Geopolítica 🌎
Trump y Rubio inician una guerra contra la CPI: al único tribunal que puede juzgar a EEUU e Israel por crímenes de guerra
El secretario de Estado Marco Rubio anunció una ofensiva diplomática global para destruir la Corte Penal Internacional, presionar a aliados a abandonarla y ampliar sanciones contra sus jueces. La escalada ocurre semanas después de que tres magistradas demandaran a Trump ante un tribunal federal de Nueva York.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, anunció este lunes el lanzamiento de una campaña diplomática para «desmantelar» la Corte Penal Internacional (CPI), pilar central del sistema de justicia internacional, y presionar a los aliados de Washington para que abandonen el organismo, al que acusa de inmiscuirse en asuntos estadounidenses. La declaración fue acompañada de una columna de opinión publicada en The Wall Street Journal y un video difundido en redes sociales.
«La CPI representa una amenaza intolerable para la soberanía estadounidense: se arroga la autoridad para procesar e incluso encarcelar a militares y funcionarios que actúan en defensa del interés nacional de Estados Unidos», afirmó Rubio en un comunicado oficial. También acusó a la entidad de librar «una guerra contra nuestro país, no con balas ni misiles, sino con estatutos, pactos y la fuerza de lo que llaman el derecho internacional».
El plan de desmantelamiento paso a paso
La estrategia anunciada por el Departamento de Estado incluye múltiples ejes de presión. En primer lugar, la prohibición de entrada a territorio estadounidense para todo el personal de la CPI. En segundo lugar, el endurecimiento de sanciones contra sus integrantes y las organizaciones que la apoyan. Y en tercer lugar, una campaña diplomática coordinada en la que altos funcionarios de Washington, incluyendo al propio Rubio, el vicesecretario de Estado y embajadores en todo el mundo, contactarán a gobiernos extranjeros para instarlos a retirarse del organismo y cortar su financiamiento.
La ofensiva también contempla «mayor escrutinio» para aquellos países que se nieguen a repudiar la autoridad de la Corte mientras dependen de la asistencia económica o el paraguas de seguridad militar de Estados Unidos, una presión que expertos en derecho internacional califican como coerción diplomática abierta. «Utilizando todos los recursos a disposición de nuestro gobierno, trabajando codo a codo con cada aliado con quien podamos unir fuerzas, desmantelaremos la CPI, paso a paso, si es necesario», escribió Rubio en The Wall Street Journal.
En la misma columna, el secretario de Estado calificó a la CPI de estar «respaldada y dirigida por una poderosa red de organizaciones no gubernamentales de izquierda, globalistas engreídos y gobiernos hostiles del Tercer Mundo unidos por su enemistad hacia Estados Unidos». La caracterización, cargada de menosprecio hacia el sur global, evidencia la profundidad ideológica de la ofensiva.
Un conflicto que viene de lejos
Estados Unidos nunca firmó el Estatuto de Roma, el tratado fundacional de la CPI adoptado en 1998 y que entró en vigor en 2002. Desde su primer mandato, la administración Trump ya había apuntado contra el tribunal cuando este intentó investigar presuntos crímenes de guerra cometidos por personal militar estadounidense en Afganistán. La administración del presidente Joe Biden levantó aquellas sanciones, pero el segundo gobierno de Trump las retomó y profundizó.
El detonante más reciente fue la actuación de la CPI en relación con la guerra en Gaza: en 2024 el tribunal emitió órdenes de captura contra el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu y el exministro de Defensa Yoav Gallant por presuntos crímenes de guerra. Washington, que considera a Israel su aliado estratégico principal, respondió con una batería de sanciones contra funcionarios de la Corte. A la fecha, la administración Trump ha impuesto medidas restrictivas contra al menos once funcionarios del organismo, incluyendo al fiscal jefe Karim Khan, sus dos fiscales adjuntos y ocho jueces, además de una relatora especial de Naciones Unidas y tres organizaciones palestinas de derechos humanos.
Las juezas que demandaron a Trump
El anuncio de Rubio se produce en un contexto de creciente contraofensiva legal desde el interior mismo del tribunal. El 25 de junio pasado, tres juezas sancionadas presentaron una demanda ante el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York contra el presidente Trump y su gabinete. Las magistradas son Kimberly Prost (Canadá), Solomy Balungi Bossa (Uganda) y Reine Alapini-Gansou (Benín), y solicitan que se declare ilegal la Orden Ejecutiva 14203, firmada por Trump el 6 de febrero de 2025, y que se levanten las sanciones en su contra.
El documento judicial, de 66 páginas, argumenta que las sanciones constituyen «una pena de muerte financiera» y que fueron impuestas «simplemente por desempeñar» funciones judiciales. La jueza Prost denunció concretamente la congelación de su cuenta bancaria en Estados Unidos, el bloqueo de tarjetas de crédito y la cancelación de sus cuentas en plataformas como Amazon, Google y Expedia. Su proveedor de seguro médico rechazó pagar reclamaciones y otras empresas del sector le negaron cobertura. La demanda señala que la orden ejecutiva excede las competencias presidenciales, contradice legislación aprobada por el Congreso y vulnera obligaciones internacionales asumidas por Estados Unidos.
James Goldston, codirector legal de la jueza Prost y de la Open Society Justice Initiative, afirmó que Washington utiliza estas sanciones para presionar a los jueces a emitir fallos favorables a la administración en casos vinculados a crímenes de guerra. «Estos jueces están siendo castigados por ejercer sus funciones judiciales de forma independiente», señaló. Se trata de la quinta impugnación judicial contra la Orden Ejecutiva 14203, y la primera presentada directamente por miembros de la CPI.
El multilateralismo en la cuerda floja
La CPI tiene el mandato de juzgar crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio, y cuenta con el respaldo formal de 125 Estados partes, entre los que se encuentran casi todas las democracias occidentales. La Corte, que depende del apoyo diplomático y financiero externo para operar, rechazó la ofensiva de Washington con una declaración en la que advirtió que las medidas estadounidenses representan «un claro intento de socavar la independencia de una institución judicial internacional».
La nueva estrategia plantea un dilema de fondo para los aliados tradicionales de Washington. Muchos de ellos son Estados parte de la CPI y están jurídicamente comprometidos con su funcionamiento; al mismo tiempo, dependen de la cooperación militar, económica e inteligencia de Estados Unidos. La presión de Rubio los pone ante una disyuntiva que tensiona las alianzas transatlánticas y erosiona la arquitectura multilateral construida tras la Segunda Guerra Mundial.
Sobre este punto, la administración Trump también exigió a la CPI que modifique el Estatuto de Roma para impedir que el organismo pueda investigar o procesar a Trump una vez que abandone el cargo en 2029, un proceso que requiere el respaldo de dos tercios de los 125 países miembros y que la mayoría de los analistas considera políticamente inviable.
Puntos clave
- Rubio anunció una campaña diplomática para «desmantelar» la CPI, con prohibición de ingreso a funcionarios de la Corte al territorio estadounidense y presión sobre aliados para que se retiren del organismo.
- La administración Trump ya sancionó a once funcionarios de la CPI, incluyendo al fiscal jefe Karim Khan, ocho jueces y ambos fiscales adjuntos.
- Tres juezas (Prost, Bossa y Alapini-Gansou) demandaron a Trump el 25 de junio ante el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, calificando las sanciones de «pena de muerte financiera».
- La CPI fue creada en 2002 para juzgar crímenes de guerra y lesa humanidad, y cuenta con el respaldo de 125 Estados; Estados Unidos nunca firmó el Estatuto de Roma.
- El conflicto se intensificó tras las órdenes de captura de la CPI contra Netanyahu por presuntos crímenes de guerra en Gaza, emitidas en 2024.
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Trump elogió a Milei en el “Escudo de las Américas” y celebró su victoria electoral, a casi un año de las legislativas
El presidente de Estados Unidos compartió escenario con el mandatario argentino en Nueva York durante la sesión extraordinaria de la alianza hemisférica contra el narcotráfico. Trump se adjudicó el mérito político de la llegada de Milei al poder y reclamó que la región proteja sus recursos naturales «con el respaldo de Estados Unidos».
