Conectate con El Argentino

Entrevista

EXCLUSIVO: Pablo Grillo y la vida después del disparo que lo dejó “casi contándola desde el cielo”

En una charla íntima, el fotógrafo cuenta sobre la vida después del ataque: el apoyo de su familia, lo espiritual, la ausencia de rencor y la esperanza de justicia. También recuerda sus comienzos con la fotografía y los sueños que lo empujan a seguir.

Publicado hace

#

El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).

En una tarde de abril, de esas en las que el sol parece querer quedarse un rato más, la escena tiene algo de refugio: banderines colgados, una foto de Maradona y unos mates que circulan sin apuro. La charla es íntima. Pablo Grillo habla sin solemnidad, con una mezcla de liviandad y profundidad que atraviesa toda la conversación. 

“Cuando abría los ojos, eran los únicos dos que veía… los agarraba para que no me dejaran”.

El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).

Hoy estamos alucinante, ATR. Estamos bien. Que no es poco”, dice, después de un año que define como “de casi contarla desde el cielo”. Su vida, admite, ya no es la misma. Cambió el ritmo, cambió la forma de moverse y también ciertas rutinas que antes eran naturales. “Ya no hago los mismos recorridos que hacía antes de salir al barrio… no por cuestión de que no lo puedo hacer, sino que no sé cómo hacerlo”.

La transformación también se mete en lo cotidiano, incluso en lo afectivo. Hace quince años que está en pareja, pero todavía no volvió a verla. “Estoy esperando que me llegue el mensaje”, sin enojo, más bien con una calma que sorprende después de todo lo vivido.

La veo con otra carrera, con otro ritmo”, dice sobre la vida. Y, fiel a su forma directa de hablar, lo resume con una imagen brutal: “A lo mejor los noviazgos son para 20 años, o no… pero después te agarra un pelotudo, te pega un bombazo en la cabeza y te entierra”.

El día “D”

El 12 de marzo de 2025 no es un recuerdo lineal, pero tampoco se borró. Hay fragmentos nítidos: dos amigos, los únicos rostros conocidos entre la confusión, y la necesidad de no quedarse solo. “Cuando abría los ojos, eran los únicos dos que veía… los agarraba para que no me dejaran”.

El momento más crítico fue en la ambulancia. “Ahí sentí que me tenía que dejar hinchar las pelotas. Fueron 10 minutos”. Después, la intervención médica y el sistema de salud hicieron lo suyo: “Con toda la salud pública encima… me fui tranquilizando”.

No habla de miedo. Hace una distinción precisa: “Miedo no. Respeto. Respeto por lo que podría venir”.

Del gendarme que disparó (Héctor Guerrero) no tiene una imagen clara. No recuerda un gesto, ni una reacción. Sí, en cambio, una lógica: la de alguien que cumple un rol sin detenerse. Si lo tuviera enfrente, no imagina revancha. “Le tocaría el hombro y le diría: loco, tenés buena puntería, pero bajá un cambio. Bajá un cambio que tenemos vida por delante”.

Lo que lo sostuvo

En la reconstrucción, hay un sostén claro: su familia. Se aferra a su madre y a su padre, especialmente a su padre, a quien define como un referente. “Mi viejo es un líder para mí. Es un chabón que lo tengo ahí arriba. Y mi vieja también”, y agrega: “El chabón se cargó al hombro lo de los medios y salió en todos los medios”. También a su hermano, con quien creció entre discusiones y peleas típicas de la edad.

Los amigos ocupan otro lugar central. Los nombra con orgullo, como una red que creció incluso en medio de la adversidad. También aparece la ausencia de uno de ellos, que murió en un viaje. Una pérdida que atraviesa el relato con naturalidad, sin dramatizar.

