Conectate con El Argentino

DDHH

Palantir, el gran hermano de Trump: la empresa que rastrea migrantes enfrenta una rebelión interna

Empleados de la compañía tecnológica cuestionaron públicamente, en canales internos, los contratos con el ICE y el rol de la firma en operaciones militares. La dirección respondió borrando mensajes y exigiendo acuerdos de confidencialidad.

Publicado hace

#

Palantir: la empresa de vigilancia masiva que enfrenta una rebelión ética interna

★ La empresa de análisis de datos e inteligencia artificial Palantir Technologies atraviesa una profunda crisis interna. Empleados actuales y exfuncionarios cuestionaron el rumbo ético de la compañía tras conocerse su participación activa en la política migratoria de la administración Donald Trump y su posible involucramiento en operaciones militares con víctimas civiles, según informó la revista especializada Wired.

Desde el inicio del segundo mandato de Trump, Palantir se convirtió en una pieza clave del aparato represivo del gobierno estadounidense. La empresa firmó contratos con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y su tecnología, en particular la aplicación denominada ELITE, se usa para identificar, rastrear y deportar a inmigrantes en situación irregular, según reveló en febrero el portal especializado Hipertextual en base a material interno del ICE.

La chispa que encendió el debate

Las tensiones escalaron en enero de 2026, tras la muerte de Alex Pretti, un enfermero abatido por agentes federales durante una protesta contra el ICE en Minneapolis, según reportó DiarioBitcoin en base a fuentes internas de la empresa. A partir de ese hecho, trabajadores de distintos equipos empezaron a exigir explicaciones a la dirección sobre el alcance real del vínculo de Palantir con esa agencia.

En un canal interno de Slack, un empleado escribió que la relación con el ICE había sido ocultada durante la era de «Trump2» y reclamó transparencia sobre el uso del software en tareas de identificación y apoyo a deportaciones. Otro trabajador fue más directo: «En mi opinión, ICE son los malos. No me enorgullece que la empresa para la que tanto disfruto trabajando forme parte de esto», declaró según reprodujo Wired.

La respuesta de la empresa fue reveladora: Palantir eliminó los mensajes varios días después, bajo el argumento de evitar filtraciones. Luego organizó sesiones de preguntas y respuestas, pero condicionó el acceso a información sensible a la firma de contratos de confidencialidad. Según los propios empleados consultados por Wired, la medida fue percibida como un intento de silenciar las críticas, no de afrontarlas.

De socialista a ideólogo del autoritarismo

El giro de la empresa es inseparable del giro ideológico de su CEO. Alex Karp, cofundador de Palantir, se definía hasta hace pocos años como socialista y apoyó candidatos demócratas como Joe Biden. Sin embargo, desde 2024 se convirtió en un aliado estratégico de Trump y comenzó a defender públicamente políticas de corte autoritario y militarista.

En los últimos días, Karp publicó un manifiesto de 22 puntos en X (ex Twitter) desde la cuenta oficial de la empresa, con un fuerte contenido nacionalista y militarizado, que volvió a generar malestar interno. Varios empleados expresaron vergüenza en canales de Slack y relataron que conocidos les preguntaban al respecto, según Wired.

Un historial que no engaña

La crítica interna llegó tarde, aunque no deja de ser significativa. Palantir fue fundada en 2003, en el contexto posterior a los atentados del 11 de septiembre, bajo la narrativa del antiterrorismo. Desde entonces acumuló denuncias por violaciones a los derechos humanos.

Ya en 2020, Amnistía Internacional alertó sobre las prácticas de la empresa. La consultora MSCI le otorgó una puntuación de 2 sobre 10 en libertades civiles. Y su fundador, Peter Thiel, declaró abiertamente que no cree que «la libertad y la democracia sean compatibles», según reportó El País.

La tecnología de Palantir también fue señalada como parte de operaciones militares en las que murieron civiles. La firma tuvo participación en acciones bélicas con víctimas mortales, entre ellas niños.

La pregunta que no debería sorprender

Que los empleados de Palantir se pregunten hoy si son «los malos de la película» revela, antes que una crisis de conciencia colectiva, la profundidad del autoengaño que sostiene a ciertas corporaciones tecnológicas. La empresa eligió su nombre, palantir, de las piedras videntes que en El Señor de los Anillos usa el villano Saruman para comunicarse con Sauron. Esa elección, lejos de ser inocente, fue siempre una declaración de intenciones.

La pregunta relevante no es si son los malos. La pregunta es cuánto tiempo más podrán seguir haciéndose esa pregunta sin responderla con hechos.

Puntos clave

  • Palantir firmó contratos con el ICE y su tecnología se usa activamente para rastrear y deportar migrantes en Estados Unidos.
  • Empleados cuestionaron internamente la relación de la empresa con el ICE; la dirección eliminó los mensajes y exigió acuerdos de confidencialidad.
  • El CEO Alex Karp publicó un manifiesto de 22 puntos con contenido nacionalista y militarista desde la cuenta oficial de Palantir.
  • Amnistía Internacional ya alertó en 2020 sobre las prácticas de la empresa; la consultora MSCI le dio 2 sobre 10 en libertades civiles.
  • El fundador Peter Thiel declaró que no cree que «la libertad y la democracia sean compatibles».

Chaco

Juicio por la golpiza a jóvenes qom: Zdero había ascendido a una de las acusadas

Diez policías chaqueños son juzgados en Resistencia por el operativo de 2020 en Fontana. La oficial Claudia Lucena, acusada de encubrimiento y detención ilegal, fue promovida por decreto en 2025, cuando la causa ya estaba elevada a juicio.

