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El Comando Sur de EEUU aterriza en Caracas con US$150 millones y fuerzas de élite
El balance oficial comunicado por Jorge Rodríguez (Asamblea Nacional) y la ONU ya registra 920 muertos, 3.360 heridos y más de 50.000 desaparecidos tras los terremotos del 24 de junio. En ese marco, el mayor general Kevin J. Jarrard (SOUTHCOM) llegó a Caracas para liderar la respuesta militar de EEUU, que desplegó aeronaves, buques de guerra, equipos de rescate de élite y 150 millones de dólares en asistencia humanitaria.
El mayor general Kevin J. Jarrard, del Cuerpo de Marines de Estados Unidos, llegó a Caracas en la noche del jueves para asumir la conducción en terreno de la respuesta militar de Washington tras los devastadores terremotos del 24 de junio. El balance oficial difundido por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, y respaldado por estimaciones de la ONU, ya registra 920 muertos, 3.360 heridos y más de 50.000 desaparecidos.
La administración Trump comprometió 150 millones de dólares en asistencia humanitaria, desplegó aeronaves, movilizó dos buques de la Armada y habilitó equipos de rescate de élite, mientras el Departamento del Tesoro suspendió temporalmente parte del régimen de sanciones contra Venezuela para no obstaculizar la operación.
Un general de Marines en Caracas
El Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) confirmó mediante un comunicado oficial publicado en su cuenta verificada en la red X que el mayor general Kevin J. Jarrard, del Cuerpo de Marines, aterrizó en Caracas el jueves 26 de junio para supervisar el apoyo del Departamento de Defensa a las labores de socorro. Jarrard opera como el funcionario de más alto rango del SOUTHCOM en el terreno y trabaja en coordinación directa con el gobierno interino de Venezuela, que solicitó formalmente la asistencia estadounidense después de los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el país el 24 de junio.
El encargado de negocios de la Oficina Externa de Estados Unidos para Venezuela, John Barrett, confirmó la llegada del oficial y señaló que los equipos estadounidenses se despliegan para apoyar las operaciones de respuesta. La presencia de Jarrard en Caracas representa uno de los niveles más altos de coordinación militar directa entre ambos países en las últimas décadas, en el marco de una catástrofe que ya acumula, según el balance oficial difundido por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, 920 personas fallecidas y 3.360 heridas. La ONU estima además que la cifra de desaparecidos podría superar las 50.000 personas, mientras los equipos de rescate nacionales e internacionales continúan trabajando contrarreloj entre los escombros. Los daños directos alcanzan a más de 4.000 damnificados y al menos 2.927 familias afectadas, con graves destrozos edilicios en Caracas y, sobre todo, en el estado de La Guaira, la región más castigada por el doble sismo.
El despliegue: helicópteros Chinook, aviones C-17 y buques de guerra
Las fuerzas militares asignadas a la misión emplean aeronaves de ala fija y de rotor para transportar personal especializado, equipos de búsqueda y rescate urbano, maquinaria y suministros humanitarios hacia las zonas más afectadas. Entre los recursos confirmados por el SOUTHCOM se destacan tres helicópteros CH-47 Chinook preparados en la Base Aérea Soto Cano, en Honduras, para su traslado a territorio venezolano, más aeronaves C-17 Globemaster de la Fuerza Aérea que transportaron a los equipos de rescate desde Los Ángeles y Fairfax, Virginia, y aeronaves MV-22 Osprey del Cuerpo de Marines para la evaluación de aeródromos dañados.
La Armada movilizó además el buque de transporte anfibio USS Fort Lauderdale y el buque de combate litoral USS Billings, que ya operan en aguas próximas a Venezuela como plataformas de apoyo logístico. La operación aérea resultó especialmente compleja dado que el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, principal terminal del país, permanece cerrado por los graves daños estructurales sufridos durante los sismos.
Rescatistas de élite: Fairfax, Los Ángeles y perros entrenados en los escombros
El Departamento de Estado activó dos equipos especializados de búsqueda y rescate urbano (USAR) integrados por personal de los departamentos de bomberos del condado de Fairfax, en Virginia, y de la ciudad de Los Ángeles, en California. Cada equipo reúne cerca de 80 expertos, entre bomberos, médicos, ingenieros estructurales y unidades caninas entrenadas para la detección de personas bajo escombros, con experiencia previa en emergencias internacionales de gran escala. La primera carga aérea con equipamiento de apoyo para estos equipos ya aterrizó en Venezuela, según confirmó la Embajada de Estados Unidos en Caracas.