A ese entramado se suma algo más difícil de definir. Grillo no se declara creyente en términos tradicionales, pero reconoce que algo cambió. Las muestras de afecto, los mensajes, las personas que rezaban por él lo llevaron a acercarse a una idea de lo espiritual. “Mucha gente venía y me decía, estamos orando por vos, entonces con esas cosas me fui aferrando un poquito más», comenta. “No es joda ser creyente”, resalta.

Contar y ser contado

La fotografía aparece como hilo de continuidad: “La cámara es un objeto que vi siempre”. Empezó de chico, casi como un juego heredado: su padre tenía una cámara y él la tomó como propia. De los cumpleaños y eventos familiares pasó a formarse y a construir un oficio.

Hoy se define como documentalista. Alguien que sale a buscar historias.

El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).

Después de lo que vivió, esa mirada cambió. Ya no se trata solo de registrar, sino de entender mejor lo que está pasando. De anticipar, de leer el contexto.

También cambió su lugar: por primera vez, fue protagonista de una historia que otros contaron. Aun así, no hay rencor. “Cada uno actuó como tenía que actuar”, dice. Y agrega: “no siento rencor, y si lo siento, ya lo voy a liberar”.

Violencia institucional y la búsqueda de justicia

Cuando habla de política, el tono se vuelve más áspero. Recuerda la reacción pública de Patricia Bullrich y la indignación que le generó. Con Javier Milei es más directo, sin matices: “Es una basura”.

Cuestiona el rumbo del país y la dirigencia, y no oculta su posicionamiento político: se define abiertamente como “re-kirchnerista” y mantiene una identificación fuerte con Cristina Fernández de Kirchner, a quien incluso pudo saludar en una videollamada tras su internación y confiesa que le gustaría visitar.

En el plano judicial, su mirada apunta más arriba del autor material. Cree que el proceso no puede quedarse solo en quien disparó. “Agarraron al gendarme, pero las cabezas para arriba, bien, gracias”, dice. Y lo grafica con su propio lenguaje: “Están lavando los tuppers… y no es el único tupper”.

Lo que espera es claro: que la justicia avance y que lo haga de manera integral. “Lo tiene que hacer para que la gente vuelva a creer en ella”.

El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).

Lo que viene

Después de pasar un año internado, volvió a su casa en marzo de este año. Pablo hoy se mueve con cierta cautela, pero también con decisión. Se siente acompañado, reconocido incluso por gente que no conoce. Eso todavía lo sorprende.

No volvió a la cancha -es hincha de Club Atlético Independiente, pasión heredada de su padre- por recomendación médica, pero tiene claro que quiere volver a hacer lo que hacía. Salir, estar, registrar. “Voy a ir al mismo lugar y voy a sacar las mismas fotos”, dice.

El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).

Sueña con algo concreto: trabajar de fotógrafo, vivir de eso, que su trabajo sea valorado. Algo que antes le costaba decir y ahora no. También aparece un deseo más íntimo: volver a un lugar de su historia, Las Cañas, en Uruguay, donde pasaba los veranos con su familia. Un regreso que no tiene que ver con escapar, sino con recuperar algo propio.

“Valgo tanto”, dice. Y en esa frase, simple y nueva, parece condensarse todo lo que pasó.

El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).

Ping pong con Pablo Grillo

¿Messi o Maradona?

“Maradona”

¿Música?

“El rock and roll… y el reggae”

¿Qué es el barrio para vos?

“La vida. Me sacás del barrio y me sacás de la vida”

Celebridades

Diego Ramos y el regreso de La Noche es Nuestra: «Me gusta conducir como si estuviera en el living de mi casa»

Con invitados, música en vivo, juegos y gastronomía, el conductor estrenó la segunda temporada del ciclo de la TV Pública. En diálogo con El Argentino, habló sobre la televisión en vivo, el valor de la escucha y la importancia de generar un espacio donde los invitados puedan relajarse.

