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Femicidio

Cuatro femicidios en un día: el horror que no paró mientras Argentina miraba la final

Mientras millones de argentinos seguían la final del Mundial 2026, cuatro mujeres fueron asesinadas en Córdoba, Rosario, Catamarca y Misiones. Sus nombres son Rocío Gómez, Lara Caraballo, Norma Tula y Sandra Beatriz Bilau. El observatorio «Ahora que sí nos ven» encendió la alarma: en la mayoría de los casos, los asesinos eran parejas o exparejas con antecedentes de violencia.

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El domingo pasado quedará marcado en la historia argentina por dos razones irreconciliables: la final del Mundial de fútbol y cuatro femicidios consumados en menos de 24 horas. La organización feminista «Ahora que sí nos ven» fue la que puso en palabras lo que los grandes titulares omitieron: mientras el país festejaba o lloraba en las calles, cuatro mujeres eran asesinadas por hombres que les eran cercanos, en sus hogares, sin que el Estado hubiera podido o querido detenerlo a tiempo.

No se trata de confrontar una tragedia colectiva con otra. Se trata de entender que la violencia de género no hace tregua, no reconoce fines de semana ni grandes eventos, no espera a que el país tenga la cabeza libre. Ocurre en el hogar, a manos de conocidos, con antecedentes previos que el sistema judicial y las fuerzas de seguridad muchas veces ignoraron o minimizaron. Ese es el patrón que se repitió, una vez más, en cada uno de estos cuatro crímenes.

Rocío Gómez: la condena previa que no alcanzó

Rocío Belén Gómez tenía 27 años y era madre de tres hijas. Vivía en Santa María de Punilla, Córdoba. El domingo a la noche se reunió con su expareja, Maximiliano Braudaco, de 40 años, para ver juntos la final del Mundial. Lo que comenzó como un encuentro terminó en un ataque con arma blanca. Braudaco la apuñaló repetidas veces mientras familiares intentaban intervenir para detenerlo. Fue detenido pocas cuadras del lugar, alcoholizado, y admitió el crimen ante los vecinos.

El dato que más indignó a quienes reclaman justicia es que Braudaco había sido condenado en 2025 por la Cámara en lo Criminal y Correccional de Cruz del Eje a dos años y seis meses de prisión condicional, por los delitos de coacción y daño calificado contra la misma víctima.

La sentencia incluía medidas de restricción que el agresor incumplió sistemáticamente; familiares de Rocío declararon que continuaba acercándose a su domicilio pese a las disposiciones judiciales. La causa quedó bajo la responsabilidad de la fiscal Silvana Pen, de la Fiscalía de Instrucción de Cosquín.

Lara Caraballo: un disparo en la casa del novio

Lara Valentina Caraballo tenía 20 años. Murió en la madrugada del domingo en una vivienda del barrio Ludueña Norte, Rosario, de un disparo en el rostro que le provocó la muerte instantánea. Su novio, Axel A., de la misma edad, abandonó el lugar en bicicleta llevándose el arma, que no estaba registrada a su nombre. Se entregó horas después en la sede de la Policía de Investigaciones (PDI) acompañado por su abogado, y alegó que el disparo «se le escapó».

La causa quedó a cargo de la Brigada de Femicidios de la PDI y de la fiscal Noelia Navone, de la Unidad de Violencias Altamente Lesivas (UVAL). Se evalúa imputarlo por femicidio y portación ilegal de arma de fuego. La Justicia avanza en la reconstrucción del vínculo de pareja para determinar si existían antecedentes de violencia.

Norma Tula: más de 60 puñaladas en Catamarca

Norma Varela Tula tenía 61 años. Fue hallada muerta en su domicilio del barrio La Chacarita, en la ciudad de Catamarca, cuando su sobrina llegó a visitarla y encontró el cuerpo. La autopsia confirmó que presentaba más de 60 puñaladas; la causa de muerte fue un shock hipovolémico. Su hijo, de 22 años, fue detenido tras ser visto saliendo corriendo de la casa momentos antes. El hombre, que tiene antecedentes de violencia familiar, está detenido. La investigación está a cargo de la fiscal Yésica Miranda.

Sandra Beatriz Bilau: su hija de 17 años encontró el cuerpo

Sandra Beatriz Bilau tenía 40 años. Fue asesinada a escopetazos en su vivienda del paraje 20 de Junio, en Piñalito Norte, Misiones. Cerca de las 20 del domingo, su hija Leila, de 17 años, regresó al hogar y encontró a su madre tendida sobre una cama, sin signos vitales y con heridas sangrantes. Dio aviso a la Policía de inmediato. Al inspeccionar el predio, los efectivos hallaron en un galpón el cuerpo de Edgardo Luis Schott, de 45 años, pareja de Sandra y padre de la joven, colgado de una soga. Las pericias secuestraron una escopeta y dos vainas servidas. La causa quedó bajo la órbita del Juzgado de Instrucción Tres de Puerto Iguazú. Con este crimen, ya son cinco los femicidios registrados en Misiones en lo que va de 2026.

El patrón que no cambia: la violencia ocurre en el hogar

Los cuatro casos tienen un denominador común que los datos confirman desde hace años: la violencia de género es, en su enorme mayoría, doméstica e intrafamiliar. Según datos del Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación, entre el 65% y el 70% de los femicidios son perpetrados por parejas o exparejas, y en la mayoría de los casos ocurren dentro de la vivienda de la víctima. El 17% de las víctimas había realizado al menos una denuncia previa; en el caso de Rocío Gómez, esa denuncia incluso llegó a una condena que el agresor ignoró con total impunidad.

La organización «Ahora que sí nos ven» fue la encargada de visibilizar estos cuatro crímenes mientras la agenda mediática estaba monopolizada por el resultado futbolístico. Su mensaje fue claro: nombrarlas no es «mezclar» una noticia con otra, sino reconocer que hay realidades que no se detienen cuando el mundo mira hacia otro lado. Rocío Gómez. Lara Caraballo. Norma Tula. Sandra Beatriz Bilau. Sus nombres merecen ser recordados.

Una crisis de respuestas, no de denuncias

El caso de Rocío Gómez ilustra con brutalidad la falla sistémica: había condena, había restricciones, había una familia que alertaba sobre el incumplimiento. Y sin embargo el femicida tuvo acceso a su víctima. La pregunta que el Estado argentino no logra responder es cómo se garantiza la protección efectiva cuando el agresor ya fue identificado y juzgado. La respuesta, por ahora, es que no se garantiza.

Mientras el Gobierno de Javier Milei avanza en el desmantelamiento de programas de asistencia a víctimas de violencia de género y la ministra de Seguridad Patricia Bullrich celebra estadísticas que los observatorios independientes cuestionan, cuatro mujeres más quedaron fuera de cualquier estadística de recuperación posible. Para ellas, el Estado llegó demasiado tarde, o no llegó.

Si estás en una situación de violencia de género, podés comunicarte de forma gratuita y las 24 horas al 144.

Femicidio

Femicidio en Ituzaingó: la mató por celos de Instagram, baleó al padre que quiso salvarla y escapó

Camila Ruth Castro, de 18 años, fue asesinada de un disparo en el cuello dentro de su casa en el barrio San Alberto por su novio, Elías Barrionuevo, luego de una discusión desencadenada por una publicación en Instagram. El padre de la víctima intentó defenderla y también recibió un balazo. El agresor huyó y tiene una orden de captura activa; sus propios familiares piden que se entregue.

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Camila Ruth Castro, de 18 años, fue asesinada de un disparo en el cuello dentro de su casa en el barrio San Alberto por su novio, Elías Barrionuevo, luego de una discusión desencadenada por una publicación en Instagram. El padre de la víctima intentó defenderla y también recibió un balazo. El agresor huyó y tiene una orden de captura activa; sus propios familiares piden que se entregue.

Tenía 18 años y la mató su novio de un disparo en el cuello porque le cuestionó una publicación en Instagram. Camila Ruth Castro murió este martes en el Hospital del Bicentenario, adonde fue trasladada tras el ataque ocurrido cerca de las 19 en su propia casa del barrio San Alberto, en Ituzaingó. Su padre, Jorge Castro, intentó interponerse para protegerla: recibió dos balazos en las piernas, logró quitarle el arma al agresor, pero Elías Barrionuevo ya había escapado.

La información fue difundida por C5N. La causa quedó en manos de la fiscal Florencia Di Sciascio, de la UFI N° 11 de Morón, que inició una investigación por femicidio. Barrionuevo tiene una orden de captura y permanece prófugo. Sus propios familiares mantienen contacto con las autoridades y manifestaron su intención de entregarlo.

El disparo y la fuga

Según la reconstrucción preliminar de los hechos, Barrionuevo ingresó a la vivienda y enfrentó a Camila por una publicación en su cuenta de Instagram, lo que derivó en una discusión que terminó de la peor manera. Le disparó a corta distancia. El padre de la víctima se abalanzó sobre el agresor en un intento desesperado por salvarla; el joven también le disparó, alcanzándolo en ambas piernas. A pesar de las heridas, Jorge Castro logró quitarle el arma; en ese momento, Barrionuevo aprovechó para escapar.

Camila fue trasladada de urgencia al hospital junto a su padre, pero los médicos no pudieron salvarla. Murió poco después de ingresar al centro de salud. Jorge Castro permanece internado y, según trascendió, se encuentra en estado de shock.

Un vínculo que describían como «tóxico»

Testimonios del entorno de Camila indicaron que la relación entre ella y Barrionuevo era «tóxica», un dato que los investigadores tomaron en cuenta desde el inicio. La fiscalía busca establecer si existían antecedentes de violencia, denuncias previas o episodios de amenazas dentro del vínculo, elementos centrales para caracterizar el femicidio en su contexto más amplio y determinar si hubo indicadores que el sistema de protección no logró captar a tiempo.

La Policía desplegó operativos para localizar al acusado, que sigue prófugo. El arma utilizada en el ataque fue hallada sobre el techo de la vivienda, a donde el padre de Camila la arrojó luego de quitársela al agresor. Los peritos trabajan sobre la escena del crimen, analizan el arma y recogen testimonios de vecinos y familiares.

La investigación en curso

La fiscal Di Sciascio avanza para reconstruir con precisión los minutos previos al crimen: qué desencadenó la pelea, cuál fue la dinámica de la relación y si existían situaciones de violencia previas que no llegaron a judicializarse. El femicidio de Camila Castro vuelve a poner sobre la mesa la pregunta que se repite en cada caso: cuántas señales de alerta quedaron sin respuesta antes de que el crimen se consumara.

Ituzaingó está conmocionada. En las redes sociales circularon mensajes de vecinos y conocidos de Camila que reclamaron justicia y pidieron la detención inmediata de Barrionuevo.

Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144, mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463. También podés descargar acá una app para recibir ayuda de profesionales.

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