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La luz sube 12,5% en un mes: el invierno más caro de la era Milei golpea a los hogares del AMBA

La Canasta de Servicios Públicos en el Área Metropolitana de Buenos Aires registró una suba del 4,6% en julio y pasó a representar el 15% de los ingresos salariales promedio de los hogares de la región, según el Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-Conicet). El incremento estuvo impulsado por el mayor consumo invernal de gas y electricidad, con la energía eléctrica encabezando los aumentos con una suba del 12,5% mensual.

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La Canasta de Servicios Públicos en el Área Metropolitana de Buenos Aires registró una suba del 4,6% en julio y pasó a representar el 15% de los ingresos salariales promedio de los hogares de la región, según el Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-Conicet). El incremento estuvo impulsado por el mayor consumo invernal de gas y electricidad, con la energía eléctrica encabezando los aumentos con una suba del 12,5% mensual.

El Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-Conicet) publicó su informe mensual correspondiente a julio de 2026, que refleja un nuevo incremento en el costo de los servicios públicos para los hogares del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). La Canasta de Servicios Públicos aumentó un 4,6% respecto a junio y consolidó su participación en el presupuesto familiar: ya representa el 15% del salario promedio registrado de los trabajadores de la región. El alza respondió principalmente al mayor consumo estacional de invierno en electricidad y gas, combinado con las actualizaciones tarifarias vigentes en los distintos servicios.

Electricidad: el mayor impacto del mes

La energía eléctrica registró el incremento más pronunciado dentro de la canasta. Para los usuarios sin subsidios, el cargo fijo aumentó un 3% y el componente variable subió un 5,7%. Al efecto tarifario se sumó el mayor consumo propio del período invernal, lo que derivó en que el gasto de los hogares en electricidad creciera un 12,5% respecto a junio. Este rubro ilustra con claridad la doble presión que enfrentan las familias en el invierno: aumentos de precios que se solapan con un mayor volumen de consumo forzado por las bajas temperaturas.

Gas y transporte: aumentos moderados, impacto acumulado

En el caso del gas, el cargo fijo tuvo una actualización del 2,8% y el componente variable subió un 3%. El efecto combinado con el mayor consumo invernal resultó en un aumento del 5,2% en el valor de las facturas. El transporte continúa siendo el componente de mayor peso dentro de la canasta, ya que concentra el 40% del gasto total de los hogares en servicios. Las líneas de colectivos de la Ciudad de Buenos Aires aplicaron una suba del 4,1%, mientras que los servicios interjurisdiccionales aumentaron un 3,2%. En conjunto, el gasto de las familias en movilidad avanzó un 3,7% durante julio.

El agua, la excepción: una baja acotada por regulación

El agua fue el único servicio que mostró una reducción en julio: el gasto de los hogares cayó un 4,6%, explicado principalmente por una baja del 7,7% en el componente variable, pese a que julio contiene un día más de consumo que junio. La reducción respondió a un descuento aplicado por el Ente Regulador de Agua y Saneamiento (ERAS) para limitar el aumento mensual del servicio al 3%, en cumplimiento de la normativa vigente. Sin embargo, se trata de un alivio puntual y acotado que no alcanza para compensar el impacto agregado de los restantes rubros.

El Estado sigue cubriendo casi la mitad del costo real

El informe del Observatorio incluyó un dato estructural que relativiza el discurso oficial sobre la reducción de subsidios: en el esquema tarifario actual, los usuarios cubren en promedio el 54% del costo de producción de los servicios públicos, mientras que el Estado financia el 46% restante mediante subsidios. Este porcentaje revela que, pese a los sucesivos ajustes aplicados desde diciembre de 2023 bajo la gestión de Javier Milei, el Estado mantiene una participación significativa en el financiamiento de los servicios, aunque el peso que recae sobre los hogares aumentó de forma sostenida, comprimiendo el poder adquisitivo de los sectores de ingresos fijos.

En mayo de 2026, la misma fuente había registrado una suba del 17,5% mensual en la canasta, impulsada entonces por el gasoducto estacional y nuevas actualizaciones tarifarias. La reiteración de incrementos por encima de la inflación general consolida una tendencia que los especialistas denominan de «tarifas dolarizadas en un contexto de salarios pesificados»: los costos de los servicios se ajustan con referencia al tipo de cambio y a los costos de producción internacionales, mientras los ingresos de la mayoría de los trabajadores se actualizan con rezago respecto a esa dinámica.