Publicado hace

#

Con una sonrisa tranquila, el aplomo que dan los años de experiencia frente a las cámaras y la calidez de quien recibe amigos en casa, Diego Ramos estrenó la segunda temporada de La Noche es Nuestra, el ciclo de la TV Pública que se emite de lunes a jueves, de 20.30 a 22 horas, y que apuesta por algo cada vez más difícil de encontrar en la televisión: conversaciones relajadas, encuentros genuinos y un espacio donde los invitados puedan bajar la guardia.

El programa regresó con su formato característico de after office televisivo. Entre buena comida, tragos, música en vivo, juegos y anécdotas, el estudio vuelve a transformarse en un bar donde las figuras del espectáculo, la cultura y distintos ámbitos comparten historias lejos de la tensión habitual de otros formatos. La propuesta incluye además chef, bartender, DJ, humor y desafíos que buscan mostrar facetas poco conocidas de cada invitado.

Diego Ramos y una forma distinta de conducir en La Noche es Nuestra

«En la comunicación y, particularmente, en la conducción, me gusta ser como un nexo entre los que están hablando y lo que uno preguntaría o le interesaría saber», explicó Diego en referencia al rol que ocupa frente a cámara.

En este sentido, lejos de ubicarse como la figura del conductor que busca imponer su protagonismo, el actor sostiene una filosofía basada en la escucha. «Hace años que vengo buscando dónde es que yo me muevo mejor. No me gusta el que se las sabe todas«, aseguró.

Al respecto, durante la charla resumió su estilo con una definición simple: «Me gusta conducir como si estuviera en el living de mi casa». Esa sensación atraviesa todo el programa. No hay interrogatorios ni momentos incómodos. Hay charla, cercanía y espacio para que las historias aparezcan naturalmente.

Consultado por El Argentino sobre cómo vivió este nuevo estreno, Ramos se mostró sereno. «Me encuentra bien, de verdad que muy tranquilo, porque yo creo mucho en el trabajo previo, y la producción hizo un trabajo previo muy grande», destacó.

La experiencia acumulada también se nota. «Yo creo que me agarró más tranquilo. Más horas de vuelo, si se quiere. Más tiempo, más experiencia. La verdad es tranquilidad», reflexionó sobre las diferencias entre la primera y la segunda temporada.

Esa calma también aparece cuando habla de los imprevistos propios de la televisión en vivo. «Yo no le tengo tanto miedo al error, sino a no poder solucionar el error. Errores puede haber siempre», señaló.

Entre la actuación y la conducción

Aunque su carrera continúa estrechamente ligada a la actuación y al teatro, Ramos reconoce que la conducción ocupa hoy un lugar cada vez más importante en su recorrido profesional. «Hace rato ya que vengo conduciendo o como panelista», comentó.

Al respecto, si bien asegura que la actuación le sigue ofreciendo una conexión única con el público, encuentra en la conducción otra satisfacción: «Me gusta ser un vehículo, un puente entre la gente que le puede interesar y la gente que sabe o hace algo en lo que se destaca y lo quiere mostrar».

En este sentido, en tiempos donde muchas entrevistas parecen construirse desde la confrontación, Ramos elige otro camino. «A mí me gusta crear un programa donde no tengas que venir a dar explicaciones, sino que puedas venir a dar notas», explicó a El Argentino.

Asimismo, en un contexto donde predominan los cruces y las declaraciones explosivas, el conductor apuesta por recuperar algo más simple: el encuentro, la escucha y la conversación. Tal vez la frase que mejor sintetiza el espíritu de La Noche es Nuestra llegó cuando afirmó: «A mí me gusta que la gente venga con la guardia baja porque sabe que no va a pasar absolutamente nada malo».

Con esa premisa, el actor volvió a abrir las puertas de su particular bar televisivo. Un lugar donde la noche transcurre entre risas, música, comida y conversaciones sin apuro; un espacio que busca recuperar algo simple, pero cada vez más valioso: el placer de compartir una buena charla.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo