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Macri intimó a organizaciones que dan comida a personas en situación de calle en CABA

El jefe de Gobierno porteño declaró que dar comida en la vía pública «genera dependencia» y atrae más personas sin techo a la Ciudad. Días después, agentes de Espacio Público comenzaron a labrar intimaciones contra ollas populares en Caballito, Recoleta, Palermo, Colegiales y barrios populares. Las organizaciones denuncian hostigamiento y reclaman que el Gobierno deje de «perseguir a quienes hacemos estas jornadas con el hambre».

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Macri persigue a quienes dan de comer a los que pasan hambre en las calles porteñas.

El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, encendió una nueva controversia al afirmar que entregar comida y abrigo en la vía pública a personas en situación de calle genera dependencia y, según su argumento, atrae a más personas sin techo a la Ciudad. Las declaraciones, dirigidas en un primer momento a las instituciones religiosas que sostienen jornadas solidarias, no tardaron en convertirse en política de persecución concreta sobre las organizaciones que realizan ollas populares y reparto de viandas en los barrios porteños.

La contravención que nunca pudo justificar

Este domingo, personal de Espacio Público del Gobierno de la Ciudad (GCBA) intentó imponer una contravención a la agrupación Peronismo Solidario de Caballito, que desde hace más de dos años ofrece cada domingo un plato de comida a más de 200 personas en la esquina de Acoyte y Rivadavia. La iniciativa incluye además una radio abierta donde se debaten temas de actualidad política.

«Todos los domingos de 11:30 a 13:30 no solo hacemos una olla popular en esa esquina sino que instalamos una radio abierta en la que discutimos distintos temas de política, de la actualidad. Este domingo, por ejemplo, estábamos charlando del mundial y de la selección», relató Florencia Lorenzo, referente de la Agrupación Política Peronismo Solidario.

El agente de Espacio Público irrumpió durante el programa e intimó a Lorenzo con una posible contravención, aunque no pudo precisar qué tipo de permiso debería tramitar la organización. «Planteó que me tenía que hacer una contravención a mí, después terminó diciendo que en realidad es una intimación, y me dijo que yo tengo que tramitar un permiso, pero finalmente nunca nos logró decir cuál era ese permiso que teníamos que tramitar», explicó la referente. Consultados legisladores porteños, confirmaron que no existe ningún permiso de ese tipo que deba tramitarse para este tipo de actividad.

«En estos más de dos años nunca tuvimos un conflicto ni con los vecinos ni con la gente de la galería. Nosotros tenemos como espacio una gran articulación con muchos otros actores del barrio, con otros grupos políticos, con iglesias, con un montón de gente que la verdad está de acuerdo con que hay que tenderle una mano a la gente que hoy más lo necesita», afirmó Lorenzo.

El hostigamiento se repite en varios barrios

El episodio de Caballito no fue aislado. La referente de Peronismo Solidario confirmó haber tomado conocimiento de situaciones similares en Recoleta y Palermo. Organizaciones que realizan ollas populares en distintos puntos de la Ciudad corroboraron que durante ese fin de semana y el anterior, el GCBA desplegó personal de Espacio Público en la vía pública, en algunos casos acompañado de efectivos de la Policía de la Ciudad, para labrar actas de intimación. Los barrios afectados incluyeron Colegiales, Palermo, Recoleta y las inmediaciones de barrios populares como la Villa 1-11-14, Zabaleta y Villa Lugano.

Las organizaciones de base optaron por cierta reserva pública, ya que se encuentran en proceso de diálogo con las autoridades porteñas para que la situación no se repita. «Estamos en una mesa de trabajo con el gobierno porteño para que deje de perseguir a quienes hacemos estas jornadas con el hambre», señaló a Tiempo Argentino una referente de un comedor popular que prefirió mantener reserva de identidad.

El Estado que se retira y acusa a quienes lo reemplazan

La lógica detrás de las declaraciones de Macri no es nueva, pero su puesta en práctica resulta especialmente reveladora en el contexto actual. Mientras el Gobierno porteño recorta programas sociales, cierra comedores y merenderos y reduce la infraestructura de asistencia en los barrios populares, el jefe de Gobierno sale a culpar a iglesias y organizaciones por cubrir el vacío que su propia gestión genera. Frente a esa contradicción, referentes de comedores populares respondieron con precisión: «Dicen que ‘nada cambia’ dando de comer. Tienen razón, dando de comer no cambia el modelo de ciudad que promueven, la precarización laboral ni la falta de hospitales; pero cambia de forma decisiva la realidad del que tiene hambre hoy».

A pesar de las presiones, tanto iglesias católicas como evangélicas ratificaron que continuarán sosteniendo las redes comunitarias, que diagnostican como respuesta necesaria al retiro explícito de las herramientas estatales de protección social.

