América Latina
«Vamos a derrotarlos a todos»: Lula le respondió a Rubio y denunció la injerencia de EEUU en la campaña
El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva denunció que funcionarios y allegados de la familia Bolsonaro viajan a Washington para pedir sanciones contra su propio país, y desafió al secretario de Estado Marco Rubio a involucrarse abiertamente en la campaña de Flávio Bolsonaro. La tensión bilateral se agrava con la imposición de aranceles del 25% a productos brasileños, que el Palácio do Planalto atribuye a una maniobra de presión política sobre el proceso electoral de octubre.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, lanzó el lunes una de sus más encendidas defensas de la soberanía nacional frente a lo que calificó como una interferencia directa del gobierno de Donald Trump en la política interna brasileña. Fue durante la convención nacional del Partido Democrático Laborista (PDT), realizada en Brasilia, donde esa fuerza política formalizó su apoyo a la precandidatura del mandatario para las elecciones presidenciales de octubre próximo.
El desafío a Rubio y la denuncia de traición
En su discurso ante los delegados del PDT, Lula apuntó directamente contra el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, a quien responsabiliza de avalar una operación de presión sobre el proceso electoral brasileño. El mandatario reveló que integrantes de la familia del expresidente Jair Bolsonaro, actualmente con prisión domiciliaria tras ser condenado a 27 años por intento de golpe de Estado, y dirigentes de su espacio político viajaron a Estados Unidos para solicitar sanciones contra Brasil.
«Hoy no tenemos uno, sino varios traidores que van a Estados Unidos a pedir que impongan castigos a Brasil«, afirmó Lula ante los presentes. Y fue más allá con un desafío directo: «Si el secretario de Estado americano, Marco Rubio, quiere venir a apoyar a mi adversario, que venga. Que monte el comité. Porque vamos a derrotarlos a todos en nombre de la defensa de la democracia en Brasil».
El principal adversario al que Lula se refirió es el senador Flávio Bolsonaro (PL), hijo del expresidente, quien emerge como su rival más probable en los comicios de octubre. El partido del joven senador mantiene un vínculo estrecho con la administración Trump, lo que el gobierno brasileño interpreta como una injerencia deliberada en la disputa interna.
El tarifazo como herramienta de presión electoral
La acusación de Lula no se circunscribe al plano discursivo. El gobierno brasileño considera que la reciente imposición de aranceles del 25% a productos de Brasil por parte de la administración Trump tiene una motivación política que excede lo comercial. Rubio, en una publicación en la red social X, afirmó que el presidente brasileño «puso su propio ego por delante de hacer un acuerdo por el bienestar del pueblo brasileño», y responsabilizó directamente a Lula por las nuevas tarifas, que entran en vigor el miércoles 22 de julio.
El tono adoptado por el secretario de Estado diverge de la justificación técnica presentada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que en junio acusó a Brasil de aplicación laxa de medidas anticorrupción y de aranceles injustos. El Palácio do Planalto rechazó esas acusaciones, calificó la medida de «marco lamentable» en la relación bilateral y anunció que recurrirá a los mecanismos previstos en la Ley de Reciprocidad Económica y a la Organización Mundial del Comercio (OMC).
La soberanía como eje de campaña
Más allá de la coyuntura arancelaria, Lula anticipó que la defensa de la soberanía nacional será uno de los ejes centrales de su campaña de reelección. «Nada es más sagrado, en este momento histórico, que la defensa de la soberanía nacional. Aquí decidimos nuestro destino y nadie nos dice lo que debemos hacer», remarcó. El presidente aclaró que Brasil admitirá la presencia de observadores internacionales en los comicios, pero no aceptará la interferencia de ningún gobierno extranjero en su proceso político.
El posicionamiento de Lula ocurre en un contexto de creciente tensión bilateral que se remonta a la relación de la familia Bolsonaro con sectores del Partido Republicano estadounidense. Tras la condena del expresidente Jair Bolsonaro, dirigentes de su entorno intensificaron los contactos en Washington en busca de respaldo político e incluso de sanciones contra funcionarios del actual gobierno brasileño.
