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VAR del Superclásico: Paletta ratificó que no era penal y la AFA lo confirmó para la siguiente fecha

El árbitro videoasistente Héctor Paletta sostuvo que no había mérito para llamar a revisión por el empujón de Blanco a Martínez Quarta. La AFA respaldó su actuación y la del juez Darío Herrera con nuevas designaciones para la fecha 16. River pidió que Paletta no vuelva a dirigir sus partidos, pero la «Casa Madre» ignoró el reclamo.

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Paletta ratificó su decisión y la AFA lo blindó: el VAR del Superclásico vuelve a dirigir pese al pedido de River

★ Tres días después del Superclásico más polémico de los últimos años, la tormenta arbitral no amainó. Héctor Paletta, el árbitro a cargo del VAR en la derrota de River Plate 1 a 0 ante Boca Juniors por la fecha 15 del Torneo Apertura, ratificó que no existían condiciones para convocar al árbitro de campo Darío Herrera a revisar el empujón de Lautaro Blanco sobre Lucas Martínez Quarta en el descuento, una jugada que habría podido cambiar el resultado del clásico. Mientras tanto, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) respondió con un gesto político inequívoco: designó a ambos jueces para la jornada siguiente, en un mensaje que en el fútbol argentino todos entendieron.

Como informó este medio el domingo 19 de abril, Boca ganó el Superclásico con un penal convertido por Leandro Paredes a los 50 minutos del primer tiempo, tras una mano de Lautaro Rivero que el VAR sí detectó y señaló. El contraste con la jugada final, en la que el mismo VAR no intervino pese al reclamo masivo del estadio Monumental, instaló de inmediato la sospecha sobre la actuación de Paletta.

La ratificación de Paletta y el argumento de la «fuerza insuficiente»

El diálogo entre Paletta y el árbitro asistente del VAR, Jorge Broggi, difundido por la Liga Profesional, reveló el razonamiento del videoasistente. «No, tiene el cuerpo por detrás. Le pega en la mano, pero para mí tiene el cuerpo por detrás», sostuvo Paletta durante la revisión interna de la jugada. Ante la coincidencia de Broggi, ratificó: «le pega en la mano, pero tiene el cuerpo por detrás y la tiene cerrando el cuerpo». Con ese diagnóstico, nunca llamó a Herrera al monitor.

Desde el punto de vista reglamentario, la interpretación de Herrera fue que el contacto de Blanco sobre Martínez Quarta careció de la intensidad suficiente como para configurar una infracción sancionable. Sin embargo, esa lectura fue rechazada con dureza por el exárbitro internacional Javier Castrilli, quien fue categórico en sus redes sociales: «Hubo un claro desplazamiento con el brazo… PENAL..!!!». Castrilli subrayó que un empujón no requiere derribar al adversario para ser sancionado; basta con que altere su equilibrio.

El propio Martínez Quarta, protagonista de la acción, protestó en cancha con vehemencia. «Me extraña de vos, vas al Mundial, es penal, no me deja jugar la pelota», le dijo al árbitro Herrera. En zona mixta, agregó: «Blanco no tiene intención de jugar la pelota. Va directo a chocarme y estoy de espaldas».

Paradójicamente, minutos antes de la jugada polémica, Herrera había cobrado una falta similar a favor de Boca por un empujón de Maxi Salas. El entrenador de River, Eduardo Coudet, señaló esa inconsistencia en conferencia de prensa: «Si vas a la que cobra de Salas, esa era penal, pero sinceramente te podría decir que las dos jugadas son finas», indicó.

La AFA blindó a los árbitros, River pidió que Paletta no lo dirija más

Lejos de tomar alguna medida disciplinaria o administrativa, la conducción de la AFA optó por el respaldo explícito. Federico Beligoy, Director Nacional de Arbitraje, calificó la actuación de Herrera con «8 o 9 puntos». Por su parte, el Gerente Técnico Arbitral Fernando Rapallini consideró que Paletta actuó correctamente desde el VAR, argumentando que no contaba con elementos para ordenar una revisión.

La señal más contundente llegó con las designaciones para la fecha 16: Herrera dirigirá el encuentro entre Estudiantes de Río Cuarto y Rosario Central, mientras que Paletta fue confirmado como VAR del partido entre Atlético Tucumán y Banfield. Ninguno de los dos fue apartado.

La respuesta de River no se hizo esperar. La dirigencia encabezada por Stefano Di Carlo solicitó ante la AFA que Paletta no vuelva a ser designado en partidos del club. Fuentes del millonario y de la propia AFA confirmaron un acuerdo informal: «Nosotros no escalamos pero no nos dirige más», fue la frase que circuló en los pasillos de la Casa Madre.

El pedido llegó, además, en un contexto institucional específico: mes y medio antes, River había renunciado a su lugar en el Comité Ejecutivo de la AFA en disidencia con el modelo de conducción de Claudio Tapia. En Núñez entienden que el fallo arbitral del Superclásico pudo haber funcionado como una represalia a esa postura.

