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Kicillof: «Nunca hubo tanta obra de infraestructura escolar» en la provincia

«Nos encontramos un desastre, pero en lugar de ocultarlo y pagar pauta para que no se nombre, lo empezamos a solucionar. ¿Está solucionado? No. La falta de calefacción es un problema que lleva décadas, que los cuatro años pasados tampoco se la pusieron», sostuvo el mandatario.

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El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, inauguró hoy la Escuela Especial Nº 503 en Lomas de Zamora, donde si bien reconoció que hay establecimientos «que todavía no tienen gas y es una deuda que tenemos», aseveró que «nunca hubo tanta obra de infraestructura escolar» en la provincia y explicó que «estamos resolviendo los problemas después de haber asumido en situación de emergencia edilicia».

«Nos encontramos un desastre, pero en lugar de ocultarlo y pagar pauta para que no se nombre, lo empezamos a solucionar. ¿Está solucionado? No. La falta de calefacción es un problema que lleva décadas, que los cuatro años pasados tampoco se la pusieron», sostuvo el mandatario.

En esa línea, y en respuesta a la exgobernadora María Eugenia Vidal, quien afirmó que en el distrito hay en la actualidad establecimientos educativos que están cerrados, preguntó: «¿Qué es esto de endosarle al gobierno siguiente todo lo que ellos no quisieron hacer?. Porque recursos tenían».

Vidal escribió en su cuenta de la red social Twitter que «en 2019 le entregué a Axel Kicillof una Provincia con 800 cargos políticos» y sostuvo que «hoy tiene 1700 cargos y escuelas cerradas porque no invirtieron en calefacción antes que llegue el frío. Esas son las prioridades del kirchnerismo».

«No voy a contestar chicanas con chicanas; voy a contestar chicanas con hechos y realidades como esta escuela y las obras de infraestructura escolar que estamos llevando a cabo en toda la provincia», subrayó el Gobernador y resaltó que «nosotros no venimos a mentir y ocultar: estamos resolviendo los problemas después de haber asumido en situación de emergencia edilicia en las escuelas».

Acompañado por el jefe de Gabinete, Martín Insaurralde; la intendenta, Marina Lesci y el director General de Cultura y Educación, Alberto Sileoni, Kicillof recalcó: «No soy amante de los golpes bajos, pero es raro que alguien de la oposición que fue oficialismo junte la palabra escuelas, con la palabra gas y la palabra Moreno en una frase porque todos sabemos el desastre que hicieron con la infraestructura escolar, los riesgos que se corrían».

«Todavía no pudimos arreglar el desastre que dejó Vidal, ese es el problema. Pero lo vamos a arreglar, quédese tranquila señora exgobernadora, vamos a terminar las obras y las escuelas», sostuvo el gobernador bonaerense.

En ese contexto, afirmó que «como gobierno estamos haciendo cien mil cosas, pero pocos anuncios se han conocido tanto como el plan de supuestos 3.000 jardines que iba a construir el gobierno anterior» y destacó que «ese anuncio fue famoso porque se conoció el día que se interrumpió el Fútbol para Todos. Había fútbol gratis y vino un gobierno que dijo que ese era un gasto innecesario, superfluo y del que había que prescindir».

Kicillof sostuvo que Cambiemos «dijo que con la plata que se destinaba al fútbol gratuito se iban a construir 3.000 jardines. El día que nos sacaron un derecho, nos prometieron otro. Quedaron bárbaro, los diarios festejaron. A la provincia le correspondían 1.200» y añadió: «La exgobernadora Vidal dijo el otro día en la tele que inauguró 65 nuevas escuelas en su gobierno. Yo creo que no hicieron ni 30 jardines en la provincia».

Así, pidió tener «memoria y comprensión» respecto de los dirigentes «que dicen y prometen, que tienen marketing y cobertura en noticieros porteños», ya que «después la realidad es otra: nos dejaron sin jardines y sin fútbol».

«La comunidad educativa también fue víctima del engaño», advirtió el gobernador y manifestó que «plata no faltó porque fue el Gobierno que más endeudó al país en toda la historia: 45 mil millones de dólares con el FMI hubieran sido 45 mil jardines, pero no están».

