesto pocas horas después. En una entrevista con el canal de noticias Jovem Pan, el líder del Partido Liberal (PL) en Diputados, Sóstenes Cavalcante, afirmó que, si Flávio Bolsonaro gana la presidencia, debería impulsar la PEC 12/2026, que prevé un contrato «por hora trabajada». El voto favorable del bolsonarismo en el recinto convive así con una agenda de precarización que espera su turno en el cajón. El senador Randolfe Rodrigues reclamó a los legisladores contrarios al fin de la 6×1 que retiren sus firmas de esa iniciativa para permitir su archivo.

Un balotaje abierto a nueve días de las urnas

La promulgación llega en el momento más delicado de la campaña. En la primera vuelta del 4 de octubre, Flávio Bolsonaro se impuso con el 47,03% de los votos contra el 45,16% de Lula. Las encuestas difundidas este viernes muestran, sin embargo, un escenario de empate técnico: la de la Confederación Nacional del Transporte con el instituto MDA ubica a Flávio con 50,5% y a Lula con 49,5%, mientras que PoderData/AYA registra 48% contra 46%, una diferencia dentro del margen de error. En su medición anterior, PoderData había dado a Flávio una ventaja de 53% a 47%.

El segundo turno se celebrará el 25 de octubre. Lula llega a la recta final con una conquista concreta para el bolsillo y el tiempo de vida de la clase trabajadora, y con la ultraderecha obligada a votar una medida que combatió hasta último momento.

El espejo argentino: 12 horas y banco de horas

El contraste con la Argentina es brutal. En febrero de 2026, el Congreso aprobó la llamada Ley de Modernización Laboral impulsada por Javier Milei, que en el Senado obtuvo 41 votos a favor, 28 en contra y dos abstenciones, con Patricia Bullrich como jefa del bloque de La Libertad Avanza al frente de las negociaciones. La norma habilita extender la jornada diaria de 8 a 12 horas sin pago de horas extras, compensadas mediante un «banco de horas»; reduce las indemnizaciones por despido y restringe el derecho a huelga en sectores considerados esenciales, con prestaciones mínimas de entre el 50% y el 75%.

La CGT definió esa reforma como «regresiva e inconstitucional». Mientras Brasil discute cómo devolverle tiempo de vida a quienes trabajan, el gobierno libertario legisló para que ese tiempo quede a disposición del empleador. Dos modelos de país, dos ideas opuestas sobre quién debe pagar el costo del desarrollo.

Lo que tenés que saber:

  • El Senado de Brasil aprobó el 14 de octubre, por 75 votos contra 1, la PEC 221/2019 que elimina la escala 6×1.
  • La jornada máxima baja de 44 a 40 horas semanales sin reducción salarial, con dos días de descanso remunerado por semana.
  • La transición fija 42 horas a los 60 días de la promulgación y 40 horas doce meses después.
  • Lula participó este viernes de la promulgación, a nueve días del balotaje del 25 de octubre contra Flávio Bolsonaro.
  • En la Argentina, la reforma laboral de Milei aprobada en febrero de 2026 habilita jornadas de hasta 12 horas con banco de horas.

Elecciones

Brasil en empate técnico: Flávio Bolsonaro saca dos puntos y el miedo se reparte

La primera encuesta de Quaest para el balotaje del 25 de octubre da 46% a Flávio Bolsonaro y 44% a Lula, dentro del margen de error. El 43% teme la vuelta de los Bolsonaro al poder y otro 43% teme la reelección de Lula.

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El Argentino Diario-Bolsonaro-Lula.

Dos puntos de diferencia y un margen de error de dos puntos. La primera encuesta de Quaest para la segunda vuelta en Brasil muestra un empate técnico entre el senador Flávio Bolsonaro y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, con un país partido exactamente al medio entre el miedo a uno y el miedo al otro.

El sondeo, encargado por TV Globo, le da 46 por ciento de intención de voto a Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal, y 44 por ciento a Lula, del Partido de los Trabajadores, que busca la reelección. Los votos en blanco, nulos o de quienes no piensan votar suman 9 por ciento, y los indecisos, 1 por ciento. Quaest entrevistó en forma presencial a 2.154 personas de 16 años o más entre el 10 y el 13 de octubre; el margen de error es de dos puntos, con un nivel de confianza del 95 por ciento.