150 millones de dólares y la suspensión parcial de sanciones
La administración del presidente Donald Trump comprometió un paquete de 150 millones de dólares en asistencia humanitaria para Venezuela, canalizados a través de organismos internacionales y entidades humanitarias. El secretario de Estado, Marco Rubio, subrayó que las primeras 72 horas son decisivas para localizar sobrevivientes y que la respuesta estadounidense busca actuar con la mayor rapidez posible.
En paralelo, el Departamento del Tesoro emitió una licencia general a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) que suspende temporalmente las restricciones financieras derivadas del régimen de sanciones contra Venezuela en todo lo referido a las operaciones de socorro. La medida autoriza transacciones que de otro modo estarían prohibidas, incluyendo la transferencia de fondos de terceros países hacia Venezuela en apoyo de las labores de asistencia, y estará vigente hasta el 23 de octubre de 2026. El Tesoro aclaró que la suspensión no implica el desbloqueo de activos congelados ni modifica el resto del régimen de sanciones.
Un país que ya estaba en crisis antes del terremoto
El despliegue militar y humanitario de Estados Unidos en Venezuela se produce en un contexto geopolítico inédito. Washington tenía vigente un severo paquete de sanciones contra Caracas desde 2019, diseñado para presionar al entonces gobierno de Nicolás Maduro, quien fue secuestrado en enero de 2026 por fuerzas estadounidenses en Caracas y enfrenta cargos por supuesto narcotráfico ante la justicia federal de Nueva York. El gobierno interino venezolano, que solicitó formalmente la asistencia de EEUU, opera en ese marco político.
El Comité Permanente Interinstitucional de la ONU (IASC) advirtió que la catástrofe sísmica se suma a un contexto humanitario de por sí crítico: antes de los terremotos, millones de venezolanos ya sufrían inseguridad alimentaria, colapso de los servicios sanitarios y acceso limitado a los servicios básicos, consecuencia de años de bloqueo económico, emigración masiva de profesionales y debilitamiento del Estado por injerencia extranjera, principalmente de los EEUU. La llegada de más de un millar de especialistas internacionales de rescate no alcanza a disimular la magnitud de la deuda social acumulada en el país a causa de la política exterior de Washington.
Puntos clave
- El balance oficial (Jorge Rodríguez, Asamblea Nacional) registra 920 muertos y 3.360 heridos; la ONU estima más de 50.000 desaparecidos, con 4.000 damnificados y 2.927 familias afectadas.
- La Guaira fue la región más devastada; el Aeropuerto de Maiquetía permanece cerrado por daños estructurales.
- El mayor general Kevin J. Jarrard (SOUTHCOM) llegó a Caracas el 26 de junio para conducir en terreno la respuesta militar de EE.UU.
- Washington desplegó helicópteros CH-47 Chinook, aviones C-17, MV-22 Osprey y los buques USS Fort Lauderdale y USS Billings, además de dos equipos USAR de élite con 80 especialistas cada uno.
- La administración Trump comprometió 150 millones de dólares en asistencia y el Tesoro suspendió parcialmente las sanciones hasta el 23 de octubre de 2026.
DDHH
La jurista que incomodó a Israel le tomó el pelo a Trump con el Nobel de la Paz
Navanethem «Navi» Pillay, la jueza sudafricana que presidió la comisión de la ONU que acusó a Israel de genocidio en Gaza, recibió el Premio Nobel de la Paz 2026 durante una cumbre de derecho internacional en Núremberg y lo celebró con una broma que pone en evidencia la obsesión de Donald Trump por el galardón.
Apenas se enteró del fallo del Comité Noruego, Navanethem «Navi» Pillay, de 85 años, se permitió un gesto que resume todo: en lugar de un discurso solemne, lanzó una broma sobre Donald Trump. «Si aplauden un poco más fuerte, podría compartir el premio con Trump», dijo ante el auditorio que la aplaudía en Núremberg. El momento fue registrado por Agnes Callamard, secretaria general de Amnesty International, que estaba presente en la sala durante la cumbre dedicada al derecho internacional donde Pillay se enteró de la distinción.