En ese marco, puso de relieve que el gobierno de Vidal hizo que las autoridades de la escuela viajaran en 2017 hasta La Plata para presenciar la apertura de los sobres de la licitación para la obra, dijo que eso «demuestra lo que no debe ser la política» y pidió tener en cuenta que su administración «no prometió, sino que la escuela se hizo».

«Contra esas 65 escuelas que no están, vamos 76 inauguradas en dos años de gobierno», afirmó y precisó que «en la provincia tenemos 4.000 obras terminadas, de las cuales 1.500 son de gas. Lo que no se hizo, lo vamos a terminar. Lo que no se hizo en décadas, lo vamos a terminar, valga lo que valga y cueste lo que cueste», remarcó.

El mandatario, asimismo, dijo que «algunos dicen que el Estado no sirve», se preguntó «¿qué empresa privada instalaría una nueva escuela?» y subrayó que «para reconquistar la confianza de la sociedad debemos hacer lo que hay que hacer y dar soluciones todos los días a la sociedad».

Economía 💲

Cómo la eliminación de organismos descentralizados concentró poder de Maccarone sobre la obra pública

La motosierra concentró poder en manos equivocadas. El desguace institucional impulsado por Milei no solo «achicó el Estado», sino que las decisiones estratégicas quedaron a merced de un empresario del sector que ahora “regula”.

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El Argentino Diario-Martín Maccarone-Luis Toto Caputo.

⬛ La eliminación masiva de ministerios y organismos descentralizados que llevó adelante Javier Milei durante su primer año de gestión no fue solo una política de «achique» del Estado. Fue, también, una operación de concentración de poder que terminó facilitando que un ex empresario constructor como Martín Maccarone controle desde las sombras toda la obra pública nacional.

La ecuación es simple pero devastadora: se eliminaron 13 Ministerios, se cerraron organismos estatales y se recortaron presupuestos destinados a Ciencia, Cultura y Educación, entre otras áreas, pero toda esa capacidad operativa no desapareció. Se concentró en pocas manos, específicamente en la órbita del Ministerio de Economía que comanda Luis «Toto» Caputo.

El mapa del desguace institucional

La lista de organismos eliminados o fusionados bajo la órbita de Economía es extensa y reveladora. A través del Boletín Oficial N°35702, el Gobierno que encabeza Javier Milei oficializó la disolución, transformación y fusión de 21 organismos públicos de distintas áreas del Estado, afectando dependencias vinculadas a salud, transporte, agroindustria, industria y seguridad.

El caso más emblemático es el del ENOHSA (Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento), un organismo que ha jugado un papel central en la ejecución de obras públicas en todo el país. Por medio de la publicación del Decreto 1020/2024 en el Boletín Oficial, se estableció que el ENOHSA quedará oficialmente disuelto dentro de treinta días, por lo que sus recursos materiales y financieros serán transferidos al ámbito de la Subsecretaría de Recursos Hídricos.

La justificación oficial fue técnica: «en el contexto actual, resulta necesario reducir la superposición de funciones entre diversos entes, garantizar una mayor coordinación en las políticas de administración de los recursos hídricos y promover una gestión más ágil y centralizada de las obras y proyectos hídricos». Sin embargo, el resultado práctico fue concentrar el control de obras hídricas y sanitarias en manos del núcleo duro de Economía.

El costo humano del ajuste concentrador

Los números del ajuste son elocuentes sobre la magnitud del poder transferido. El presidente Javier Milei sigue avanzando con el cierre de organismos nacionales. Este jueves dispuso la disolución del Ente de Obras Hídricas de Saneamiento (Enohsa), un organismo clave para las obras públicas sanitarias, que implicó 230 trabajadores y 116 obras con incertidumbre.

Según proyecciones realizadas antes de asumir, unas 118.118 personas quedarían, en principio, sin puesto laboral, si se eliminan esos ministerios y los organismos descentralizados según los números de las reparticiones que difunde el Indec. Pero el poder operativo de esas 118 mil personas no se esfumó: se canalizó hacia la nueva estructura centralizada.

La arquitectura del control concentrado

La eliminación del Ministerio de Obras Públicas, del Ministerio de Transporte y de organismos como ENOHSA, ONABE y partes de ADIF no fue casual. Todo ese poder decisorio se reconcentró en la flamante Secretaría Coordinadora de Infraestructura que comanda Maccarone desde Economía.

