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Tecnología & Ciencia 📡

Ciencia y tecnología: proyectos conjuntos entre Argentina y Reino Unido

«La colaboración científica entre países es fundamental para avanzar en temas de interés común. No hay un desarrollo científico sin colaboración internacional», subrayó la titular del Conicet.

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Argentina y Reino Unido buscan fortalecer sus lazos científicos y tecnológicos a través de una gira que llevó a la presidenta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) al país europeo para avanzar en temas de interés común en áreas como Energías renovables, Espacio, Salud Humana y Animal, Fabricación avanzada, Industria 4.0 e Inteligencia Artificial, así como cuestiones de género en la ciencia.

Al respecto, la titular del Conicet, Ana Franchi, aseveró que «la colaboración científica entre países es fundamental para avanzar en temas de interés común porque no hay desarrollo científico sin colaboración internacional».

Durante la gira, que concluyó hoy con el apoyo de la embajada Argentina en Reino Unido, Franchi dijo -en diálogo con Télam – que la visita fue «muy positiva y productiva».

«La colaboración científica entre países es fundamental para avanzar en temas de interés común. No hay un desarrollo científico sin colaboración internacional», subrayó la titular del Conicet en diálogo con esta agencia.

Luego agregó que se buscaron posibilidades de financiamiento y el intercambio de recursos humanos para la investigación en temas de interés para ambos países como la resistencia antimicrobiana, enfermedades tropicales, y energías renovables, tema en el que nuestro país cuenta con un gran potencial.

La presidenta del Conicet dijo que mantuvo reuniones con representantes de universidades, empresas y científicos argentinos que residen en el Reino Unido y del laboratorio GSK, una de las principales compañías farmacéuticas y de atención médica basada en la investigación, y con la que ya hay en marcha cinco proyectos en desarrollo.

«Creo que nos llevamos, y esperamos concretar, muchas posibilidades, tanto en tema de recursos humanos como de subsidios. Es una primera aproximación, luego de muchos años de tener bastante frenada esta agenda, que nos permite seguir trabajando no sólo con Inglaterra y sus instituciones, sino también con nuestra gente que está trabajando acá y que, la verdad, está muy entusiasmada por trabajar con nosotros. Así que me parece que a partir de esto vamos a tener algunos logros», consideró Franchi.

Otra de las reuniones realizadas durante esta visita fue con la British Sciencie Association en Londres, donde se abordaron cuestiones de género en las disciplinas STEM, concepto y sigla en inglés de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, en las que se busca aumentar la presencia de mujeres.

Para Franchi, la inclusión de la mujer en la ciencia es un tema clave para el desarrollo del sector científico y tecnológico en Argentina, y destacó la importancia de las estrategias implementadas en el Conicet ,como el apoyo a la conciliación laboral y familiar y la promoción de la equidad de género en todas las convocatorias.

«Hablamos de las estrategias que tienen en Inglaterra y las que tenemos nosotros en el Conicet en ese tema. En Argentina estamos más avanzados en ese sentido que en Reino Unido. En el Conicet tenemos 53% de investigadoras y 60% de becarias», informó.

También resaltó la importancia de dar a conocer las carreras científicas a las niñas y adolescentes, y que sepan que las mujeres pueden afrontar estas carreras, algo que desde su organismo están trabajando.

La titular del Conicet y su equipo fueron invitados también por la Universidad de Surrey, donde pudieron establecer contactos y colaboraciones con científicos e investigadores del Reino Unido, entre ellos la argentina Angela Danil de Namor, la primera mujer profesora de química de esa institución educativa.

También se abordaron temas como el fortalecimiento de la política de Cooperación Internacional que el Conicet viene llevando a cabo.

Luego, Franchi recorrió la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad de Surrey, donde dialogó en torno a la estrategia One Health, One Medicine con el objetivo de crear y liderar investigaciones y educación en salud conectadas globalmente, y compartir innovación y conocimiento para mejorar de manera sostenible el bienestar de humanos y animales.