La jurista sudafricana de 85 años, ex jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y presidenta de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre los territorios palestinos ocupados, recibió el Premio Nobel de la Paz 2026. La ocurrencia provocó risas y aplausos en el auditorio, según los registros del acto.
Una broma cargada de historia reciente
El chiste de Pillay no era inocente. Tenía un blanco preciso y un antecedente fresco en la memoria colectiva: en enero de 2026, la líder opositora venezolana María Corina Machado, galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025, le entregó físicamente su medalla a Trump durante un encuentro privado en la Casa Blanca. Trump, que había reclamado en repetidas ocasiones que merecía el galardón, aseguró que Machado le dijo que lo aceptaba «en su honor, porque realmente te lo merecías». El presidente de los Estados Unidos calificó el gesto como «un gran honor» e insistió en que había resuelto ocho conflictos bélicos desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025.
El propio Trump había vuelto a reclamar el Nobel en las horas previas al anuncio de la edición 2026. Pillay, conocedora de esa historia, remató la situación con humor. Luego, con la parsimonia de quien ha pasado décadas en tribunales internacionales, aclaró que quería verificar que la noticia fuera cierta, «teniendo en cuenta mi experiencia como abogada y jueza», según los registros del acto.
Quien acusó a Israel de genocidio en Gaza
La distinción no llega en un vacío. Pillay es la jueza que, en septiembre de 2025, presidió la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU que concluyó que «el genocidio está ocurriendo en Gaza», una afirmación que Israel rechazó categóricamente. En la cumbre de Núremberg, recordó ese trabajo: señaló que durante el proceso su equipo tuvo que revisar material de video del terreno que describió como lo más difícil de soportar en toda su carrera. Trazó paralelos explícitos entre lo que ocurre en Gaza y el genocidio de Ruanda de 1994, donde unas 800.000 personas, en su mayoría tutsis y hutus moderados, fueron masacradas.
Pillay tiene una trayectoria que atraviesa las fronteras del derecho internacional. Fue jueza en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, integró la Corte Penal Internacional, y ejerció como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. También fue la primera sudafricana de origen tamil en obtener un doctorado en ciencias jurídicas en la Harvard Law School, en 1982, y en acceder a los niveles más altos del sistema judicial sudafricano durante el apartheid.
Trump, el Nobel y el ciclo que se repite
El episodio revela la naturaleza peculiar del vínculo que Trump mantiene con el Premio Nobel de la Paz: una obsesión pública y sostenida que, lejos de debilitarse con cada año que pasa sin recibirlo, se retroalimenta con nuevas declaraciones y nuevos episodios. La entrega de la medalla de Machado y la broma de Pillay son, en ese sentido, dos caras de una misma comedia: en una, la geopolítica latinoamericana se convierte en moneda de canje; en la otra, la defensora de los derechos humanos más persistente del sistema de Naciones Unidas utiliza el mismo galardón como herramienta de humor político. El Comité Noruego, por su parte, se ha limitado a señalar que sus decisiones «se basan únicamente en el trabajo y la voluntad de Alfred Nobel».
Lo que tenés que saber:
- Navanethem «Navi» Pillay, jurista sudafricana de 85 años y presidenta de la comisión de la ONU que acusó a Israel de genocidio en Gaza, recibió el Premio Nobel de la Paz 2026.
- Al enterarse del fallo en Núremberg, bromeó ante el auditorio con compartir el premio con Trump; el momento fue registrado por Agnes Callamard, de Amnesty International.
- La broma aludió directamente a que María Corina Machado le entregó su medalla Nobel 2025 a Trump en enero de 2026 en la Casa Blanca.
- En septiembre de 2025, la comisión que presidía Pillay concluyó que Israel está cometiendo genocidio en Gaza, una determinación que Israel rechazó.
- Trump volvió a reclamar el Nobel en las horas previas al anuncio de la edición 2026, alegando haber resuelto ocho conflictos bélicos desde su regreso al poder.
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