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Construcción

Quién es Martín Maccarone, el empresario de la construcción que controla toda la obra pública nacional

En un entramado de conflicto de intereses extremo, se mueve en las sombras del ministerio de Economía un empresario constructor que concentró un poder inédito en infraestructura y maneja todas las licitaciones estatales mientras mantiene vínculos con el sector privado que ahora regula.

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El Argentino Diario-Martín Maccarone.

⬛ En el corazón del Ministerio de Economía opera una figura discreta pero de poder inmenso: Martín Maccarone, el hombre que Luis «Toto» Caputo eligió para manejar toda la obra pública nacional. Antes de asumir en el Estado de la mano de Luis y Santiago Caputo, era la cabeza de Coinsa Construcciones S.A., la compañía familiar detrás de proyectos de alto perfil como el Paseo Gigena, Shopping Soleil y el emblemático Patio Bullrich.

Ahora, desde su despacho en Economía, Maccarone se mueve como secretario coordinador de Infraestructura, sin nombramiento ni firma, según revelan fuentes del sector constructor consultadas por este medio. Su posición le permite algo que genera suspicacias en la industria: estar «de los dos lados del mostrador», como lo describen empresarios que prefieren mantener anonimato.

El arquitecto del control centralizado

El diseño institucional que implementó Caputo le otorga a Maccarone poderes sin precedentes. Supervisa y valida todos los contratos de infraestructura, centraliza aperturas de licitaciones, controla tiempos y destina partidas junto al reducido núcleo directivo de Economía. Su área, que absorbió las funciones de Obra Pública, Transporte y Vivienda, se convirtió en el embudo por el que debe pasar toda la inversión estatal en infraestructura.

La principal tarea de Maccarone será implementar y hacer funcionar un sistema de obra pública «flexible» que el gobierno reglamentó en agosto y renegociar contratos ejecutados hasta un 80% pero firmados antes del inicio de la gestión del actual gobierno, según confirmó el propio Ministerio de Economía cuando formalizó su designación en octubre de 2024.

Un empresario con historia familiar

Maccarone no es cualquier empresario de la construcción. Coinsa es la continuación de Grupo Maccarone S.A. y el resultado de tres generaciones dedicadas a las construcciones civiles, mantenimiento de obras y destacados emprendimientos de ingenierías. Sus orígenes se remontan a 1921, lo que convierte a la familia en una dinastía del sector constructor argentino.

Entre sus obras más emblemáticas aparecen por ejemplo el Patio Bullrich, las Torres Las Plazas Ruggieri, la Torre Las Plazas Amenabar y el proyecto DuO, en Avenida Olazábal y Vidal, con edificios residenciales y profesionales. Su expertise en grandes emprendimientos inmobiliarios lo posicionó como un referente del sector antes de su salto al Estado.

La conexión con los Caputo

La relación entre el nuevo designado y Caputo se remonta a los años en que el ministro dirigía Axis Inversiones y alquilaba oficinas en un edificio de Palermo, propiedad de Coinsa. Esta conexión fue clave para su incorporación al equipo gubernamental. Este vínculo comercial previo profundiza las suspicacias sobre los conflictos de interés que rodean su designación.

Pero la conexión no termina ahí. Coinsa es la constructora del proyecto y es dirigida por Martin Maccarone, también allegado a Toto Caputo, según surge de investigaciones sobre el polémico desarrollo del Paseo Gigena, donde confluyen intereses de ex funcionarios del gobierno de Mauricio Macri, incluyendo al propio Luis Caputo.

El cuestionado «funcionario fantasma»

El perfil bajo de Maccarone contrasta con el poder real que ejerce. Su vínculo con Santiago Caputo. Dudas de las constructoras resumen el clima que se respira en el sector, según pudo confirmar este medio a través de fuentes que pidieron reserva de identidad por temor a represalias comerciales.

«Es un tipo que conoce el negocio por dentro, pero ahora está del otro lado regulando a sus ex competidores. Eso genera muchas dudas sobre qué tan transparente puede ser el proceso», explicó un dirigente empresarial del sector constructor que prefirió mantener anonimato.

El poder real detrás de las decisiones

En los pasillos del Ministerio de Economía, según trascendió, colaboradores directos sintetizan el rol de Maccarone con una frase contundente: «Nada se mueve sin su visto bueno». Su influencia trasciende la formalidad burocrática para convertirse en el verdadero intermediario entre los decisores políticos y los grandes actores del sector constructor del que él mismo formaba parte hasta hace pocos meses.

Esta centralización del poder decisorio en manos de un ex empresario del sector que ahora debe regular genera interrogantes sobre la ética de la gestión libertaria, que prometió transparencia y eficiencia en el manejo de los recursos públicos.

Un contexto de crisis sectorial

La designación de Maccarone se produce en un momento crítico para la industria de la construcción. En agosto, la industria sufrió una caída del 26,4% en comparación con el año anterior, sumándose a una baja acumulada del 30,3% en 2024. Este contexto difícil ha afectado el empleo, con una reducción del 17,3% en comparación con el año pasado.

En este escenario recesivo, las decisiones sobre qué obras continuar, cuáles renegociar y cuáles cancelar definitivamente toman una relevancia estratégica para la supervivencia de muchas empresas del sector. Que esas decisiones estén concentradas en manos de quien hasta hace poco era competidor directo, añade una capa de complejidad ética al proceso.

Sin causas judiciales, pero con cuestionamientos crecientes

Hasta el momento, no pesan sobre Maccarone causas judiciales por conflicto de interés o incompatibilidad. Sin embargo, su figura como empresario que ahora controla la caja de la obra pública representa uno de los mayores conflictos de interés de la gestión de Javier Milei.

El silencio oficial sobre estos cuestionamientos contrasta con la bronca que se palpa en el sector constructor, donde varios empresarios consultados por este medio expresaron «preocupación» por la concentración de poder en manos de un ex competidor, aunque ninguno accedió a ser citado nominalmente por temor a quedar marginados de futuras licitaciones.

Puntos clave

• Martín Maccarone controla como «funcionario fantasma» toda la obra pública nacional desde la Secretaría Coordinadora de Infraestructura del Ministerio de Economía

• Ex CEO de Coinsa Construcciones S.A., empresa familiar con 95 años de trayectoria en grandes emprendimientos inmobiliarios

• Su designación genera cuestionamientos por evidentes conflictos de interés al regular el sector del que formaba parte

• Centraliza todas las decisiones sobre licitaciones, contratos y partidas presupuestarias sin controles aparentes

• El sector constructor atraviesa una crisis con caídas del 26,4% en agosto y 30,3% acumulada en 2024

Construcción

Créditos hipotecarios en caída : menos familias acceden a la casa propia mientras Milei inventa «recuperación»

El monitor del Banco Hipotecario registró 11.607 altas entre enero y junio de 2026, contra 20.035 en el mismo período del año anterior. Si se suma julio, la caída interanual trepa al 47%. Las tasas más altas y los plazos más cortos agravan el acceso al financiamiento para los sectores medios.

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El mercado de créditos hipotecarios atraviesa su peor semestre desde el lanzamiento de los préstamos UVA. Según el monitor elaborado por el Banco Hipotecario, entre enero y junio de 2026 se registraron apenas 11.607 altas hipotecarias en todo el país, frente a las 20.035 del mismo período de 2025. La contracción interanual llega al 42,1% y desmiente la narrativa oficial sobre una supuesta recuperación del mercado de vivienda.

El panorama se agrava cuando se incorpora la estimación preliminar de julio: el acumulado de los primeros siete meses del año asciende a 13.329 operaciones, contra las 25.160 del mismo período del año anterior. La baja interanual escala entonces al 47%, una señal de que la tendencia negativa no se revirtió en el tercer mes del tercer trimestre.

El mercado inmobiliario resistió más que el crédito

Un dato revela la profundidad del problema: la caída de los créditos fue significativamente más pronunciada que la del mercado inmobiliario en su conjunto. En el primer semestre, la provincia de Buenos Aires registró 55.035 escrituras, un 7,8% menos que un año atrás. La Ciudad de Buenos Aires anotó 29.477 operaciones, prácticamente igual al nivel de 2025, con una variación de apenas el 0,2% negativo.

Pero cuando se filtran solo las escrituras respaldadas por hipotecas, el derrumbe es mucho más profundo. En territorio bonaerense se contabilizaron 6.913 operaciones con financiamiento, un 32,6% menos que en 2025. En la Ciudad de Buenos Aires, las hipotecas cayeron un 37,2%, con solo 4.152 operaciones en seis meses.

La conclusión es inescapable: las compraventas que se sostienen son las que se financian con ahorros propios o en dólares, reservadas para quienes ya tienen capital acumulado. El crédito, el único instrumento que permitiría a los sectores medios y trabajadores acceder a la propiedad, se desplomó.

Condiciones más duras, sueño más caro

Los datos del monitor del Banco Hipotecario revelan que las condiciones de financiamiento se endurecieron en paralelo con la caída del volumen. La tasa promedio de los préstamos hipotecarios trepó al 7,02%, mientras que el plazo medio se redujo hasta los 23 años. Plazos más cortos implican cuotas más altas para el mismo capital; tasas más elevadas amplifican ese efecto. El resultado es una cuota mensual que crece en términos reales y que cada vez menos familias pueden afrontar.

Pese al menor número de operaciones, el volumen de dinero movilizado se mantuvo elevado: en los primeros seis meses del año se desembolsaron alrededor de 905 millones de dólares, una cifra comparable a la de todo 2024. Eso indica que los préstamos que sí se otorgan son de mayor monto unitario, lo que confirma que el acceso al crédito hipotecario quedó reservado para los sectores de ingresos más altos.

Una recuperación que no llega

En junio y julio se observó cierta reactivación del ritmo de altas, que volvió a ubicarse en torno a las 1.800 operaciones mensuales, y la participación de las hipotecas sobre el total de escrituras mejoró levemente: representaron el 11,5% en la provincia de Buenos Aires y el 12,8% en la Ciudad. Sin embargo, esos números continúan lejos de los registros de 2025 y son insuficientes para compensar el desplome acumulado en el primer semestre.

El gobierno de Javier Milei instaló en los últimos meses una narrativa de «regreso del crédito» que los datos del Banco Hipotecario contradicen de manera contundente. Mientras el oficialismo celebra la desaceleración inflacionaria como condición para el retorno del financiamiento de largo plazo, la cantidad de familias que efectivamente accedieron a una hipoteca durante 2026 es menos de la mitad que en 2025; año que ya marcaba una recuperación desde la crisis de 2023 y 2024.

El déficit habitacional estructural de la Argentina, que según organizaciones especializadas abarca a millones de hogares, no se resuelve con tasas del 7% y plazos de 23 años. La vivienda propia, para los sectores medios y trabajadores, se aleja a medida que el ajuste macroeconómico avanza.

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