También, en Surrey se abordaron problemáticas como migración, crecimiento poblacional y cambio climático mediante la consideración de factores como Producción agrícola y uso de la tierra, Resistencia antimicrobiana, Biodiversidad y cambio climático, Vigilancia de enfermedades, Prevención y respuesta a enfermedades crónicas e infecciosas, Salud Ambiental, Inocuidad y seguridad alimentaria, Comercio mundial, comercio y seguridad, Salud mental, Salud ocupacional, Política pública y regulación, Seguridad y protección del agua, Bienestar de humanos, animales y ecosistemas.

Franchi también se reunió con funcionarios de la Royal Society y afirmó que «se discutió sobre el rol de una academia de ciencias independiente para apoyar y ofrecer una perspectiva sobre cuestiones científicas».

Con esta entidad, en el marco del Convenio Bilateral, se realizaron tres convocatorias conjuntas para el financiamiento de proyectos donde la Royal Society dio financiamiento unilateral a algunos proyectos adicionales y hasta ahora se ejecutaron 18, 6 por cada convocatoria.

Por último se abordaron cuestiones de género en las disciplinas STEM anteriormente mencionadas.

Esta mañana, la presidenta del Conicet se reunió con miembros de la oficina que asesora el Parlamento británico en temas científicos y tecnológicos, y presentó el trabajo que realiza el instituto dada la creación de una comisión similar en el Congreso argentino.

Franchi y su equipo partieron hoy hacia España, donde firmarán la renovación de un convenio en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) para abrir una convocatoria de investigación conjunta.

También visitarán la Universidad Complutense y la Autónoma de Madrid, y mantendrán una reunión con la Secretaría General Iberoamericana (Segib), responsable de Cooperación Iberoamericana, donde la representante argentina es Sabrina Frederic.

Ciencia 🧬

Pollitos en huevos impresos en 3D: la apuesta biotecnológica que divide a la ciencia

La empresa estadounidense Colossal Biosciences anunció el nacimiento de 26 pollitos incubados en cáscaras artificiales fabricadas con titanio y silicona. El avance reavivó el debate sobre los límites éticos y científicos de la llamada «desextinción» de especies.

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Anuncio espectacular: qué hay detrás del “huevo artificial” que promete revivir especies extintas

★ La empresa de biotecnología Colossal Biosciences, con sede en Dallas, Texas, presentó el 19 de mayo de 2026 lo que describió como una «plataforma de incubación sin precedentes»: una estructura reticular impresa en 3D que reemplaza la cáscara natural de un huevo y permitió, según el comunicado de la compañía, el nacimiento de 26 pollitos sanos. El anuncio se difundió a través de redes sociales y un video promocional, pero sin publicación científica revisada por pares.

El dispositivo: qué es y qué no es

El sistema desarrollado por Colossal consta de dos componentes principales. Por un lado, una membrana semipermeable de silicona capaz de replicar la transferencia de oxígeno de un cascarón natural, permitiendo el paso del gas a niveles atmosféricos sin necesidad de oxígeno suplementario, a diferencia de métodos anteriores de incubación ex ovo que requerían ese recurso. Por otro, una estructura de celosía impresa en 3D que protege esa membrana y, según la empresa, fue diseñada para ser «completamente escalable y biológicamente precisa». El sistema incluye además una ventana transparente que permite monitorear el desarrollo embrionario en tiempo real.

Sin embargo, el procedimiento no fue el que sugirió la comunicación inicial de la empresa en sus redes. Los científicos de Colossal extrajeron los embriones de huevos fertilizados puestos por gallinas reales en las primeras 24 a 48 horas tras la postura, los transfirieron al sistema artificial y los colocaron en una incubadora convencional. También añadieron calcio de forma externa, elemento que en la gestación natural se absorbe de la propia cáscara.

La bióloga reproductiva Nicola Hemmings, de la Universidad de Sheffield, quien no forma parte del equipo de Colossal, fue directa: «Producir un pollito a partir de un recipiente artificial no es necesariamente algo nuevo», declaró. La experta y otros investigadores independientes señalaron además que el dispositivo no replica otros componentes del huevo, como los órganos temporales que se forman para nutrir y estabilizar al embrión en crecimiento y eliminar los desechos.

