Conectate con El Argentino

Mundo 🌐

Terror en pleno vuelo: una ventanilla de un avión se desprendió a 16.000 pies y un pasajero quedó fuera de la aeronave

Un vuelo de Ryanair debió regresar al aeropuerto de Salónica luego de que una ventanilla se desprendiera durante el trayecto hacia Alemania. Un pasajero quedó parcialmente fuera de la aeronave y fue sujetado por otros viajeros hasta el aterrizaje de emergencia.

Publicado hace

#

Un vuelo de Ryanair que viajaba desde Grecia hacia Alemania terminó en una situación de extrema tensión luego de que una ventanilla se desprendiera durante el trayecto y provocara una despresurización de la cabina.

El incidente ocurrió este viernes a bordo del vuelo FR1879, que había partido desde Salónica, en Grecia, con destino a Memmingen, Alemania. Según los primeros reportes, la falla se produjo poco después del despegue, cuando el avión comenzaba a tomar altura.

Un pasajero quedó parcialmente fuera de la aeronave

La rotura de la ventanilla generó una fuerte corriente de aire dentro del avión y un pasajero ubicado junto al sector afectado quedó parcialmente fuera de la aeronave.

De acuerdo con los testimonios de quienes viajaban a bordo, recogidos pro NA, el hombre quedó con la cabeza y los hombros expuestos al exterior, mientras que el resto de su cuerpo permaneció dentro del avión gracias al cinturón de seguridad.

«Tenía la cabeza fuera del avión», relató una pasajera al describir los momentos de desesperación que se vivieron dentro de la cabina.

La rápida reacción de su esposa y de otros pasajeros permitió sostenerlo hasta que la situación pudo ser controlada.

Las máscaras de oxígeno se activaron y el avión volvió al aeropuerto

Los pasajeros describieron que primero escucharon un fuerte estruendo y luego sintieron la pérdida de presión dentro de la aeronave. Como consecuencia, las máscaras de oxígeno descendieron automáticamente mientras la tripulación aplicaba los procedimientos de emergencia.

El avión regresó al aeropuerto de Salónica, desde donde había despegado. Según los registros de seguimiento disponibles, la aeronave permaneció aproximadamente una hora y trece minutos en vuelo antes de aterrizar nuevamente.

El pasajero sufrió heridas y quedó en estado de shock

Tras el aterrizaje, el hombre recibió atención médica. Según medios europeos, sufrió lesiones en el cuello, abrasiones y quemaduras por fricción debido a la exposición al flujo de aire a gran velocidad.

Algunas publicaciones indicaron que se trataría de un ciudadano serbio de 61 años, aunque su identidad no fue confirmada oficialmente por las autoridades.

El pasajero también quedó afectado por el impacto psicológico de la situación vivida durante la emergencia.

Ryanair confirmó el incidente y dispuso otra aeronave

La compañía aérea confirmó que una de sus aeronaves debió regresar a Salónica luego de que una ventanilla de pasajeros se desprendiera durante el vuelo.

Ryanair informó que el aterrizaje se realizó sin inconvenientes y que posteriormente se dispuso un avión de reemplazo para completar el viaje hacia Alemania.

La aeronave involucrada era un Boeing 737-800 operado por la filial Malta Air y contaba con alrededor de 18 años de servicio.

Investigan qué provocó la falla en la ventanilla

La Autoridad Helénica de Investigación de la Seguridad Aérea y Ferroviaria abrió una investigación para determinar las causas del incidente.

Entre las hipótesis analizadas aparece la posibilidad de que un objeto externo o una pieza desprendida de la aeronave haya provocado la rotura de la ventanilla. Sin embargo, esa versión todavía no fue confirmada oficialmente.

Los especialistas deberán determinar si se trató de una falla estructural, un problema mecánico o un impacto durante el vuelo.

Un episodio que recordó otros casos de despresurización aérea

El incidente generó comparaciones con otros episodios ocurridos en la aviación comercial, como el accidente de 2018 de un vuelo de Southwest Airlines en Estados Unidos, donde una pasajera murió luego de que una falla en un motor provocara daños en una ventanilla.

En esta ocasión, la intervención de los pasajeros y la respuesta de la tripulación evitaron un desenlace fatal.

Geopolítica 🌎

Trump dijo que podría revisar el apoyo de EEUU a Gran Bretaña en la disputa por Malvinas

Por primera vez, el presidente estadounidense habló en persona sobre la disputa de soberanía del Atlántico Sur. La amenaza no responde a un giro diplomático genuino sino a la presión de Washington sobre sus aliados de la OTAN para que eleven el gasto en defensa al 5% del PBI. El gobierno de Milei eligió la cautela y prudencia.

Publicado hace

#

El Argentino Diario-Donald Trump.
Por primera vez, Trump habló sobre Malvinas y dejó a Gran Bretaña sin la certeza del apoyo estadounidense.

Donald Trump irrumpió este lunes en la histórica disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas. Consultado por la prensa en el Despacho Oval de la Casa Blanca sobre si Washington podría retirar su apoyo a la posición británica, el mandatario respondió con una frase que encendió las alarmas en Londres y generó expectativa contenida en Buenos Aires: Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas. Se trata de la primera ocasión en que Trump se expresa en persona sobre el conflicto.