Transporte

Tres días sin poder cargar la SUBE: fallas de conectividad complican el traslado del fin de semana

Las intermitencias afectan principalmente a quienes realizan recargas electrónicas y no logran acreditarlas en el plástico. Desde el sistema atribuyeron los problemas a fallas en redes externas y aseguraron monitorear la situación, sin precisar cuándo se normalizará el servicio.

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El impacto es mayor este viernes, jornada de alto flujo de pasajeros en el transporte público.

Tres días después de que comenzaran los primeros reportes de inconvenientes, las fallas en el sistema de carga de la tarjeta SUBE persisten este viernes, en plena jornada pico de regreso a los hogares antes del fin de semana. La situación afecta de manera particular a los usuarios que realizaron recargas electrónicas mediante billeteras virtuales, home banking o aplicaciones y luego no lograron acreditar ese saldo en la tarjeta física.

Desde el sistema de transporte explicaron que la situación responde a «fallas en las redes de conectividad, externas a SUBE», que impactan de manera intermitente en algunos de sus canales y aplicaciones. «Nos encontramos monitoreando la situación para asegurar su pronta resolución», indicaron en una comunicación oficial. Sin embargo, no se informó una fecha estimada para la normalización del servicio.

Un viernes complicado para el transporte

La persistencia de las fallas adquiere mayor peso en este contexto particular: los viernes concentran uno de los flujos más altos de pasajeros en colectivos, trenes y subtes, cuando miles de trabajadores regresan a sus hogares al finalizar la semana laboral. La imposibilidad de acreditar el saldo ya cargado obliga a los pasajeros a recurrir a alternativas o, en muchos casos, a abonar de nuevo un monto que ya desembolsaron.

Las intermitencias también pueden registrarse en otros canales vinculados al sistema, más allá de la acreditación de recargas previas. Los mecanismos habituales para resolver cargas pendientes incluyen la app SUBE en teléfonos Android con tecnología NFC, las Terminales Automáticas SUBE y el sistema de Carga a Bordo en colectivos habilitados, aunque estos canales tampoco están exentos de verse afectados mientras dure la falla.

Qué alternativas tienen los pasajeros

En los servicios que ya cuentan con sistema de pago abierto, los usuarios pueden abonar el boleto sin necesidad de utilizar la tarjeta SUBE física. Entre las opciones disponibles se encuentran tarjetas de débito, crédito y prepagas contactless Visa y Mastercard, pagos con celulares o relojes inteligentes con tecnología NFC que tengan asociada una tarjeta bancaria compatible, y códigos QR a través de las aplicaciones habilitadas para el sistema.

Sin embargo, estas alternativas permiten resolver el viaje en los servicios donde están habilitadas, pero no sirven para acreditar una recarga pendiente en la tarjeta. La brecha entre los medios de pago disponibles y la resolución del problema de fondo, la acreditación del saldo ya pagado, sigue sin cerrarse mientras continúan las intermitencias.

El episodio pone en evidencia la fragilidad de un sistema que, en la práctica, concentra el acceso al transporte público en una infraestructura tecnológica cuyas fallas dependen de redes externas que el propio organismo no controla, sin que exista un protocolo público de comunicación que informe plazos concretos de resolución a los millones de usuarios que dependen de la tarjeta a diario.

Puntos clave

  • Las fallas en la tarjeta SUBE se extienden por tercer día consecutivo, con intermitencias en la acreditación de recargas electrónicas.
  • Desde el sistema atribuyeron los problemas a fallas en redes de conectividad externas, sin informar fecha de normalización.
  • El impacto es mayor este viernes, jornada de alto flujo de pasajeros en el transporte público.
  • Los pasajeros pueden pagar con medios alternativos contactless o QR en servicios habilitados, pero no pueden resolver recargas pendientes por esas vías.
  • El episodio expone la dependencia del sistema en infraestructura tecnológica externa sin protocolos públicos de comunicación de crisis.
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