Publicado hace

#

El Argentino Diario-Leandro Zdero, Chaco, corrupción, Suizo Argentina, medicamentos, investigación judicial, radicalismo,
Comenzó el juicio a diez policías por la golpiza a jóvenes qom en Fontana.

Según la acusación, entraron de madrugada, sin orden judicial, y golpearon a los jóvenes que estaban en la casa, entre ellos una adolescente. Después se los llevaron a la comisaría, donde, según denunciaron las víctimas, siguieron los golpes, las amenazas de muerte y los insultos racistas. Seis años después de aquella noche en el barrio Banderas Argentinas de Fontana, diez policías del Chaco se sientan en el banquillo, y una de ellas llegó al juicio con un ascenso firmado por el gobernador Leandro Zdero.

El debate oral comenzó el lunes ante la Cámara Segunda en lo Criminal de Resistencia, en la causa 12.386/2020-1. El tribunal está integrado por Dolly Fernández, como presidenta, Cristina Pisarello y Ernesto Azcona, y la acusación está a cargo del fiscal de Derechos Humanos Luciano Santos. La querella del Estado quedó unificada en el Comité Provincial para la Prevención de la Tortura, que actúa también en representación del área de Derechos Humanos de la provincia. Entre los acusados está Claudia Beatriz Lucena, que dirigía la Comisaría Tercera de Fontana cuando ocurrieron los hechos.

Qué pasó el 31 de mayo de 2020

Según la acusación, cerca de las 4.30 de la madrugada del 31 de mayo de 2020 un grupo de efectivos irrumpió en una vivienda del barrio Banderas Argentinas y golpeó a varios jóvenes de una familia de la comunidad qom. La versión policial de ese momento era que buscaban a personas que supuestamente habían apedreado una dependencia de la fuerza. En la casa había además dos chicos pequeños.

Cuatro jóvenes fueron detenidos y trasladados a la Comisaría Tercera. Allí, de acuerdo con sus denuncias, continuaron las agresiones y los insultos racistas; también relataron que los rociaron con alcohol y los amenazaron con prenderles fuego. Las denuncias sostienen, además, que parte de esas agresiones quedó registrada por las cámaras de la dependencia. El caso se convirtió en uno de los episodios de violencia institucional con mayor repercusión en la provincia, en plena cuarentena y contra una comunidad indígena históricamente postergada.

Los cargos

Lucena enfrenta cargos por encubrimiento agravado y detención ilegal cometida por un funcionario público. La acusación le atribuye no haber puesto a la adolescente detenida a disposición del juzgado correspondiente y no haber denunciado las vejaciones que habría presenciado en su unidad.

Los otros nueve policías afrontan distintas combinaciones de imputaciones, entre ellas vejaciones agravadas, allanamiento ilegal, falsedad ideológica agravada y detención ilegal. Son acusaciones que el tribunal deberá examinar: ninguno de los diez efectivos tiene condena y todos están amparados por la presunción de inocencia hasta que haya sentencia.

Un ascenso con la causa en marcha

El dato que salpica al gobierno actual es administrativo y tiene fecha. El decreto 974/25, firmado por Zdero el 13 de junio de 2025, promovió a Lucena de comisario inspector a comisario mayor, con vigencia retroactiva al comienzo de ese año. La propuesta fue elevada por el jefe de la Policía del Chaco, Fernando Romero, y contó con los avales administrativos correspondientes.

Romero no es un nombre nuevo en esta causa. Era jefe de la Policía cuando ocurrieron los hechos de Fontana y renunció el 13 de julio de 2020, junto con el subjefe, después de que el gobierno de Jorge Capitanich rechazara reincorporar a cuatro efectivos imputados en el expediente. En ese momento, Romero argumentó que la normativa policial obligaba a reintegrar al servicio a los agentes que habían recuperado la libertad. En diciembre de 2023, Zdero lo designó otra vez al frente de la fuerza.

Para entonces, Lucena estaba imputada desde septiembre de 2021 y el expediente había sido elevado a juicio en abril de 2022. El ascenso llegó, por lo tanto, después de que la oficial quedara formalmente acusada y después de que la Justicia resolviera llevar el caso a debate oral. Hasta el momento no se conoció una explicación oficial sobre por qué la promoción avanzó con ese antecedente.

En declaraciones recogidas por el diario El Ancasti, el abogado querellante del Comité Provincial para la Prevención de la Tortura, Darío Edgardo Gómez, confirmó que Lucena «fue ascendida ahora ya en la gestión del gobernador (Leandro) Zdero».

Seis años de demoras

El juicio llegó a su primera audiencia tras sucesivas reprogramaciones. La última postergación fue en septiembre, por el cambio de defensor de uno de los imputados, y el Comité Provincial para la Prevención de la Tortura había cuestionado públicamente las demoras. El cronograma prevé nuevas audiencias los días 13, 14, 15, 27 y 28 de octubre, y el 3 y el 12 de noviembre.

Lo que tenés que saber:

  • Diez policías del Chaco son juzgados desde el lunes en la Cámara Segunda en lo Criminal de Resistencia por el operativo del 31 de mayo de 2020 contra jóvenes qom en Fontana.
  • Según la acusación, los efectivos entraron sin orden judicial a una vivienda, golpearon a varios jóvenes, entre ellos una adolescente, y detuvieron a cuatro.
  • La oficial Claudia Beatriz Lucena, que en 2020 dirigía la Comisaría Tercera de Fontana, está acusada de encubrimiento agravado y detención ilegal.
  • Zdero la ascendió a comisario mayor por el decreto 974/25, de junio de 2025, a propuesta del jefe de Policía Fernando Romero, que también encabezaba la fuerza en 2020; la causa ya estaba elevada a juicio desde abril de 2022.
  • Las audiencias seguirán en octubre y noviembre; ninguno de los acusados tiene condena.
Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo