Buenos Aires
El olor del puerto que no desaparece: el conflicto ambiental que persiste en Mar del Plata
El puerto genera unas 500 toneladas diarias de residuos de pescado que son procesadas por plantas industriales. Vecinos denuncian emanaciones persistentes desde hace décadas, mientras crece la expectativa por una intervención judicial que ordene controles y soluciones tecnológicas.
Lo que tenés que saber:
- Vecinos y comerciantes denuncian olores persistentes en zonas cercanas al puerto
- El problema está vinculado al procesamiento de residuos de pescado
- Las plantas harineras cumplen un rol clave dentro de la actividad pesquera
- Existen tecnologías para reducir las emisiones que no fueron implementadas plenamente
- La Justicia Federal interviene en busca de ordenar controles y responsabilidades
Un problema ambiental que forma parte de la vida cotidiana
En Mar del Plata, el conflicto por los olores provenientes del puerto dejó de ser una queja aislada para convertirse en una situación estructural. Vecinos, comerciantes y turistas describen emanaciones constantes que afectan la vida diaria en distintos barrios, desde la zona portuaria hasta áreas más alejadas.
Las descripciones coinciden en un punto: se trata de un olor persistente que invade espacios abiertos y cerrados, condicionando actividades cotidianas.

El rol de las harineras en el circuito productivo
El foco del problema está identificado principalmente en plantas harineras que procesan residuos de pescado. Estas instalaciones forman parte de un circuito que incluye a la industria pesquera, donde se generan grandes volúmenes de descarte.
El puerto de Mar del Plata produce alrededor de 500 toneladas diarias de residuos, que deben ser tratados. En ese contexto, las harineras cumplen una función central para absorber ese material.
La discusión sobre el origen del problema
Especialistas y actores del sector señalan que el conflicto no se limita al procesamiento industrial, sino que también está vinculado a las condiciones en las que llega la materia prima.
La falta de controles adecuados en algunos casos podría potenciar la generación de olores desde el inicio de la cadena productiva.

Tecnología disponible y falta de implementación
Diversos organismos han señalado que existen herramientas para reducir o eliminar las emisiones odoríferas. Entre ellas se encuentran sistemas de tratamiento de efluentes, biodigestores y procesos térmicos que neutralizan compuestos orgánicos.
La persistencia del problema, en ese marco, plantea interrogantes sobre la implementación de estas soluciones en el ámbito local.
Cómo operan otros puertos en el mundo
La industria de harina de pescado tiene presencia global en países con altos niveles de producción. En esos contextos, los estándares ambientales incluyen sistemas cerrados y tratamientos específicos para minimizar impactos.
En distintas regiones, estas tecnologías permitieron reducir significativamente las emisiones, lo que contrasta con la situación observada en Mar del Plata.
La intervención judicial como posible punto de inflexión
La participación de la Justicia Federal introduce un nuevo escenario en el conflicto. El objetivo es ordenar las distintas denuncias, controles y responsabilidades en torno a la problemática.
El desafío consiste en avanzar hacia un enfoque integral que contemple aspectos ambientales, productivos y sanitarios, con medidas concretas sobre toda la cadena.
Buenos Aires
Usaba otro nombre y se escondía en Lima: así cayó «Papá», el tío de Pequeño J
Luis Alan Valverde Rodríguez fue detenido en Lima mientras usaba una identidad falsa, más de un año después del triple femicidio de Florencio Varela. La Justicia federal le embargó bienes por 1.000 millones de pesos y ahora comienza la carrera por su extradición.
Circulaba por Huachipa, en las afueras de Lima, con documentos a nombre de Miguel Gerardo Celestino Timaná. Pero detrás de esa identidad prestada estaba Luis Alan Valverde Rodríguez, alias «Papá«, el hombre que la Justicia federal argentina señala como el máximo jefe de la organización narco que secuestró, torturó y asesinó a Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez. Más de un año después del triple femicidio de Florencio Varela, cayó la pieza que los investigadores ubican en la cima de la estructura criminal.