La promesa: revivir al moa gigante

El director ejecutivo de Colossal, Ben Lamm, presentó el avance como un paso hacia uno de los objetivos más ambiciosos de la empresa: recrear al moa gigante de la Isla Sur (Dinornis robustus), un ave extinta hace aproximadamente 600 años, cuya extinción fue provocada por la caza indiscriminada de los colonos maoríes en el siglo XV. El moa, que podía alcanzar los tres metros de altura y alimentarse de hojas a 3,6 metros del suelo, ponía huevos hasta 80 veces más grandes que los de una gallina, lo que hace inviable su incubación por cualquier ave viva moderna.

«No queríamos esperar hasta estar listos para dar a luz a un moa gigante. En realidad, queríamos empezar a trabajar ahora en los desafíos de ingeniería relacionados con la subrogación y el nacimiento», explicó Lamm. El ejecutivo también abrió la posibilidad de que la tecnología se comercialice o se ponga a disposición de zoológicos e instalaciones de cría para la conservación de especies.

Colossal no es una empresa nueva en la carrera de la «desextinción». Previamente anunció haber modificado genéticamente ratones para que desarrollaran pelaje similar al del mamut lanudo, y cachorros de lobo inspirados en el extinto lobo terrible.

Las voces críticas: escepticismo científico

El anuncio no fue recibido con unanimidad en la comunidad científica. El biólogo evolutivo Vincent Lynch, de la Universidad de Búfalo, fue contundente respecto del objetivo final de la empresa: «Puede que sean capaces de utilizar esta tecnología para crear un ave modificada genéticamente, pero eso es solo un ave modificada genéticamente. No es un moa.»

El cuestionamiento apunta a un problema de fondo: aun si el sistema de incubación funciona a escala, el proyecto requiere primero comparar el ADN antiguo extraído de huesos de moa bien conservados con los genomas de especies de aves actuales, editar genéticamente esas células y producir embriones viables. Cada uno de esos pasos representa obstáculos científicos de enorme complejidad que aún no tienen solución conocida.

A ello se suma la ausencia de una publicación científica con revisión por pares que respalde los resultados anunciados. La información fue difundida por la propia empresa a través de un comunicado de prensa y un video, lo que impide una evaluación independiente rigurosa de la metodología y los resultados. La revista científica Nature recibió explicaciones de la empresa sobre el funcionamiento del sistema, pero eso no equivale a una validación del método.

Contexto: una startup con grandes promesas y grandes financiadores

Colossal Biosciences se inscribe en una tendencia creciente de empresas privadas que avanzan sobre territorios que históricamente pertenecieron a la ciencia pública. La lógica del anuncio espectacular, el video viral y la promesa de «traer de regreso» especies extintas responde tanto a una agenda científica como a una estrategia de captación de inversores. El investigador Andrew Pask, de la Universidad de Melbourne, vinculado al proyecto, definió el objetivo con claridad: «El plano de trabajo es el genoma, pero si no tienes dónde construir, de nada servirá.»

La tecnología obtenida puede tener aplicaciones concretas en conservación de aves amenazadas o en investigación reproductiva. Lo que permanece en el terreno de la especulación, por ahora, es la posibilidad de recrear un moa gigante.

Puntos clave

  • Colossal Biosciences anunció el 19 de mayo de 2026 el nacimiento de 26 pollitos en cáscaras artificiales impresas en 3D y fabricadas con titanio y silicona.
  • Los embriones provienen de huevos fertilizados puestos por gallinas reales; no se trata de huevos completamente bioingenierizados.
  • El anuncio no fue acompañado de una publicación científica con revisión por pares.
  • Científicos independientes cuestionaron la completitud del sistema y la viabilidad de revivir al moa gigante.
  • El director ejecutivo Ben Lamm reconoció que aún «queda un largo camino» antes de intentar la resurrección del moa con este sistema.
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