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Libertad de expresión

La reforma laboral de Milei esconde el golpe mortal al cine argentino y los medios públicos

El proyecto incluye dos artículos que desfinanciarán al INCAA, a la TV Pública y a Radio Nacional, aunque no tienen relación con la legislación laboral. El artículo 210 y 211 eliminan recursos clave de esa entidades, aunque otros sectores culturales los seguirán percibiendo.

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El Argentino Diario-Federico Sturzenegger-Manuel Adorni.

— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.

★ El proyecto de ley de «Modernización laboral» que impulsa el Gobierno nacional incluye dos artículos que desfinanciarían al INCAA, TV Pública y Radio Nacional. El Espacio Audiovisual Nacional convocó para este miércoles a una conferencia de prensa en el Congreso para exigir el rechazo de los artículos 210 y 211, que consideran ajenos al espíritu de una reforma laboral.

Artículos que no tienen nada que ver con lo laboral

Los artículos 210 y 211 del proyecto que obtuvo dictamen de las Comisiones de Trabajo y Previsión y de Presupuesto y Hacienda esconden una amenaza letal contra la industria audiovisual argentina. El Espacio Audiovisual Nacional (EAN), que reúne a las principales organizaciones del sector, denunció que estos articulados nada tienen que ver con el objeto de la ley, por lo que resulta evidente su inclusión con el objetivo de dañar de manera solapada a la producción cultural nacional.

El artículo 210 ataca directamente institutos fundamentales de la Ley de Cine 17.741, desfinanciando el Fondo de Fomento Cinematográfico que actualmente se nutre del 10% sobre el valor de cada entrada de cine y del 25% del canon que abonan los licenciatarios de televisión por la explotación del espacio radioeléctrico nacional.

«La eliminación de esos recursos hará que el INCAA pierda su autonomía financiera, quedando sujeto a los recursos que discrecionalmente le asigne cada gobierno a través de las Leyes de Presupuesto de cada año. Dado que, por lo general, la producción de una obra audiovisual requiere una planificación financiera de varios años, sería imposible el desarrollo de esta industria sin tener una previsión a largo plazo de los fondos de fomento, quedando expuestos a la arbitrariedad del Poder Ejecutivo de turno», explicó el EAN.

Discriminación contra el cine y los medios públicos

El artículo 211 del proyecto propone derogar los incisos a) y c) del artículo 97 de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual 26.522, que establecen la asignación específica al INCAA y a Radio y Televisión Argentina (TV Pública y Radio Nacional) de una parte de los recursos que provienen del gravamen que pagan los canales de TV al ENACOM por el uso del espacio radioeléctrico nacional.

El EAN denunció el carácter discriminatorio de esta medida, ya que no se elimina el impuesto en cuestión, sino solo su asignación al INCAA y RTA, aunque sí se mantiene para otras entidades.

«Curiosamente, mantiene intacta la vigencia de los otros incisos del mismo artículo, que disponen la asignación específica del mismo impuesto al Instituto Nacional del Teatro (INT), al Instituto Nacional de la Música (INAMU), y al FOMECA (radios y medios comunitarios). Esta contradicción deja en evidencia que el objetivo de la norma no es ni siquiera fiscal, sino desfinanciar al INCAA, a la TV Pública y a Radio Nacional. En efecto, no se elimina el impuesto, ni siquiera se eliminan todas las asignaciones específicas de ese impuesto; sólo se desfinancia al INCAA y a la TV Pública y Radio Nacional», señalaron desde el EAN.

Consecuencias para la industria cultural

En el documento que se entregará a legisladores y legisladoras de las diferentes fuerzas políticas, el EAN detalló las consecuencias concretas que la aprobación de estos dos artículos tendrá en la industria cultural argentina:

Pérdida masiva del empleo registrado: cientos de miles de puestos de trabajo anuales podrían desaparecer en toda la cadena de valor, incluyendo trabajadores del sector audiovisual y proveedores de bienes y servicios.

Retroceso federal: la falta de complementación de las políticas públicas audiovisuales de las provincias con el INCAA las hará inviables, lo que redundará en menos producción local y una afectación al desarrollo turístico que los contenidos audiovisuales promueven.

Pérdida de mercados internacionales: no habrá presencia de nuevas películas argentinas en los festivales internacionales, que impulsan la apertura de mercados internacionales para las producciones nacionales.

Dependencia: la producción audiovisual nacional quedaría exclusivamente en manos del financiamiento de las grandes plataformas de streaming extranjeras.

Daños económicos: según estudios del propio INCAA, por cada peso que se deja de invertir en el Fondo de Fomento, la economía argentina pierde $5,4 en Valor Bruto de Producción.

El fomento como inversión estratégica

«El fomento del Cine Nacional no es un gasto; es una inversión que genera riqueza, trabajo e identidad: multiplica entre 1,7 y 2,4 veces la inversión inicial; genera miles de puestos de trabajo directos e indirectos; dinamiza sectores como hotelería, gastronomía, transporte y turismo; y exporta servicios y atrae divisas», afirmaron desde el EAN.