Ante decenas de jefes de Estado reunidos en Nueva York en el marco del 81° período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, Donald Trump eligió a Argentina como uno de sus casos de éxito político más resonantes. «Tuvimos una gran victoria en Argentina, y no hace tanto tiempo dos veces», afirmó el presidente de los Estados Unidos, con Javier Milei a pocos metros de distancia.
El mandatario argentino participó este martes de la sesión extraordinaria del Escudo de las Américas, una iniciativa geopolítica impulsada por Washington cuyo eje central es la lucha contra los carteles del narcotráfico con señalamientos directos a la influencia de Irán y China en la región. Lo acompañaron el canciller Pablo Quirno y el ministro de Economía, Luis Caputo.
Una alianza que Trump exhibe como propia
En su alocución, Trump reivindicó el Escudo de las Américas como «la alianza más grande y poderosa para la seguridad económica y nacional que jamás se haya convocado en el Hemisferio Occidental» y encuadró la presencia de los líderes allí reunidos en un giro político continental hacia la derecha: «Ha habido un gran cambio en sus países, un gran cambio hacia la derecha. Eso es algo bueno».
El presidente estadounidense sostuvo que los gobiernos anteriores «permitieron durante mucho tiempo que muchas partes del Hemisferio Occidental se desestabilizaran gravemente por la violencia de los cárteles, la migración descontrolada y la injerencia extranjera». Y afirmó que varios de los mandatarios presentes llegaron al poder precisamente como respuesta a ese fenómeno.
Trump también se presentó como un activo respaldo electoral: «He respaldado a algunos de ustedes, y hemos tenido grandes victorias electorales. Creo que voy nueve de nueve. Todos a los que he respaldado han ganado». En esa lista ubicó a Colombia como la victoria más reciente y a Argentina, con especial énfasis, en doble mención.
Recursos naturales y soberanía condicionada
Uno de los pasajes más significativos del discurso de Trump apuntó a la riqueza natural de la región. «Deben asegurar la vasta riqueza natural de este país. No permitan que sea tomada por potencias externas hostiles. Una vez que eso sucede, realmente no se regresa muy fácilmente», advirtió, en un llamado que mezcla la retórica soberanista con la lógica de alineamiento geopolítico con Washington.
La declaración tensiona con la tradición latinoamericana de autodeterminación de los pueblos y reencuadra la soberanía sobre los recursos estratégicos, no como una conquista popular, sino como un activo a defender en el marco de la alianza hemisférica liderada por Estados Unidos. Trump fue explícito: «Los recursos de las Américas siempre deben pertenecer al pueblo de las Américas. Los Estados Unidos están ansiosos por trabajar con ustedes para lograr este objetivo». La pregunta que el discurso no responde es bajo qué términos y a qué precio se procesa esa cooperación.
Milei, pieza del tablero
La participación de Milei en el Escudo de las Américas consolida el alineamiento del gobierno argentino con la agenda exterior de Washington, una orientación que ya había quedado clara con el nuevo acuerdo con el FMI, el respaldo a las sanciones contra Venezuela y Cuba, y la sintonía ideológica exhibida en cada aparición conjunta de ambos mandatarios.
El elogio de Trump no fue un gesto casual: fue una señal de pertenencia al bloque que el presidente norteamericano está construyendo en el continente, con designaciones de narcoterroristas, sanciones coordinadas y, como eje subyacente, la disputa geopolítica con China e Irán por la influencia en la región. Fue la primera actividad oficial de Milei en suelo estadounidense en el marco de la Asamblea de la ONU.
Lo que tenés que saber:
- Trump compartió escenario con Milei en la sesión extraordinaria del Escudo de las Américas en Nueva York.
- El presidente de Estados Unidos elogió la victoria electoral de Milei como parte de su propio récord de apoyos políticos ganadores.
- La alianza se presenta como instrumento contra los carteles del narcotráfico con señalamiento explícito a Irán y China.
- Trump reclamó que los países de la región protejan sus recursos naturales estratégicos «con el respaldo de Estados Unidos».
- Milei fue acompañado por el canciller Pablo Quirno y el ministro de Economía, Luis Caputo.
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