Esta operación de ingeniería institucional tiene precedentes históricos preocupantes. La concentración de poder estatal en pocas manos, especialmente cuando esas manos provienen del sector privado que ahora deben regular, genera las condiciones perfectas para conflictos de interés y capturas regulatorias.

Los antecedentes del desguace como concentración

El plan incluye la eliminación de la secretaría de Vivienda y Hábitat de organismos descentralizados, y el achicamiento de la dotación de personal de los ministerios, empresas y entes públicos, según confirmó La Nación en enero de 2025. Esta nueva etapa de ajuste busca achicar un 30% el Estado, pero nuevamente el poder no desaparece, sino que se reconcentra.

El proceso comenzó desde el primer día de gobierno. Milei oficializó el primer decreto de necesidad y urgencia y modificó la estructura central dentro del Gobierno, estableciendo las bases legales para esta concentración de poder que luego permitiría el funcionamiento de figuras como Maccarone.

La funcionalidad política del desguace

Lo que el gobierno presenta como «eficiencia» y «achique del Estado» opera, en la práctica, como una concentración de poder decisorio sin precedentes en décadas. La eliminación de controles y contrapesos institucionales facilita que un ex empresario constructor pueda operar «de los dos lados del mostrador» sin los filtros que antes existían.

La crítica de los dirigentes opositores señala precisamente esta contradicción: para el gobierno del presidente Javier Milei una de las razones que motivaron la disolución es que el ente elude el control de gastos que existe en la administración nacional. Pero el resultado práctico es que ahora existe menos control, no más.

Las obras que quedaron en el limbo

El caso del ENOHSA es paradigmático de cómo esta concentración afecta la obra pública concreta. Una empresa estatal que tenía como objetivo planificar, ejecutar y administrar obras de infraestructura hídrica y sanitaria en todo el país quedó disuelta, y sus funciones pasaron a depender de la estructura que controla Maccarone.

En Mendoza, por ejemplo, el cierre definitivo del Ente Nacional De Obras Hídricas De Saneamiento (ENOHSA) dejó seis obras importantes en estado de incertidumbre, que ahora dependen de las decisiones que tome la nueva estructura centralizada.

La concentración como facilitadora de conflictos

La operación de Milei generó las condiciones perfectas para que figuras como Maccarone pudieran operar con poderes extraordinarios y mínimos controles. Al eliminar organismos con capacidad técnica específica y reconcentrar sus funciones en Economía, se creó un embudo decisorio que beneficia a quien controla ese embudo.

Esta arquitectura institucional no es casual. Responde a una lógica política que privilegia la concentración de poder por sobre los controles y contrapesos democráticos. El resultado es que un ex empresario constructor puede hoy manejar toda la obra pública nacional desde un despacho en Economía, sin la supervisión técnica específica que antes existía en organismos especializados.

El futuro del modelo concentrador

La misión está a cargo del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, según reveló La Nación, lo que indica que esta lógica de concentración continuará profundizándose. Cada organismo eliminado es poder que se reconcentra en el núcleo duro del gobierno.

La pregunta que surge es si esta concentración de poder es compatible con una gestión transparente y democrática de los recursos públicos. Los casos como el de Maccarone sugieren que no: cuando se eliminan controles y se concentra poder en manos de ex empresarios del sector que ahora regulan, los conflictos de interés se vuelven estructurales.

El «achique del Estado» de Milei resultó ser, paradójicamente, una concentración de poder estatal sin precedentes. Y figuras como Martín Maccarone son el producto directo de esa concentración.

Puntos clave

• Milei eliminó 13 ministerios y 21 organismos descentralizados, concentrando su poder decisorio en Economía
• La eliminación del ENOHSA, ONABE y partes de ADIF transfirió el control de obra pública a la estructura que maneja Maccarone
• El desguace institucional eliminó controles y contrapesos específicos, facilitando conflictos de interés
• Más de 118.000 empleados perdieron sus puestos, pero su poder operativo se reconcentró en pocas manos
• La arquitectura del «achique» resultó ser una concentración de poder que beneficia a figuras como el «funcionario fantasma»

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