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Energía

El frío llegó antes y el sistema energético ya muestra sus grietas

Las distribuidoras suspendieron el suministro a usuarios con contratos interrumpibles para priorizar los hogares, mientras el Gobierno acaba de dar marcha atrás en su intento de privatizar la importación de gas licuado.

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Cortan el gas a industrias y estaciones de servicio ante el frío temprano

★ Las distribuidoras de gas natural suspendieron el suministro a estaciones de servicio de GNC e industrias ante la caída anticipada de las temperaturas registrada en los últimos días, que disparó la demanda residencial por encima de los niveles esperados para fines de abril. La medida afecta exclusivamente a los servicios con contratos interrumpibles, que por definición contemplan la posibilidad de cortes cuando el sistema necesita administrar su capacidad, según fuentes del sector.

Un problema que se repite cada invierno

El mecanismo de corte escalonado es una práctica habitual en el sistema energético argentino: primero se interrumpe el suministro a los usuarios con contratos interrumpibles (los que pagan tarifas más bajas a cambio de asumir ese riesgo), y en casos de mayor presión sobre el sistema se puede avanzar hacia contratos firmes y, como último recurso, hacia los usuarios residenciales. En este caso, el frío llegó con más fuerza que lo habitual para fin de abril, lo que adelantó la activación del protocolo.

Las mismas fuentes remarcaron que, si bien la Argentina avanza en su perfil exportador de gas gracias al desarrollo de Vaca Muerta, la red de infraestructura de transporte y regasificación todavía no está en condiciones de absorber los picos de demanda invernal sin apelar a estos cortes preventivos.

La marcha atrás del Gobierno con la privatización del GNL

El episodio se produce días después de que el Gobierno de Javier Milei diera marcha atrás en uno de sus anuncios energéticos más resonantes: la privatización de la importación de gas natural licuado (GNL). El Estado, a través de Enarsa, seguirá a cargo de las compras de GNL para el invierno, en lugar de transferir esa función al sector privado como estaba previsto.

La licitación había avanzado durante semanas con dos oferentes, Trafigura y Naturgy, pero ninguna de las propuestas convenció al Ejecutivo. La razón oficial fue la suba del precio internacional del GNL, que pasó de alrededor de 10 dólares por millón de BTU a principios de año a una banda de entre 17 y 20 dólares, impulsada por el conflicto en Medio Oriente. Según el analista Juan José Carbajales, el cambio de escenario podría implicar un extracosto de alrededor de 700 millones de dólares respecto de los valores que se manejaban en febrero.

La contradición es evidente: un gobierno que hizo de la privatización de funciones estatales su principal bandera ideológica se vio obligado a mantener al Estado en el rol de comprador de gas en el exterior, precisamente para evitar un nuevo salto tarifario que complicara sus metas de inflación.

Infraestructura pendiente y vulnerabilidad estructural

La dependencia estacional de importaciones de GNL es una consecuencia directa de una brecha estructural que ningún gobierno ha logrado cerrar del todo: mientras la demanda residencial en invierno puede superar los 90 millones de metros cúbicos diarios, la infraestructura de transporte existente no alcanza para canalizar todo el gas disponible desde Vaca Muerta hacia los centros de consumo. Las obras clave para reducir esa brecha, entre ellas la segunda etapa del gasoducto Perito Moreno y la reversión del Gasoducto Norte, siguen demoradas.

El Gobierno argentino viene vendiendo la narrativa del boom energético y la futura exportación masiva de gas, pero cada invierno el sistema quiebra donde siempre quiebra: en la infraestructura de transporte y en la capacidad de gestionar los picos de demanda. La pregunta que queda sin responder es cuánto más se puede postergar la inversión en esa infraestructura mientras se prioriza el relato exportador.

Puntos clave:

  • Las distribuidoras cortaron el gas a usuarios con contratos interrumpibles (industrias y estaciones de GNC) por el frío anticipado de fines de abril.
  • La medida prioriza el abastecimiento residencial, según confirmaron fuentes del sector.
  • Argentina aún no tiene la infraestructura necesaria para cubrir los picos de demanda invernal sin apelar a importaciones o cortes.
  • El Gobierno de Milei dio marcha atrás en su plan de privatizar la importación de GNL; Enarsa seguirá a cargo de las compras este invierno.
  • La suba del precio internacional del GNL, impulsada por el conflicto en Medio Oriente, encareció el escenario en unos 700 millones de dólares respecto de las proyecciones de febrero.

Soberanía energética

Milei pone a la venta la columna vertebral del sistema eléctrico argentino

El Ejecutivo avanza en la privatización de CITELEC, controlante de la principal red de alta tensión del país, con tres grupos empresariales en carrera y amigos del poder entre los oferentes.

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Transener: el Gobierno entrega la columna vertebral del sistema eléctrico

★ El Gobierno de Javier Milei formalizó este lunes la precalificación técnica de los tres grupos empresariales que compiten por adquirir el paquete accionario que el Estado nacional posee en CITELEC S.A., la sociedad controlante de Transener, el principal operador de transporte de energía eléctrica en alta tensión del país. Mañana martes, a las 10 horas, se abrirán los sobres económicos que definirán quién se queda con el activo.

La decisión quedó formalizada mediante la Resolución 540/2026, publicada este lunes en el Boletín Oficial. El proceso se enmarca en el desmembramiento de Energía Argentina S.A. (ENARSA), la empresa estatal cuya privatización fue habilitada por la Ley 27.742 (conocida como Ley Bases) y el Decreto 286/2025, que autorizó la venta de sus activos por etapas.

Lo que se pone en juego no es un activo cualquiera. Transener opera más de 20.000 kilómetros de líneas de alta y media tensión y más de 160 estaciones transformadoras que cubren el 85% del sistema eléctrico nacional, conectando los centros de generación con los de consumo en un trayecto que se extiende 3.700 kilómetros de norte a sur. Una disponibilidad operativa superior al 99,7% y concesiones de hasta 95 años completan el perfil de lo que el propio documento de ENARSA para la venta califica sin eufemismos como «monopolios naturales regulados».

Los tres grupos en carrera y sus vínculos con el poder

Las tres propuestas que superaron la evaluación del «Sobre N°1», presentadas el pasado 14 de abril a través de la plataforma CONTRAT.AR, son las siguientes.

El primer oferente es el consorcio conformado por Genneia y el Grupo Edison Transmisión, que se presenta en forma conjunta. Detrás de Genneia está Jorge Brito, dueño del Banco Macro y presidente de esa compañía energética. El Grupo Edison, por su parte, reúne a los hermanos Patricio y Juan Neuss, señalados públicamente como cercanos al asesor presidencial Santiago Caputo, junto a los socios del fondo Inverlat, Carlos Giovanelli, Damián Pozzoli y Guillermo Stanley, además de Federico Salvai, propietario de Havanna y Aspro, y los empresarios Rubén Cherñajovsky y Luis Galli, dueños de Newsan.

El consorcio llega a esta licitación con un historial de adquisiciones energéticas recientes que incluye el control de la Empresa de Distribución Eléctrica de Tucumán (EDET), la Empresa Jujeña de Energía (EJESA), las Líneas de Transmisión del Litoral (LITSA) y la generadora hidroeléctrica CEMPSA en Mendoza.

El segundo oferente es Edenor, la distribuidora eléctrica del norte del Área Metropolitana de Buenos Aires, que pertenece a los empresarios José Luis Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti, tres figuras con larga trayectoria en los negocios ligados al Estado.

El tercero es Central Puerto S.A., la principal compañía privada de generación eléctrica del país, cuyos accionistas están encabezados por Guillermo Reca.

El proceso fue supervisado por la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, que descartó impugnaciones y validó la solvencia de los interesados. No se presentaron objeciones al dictamen de preselección.

Un monopolio natural que pasa a manos privadas

CITELEC posee el 52,65% del capital accionario de Transener, incluyendo la totalidad de las acciones clase A, que otorgan el control efectivo de la compañía. Quien adquiera ese paquete pasará a ser accionista co-controlante de CITELEC junto a Pampa Energía, la empresa dirigida por Marcelo Mindlin, y también tomará las riendas de Transener Internacional Ltda. (con operaciones en Brasil) y TRANSBA S.A., responsable del transporte troncal en la provincia de Buenos Aires.

El precio base de la licitación fue establecido en 206 millones de dólares. El resultado de la apertura de sobres se publicará en el sistema CONTRAT.AR y en el portal del Banco Mundial.

La operación no es aislada, es parte de un proceso de desinversión más amplio que ya incluyó la venta de las principales represas hidroeléctricas del Comahue, con la que el Gobierno ingresó 700 millones de dólares a las reservas internacionales. ENARSA también controla participaciones en otras empresas del sector: el 80% de Enarsa Patagonia y de Vientos de la Patagonia, el 50% de UTE Escobar, el 65% de Termoeléctrica Manuel Belgrano y el 68,8% de Termoeléctrica José de San Martín, entre otras.

El Estado se retira de la energía estratégica

La privatización de Transener se inscribe en una lógica más amplia que este medio ya documentó en coberturas anteriores sobre el desguace del sector público energético: la venta de AySA, la licitación de la Hidrovía y el retiro del Estado de la importación de gas natural licuado (GNL) configuran un patrón sistemático de transferencia de activos estratégicos al sector privado bajo el argumento de la eficiencia y la reducción del déficit fiscal.

La urgencia financiera es concreta. El Gobierno enfrenta vencimientos en moneda extranjera por cerca de 9.000 millones de dólares hasta fin de 2026, con un pago de 4.200 millones de dólares a bonistas previsto para julio. En ese contexto, la venta de activos estratégicos como Transener opera como variable de ajuste, al igual que la privatización de AySA que este medio analizó en abril, financiada con el mismo argumento de cubrir compromisos de deuda contraídos con el FMI y el Banco Mundial.

Lo que el Gobierno llama «transformación del sector energético» es, en los hechos, la entrega de monopolios naturales regulados, que operan con concesiones de hasta 95 años, a grupos empresariales con vínculos directos con el entorno del poder. La red que transporta la electricidad de 46 millones de argentinos pasará, en las próximas horas, a manos privadas. El Estado, que financió su construcción y mantuvo su operación durante décadas, recibirá a cambio 206 millones de dólares de precio base, o lo que sea que ofrezcan mañana a las 10.

Puntos clave

  • El Gobierno publicó la Resolución 540/2026 con la precalificación técnica de tres grupos para comprar el 50% de CITELEC, controlante de Transener.
  • Los oferentes son el consorcio Genneia-Grupo Edison (con figuras cercanas al asesor Santiago Caputo), Edenor y Central Puerto.
  • La apertura de los sobres económicos está prevista para el martes 28 de abril a las 10 horas en la plataforma CONTRAT.AR.
  • El precio base de la licitación es de 206 millones de dólares; el ganador controlará más de 20.000 km de líneas de alta tensión y el 85% del sistema eléctrico nacional.
  • La venta es parte del desmembramiento de ENARSA habilitado por la Ley Bases, en un contexto de urgencia fiscal por vencimientos de deuda de 9.000 millones de dólares hasta fin de año.
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