Las elecciones de octubre
Las elecciones generales de Brasil están previstas para el 4 de octubre de 2026, con más de 155 millones de votantes habilitados. Además de la presidencia, ese día se elegirán miembros del Congreso Nacional, gobernadores y asambleas legislativas en todas las unidades federativas. Si ningún candidato obtiene la mayoría de votos válidos en primera vuelta, una segunda vuelta se realizará el 25 de octubre. La candidatura de Lula será oficializada por el Partido de los Trabajadores (PT) en una convención prevista para agosto.
Elecciones
Brasil llega a las elecciones con una disputa cerrada entre Lula y Flávio Bolsonaro
El presidente brasileño y el candidato del Partido Liberal llegan a la primera vuelta del 4 de octubre con diferencias estrechas en los principales sondeos. Un eventual balotaje aparece como escenario central de la elección.
Brasil se prepara para las elecciones presidenciales del 4 de octubre con una competencia ajustada entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal. El Tribunal Superior Electoral estableció que, si ningún candidato obtiene la mayoría necesaria, la segunda vuelta se realizará el 25 de octubre.
Los últimos relevamientos muestran diferencias reducidas entre los dos principales candidatos, aunque los porcentajes varían según el instituto y la metodología utilizada.
Qué dicen las últimas encuestas
Una encuesta de Datafolha difundida el 24 de septiembre ubicó a Lula con 40% de intención de voto frente a 36% de Flávio Bolsonaro. La diferencia de cuatro puntos quedó dentro del margen de error del estudio, de dos puntos porcentuales.
El escenario también presentó variaciones en otros relevamientos. Quaest, en una encuesta realizada entre el 17 y el 20 de septiembre, registró 37% para Lula y 33% para Flávio Bolsonaro en primera vuelta. Para un eventual balotaje, el estudio midió 42% para Flávio y 41% para Lula, una diferencia que quedó dentro del margen de error.
Por su parte, una medición de Palver difundida el 21 de septiembre registró 42% para Flávio Bolsonaro y 41% para Lula en primera vuelta. En un eventual segundo turno, el mismo estudio marcó 47% contra 43%, también dentro de su margen de error de 2,8 puntos.
Los resultados muestran un escenario competitivo, pero las encuestas no permiten establecer de antemano el resultado de la elección.
Una elección atravesada por dos proyectos políticos
La disputa entre Lula y Flávio Bolsonaro también expresa diferencias en materia económica, social e internacional.
El gobierno de Lula sostiene una agenda que combina políticas sociales, desarrollo productivo e integración regional. El candidato del Partido Liberal plantea, en cambio, una orientación económica más centrada en la reducción del tamaño del Estado, la disminución de impuestos y una mayor participación del sector privado.
En materia internacional, Lula defiende el fortalecimiento de espacios multilaterales y de organismos como los BRICS y el Mercosur, mientras que el sector bolsonarista plantea una relación más estrecha con Estados Unidos.
Estas diferencias forman parte del debate electoral en un país que además deberá renovar gobernadores, senadores y diputados en los comicios del 4 de octubre.
El balotaje aparece como un escenario central
Los datos publicados durante septiembre muestran que la definición presidencial podría trasladarse a una segunda vuelta. Para acceder a ella, los candidatos deberán ubicarse entre los dos más votados en la primera ronda.
El eventual balotaje está previsto para el 25 de octubre, según el calendario oficial del Tribunal Superior Electoral.
En ese escenario, el comportamiento de los votantes que apoyen a las demás candidaturas tendrá relevancia para la conformación del resultado final. Las encuestas también registran diferencias importantes en los niveles de rechazo y en la disposición de los electores que todavía no definieron su voto.
La disputa también impacta en la política regional
Por el peso económico y político de Brasil en América del Sur, la elección tendrá consecuencias que exceden la política interna.
La continuidad de Lula implicaría mantener la orientación internacional que su gobierno viene desarrollando en torno al multilateralismo, los BRICS y la integración regional. Un eventual gobierno de Flávio Bolsonaro modificaría esas prioridades y profundizaría el acercamiento del espacio bolsonarista a Estados Unidos.
En paralelo, la campaña está atravesada por el debate sobre la desinformación y el uso de las redes sociales durante el proceso electoral. El Tribunal Superior Electoral mantiene medidas específicas para la organización y fiscalización de los comicios, mientras que el sistema electoral brasileño se prepara para una jornada en la que están habilitadas para votar más de 158 millones de personas.
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