EXCLUSIVO: Pablo Grillo y la vida después del disparo que lo dejó “casi contándola desde el cielo”
En una charla íntima, el fotógrafo cuenta sobre la vida después del ataque: el apoyo de su familia, lo espiritual, la ausencia de rencor y la esperanza de justicia. También recuerda sus comienzos con la fotografía y los sueños que lo empujan a seguir.
En una tarde de abril, de esas en las que el sol parece querer quedarse un rato más, la escena tiene algo de refugio: banderines colgados, una foto de Maradona y unos mates que circulan sin apuro. La charla es íntima. Pablo Grillo habla sin solemnidad, con una mezcla de liviandad y profundidad que atraviesa toda la conversación.
“Cuando abría los ojos, eran los únicos dos que veía… los agarraba para que no me dejaran”.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
“Hoy estamos alucinante, ATR. Estamos bien. Que no es poco”, dice, después de un año que define como “de casi contarla desde el cielo”. Su vida, admite, ya no es la misma. Cambió el ritmo, cambió la forma de moverse y también ciertas rutinas que antes eran naturales. “Ya no hago los mismos recorridos que hacía antes de salir al barrio… no por cuestión de que no lo puedo hacer, sino que no sé cómo hacerlo”.
La transformación también se mete en lo cotidiano, incluso en lo afectivo. Hace quince años que está en pareja, pero todavía no volvió a verla. “Estoy esperando que me llegue el mensaje”, sin enojo, más bien con una calma que sorprende después de todo lo vivido.
“La veo con otra carrera, con otro ritmo”, dice sobre la vida. Y, fiel a su forma directa de hablar, lo resume con una imagen brutal: “A lo mejor los noviazgos son para 20 años, o no… pero después te agarra un pelotudo, te pega un bombazo en la cabeza y te entierra”.
El día “D”
El 12 de marzo de 2025 no es un recuerdo lineal, pero tampoco se borró. Hay fragmentos nítidos: dos amigos, los únicos rostros conocidos entre la confusión, y la necesidad de no quedarse solo. “Cuando abría los ojos, eran los únicos dos que veía… los agarraba para que no me dejaran”.
El momento más crítico fue en la ambulancia. “Ahí sentí que me tenía que dejar hinchar las pelotas. Fueron 10 minutos”. Después, la intervención médica y el sistema de salud hicieron lo suyo: “Con toda la salud pública encima… me fui tranquilizando”.
No habla de miedo. Hace una distinción precisa: “Miedo no. Respeto. Respeto por lo que podría venir”.
Del gendarme que disparó (Héctor Guerrero) no tiene una imagen clara. No recuerda un gesto, ni una reacción. Sí, en cambio, una lógica: la de alguien que cumple un rol sin detenerse. Si lo tuviera enfrente, no imagina revancha. “Le tocaría el hombro y le diría: loco, tenés buena puntería, pero bajá un cambio. Bajá un cambio que tenemos vida por delante”.
Lo que lo sostuvo
En la reconstrucción, hay un sostén claro: su familia. Se aferra a su madre y a su padre, especialmente a su padre, a quien define como un referente. “Mi viejo es un líder para mí. Es un chabón que lo tengo ahí arriba. Y mi vieja también”, y agrega: “El chabón se cargó al hombro lo de los medios y salió en todos los medios”. También a su hermano, con quien creció entre discusiones y peleas típicas de la edad.
El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).Fotos: Lu del Mármol (@ludelmarmol) https://www.instagram.com/ludelmarmol
Los amigos ocupan otro lugar central. Los nombra con orgullo, como una red que creció incluso en medio de la adversidad. También aparece la ausencia de uno de ellos, que murió en un viaje. Una pérdida que atraviesa el relato con naturalidad, sin dramatizar.
A ese entramado se suma algo más difícil de definir. Grillo no se declara creyente en términos tradicionales, pero reconoce que algo cambió. Las muestras de afecto, los mensajes, las personas que rezaban por él lo llevaron a acercarse a una idea de lo espiritual. “Mucha gente venía y me decía, estamos orando por vos, entonces con esas cosas me fui aferrando un poquito más», comenta. “No es joda ser creyente”, resalta.
Contar y ser contado
La fotografía aparece como hilo de continuidad: “La cámara es un objeto que vi siempre”. Empezó de chico, casi como un juego heredado: su padre tenía una cámara y él la tomó como propia. De los cumpleaños y eventos familiares pasó a formarse y a construir un oficio.
Hoy se define como documentalista. Alguien que sale a buscar historias.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Después de lo que vivió, esa mirada cambió. Ya no se trata solo de registrar, sino de entender mejor lo que está pasando. De anticipar, de leer el contexto.
También cambió su lugar: por primera vez, fue protagonista de una historia que otros contaron. Aun así, no hay rencor. “Cada uno actuó como tenía que actuar”, dice. Y agrega: “no siento rencor, y si lo siento, ya lo voy a liberar”.
Violencia institucional y la búsqueda de justicia
Cuando habla de política, el tono se vuelve más áspero. Recuerda la reacción pública de Patricia Bullrich y la indignación que le generó. Con Javier Milei es más directo, sin matices: “Es una basura”.
Cuestiona el rumbo del país y la dirigencia, y no oculta su posicionamiento político: se define abiertamente como “re-kirchnerista” y mantiene una identificación fuerte con Cristina Fernández de Kirchner, a quien incluso pudo saludar en una videollamada tras su internación y confiesa que le gustaría visitar.
En el plano judicial, su mirada apunta más arriba del autor material. Cree que el proceso no puede quedarse solo en quien disparó. “Agarraron al gendarme, pero las cabezas para arriba, bien, gracias”, dice. Y lo grafica con su propio lenguaje: “Están lavando los tuppers… y no es el único tupper”.
Lo que espera es claro: que la justicia avance y que lo haga de manera integral. “Lo tiene que hacer para que la gente vuelva a creer en ella”.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Lo que viene
Después de pasar un año internado, volvió a su casa en marzo de este año. Pablo hoy se mueve con cierta cautela, pero también con decisión. Se siente acompañado, reconocido incluso por gente que no conoce. Eso todavía lo sorprende.
No volvió a la cancha -es hincha de Club Atlético Independiente, pasión heredada de su padre- por recomendación médica, pero tiene claro que quiere volver a hacer lo que hacía. Salir, estar, registrar. “Voy a ir al mismo lugar y voy a sacar las mismas fotos”, dice.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Sueña con algo concreto: trabajar de fotógrafo, vivir de eso, que su trabajo sea valorado. Algo que antes le costaba decir y ahora no. También aparece un deseo más íntimo: volver a un lugar de su historia, Las Cañas, en Uruguay, donde pasaba los veranos con su familia. Un regreso que no tiene que ver con escapar, sino con recuperar algo propio.
“Valgo tanto”, dice. Y en esa frase, simple y nueva, parece condensarse todo lo que pasó.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Ping pong con Pablo Grillo
¿Messi o Maradona?
“Maradona”
¿Música?
“El rock and roll… y el reggae”
¿Qué es el barrio para vos?
“La vida. Me sacás del barrio y me sacás de la vida”
Pensar al Che para entender un siglo XXI en crisis
Con motivo del lanzamiento de un seminario a distancia, dialogamos con el profesor, ensayista y editor chileno residente en Bolivia, Javier Larraín Parada, sobre «Pensar a Ernesto Che Guevara: claves para el siglo XXI». Un seminario que dictará en el mes de octubre y que pondrá el acento en la figura de Ernesto Che Guevara y su legado, a la luz de las nuevas formas políticas que se vislumbran para este siglo XXI, que se preanuncia peligroso para el mundo y las sociedades
A finales de la década de los años 90 el ecologista y escritor alemán Carl Amery publicó Auschwitz, ¿comienza el siglo XXI?: Hitler como precursor; un breve ensayo sobre su tesis de que Hitler no fue un accidente ni un error, sino un aviso de la Historia. Es decir, una figura y una doctrina que no concluyó con su desaparición. Si Amery dio en la tecla con su tesis, de la misma manera creo, tampoco pueden ser canceladas sus contrapartes, entre ellos el Che y el ideal de lucha de los pueblos. ¿Su próximo seminario qué mirada y tesis tendrá como ejes?
Consultando el programa de este curso, organizado por la Fundación Pinves y CID COMP de Bolivia, nos proponemos: “conocer, reconocer y analizar el pensamiento integral de Ernesto Che Guevara para apropiarnos de las herramientas teóricas que nos permitan interpretar la realidad social, política y económica actual del mundo, América Latina y el Caribe, y evaluar los límites, alcances y potencialidades de los procesos revolucionarios y progresistas de nuestra mayúscula América, siempre con la mirada puesta en la construcción de una revolución socialista continental y mundial”.
A partir de ahí, a través de seis sesiones, profundizaremos en su formación inicial, en la Revolución cubana, en los aportes teóricos de Che así como su pensamiento económico, internacionalista y elementos vigentes.
¿El Che fue una figura romántica aupada a un proceso revolucionario como el cubano y desde allí encarnó una leyenda latinoamericanista, o habría que verlo cómo un teórico social y político que nos señala con sus escritos y sus desempeños lo que puede venir y cómo enfrentarlo?
Lo de “figura romántica” me trajo a la memoria la carta de despedida a sus padres antes de partir rumbo al África, en 1965, donde les dice: “Muchos me dirán aventurero, y lo soy, solo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades.”
Más allá de lo anecdótico, pienso que, efectivamente, estamos en presencia de uno de los pensadores comunistas más profundos de Nuestra América, a la par de Fidel Castro, José Carlos Mariátegui y precursores con Luis Emilio Recabarren y Julio Antonio Mella.
Por sus inclinaciones intelectuales y sus cualidades de escritor, la obra guevariana es abundante y da muchas luces respecto a temas vitales para los pueblos hoy, como son: acceso al poder, transformación del poder, tránsito socialista.