«La eliminación de las fuentes de financiamiento del INCAA representa, en los hechos, la desaparición del sistema de fomento al cine y al audiovisual argentino, con consecuencias irreversibles para la producción cultural, el trabajo de miles de profesionales del sector y la soberanía audiovisual del país. Para el conjunto de las entidades del sector, esta medida significa la muerte del cine nacional tal como lo conocemos», concluyeron.

Por ello, el Espacio Audiovisual Nacional solicitó formalmente que se retiren del proyecto de ley los artículos 210 y 211, argumentando que nada tienen que ver con la legislación laboral que el proyecto propone modernizar.

Puntos destacados:

  • El proyecto de reforma laboral incluye dos artículos que desfinanciarían al INCAA, TV Pública y Radio Nacional, aunque no tienen relación con la legislación laboral.
  • El artículo 210 elimina recursos equivalentes al 10% del valor de cada entrada de cine y al 25% del canon de licenciatarios de TV.
  • El artículo 211 discrimina al INCAA y medios públicos, manteniendo el mismo impuesto para otras entidades culturales.
  • La aprobación podría generar la pérdida de cientos de miles de puestos de trabajo en la cadena audiovisual.
  • Según el INCAA, cada peso invertido en fomento genera $5,4 en Valor Bruto de Producción. ★

Libertad de expresión

ADEPA debate cómo usar la IA para sostener sus medios, los periodistas, cómo sobrevivir a ella

La 64ª Asamblea de ADEPA se abre en Tucumán con la inteligencia artificial como eje central, mientras los gremios de prensa nucleados en FATPREN impulsan en el Senado un nuevo Estatuto del Periodista que la regule antes de que el vacío legal deje sin protección a miles de trabajadores. Dos miradas sobre el mismo fenómeno: la de los dueños de medios y la de quienes los hacen.

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El-Argentino-El futuro del periodismo, cooperación e Inteligencia Artificial.
La IA llega a las redacciones sin red: sin estatuto, sin regulación y con el 65% de los periodistas bajo la línea de pobreza.

La misma tecnología que el sector empresarial periodístico debate cómo aprovechar para sostener sus modelos de negocio es la que el sindicalismo de prensa exige regular por ley para que no destruya empleos. Ese es el eje de tensión que atraviesa al periodismo argentino en septiembre de 2026: la inteligencia artificial como promesa de sustentabilidad para unos, y como amenaza de precarización para otros. Esta semana, ambas conversaciones ocurren en paralelo, sin demasiadas ganas de encontrarse.

ADEPA en Tucumán: el mapa de los que mandan en los medios

La 64ª Asamblea General Ordinaria de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) comenzó este miércoles 9 de septiembre en San Miguel de Tucumán, con el diario La Gaceta como medio anfitrión y el Hotel Sheraton como escenario. Es la cuarta vez que la capital tucumana recibe el principal encuentro institucional de los propietarios y directivos de medios argentinos, que sesionará hasta el viernes 11.

El temario oficial tiene dos grandes vértices. El primero, la presentación del informe semestral sobre la situación de la libertad de expresión y de prensa, documento que ADEPA elabora y difunde con periodicidad desde hace décadas. El segundo, y el más novedoso, es el debate sobre el impacto de la inteligencia artificial en la sustentabilidad de la industria periodística, una discusión que ya ocupó buena parte de la agenda de la edición anterior, realizada en Puerto Madryn.

El programa de capacitaciones convocó a una constelación de nombres del establishment mediático argentino y del ecosistema tecnológico global. Exponen el columnista de La Nación Joaquín Morales Solá; el editor general de Clarín, Ricardo Kirschbaum; representantes de Google News Initiative, Juan Manuel Lucero y María José Iriarte; el consultor uruguayo Sebastián Auyanet; el director general del grupo español Vocento, Fernando Belzunce; la periodista Irina Sternik; y el jefe de Comunicaciones y Relaciones Institucionales del Grupo Clarín, Tomás Vio. La presencia dominante de los grandes grupos de medios concentrados no es casual: son los mismos actores que definen cómo y cuándo se incorpora la IA en las redacciones.

El viernes se conocerá el informe de la Comisión de Libertad de Prensa e Información y se elegirán las nuevas autoridades del Consejo Ejecutivo para el período 2026/2027, antes del cierre en la Casa Histórica de la Independencia. La asamblea también incluye la renovación parcial de la Junta de Directores.

No es la primera vez que ADEPA se involucra en el debate sobre la IA. El año pasado, durante su 63ª Asamblea, presentó un informe elaborado junto al Fondo Internacional para Medios de Interés Público (IFPIM) que reconoció que la inteligencia artificial está reconfigurando profundamente el ecosistema informativo e impone una lógica de cambio permanente que tensiona las prácticas y modelos de negocio del periodismo. La entidad sostuvo entonces que la tecnología no debe profundizar la desinformación ni erosionar la sustentabilidad, sino convertirse en una aliada del periodismo de calidad. Paralelamente, en alianza con Google News Initiative y la empresa Fathm, ADEPA lanzó días atrás el programa AI Build Sprint, orientado a incorporar herramientas de IA en redacciones del noroeste argentino, con medios de Salta, Catamarca, La Rioja, Jujuy, Tucumán, Corrientes, Santiago del Estero y San Juan.

El nuevo Estatuto del Periodista: la IA desde abajo

Mientras ADEPA debate cómo la IA puede ayudar a sostener los medios, los trabajadores de prensa tienen una pregunta diferente: ¿quién los va a proteger cuando la IA los reemplace? Esa pregunta es el motor del proyecto de actualización del Estatuto del Periodista Profesional que la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN), el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA), el Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (CISPREN), la Asociación de Periodistas de Corrientes y la Asociación de Prensa de Santa Fe presentaron formalmente ante la Comisión de Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión del Senado de la Nación.

El debate fue abierto por la senadora jujeña Carolina Moisés, titular de esa comisión, quien calificó a la inteligencia artificial como el «caballo de Troya que pretende reemplazar al trabajo humano». La iniciativa busca reemplazar la histórica Ley 12.908, sancionada en 1946, cuya derogación fue incorporada en la Ley de Modernización Laboral con una prórroga de vigencia hasta el 31 de diciembre de 2026. El reloj corre: si el Congreso no aprueba una norma sustitutiva antes de esa fecha, miles de periodistas argentinos quedarán sin el marco legal que protege sus condiciones de trabajo.

El artículo 23 del proyecto es el núcleo de la disputa. Establece que las herramientas de inteligencia artificial y tecnologías generativas deberán actuar como complemento del trabajo profesional y no podrán reemplazar completamente la producción periodística ni sustituir puestos, categorías o funciones preexistentes. Además, obliga a los empleadores a capacitar al personal en el uso de esas herramientas. El reconocimiento de la autoría y la retribución económica por los contenidos apropiados por empresas y plataformas tecnológicas también forma parte del articulado.

Carla Gaudensi, secretaria general de FATPREN, sintetizó el trasfondo político de la discusión: «No podemos permitirnos que en esta democracia se derogue el estatuto que ha sido vanguardia en el mundo; necesitamos esa protección para garantizar que el periodismo siga siendo un rol social y no una mercancía». La periodista Gabriela Pepe aportó el dato que resume la crisis de la profesión: el 65% de los periodistas, en su trabajo principal, cobra un salario que está por debajo de la línea de pobreza. Y el periodista Mariano Obarrio apuntó directamente contra el uso no regulado de la tecnología: «la inteligencia artificial está usurpando, plagiando contenidos de los medios periodísticos».

El proyecto también incorpora regulaciones sobre plataformas digitales, teletrabajo, derecho al cuidado, violencia de género en el ámbito laboral y salud mental de los trabajadores de prensa. Propone reemplazar las categorías laborales rígidas por «áreas» más flexibles que contemplen el trabajo periodístico en cualquier soporte, desde un diario impreso hasta un canal de streaming. El bloque senatorial Convicción Federal reclamó en julio que el debate sea incorporado con urgencia a la agenda de comisiones.

Dos conversaciones que no se hablan

La analogía es imposible de ignorar: esta semana, en el mismo país y sobre el mismo objeto tecnológico, los dueños de los medios debaten cómo usar la IA para sostener sus empresas, y los trabajadores de esos mismos medios debaten cómo impedir que la IA destruya sus empleos. La brecha no es solo económica; es también de poder. Quien define cómo se incorpora la tecnología en una redacción es el empleador, no el periodista. Sin regulación legal, esa asimetría se profundiza.

Lo que ADEPA llama «sustentabilidad de la industria» tiene una traducción concreta en muchas redacciones: recorte de planta, reemplazo de tareas por sistemas automatizados y tercerización de contenidos. La Ley 12.908 fue pionera en el mundo cuando se sancionó en 1946 porque reconoció que el periodismo no es una mercancía más; que quien informa a la sociedad necesita condiciones de trabajo que protejan su independencia y su estabilidad. Ochenta años después, ese principio enfrenta su mayor desafío.

El resultado de la asamblea tucumana y el avance del nuevo Estatuto en el Senado dirán mucho sobre quién gana esta pulseada. Por ahora, la IA llega a las redacciones argentinas más rápido que cualquier marco legal que la regule.

Puntos clave

  • La 64ª Asamblea de ADEPA sesiona en Tucumán hasta el viernes con la IA y la libertad de prensa como ejes centrales.
  • FATPREN y gremios aliados presentaron en el Senado un nuevo Estatuto del Periodista que regula el uso de la inteligencia artificial en redacciones.
  • El proyecto prohíbe que la IA reemplace puestos de trabajo y obliga a los empleadores a capacitar a su personal.
  • La vigencia del actual Estatuto del Periodista (Ley 12.908) fue prorrogada hasta el 31 de diciembre de 2026, con el plazo legislativo corriendo.
  • El 65% de los periodistas argentinos cobra, en su trabajo principal, un salario por debajo de la línea de pobreza.
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