Una herramienta de presión, no un cambio de política

El contexto de la declaración es inseparable de la batalla que el gobierno de Trump libra contra sus aliados de la OTAN en materia de gasto en defensa. La semana pasada, el diario británico The Telegraph reveló que funcionarios del Pentágono amenazaron al primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, con modificar la postura estadounidense sobre las Malvinas si Londres no elevaba su inversión militar hasta el 5% del PBI, en línea con las exigencias que Washington impone a toda la alianza. El plan de Burnham, que apenas se compromete a llegar al 3% del PBI en defensa para 2030, quedó muy por debajo de las expectativas de la administración republicana.

Cuando fue consultado específicamente sobre si esperaba que el gobierno británico incrementara sus compromisos, Trump fue explícito: El Reino Unido tiene algunos problemas, pero se resolverán. La frase, leída en conjunto con la anterior, traza una línea directa entre el apoyo histórico de Washington a Londres en el conflicto austral y el cumplimiento de las metas de gasto militar.

Antecedentes: del correo filtrado al Despacho Oval

No es la primera vez que el tema aparece en la agenda de la administración Trump. En abril pasado, la agencia Reuters filtró un memorando interno del Pentágono que evaluaba la suspensión del respaldo al Reino Unido en la disputa como parte de potenciales represalias contra aliados que, según Washington, no habían acompañado suficientemente las operaciones estadounidenses contra Irán. En aquel momento, el secretario de Estado Marco Rubio intentó quitarle peso al episodio: Fue tan solo un correo electrónico. La gente se está exaltando demasiado, declaró, presentando la filtración como una simple idea interna sin trascendencia institucional.

Lo que en abril era un correo sin firma oficial es ahora una declaración presidencial desde el corazón del poder norteamericano. La escalada es innegable, aunque los analistas advierten que la distancia entre una amenaza táctica de negociación y un giro real en la política exterior estadounidense sigue siendo enorme. El propio Departamento de Estado aclaró también el viernes pasado que la posición estadounidense sigue siendo de neutralidad: reconocemos que existen reclamos de soberanía contrapuestos entre la Argentina y el Reino Unido, no adoptamos ninguna postura con respecto a los reclamos de soberanía de ninguna de las partes, indicó un vocero.

Buenos Aires en modo expectante: cautela y prudencia

En la Casa Rosada, el gobierno de Javier Milei eligió la mesura. La evaluación oficial, según trascendió, es que el movimiento de Washington debe interpretarse dentro de la estrategia de presión a los aliados de la OTAN y no como un cambio formal de la política exterior estadounidense respecto del conflicto de soberanía. La postura oficial es de cautela y prudencia, un tono llamativamente bajo para una administración que durante meses intentó instalar la narrativa de que su relación privilegiada con Trump podría traducirse en un apoyo explícito al reclamo argentino.

El contraste con episodios previos resulta elocuente. En agosto de 2025, el propio embajador estadounidense en Buenos Aires, Peter Lamelas, fue tajante al cerrar esa especulación: Los Estados Unidos tienen una posición de neutralidad sobre las islas y eso no ha cambiado, declaró ante una consulta televisiva, desactivando el globo que el oficialismo había inflado durante semanas. Ahora, paradójicamente, es Trump quien vuelve a poner el tema sobre la mesa, aunque desde una lógica completamente distinta: no como favor a Milei, sino como palanca de presión sobre Londres.

El Atlántico Sur como moneda de cambio en la OTAN

La dinámica que describe este episodio es más propia de la lógica transaccional de Trump que de un giro doctrinario en la política exterior de Washington. El proyecto de la denominada OTAN 3.0 busca que Europa y Canadá asuman la mayor parte del costo de su propia defensa convencional, reduciendo la carga financiera y militar de Estados Unidos sobre la alianza. En ese esquema, las Malvinas no son un asunto de justicia histórica ni de soberanía latinoamericana: son una ficha de negociación. Una palanca más en el tablero de presiones que Washington despliega sobre sus socios para que paguen más por su seguridad colectiva.

Para la Argentina, la situación abre un escenario geopolítico inédito desde 1982, aunque cargado de incertidumbre. La posibilidad de que la potencia que avaló el control británico del archipiélago desde la guerra no solo deje de respaldar a Londres sino que eventualmente incline la balanza hacia Buenos Aires depende, en este caso, no de la voluntad soberana argentina sino de cuánto decida gastar el gobierno laborista de Burnham en aviones y fragatas. Una ironía histórica que habla más de la lógica imperial de Trump que de ningún reconocimiento genuino al reclamo argentino.

Puntos clave

  • Trump afirmó en el Despacho Oval que siempre revisa todas las posiciones, en la primera declaración presidencial directa sobre Malvinas.
  • La amenaza de retirar el apoyo a Gran Bretaña se enmarca en la presión de Washington para que Londres eleve su gasto en defensa al 5% del PBI dentro de la OTAN.
  • El Departamento de Estado ratificó el viernes que su posición sigue siendo de neutralidad en el conflicto de soberanía.
  • En abril, Marco Rubio minimizó un correo filtrado del Pentágono que planteaba la misma amenaza, definiéndolo como simplemente un correo con algunas ideas.
  • El gobierno de Milei optó por la cautela y prudencia y lee el episodio como parte de la estrategia de Trump hacia los aliados de la OTAN, no como un giro formal.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo