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Trump admitió que demoró su propia evacuación: “Quería ver qué pasaba”

En declaraciones al programa «60 Minutos» de la televisión estadounidense, Trump admitió que en los primeros instantes del incidente le ordenó a sus custodios que esperaran porque quería ver qué estaba ocurriendo.

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Trump admitió que demoró su propia evacuación tras el ataque

El mandatario reconoció que frenó al Servicio Secreto durante los primeros segundos del tiroteo en la Cena de Corresponsales; el sospechoso fue identificado como Cole Tomas Allen, de 31 años, residente de California.

★ El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció este domingo que él mismo dificultó su evacuación durante el ataque armado ocurrido la noche del sábado en la Cena Anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, celebrada en el hotel Washington Hilton de Washington. En declaraciones al programa «60 Minutos» de la televisión estadounidense, Trump admitió que en los primeros instantes del incidente le ordenó a sus custodios que esperaran porque quería ver qué estaba ocurriendo.

«Fue un poco culpa mía, porque quería ver qué estaba pasando y no se los hice fácil», señaló el mandatario, refiriéndose al equipo del Servicio Secreto encargado de su protección. Trump relató que inicialmente les dijo a sus guardaespaldas «un momento, esperen, déjenme ver, esperen», pero que al cabo de unos pocos segundos comprendió la gravedad de la situación y comenzó a seguir sus órdenes. Calificó al personal de seguridad como «gente increíble» y reconoció que fue él quien «hizo que actuaran un poco más despacio».

El operativo bajo la lupa

Los videos del incidente, que se viralizaron rápidamente en redes sociales, mostraron una demora de aproximadamente 20 segundos, inusual para los estándares del Servicio Secreto, antes de que Trump fuera retirado del escenario. Las imágenes también registraron al mandatario trastabillando y casi cayendo al piso durante la evacuación.

Sin embargo, Trump contradijo esas imágenes al afirmar que salió «caminando y bastante erguido» del escenario, aunque admitió haberse tirado al suelo junto a la primera dama, Melania Trump, ante el pedido de los agentes cuando ya estaban por salir.

En contraste visible con lo ocurrido con Trump, las imágenes mostraron que el vicepresidente JD Vance fue tomado de la chaqueta y retirado del lugar de manera inmediata y sin demoras por otro equipo de seguridad.

El sospechoso y la investigación

El atacante fue identificado por las autoridades como Cole Tomas Allen, de 31 años, residente del estado de California y huésped del propio hotel. Según reconstruyó CNN en español a partir de fuentes de la investigación, Allen habría utilizado una escalera para trasladarse desde su habitación hasta una terraza del Washington Hilton, llevando las armas en una bolsa.

Armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos, irrumpió en un control de seguridad del vestíbulo y, según el secretario de Justicia interino Todd Blanche, «disparó algunas veces» antes de ser reducido por las fuerzas del orden. Testigos presenciales reportaron haber escuchado entre cinco y ocho disparos.

Un agente del Servicio Secreto resultó herido durante el operativo. Trump, la primera dama y el vicepresidente resultaron ilesos. Según la reconstrucción preliminar de The Washington Post, el sospechoso pasó corriendo por un detector de metales y llegó hasta lo alto de una escalera que conducía al salón de baile, sin alcanzar el recinto principal donde se encontraba el presidente.

La interpretación política de Trump

Pocas horas después del incidente, en una entrevista telefónica con Fox News, Trump endureció su discurso sobre el ataque y atribuyó la motivación del sospechoso a un «odio profundo hacia los cristianos», basándose, según afirmó, en el análisis de un manifiesto y en información preliminar en manos de las autoridades.

«Cuando lees su manifiesto, odia a los cristianos. Eso es seguro. Es un odio fuerte, anticristiano», declaró el mandatario. Las autoridades federales, en tanto, señalaron que el FBI continúa investigando el motivo específico del ataque y que analistas de la Unidad de Análisis del Comportamiento de la agencia fueron convocados para colaborar en el caso.

El ataque ocurrió en la primera vez que Trump asistía a la cena de corresponsales como presidente en su segundo mandato. El Washington Hilton es un edificio de larga historia en la política estadounidense: en 1981, fue escenario del atentado contra el entonces presidente Ronald Reagan, quien sobrevivió gravemente herido.

Puntos clave

  • Donald Trump admitió que frenó brevemente su propia evacuación porque quería ver qué ocurría, en declaraciones a «60 Minutos».
  • El sospechoso, Cole Tomas Allen, de 31 años, fue identificado como residente de California y huésped del hotel; portaba una escopeta, una pistola y cuchillos.
  • Un agente del Servicio Secreto resultó herido; Trump, Melania y el vicepresidente Vance resultaron ilesos.
  • Los videos viralizados mostraron una demora inusual de unos 20 segundos en la evacuación y al presidente trastabillando al bajar del escenario.
  • Trump atribuyó el ataque a un «odio anticristiano» basado en un manifiesto del sospechoso, mientras el FBI continúa investigando el motivo.

Geopolítica 🌎

El Comando Sur de EEUU aterriza en Caracas con US$150 millones y fuerzas de élite

El balance oficial comunicado por Jorge Rodríguez (Asamblea Nacional) y la ONU ya registra 920 muertos, 3.360 heridos y más de 50.000 desaparecidos tras los terremotos del 24 de junio. En ese marco, el mayor general Kevin J. Jarrard (SOUTHCOM) llegó a Caracas para liderar la respuesta militar de EEUU, que desplegó aeronaves, buques de guerra, equipos de rescate de élite y 150 millones de dólares en asistencia humanitaria.

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La geopolítica del desastre: por qué EEUU envió un general de Marines a Caracas y suspendió sus propias sanciones.

El mayor general Kevin J. Jarrard, del Cuerpo de Marines de Estados Unidos, llegó a Caracas en la noche del jueves para asumir la conducción en terreno de la respuesta militar de Washington tras los devastadores terremotos del 24 de junio. El balance oficial difundido por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, y respaldado por estimaciones de la ONU, ya registra 920 muertos, 3.360 heridos y más de 50.000 desaparecidos.

La administración Trump comprometió 150 millones de dólares en asistencia humanitaria, desplegó aeronaves, movilizó dos buques de la Armada y habilitó equipos de rescate de élite, mientras el Departamento del Tesoro suspendió temporalmente parte del régimen de sanciones contra Venezuela para no obstaculizar la operación.

Un general de Marines en Caracas

El Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) confirmó mediante un comunicado oficial publicado en su cuenta verificada en la red X que el mayor general Kevin J. Jarrard, del Cuerpo de Marines, aterrizó en Caracas el jueves 26 de junio para supervisar el apoyo del Departamento de Defensa a las labores de socorro. Jarrard opera como el funcionario de más alto rango del SOUTHCOM en el terreno y trabaja en coordinación directa con el gobierno interino de Venezuela, que solicitó formalmente la asistencia estadounidense después de los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el país el 24 de junio.

El encargado de negocios de la Oficina Externa de Estados Unidos para Venezuela, John Barrett, confirmó la llegada del oficial y señaló que los equipos estadounidenses se despliegan para apoyar las operaciones de respuesta. La presencia de Jarrard en Caracas representa uno de los niveles más altos de coordinación militar directa entre ambos países en las últimas décadas, en el marco de una catástrofe que ya acumula, según el balance oficial difundido por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, 920 personas fallecidas y 3.360 heridas. La ONU estima además que la cifra de desaparecidos podría superar las 50.000 personas, mientras los equipos de rescate nacionales e internacionales continúan trabajando contrarreloj entre los escombros. Los daños directos alcanzan a más de 4.000 damnificados y al menos 2.927 familias afectadas, con graves destrozos edilicios en Caracas y, sobre todo, en el estado de La Guaira, la región más castigada por el doble sismo.

El despliegue: helicópteros Chinook, aviones C-17 y buques de guerra

Las fuerzas militares asignadas a la misión emplean aeronaves de ala fija y de rotor para transportar personal especializado, equipos de búsqueda y rescate urbano, maquinaria y suministros humanitarios hacia las zonas más afectadas. Entre los recursos confirmados por el SOUTHCOM se destacan tres helicópteros CH-47 Chinook preparados en la Base Aérea Soto Cano, en Honduras, para su traslado a territorio venezolano, más aeronaves C-17 Globemaster de la Fuerza Aérea que transportaron a los equipos de rescate desde Los Ángeles y Fairfax, Virginia, y aeronaves MV-22 Osprey del Cuerpo de Marines para la evaluación de aeródromos dañados.

La Armada movilizó además el buque de transporte anfibio USS Fort Lauderdale y el buque de combate litoral USS Billings, que ya operan en aguas próximas a Venezuela como plataformas de apoyo logístico. La operación aérea resultó especialmente compleja dado que el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, principal terminal del país, permanece cerrado por los graves daños estructurales sufridos durante los sismos.

Rescatistas de élite: Fairfax, Los Ángeles y perros entrenados en los escombros

El Departamento de Estado activó dos equipos especializados de búsqueda y rescate urbano (USAR) integrados por personal de los departamentos de bomberos del condado de Fairfax, en Virginia, y de la ciudad de Los Ángeles, en California. Cada equipo reúne cerca de 80 expertos, entre bomberos, médicos, ingenieros estructurales y unidades caninas entrenadas para la detección de personas bajo escombros, con experiencia previa en emergencias internacionales de gran escala. La primera carga aérea con equipamiento de apoyo para estos equipos ya aterrizó en Venezuela, según confirmó la Embajada de Estados Unidos en Caracas.

150 millones de dólares y la suspensión parcial de sanciones

La administración del presidente Donald Trump comprometió un paquete de 150 millones de dólares en asistencia humanitaria para Venezuela, canalizados a través de organismos internacionales y entidades humanitarias. El secretario de Estado, Marco Rubio, subrayó que las primeras 72 horas son decisivas para localizar sobrevivientes y que la respuesta estadounidense busca actuar con la mayor rapidez posible.

En paralelo, el Departamento del Tesoro emitió una licencia general a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) que suspende temporalmente las restricciones financieras derivadas del régimen de sanciones contra Venezuela en todo lo referido a las operaciones de socorro. La medida autoriza transacciones que de otro modo estarían prohibidas, incluyendo la transferencia de fondos de terceros países hacia Venezuela en apoyo de las labores de asistencia, y estará vigente hasta el 23 de octubre de 2026. El Tesoro aclaró que la suspensión no implica el desbloqueo de activos congelados ni modifica el resto del régimen de sanciones.

Un país que ya estaba en crisis antes del terremoto

El despliegue militar y humanitario de Estados Unidos en Venezuela se produce en un contexto geopolítico inédito. Washington tenía vigente un severo paquete de sanciones contra Caracas desde 2019, diseñado para presionar al entonces gobierno de Nicolás Maduro, quien fue secuestrado en enero de 2026 por fuerzas estadounidenses en Caracas y enfrenta cargos por supuesto narcotráfico ante la justicia federal de Nueva York. El gobierno interino venezolano, que solicitó formalmente la asistencia de EEUU, opera en ese marco político.

El Comité Permanente Interinstitucional de la ONU (IASC) advirtió que la catástrofe sísmica se suma a un contexto humanitario de por sí crítico: antes de los terremotos, millones de venezolanos ya sufrían inseguridad alimentaria, colapso de los servicios sanitarios y acceso limitado a los servicios básicos, consecuencia de años de bloqueo económico, emigración masiva de profesionales y debilitamiento del Estado por injerencia extranjera, principalmente de los EEUU. La llegada de más de un millar de especialistas internacionales de rescate no alcanza a disimular la magnitud de la deuda social acumulada en el país a causa de la política exterior de Washington.

Puntos clave

  • El balance oficial (Jorge Rodríguez, Asamblea Nacional) registra 920 muertos y 3.360 heridos; la ONU estima más de 50.000 desaparecidos, con 4.000 damnificados y 2.927 familias afectadas.
  • La Guaira fue la región más devastada; el Aeropuerto de Maiquetía permanece cerrado por daños estructurales.
  • El mayor general Kevin J. Jarrard (SOUTHCOM) llegó a Caracas el 26 de junio para conducir en terreno la respuesta militar de EE.UU.
  • Washington desplegó helicópteros CH-47 Chinook, aviones C-17, MV-22 Osprey y los buques USS Fort Lauderdale y USS Billings, además de dos equipos USAR de élite con 80 especialistas cada uno.
  • La administración Trump comprometió 150 millones de dólares en asistencia y el Tesoro suspendió parcialmente las sanciones hasta el 23 de octubre de 2026.
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