Valverde Rodríguez, ciudadano peruano de 40 años, también conocido como «Serranasho«, es tío de Tony Janzen Valverde Victoriano, alias «Pequeño J», el imputado más visible de la causa. Fue detenido el lunes 12 de octubre, cerca de las 15, por la Policía Nacional del Perú en un operativo coordinado con Interpol. Tenía un pedido de captura nacional e internacional dispuesto el mes pasado por el juez Jorge Rodríguez, titular del Juzgado Federal N° 2 de Morón, quien además ordenó un embargo sobre sus bienes por 1.000 millones de pesos.
El anuncio oficial y la promesa de extradición
La noticia la difundió la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, a través de su cuenta de X: «Desde Interpol Lima me informaron que hoy, cerca de las 15, detuvieron en Perú al ciudadano peruano Luis Alan Valverde Rodríguez, tío de ‘Pequeño J’, buscado por la Justicia argentina por homicidio agravado en la causa del triple crimen narco de Florencio Varela. Ahora vamos a iniciar el proceso de extradición para traerlo a la Argentina y que responda ante la Justicia. El que las hace, las paga».
El eslogan oficial choca con los tiempos reales de la causa. El antecedente inmediato es el de su propio sobrino: «Pequeño J» fue capturado en Perú el 30 de septiembre de 2025, el gobierno peruano oficializó su extradición recién el 31 de enero de 2026 y llegó a la Argentina el 4 de mayo. Entre la captura y el traslado pasaron más de siete meses, un plazo que las familias de las víctimas conocen de memoria y que anticipa un camino largo antes de que «Papá» se siente frente a un juez argentino.
Un clan familiar en la cima de la estructura
Los investigadores sostienen que Valverde Rodríguez ocupaba un rol de liderazgo dentro de la organización, a la que la causa denomina «Clan Valverde». El uso de documentación falsa para moverse en Lima refuerza la hipótesis de una red con recursos y logística suficientes para mantener prófugos a sus integrantes durante meses.
En el caso de su sobrino, el auto de procesamiento sostuvo que Valverde Victoriano «ha realizado aportes esenciales para la concreción del iter criminis, participando en distintas fases del accionar delictivo: desde la planificación previa, la logística de captación y traslado de las víctimas, el aseguramiento del lugar de cautiverio, hasta el control y sometimiento de las mismas». Tras su llegada al país, «Pequeño J» declaró desde la cárcel de Marcos Paz, negó haber participado en los asesinatos y no respondió preguntas. Su defensa anunció que apelará el procesamiento.
Si la acusación ubica a «Pequeño J» como el ejecutor operativo de la trama, la captura de su tío abre la posibilidad de reconstruir quién daba las órdenes. Ese es el punto que la causa todavía debe probar.
La noche que se llevaron a Brenda, Morena y Lara
El 19 de septiembre de 2025, las tres jóvenes subieron a una camioneta en la rotonda de La Tablada con la promesa de una fiesta en la que cobrarían dinero. Terminaron en una vivienda del barrio Villa Vatteone, en Florencio Varela, donde fueron torturadas para que revelaran el paradero de una droga que supuestamente había sido sustraída a la banda. Tenían entre 15 y 20 años; Lara, la más chica, era adolescente.
El ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, confirmó en su momento que las torturas fueron transmitidas en directo por una red social a un grupo cerrado de 45 personas. Las autopsias revelaron que las primeras lesiones se produjeron mientras las víctimas estaban con vida. No fue un ajuste de cuentas entre bandas: fue el sometimiento planificado de tres mujeres jóvenes, usadas como mensaje por una organización que creyó que podía matarlas sin pagar el costo.
Una causa que avanza a cuentagotas
La investigación pasó al fuero federal en noviembre de 2025 y acumula una larga lista de imputados por triple homicidio agravado por alevosía, ensañamiento y violencia de género, entre otros delitos vinculados al narcotráfico. El 5 de septiembre de este año, a días del primer aniversario, se concretaron otras cuatro detenciones. En el camino también quedó el caso de Joseph Freyser Cubas Zavaleta, alias «Señor J», que fue investigado, beneficiado con la falta de mérito y finalmente extraditado a Perú.
Al cumplirse un año del crimen, Antonio Del Castillo, abuelo de Brenda y Morena, resumió el reclamo de las familias: «Sin verdad no hay justicia. Esperemos que se ilumine un poquito a los jueces cuando llegue la hora de impartir justicia». La detención de «Papá» es un avance concreto, pero la verdad que reclaman los familiares sigue dependiendo de que la extradición no se convierta en otra espera interminable.
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