Puntos clave

  • Jorge Macri argumentó que dar comida en la calle «genera dependencia» y atrae más personas sin techo a la Ciudad.
  • Agentes de Espacio Público intentaron intimar a la agrupación Peronismo Solidario de Caballito sin poder especificar qué permiso debía tramitarse.
  • Las intimaciones se replicaron en Colegiales, Palermo, Recoleta, Villa 1-11-14, Zabaleta y Villa Lugano.
  • Organizaciones afectadas negociaron en una mesa de trabajo con el GCBA para frenar la persecución.
  • Iglesias católicas y evangélicas ratificaron que continuarán con las jornadas solidarias.

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Cuotas de un millón y sin edificio: el modelo del colegio privado que no resiste el ajuste

Cierra el St. Martin in the Fields tradicional colegio bilingüe, fundado en 1992, anunció que no abrirá el año que viene. La caída sostenida de la matrícula y el fin del alquiler de un edificio que será demolido sellaron el destino de una institución que durante más de tres décadas formó a generaciones enteras del barrio porteño de Belgrano.

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Trescientos cincuenta estudiantes de nivel inicial, primario y secundario enfrentan la urgencia de buscar nuevo destino educativo para 2027. El St. Martin in the Fields School, institución bilingüe, mixta y laica del barrio porteño de Belgrano, anunció el cierre definitivo de sus puertas al término del ciclo lectivo en curso. La decisión fue comunicada primero por correo electrónico y luego ratificada en una reunión con padres convocada por las propias autoridades del colegio.

La institución, fundada en 1992 por la psicopedagoga Liliana G. de Piccinini en la calle 3 de Febrero al 1700 de Belgrano, sostiene desde hace más de tres décadas una propuesta pedagógica que hoy no logra sostenerse. El colapso responde a una combinación de factores: la pérdida de entre 120 y 150 vacantes en los últimos cinco años, un proceso que las autoridades vinculan a la baja de la tasa de natalidad en el país, y el vencimiento del contrato de alquiler del edificio en diciembre, con una sola salida posible: la demolición del inmueble por parte de sus propietarios.

Una tormenta perfecta: matrícula en caída y sin edificio

La crisis educativa de los colegios privados porteños tiene en el St. Martin in the Fields uno de sus casos más nítidos. El colegio acumuló cientos de vacantes vacías que nunca pudieron llenarse, generando una sangría financiera progresiva en una estructura de costos operativos elevados, donde las cuotas mensuales parten desde el millón de pesos. A ese deterioro sostenido se sumó la imposibilidad de renovar el alquiler: los dueños del inmueble tomaron la decisión irrevocable de no extender el contrato y demoler la propiedad al término del año.

El resultado es una institución que llegó al final de su recorrido sin margen de maniobra. La situación de los tres niveles educativos, inicial, primario y secundario, quedó comprometida de un día para el otro, forzando a las familias a una búsqueda de vacantes a contrarreloj en un circuito educativo porteño que no siempre puede absorber traslados masivos y repentinos.

La comunidad, en estado de conmoción

En las veredas del colegio, el clima es de desolación. «Estamos muy impactados por lo sorpresivo, tristes y preocupados, porque tenemos un enorme compromiso«, expresó Virginia, abuela de dos alumnos del establecimiento. La mujer remarcó el «profundo dolor» que atraviesa a la comunidad y lamentó que la conducción se haya quedado sin margen para continuar con el proyecto educativo, al tiempo que rescató la calidad del cuerpo docente.

Frente a la emergencia, los directivos ya iniciaron conversaciones formales con otras instituciones de la zona para intentar cerrar acuerdos de traslado. La esperanza central es una fusión o absorción por parte de otro colegio, una alternativa administrativa compleja pero que garantizaría la continuidad pedagógica de grupos enteros y evitaría la diáspora definitiva de la comunidad escolar.

El fantasma del Chester College y el ajuste que llega a las aulas

El cierre del St. Martin in the Fields no es un episodio aislado. La comunidad educativa de Belgrano lo compara con la quiebra del Chester College en 2002, otra institución de características similares en el mismo barrio, que también dejó a cientos de familias sin banco de un día para el otro. Dos décadas después, la historia se repite, pero en un contexto económico donde la caída de la matrícula no es solo demográfica: es también el reflejo de familias que ya no pueden sostener cuotas de colegios privados frente al derrumbe del salario real y el impacto del tarifazo sobre el presupuesto del hogar.

La caída de la matrícula en el sector privado es un fenómeno que se registra en distintos puntos del país. El problema del financiamiento y la viabilidad de los proyectos educativos privados se agrava a medida que el ajuste impacta en el poder de compra de las familias, que son quienes sostienen las cuotas y, con ellas, los salarios docentes y los costos operativos de las instituciones. Cuando la ecuación se rompe, el cierre es la consecuencia inevitable.

Analítico:.

De Impacto: 350 chicos sin banco: cierra el histórico St. Martin in the Fields de Belgrano.

De Impacto Crítico: El ajuste llegó a las aulas: otro colegio bilingüe porteño cae frente a la caída del salario y las cuotas imposibles.

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