En la primera vuelta del 4 de octubre, Flávio Bolsonaro se impuso con el 47,03 por ciento de los votos contra el 45,16 por ciento de Lula, una diferencia de unos 2,2 millones de votos.

Rechazos parejos y un empate en el miedo

El 54 por ciento de los consultados dice que no votaría a Flávio Bolsonaro de ninguna manera, y el 53 por ciento afirma lo mismo de Lula. En la pregunta espontánea, sin mostrar los nombres, Flávio Bolsonaro suma 43 por ciento y Lula 42 por ciento, con un 7 por ciento de indecisos.

A la pregunta sobre qué da más miedo, el 43 por ciento respondió la vuelta de la familia Bolsonaro al poder y otro 43 por ciento la reelección de Lula. Consultados sobre si Lula merece otro mandato, el 44 por ciento dijo que sí y el 51 por ciento que no; sobre si Flávio Bolsonaro merece ser presidente, el 45 por ciento respondió que sí y el 49 por ciento que no.

La gestión de Lula recupera algo de aire: el 45 por ciento la aprueba, un punto más que en la encuesta anterior, y el 48 por ciento la desaprueba, un punto menos.

Dónde se juega la elección

La transferencia de votos de la primera vuelta se reparte por bloques chicos. El 40 por ciento de quienes votaron a Renan Santos y el 42 por ciento de los votantes de Ronaldo Caiado se inclinan ahora por Flávio Bolsonaro; entre los electores de Augusto Cury, el 34 por ciento elige a Lula y el 30 por ciento al senador. Entre quienes no votaron o votaron en blanco o nulo el 4 de octubre, Lula lidera con 43 por ciento contra 38 por ciento.

El mapa social también es nítido. Flávio Bolsonaro saca sus mayores ventajas entre los evangélicos (60 a 28), en la región Sur (61 a 30) y entre quienes ganan más de cinco salarios mínimos (53 a 39). Lula se impone en el Nordeste (61 a 32), entre quienes ganan hasta dos salarios mínimos (53 a 36) y entre los votantes negros (51 a 39). Para el 91 por ciento, la decisión es definitiva.

El cambio de expectativa

El dato que más se movió es la expectativa de victoria. Ahora el 53 por ciento cree que ganará Flávio Bolsonaro y el 35 por ciento que ganará Lula; en la encuesta previa a la primera vuelta, el 52 por ciento veía a Lula como favorito.

Datafolha publicó este jueves una nueva medición: Flávio Bolsonaro obtiene 47 por ciento de intención de voto y Lula 45 por ciento; en votos válidos, 51 a 49. El instituto entrevistó a 2.520 personas entre el 13 y el 14 de octubre, con un margen de error de dos puntos. En su sondeo anterior, con trabajo de campo del 6 y 7 de octubre, Datafolha registraba 49 por ciento para Flávio Bolsonaro y 45 por ciento para Lula.

Milei, en campaña

El balotaje tiene un jugador externo que no oculta sus preferencias. La misma noche en que se conoció la encuesta, Javier Milei llamó «dictador comunista» a Lula en una gala en Washington y saludó a Eduardo Bolsonaro, hermano del candidato. Que el presidente argentino haga campaña abierta en la elección del principal país de la región pone en juego una relación que no le pertenece a un gobierno, sino a los dos pueblos.

Lo que tenés que saber:

  • Datafolha: Flávio Bolsonaro 47% y Lula 45% (válidos 51-49); campo 13-14/10, margen de dos puntos.
  • Quaest: Flávio Bolsonaro 46% y Lula 44% para el balotaje del 25 de octubre, en empate técnico.
  • El rechazo es parejo: 54% no votaría a Flávio Bolsonaro y 53% no votaría a Lula.
  • El 43% teme la vuelta de los Bolsonaro y el 43% la reelección de Lula.
  • El 53% cree que ganará Flávio Bolsonaro; antes de la primera vuelta, el 52% veía favorito a Lula.
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