El profesor e historiador chileno residente en Bolivia, Javier Larraín Parada, que acaba de publicar con enorme suceso en varios países, su libro Fidel Castro en la canción de Silvio Rodríguez.
Los escenarios sociales y las subjetividades cambiaron radicalmente desde 1965 en que murió el Che. ¿Cómo cree que enfrentaría la lucha hoy Ernesto Guevara?
A principios de este siglo, cuando emergió el Foro de Porto Alegre, recuerdo un eslogan que decía: “Otro mundo es posible”.
En las últimas dos décadas, lamentablemente, aquel mundo ha visto profundizarse la concentración de la riqueza, las desigualdades sociales, las migraciones Sur-Norte, la crisis climáticas, la ofensiva del capital contra el trabajo y últimamente la emergencia de un neofascismo, entre otros tantos fenómenos. En efecto, soy un convencido de que: “Este mundo es imposible”.
En ese contexto, de haber vivido, al Che Guevara me lo imagino en tres o cuatro escenarios. Primero, invirtiendo toda su inteligencia en buscar soluciones a los problemas de la Revolución cubana y denunciando al imperialismo yanqui; segundo, reflexionando con profundidad y despojado de cualquier prejuicio, de manera transparente, acerca de las causas de la caída de la URSS y el campo socialista, así como del reflujo de las izquierdas del continente; tercero, fomentando instancias de convergencia de las izquierdas, sin renunciar al proyecto emancipador comunista; cuarto, alentado todas las formas de acceso al poder por parte de los humildes, y nada condescendiente con los errores cometidos por dirigentes y desvíos de otro tipo.
Los detractores del marxismo sostienen desde hace más de medio siglo que Marx caducó porque la lucha de clases está perimida. Sin embargo, ya los estructuralistas de la Escuela de Frankfurt, con Fromm, Adorno, o Franz Neumann, entre otros, nos advierten que, en tanto las condiciones objetivas que analizó Marx no cambien, el marxismo seguirá vigente. Mi pregunta es… ¿Hoy existen condiciones objetivas para algún tipo confrontación popular organizada como acto militar? ¿Hoy el Che elegiría armas convencionales o sería un hacker organizado, un ecologista radical o un líder de masas antisistema?
Es difícil prever las formas de protesta popular que habrá de aquí en adelante. Por lo pronto, hace pocos años vimos estallidos sociales en Colombia, Chile, entre otros. Y algunos movimientos de tipo armado clásico en el África, por ejemplo. Respecto al Che, lo imagino justamente denunciando la crisis medioambiental y civilizatoria –como lo hizo con insistencia en sus últimos años Fidel Castro–. Y no dudo que agitaría banderas ya no antineoliberales, sino anticapitalista, por el socialismo.
¿A quiénes estará orientado este curso internacional?
Para todos los que se interesen por la figura de Che, por la Revolución cubana y por la historia e ideas socialistas en el continente. Para todos los que están inconformes con el sistema de dominación imperante y deben acudir al estudio de experiencias pasadas como fuente de la cual abrevar para sus acciones futuras.
En efecto, lo mismo puede resultar útil para un/a militante de izquierdas, un/a activista social, un/a joven estudiante, un/a académico/a.
Desde su perspectiva personal… ¿Hoy el Che sigue vivo, languidece, o creció de talla, considerando los derrumbes éticos y sociales que el criptofascismo vigente propone como forma de articular las relaciones sociales e internacionales?
En el Estado y la revolución Lenin escribió: “en vida de los grandes revolucionarios, las clases opresoras les someten a constantes persecuciones, acogen sus doctrinas con la rabia más salvaje, con el odio más furioso, con la campaña más desenfrenada de mentiras y calumnias. Después de su muerte, se intenta convertirlos en iconos inofensivos, canonizarlos, por decirlo así, rodear sus nombres de una cierta aureola de gloria para ‘consolar’ y engañar a las clases oprimidas, castrando el contenido de su doctrina revolucionaria, mellando su filo revolucionario, envileciéndola.”
Con el Che, durante décadas han tratado de hacer eso -infructuosamente-, comercializándolo en todo tipo de productos, banalizándolo, o muchas veces difamándolo. Sin embargo, pienso que su trayectoria de vida fue tan rebelde y revoltosa que resulta inasible para las manipulaciones de la burguesía y su industria.
Y ante un mundo sumamente injusto como el actual, por supuesto que la propuesta anticapitalista suya cobra vitalidad en tanto brinda esperanzas a las mayorías sociales para apirar a un mundo más justo.
Programación Lunes 5/10: De Ernesto al Che: formación inicial. Jueves 8/10: Revolución cubana: del Granma a la sierra y el llano. Lunes 12/10: Teórico de la Revolución: el tránsito socialista. Jueves 15/10: Pensamiento económico y hombre nuevo. Lunes 19/10: Internacionalismo: Congo y Bolivia. Jueves 22/10: Che para el siglo XXI.
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