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Consumo

Cristina contra Braun: «No era un chiste, lo hacen de verdad»

«La Anónima: supermercados e inflación. Capítulo 2. Comparto fragmento de una nota publicada hoy en Página 12», tuiteó la vicepresidenta.

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La vicepresidenta Cristina Kirchner cargó contra el empresario Federico Braun, uno de los dueños de la cadena de hipermercados La Anónima. «No era un chiste, es lo que hacen siempre», destacó.

«La Anónima: supermercados e inflación. Capítulo 2. Comparto fragmento de una nota publicada hoy en Página 12. ¿Vieron? No era un chiste, es lo que hacen de verdad«, posteó en Twitter junto a una captura del diario Página 12 en la que se lee a Braun contar que «la inflación fue un momento muy positivo».

El martes, en el marco de la conferencia por los 20 años de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), el empresario -en tono jocoso- dijo que esa compañía “remarca los precios todos los días”. Cristina lo destacó también en Twitter.

Braun, aseguró que «remarca todos los días» en la segunda cadena de supermercados de capital nacional más grande de la Argentina y se manifestó defensor de la «absoluta libertad de precios». En un país con 37,3% de pobreza, el empresario dijo luego que «era un chiste».

«Nosotros decimos que no somos formadores de precios. Eso es una pequeña mentira porque somos formadores en una parte. En realidad, trasladamos cuando podemos trasladar«, aseguró Braun.

El día que Cristina Kirchner le dijo «ladrónima» a La Anónima

En 2017, Cristina Kirchner mostró en redes sociales que en el supermercado vendían huesos de pollo: “Es una clásica bandejita de las que podés encontrar en las góndolas de un supermercado. En este caso, es la tristemente célebre La Anónima, que vende huesos pelados de pollo. Cuarta cadena de supermercados del país, es propiedad de la familia del secretario de Comercio del Gobierno de Cambiemos”, dijo entonces.

Más tarde, en una entrevista en C5N, Cristina se refirió a la cadena de supermercados como “ladrónima”.

Consumo

Decadencia: el consumo de carne toca mínimos históricos por la suba de precios

El consumo de carne vacuna cayó más de 10% interanual y ronda los 44,8 kilos por habitante. Hace una década superaba los 60 kilos. La suba de precios y la pérdida del poder adquisitivo explican el cambio en los hábitos alimentarios.

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Lo que tenés que saber:

  • El consumo de carne vacuna sigue en caída y se ubica en niveles históricamente bajos
  • La suba sostenida de precios impacta directamente en la mesa de los hogares
  • Los ingresos no acompañan y obligan a reducir o reemplazar este alimento
  • Se consolida un cambio hacia otras proteínas más accesibles
  • La caída del consumo afecta a toda la cadena productiva

El consumo de carne cae y marca un piso histórico

El consumo de carne vacuna en Argentina volvió a caer y se ubica en uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. Según datos de CICCRA, el promedio anual por habitante ronda los 44,8 kilos.

La cifra refleja una caída superior al 10% en comparación interanual y consolida una tendencia descendente que se viene registrando en los últimos meses.

El impacto de los precios en la mesa

El principal factor detrás de la caída es la suba de precios. En el último año, la carne registró aumentos acumulados superiores al 70%, con incrementos aún mayores en algunos cortes populares.

Este escenario impacta de lleno en el consumo cotidiano, ya que la carne tiene un peso relevante en la canasta básica y en el gasto de los hogares.

Salarios en baja y cambio de hábitos

La pérdida de poder adquisitivo empuja a las familias a modificar sus decisiones de consumo. Frente a precios elevados, muchos hogares reducen la cantidad de carne vacuna o directamente la reemplazan.

En este contexto, otras opciones ganan terreno: el pollo y el cerdo se consolidan como alternativas más económicas, lo que marca un cambio estructural en la dieta.

Un indicador clave del deterioro económico

El consumo de carne es considerado uno de los indicadores más sensibles del nivel de vida en Argentina. Su caída no solo refleja la inflación, sino también el deterioro del ingreso real.

En perspectiva histórica, el nivel actual queda muy por debajo de los registros de años anteriores, cuando el consumo superaba ampliamente los 60 kilos por habitante.

Impacto en la producción y exportaciones

La caída del consumo interno también afecta a la cadena productiva. La producción mostró una baja en el primer trimestre, mientras que el mercado interno pierde volumen.

En paralelo, las exportaciones crecieron y funcionan como una alternativa para el sector, aunque no logran compensar completamente la debilidad de la demanda local.

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