El historial de Paletta que inquieta en Núñez

El malestar de River no nació el domingo pasado. En el Superclásico de noviembre de 2025, desde el Millonario denunciaron que Paletta omitió una falta de Milton Giménez sobre Paulo Díaz previa al gol de Changuito Zeballos. En septiembre de 2024, en el triunfo de River 1-0 en La Bombonera, el videoasistente no convocó al árbitro Nicolás Ramírez a revisar al menos tres jugadas que podían haber derivado en expulsiones para Boca, incluyendo un escupitajo de Marcos Rojo.

A principios de 2026, en la primera fecha del Torneo Apertura, Paletta tampoco llamó a revisar una mano grosera del defensor de Barracas Central Gastón Campi que desvió un remate de Fausto Vera que iba al arco de River. Barracas es el club que preside el propio Claudio Tapia. El resultado final favoreció a River por un gol de Gonzalo Montiel, lo que atenuó el impacto de la omisión.

Las sospechas que van más allá del fútbol

La polémica adquirió otra dimensión tras conocerse que la Justicia estaría investigando movimientos financieros sospechosos vinculados a Paletta: según fuentes a las que accedió ese medio, el árbitro habría recibido acreditaciones en billeteras virtuales por más de 130 millones de pesos durante 2024, pese a haber declarado ingresos considerablemente menores. La investigación, aún en curso y sin confirmación oficial, apuntaría a determinar si esos flujos podrían estar relacionados con pagos indebidos vinculados a su actividad arbitral. Aunque, por el momento, se trata de una versión no confirmada.

Lo que sí está confirmado es el vínculo familiar de Paletta con el mundo Boca: su hermano Gabriel jugó en el club xeneize entre 2007 y 2010 y declaró en su momento que «toda mi familia es hincha de Boca». Ese dato, de por sí inocuo, suma combustible a una situación que ya era explosiva.

Puntos clave

  • Héctor Paletta ratificó que no tenía mérito para llamar a revisión por el empujón de Blanco sobre Martínez Quarta en el descuento del Superclásico.
  • La AFA respaldó a Paletta y a Herrera con nuevas designaciones para la fecha 16, ignorando el reclamo de River.
  • River pidió formalmente a la AFA que Paletta no vuelva a ser designado en sus partidos; según trascendidos, habría un acuerdo informal al respecto.
  • El historial de Paletta en superclásicos y partidos de River acumula al menos cinco jugadas polémicas no revisadas que favorecieron a Boca o a equipos vinculados a Tapia.
  • Infobae reveló que la Justicia investiga movimientos financieros sospechosos en billeteras virtuales ligadas a Paletta, aunque por ahora no hay confirmación oficial sobre su relación con la actividad arbitral.

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La final más sombría: las estadísticas convierten a la derrota ante España en el peor partido de la historia de la Scaloneta

Las estadísticas oficiales de la FIFA confirman lo que el ojo vio con dolor: Argentina tuvo apenas el 32,5% de posesión, completó 375 pases con solo el 79% de efectividad y no registró ni un remate al arco en los 90 minutos reglamentarios. Los datos colocan a la final del Mundial 2026 como el encuentro más pobre del ciclo que ganó todo.

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Las estadísticas confirman que Argentina vivió su peor partido en la era Scaloni en la final del Mundial 2026.

Hay derrotas que duelen y hay derrotas que, además, obligan a mirar de frente una incomodidad estadística sin atajos, pero, lo importante, es preguntarse por qué pasó esto en uno de los partidos más importantes de la historia de la Scaloneta. La final del Mundial 2026 que Argentina perdió ante España por 1 a 0, con el gol de Ferran Torres en el minuto 105 de la prórroga, no fue solo una caída en la cima: fue, según los datos oficiales de la FIFA, el partido más opaco a nivel estadístico de toda la era de Lionel Scaloni, medido en términos de control del juego y producción ofensiva.

El número que lo dice todo: 32,5%

Las métricas publicadas por FIFA Vercel, el sistema de estadísticas oficial del organismo, son terminantes. La Selección Argentina terminó el partido con apenas el 32,5% de posesión de pelota, completó 375 pases con un índice de precisión del 79% y generó 0,07 xG (goles esperados), una cifra extremadamente baja para cualquier partido mundialista y, directamente, inédita para la Argentina y mucho más para una final. España, en contraste, terminó con el 60,2% de posesión, completó 789 pases con un 90% de precisión y acumuló 2,52 xG. La distancia entre ambos equipos, en términos estadísticos, fue abismal.

Otros registros subrayan la misma historia: España remató 20 veces contra los apenas dos disparos de Argentina, ninguno dirigido al arco. Según datos de Opta, la Albiceleste tuvo un solo toque de balón dentro del área rival en los 90 minutos reglamentarios, mientras que el conjunto europeo acumuló 251 recepciones en el último tercio del campo.

Un récord negativo sin precedentes en finales mundiales

La dimensión histórica del dato es aún más reveladora. Según informó beIN Sports, Argentina registró en la final su porcentaje de posesión más bajo en un partido mundialista desde que este indicador comenzó a contabilizarse de manera sistemática en 1966. Pero el dato más brutal, el que ningún análisis puede suavizar, es otro: la Albiceleste se convirtió en la primera selección en la historia de las finales de la Copa del Mundo que no logró registrar un solo disparo al arco durante los 90 minutos reglamentarios. Es un récord negativo sin antecedentes en el certamen más importante del fútbol. Y todo esto es sin hablar del arbitraje, que, definitivamente, torció la balanza.

Para dimensionar la caída, alcanza con comparar con otros partidos del mismo ciclo. En la final de Qatar 2022 contra Francia, Argentina completó 635 pases con una precisión del 82%, remató 20 veces y controló el 55% de la posesión. Incluso en la semifinal de ese mismo torneo ante Croacia, donde el equipo cedió voluntariamente el balón (34,4% de posesión), Argentina igual generó situaciones de gol y convirtió tres veces. La diferencia con la final de 2026 es cualitativa: en aquellas instancias hubo planificación y criterio en el repliegue; en el MetLife, en cambio, hubo sometimiento.

Scaloni: «Han sido mejores, la verdad»

El propio Lionel Scaloni no esquivó el diagnóstico. En la conferencia de prensa posterior al partido, entre lágrimas y con la voz cortada, reconoció la superioridad española sin medias tintas: «Han sido mejores hoy, la verdad», admitió. También señaló que llegaron «en un momento justo» y que aun así lo dejaron todo. Luego puso en duda su continuidad al frente del equipo: «Para seguir se necesitan muchas cosas, resetearse y formar un grupo como este, que difícilmente se vuelva a formar. Me duele en el alma. Lo siento», declaró antes de abandonar la sala de prensa de manera prematura.

La frase «Somos grandes en la victoria y tenemos que ser grandes en la derrota» resume el intento del entrenador por encuadrar el resultado dentro de una narrativa de honor. Pero los números no admiten narrativa: el equipo que en sus 104 partidos previos bajo este ciclo acumuló 76 victorias y ganó dos Copas América, un Mundial y una Finalísima, cerró esa era con su peor actuación estadística documentada.

Las circunstancias que explican, pero no excusan

El partido no estuvo exento de condicionantes. A los 41 minutos del primer tiempo, Lisandro Martínez sufrió una molestia muscular y debió ser reemplazado por Nicolás Otamendi, lo que obligó a Scaloni a reorganizar la última línea defensiva de emergencia. Luego, sobre el final del tiempo reglamentario, la expulsión innecesaria e inexplicable de un futbolista de élite como Enzo Fernández, que sabe exactamente lo que hace y como lo hace, dejó al equipo con diez hombres durante la totalidad de la prórroga, período en el que llegó el gol que definió el campeonato. Estos factores explican, al menos en parte, el derrumbe estadístico en la segunda mitad y el tiempo suplementario.

Sin embargo, los datos del primer tiempo ya anticipaban el desastre: con once jugadores en cancha y el marcador en cero, Argentina soportó 15 remates de España (9 al arco) y solo logró un 35% de tenencia, sin inquietar al arquero rival. El desequilibrio no fue solo circunstancial; fue constitutivo del partido y no por virtud del equipo contrario.

El debate que viene: ¿fracaso o cumbre del ciclo más exitoso?

La derrota abre un debate que excede lo estadístico. El ciclo Scaloni fue el más exitoso en la historia reciente del fútbol argentino: ningún técnico antes había acumulado tantos títulos en tan poco tiempo. Pero la imagen de una Selección Argentina que en la final del mundo no pudo ni siquiera ensayar un remate al arco durante los 90 minutos reglamentarios es, también, parte del legado. ¿Qué pasó?¿Tantas cosas salieron mal? La pregunta que quedó flotando en el estadio MetLife, y que tardará años en responderse, es si el equipo llegó a su límite exactamente en el peor momento posible, o si hubo decisiones técnicas y físicas que aceleraron ese desenlace. Pero la verdad es que el banco estaba lleno de futbolistas de excelencia que no entraron ni un minuto a la cancha… ¿Por qué?

Más allá de las preguntas y las especulaciones, lo que no admite discusión es el dato duro: basándose estrictamente en la posesión de pelota y la precisión en los pases, la final del Mundial 2026 ante España es el partido más pobre que registra la estadística en ocho años de gestión de Lionel Scaloni al frente de la Albiceleste.

Puntos clave

  • Argentina terminó la final con el 32,5% de posesión y solo el 79% de precisión en los pases, ambos mínimos históricos del ciclo Scaloni.
  • La Selección no registró ningún remate al arco durante los 90 minutos reglamentarios, una primera vez en la historia de las finales mundiales.
  • España completó 789 pases con 90% de efectividad y acumuló 2,52 xG frente a los 0,07 xG de Argentina.
  • Las lesiones de Lisandro Martínez y la expulsión de Enzo Fernández condicionaron el desarrollo, pero el desequilibrio fue visible desde el comienzo.
  • Scaloni reconoció la superioridad española y puso en duda su continuidad: «Hasta diciembre estoy acá, después va a ser complicado», declaró.
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