Conectate con El Argentino

Análisis

A Gerardo, con cariño

Por Manu Campi.

Publicado hace

#

El-Argentino-Represión en Jujuy.
El-Argentino-Manu Campi

Por Manu Campi | @manucampimaier

Gerardo tiene sesenta y tres años. Se sienta con calma en su despacho y firma. Tiene los ojos vidriados y exceso de saliva en la boca. Gobierna Jujuy desde hace ocho años. Es contador y docente. Sabe de números y ajustes.

En su escritorio aprendió a ser poderoso y a usar el cincel. No está claro si es jujeño o si abrió los ojos en Salta. Fue Secretario de Desarrollo Social durante la presidencia de Fernando y Senador por la provincia que hoy gobierna. Gerardo resuelve olvidarse y firma, después pega. Horacio y Patricia sostienen.

Era de esperar que, luego del desalojo de Casa Pringles a las cinco de la madrugada donde mujeres y niños víctimas de violencia de género fueron reprimidas, sus profetas más próximos se vanaglorien a plena luz del día. Prolija semana de la derecha. Pareja, palo y a la bolsa.

Hace doscientos once años Manuel Belgrano prendía fuego San Salvador de Jujuy. Tal vez esto no sea otra cosa que un incomprendido homenaje de Gerardo hacia el prócer. Una vez Felipe Pigna me dijo que la celebración del veinte de junio de junio es una treta para no hablar Belgrano. Para esconder su pensamiento y para infantilizar la historia en un solo hecho menor. Siempre me resultó saludable conversar con Felipe. Manuel atendió urgencias más profundas que la elección de dos colores para distinguirse en el fragor de la batalla. Eran otros tiempos, habrá pensado Gerardo.

El Éxodo Jujeño pasará de largo el veintitrés de agosto sin foto para el feed. Desde hace apenas un puñado de días en Jujuy es ilegal movilizarse y hacer huelga. La democracia por la que alguna vez se prendió fuego una ciudad completa brilla por su ausencia. Esta le resulta un insulto. Pero Gerardo es un hombre fuerte.

Desde 2011 que en la provincia se desaloja, persigue, encarcela y mata. Milagros bien lo sabe. Le dan pánico los derechos al bueno de Gerardo. Por eso firma. Como si un bien mayor le haya sido esquivo. Como si no pudiese estar a la altura de lo soñado.

Más de dos siglos ya que a Güemes le metían un tiro, un diecisiete de junio. Las redes sociales pasaron por alto a dos padres de la patria, sin runfla y sin más que mostrar que en Rosario hay un monumento con una fecha equívoca.

La bandera se enarboló un diecisiete de febrero, Belgrano murió un veinte de junio, solo, enfermo y empobrecido en el solar de los Belgrano a las siete de la mañana. Un solo medio, El Despertador Teofilantrópico Místico Político, del padre Castañeda, alzó la pluma en su memoria cinco días después de su muerte.

Todo desprecio no es otra cosa que matar, escribió Herman Hesse; prosa que le sienta de lo más bien a Gerardo. Quizás, en sus años dorados se haya pensado grande, magnánimo y protector del mismo pueblo que ahora lástima. Gerardo es Morales, ni patria, ni padre.

Análisis

El drama de Granja Tres Arroyos: 500 familias sin trabajo y sin cobrar

La empresa avícola cerró su planta en la localidad bonaerense, adeuda sueldos y aguinaldos y pidió un concurso preventivo de acreedores. «Somos un pueblo al que le cayó una bomba», describieron los trabajadores despedidos, que reclaman respuestas que la patronal nunca dio.

Publicado hace

#

Más de 500 trabajadores y trabajadoras de Capitán Sarmiento perdieron su empleo en las últimas semanas tras el cierre de la planta avícola de Granja Tres Arroyos en esa localidad del norte bonaerense. La empresa acumula deudas salariales que incluyen meses de sueldo sin pagar y aguinaldos pendientes, y recurrió a la Justicia para pedir la apertura de un concurso preventivo de acreedores, el mecanismo legal que antecede a la quiebra y que deja a los trabajadores en una situación de extrema incertidumbre sobre el cobro de sus acreencias.

El impacto de los despidos no se limitó a Capitán Sarmiento. Según describió Andrea Ulere, ex empleada de la empresa, la crisis se extendió a municipios vecinos: alrededor de 100 despidos adicionales se registraron en Arrecifes y otros 100 en San Antonio de Areco, lo que convierte a esta debacle laboral en un golpe colectivo sobre toda la región del norte del conurbano extendido.

«Una bomba en el medio del pueblo»

Ulere describió la situación con una imagen que sintetiza el derrumbe social que vive la localidad. «Somos un pueblo que tiene la sensación hoy de caminar por la calle, que nos ha caído una bomba en el medio y andamos juntando los pedazos de la gente», señaló. «No se puede describir con palabras el dolor que tenemos», agregó.

La ex trabajadora reveló además un detalle que ilustra la dimensión humana de la crisis: «Acá venía el cartero del pueblo con el despido en mano llorando». La imagen del telegrama de despido entregado entre lágrimas en una localidad pequeña habla de un tejido comunitario que la empresa desgarró sin dar explicaciones.

Ulere fue cuidadosa al momento de atribuir responsabilidades, pero contundente: «Más allá del nivel nacional, que todos sabemos que económicamente estamos todos mal, acá hubo una mala gestión de los hijos y sobrinos de Joaquín de Grazia, que hicieron un mal negocio. Los despidos decían que eran por la gripe aviar, el Covid-19, y nosotros en esa época es cuando se trabajó más que nunca».

Veinte años de trabajo, deudas y silencio patronal

Los testimonios de los trabajadores que aún no recibieron su telegrama pero temen recibirlo en cualquier momento son igualmente demoledores. Oscar, con 20 años de antigüedad en la planta, graficó el costo que la prolongada agonía de la empresa tuvo sobre su salud y su dignidad: «La situación me tiene mal. Nos afecta la salud mental. Ya hace un año y medio que vivimos esto. Yo vivo con mis padres. No es lo justo que yo tenga que vivir de ellos».

Nadie de la empresa viene a dar la cara y dar explicaciones, denunció Oscar. «Así nos tuvieron un año y medio. Nos quitaron parte de nuestro salario, nos deben el pago de meses, nos deben vacaciones», enumeró.

Otro trabajador con más de 18 años de antigüedad contó que el deterioro fue progresivo y que los empleados cedieron ante cada exigencia patronal con la esperanza de conservar el puesto: «El conflicto comenzó con un pedido de esfuerzo a los trabajadores y una reducción salarial del 9%. Luego, los pagos comenzaron a realizarse en cuotas. Con tal de seguir trabajando lo aceptamos. Hace tres meses nos pagaban 100 mil por semana«, relató. «Nosotros hemos aportado mucho a la empresa, pero para ellos somos un número más», cuestionó.

Un tercer operario con 16 años en la empresa resumió la angustia cotidiana de quienes todavía no fueron desvinculados pero tampoco cobran: «Todos tenemos chicos, cuentas que pagar, se me vence el alquiler, no tengo plata para alquilar en otro lado. Los servicios los pago como puedo. Si hacés una changa te peleás por los precios. Tuvimos que hacer muchos recortes en salidas y alimentos. Antes alcanzaba la plata. Ahora no alcanza para nada. Tenemos un trabajo fijo pero no cobramos».

La intendenta y el pedido de los trabajadores

Durante las protestas frente a la planta y en la plaza de Capitán Sarmiento, la intendenta local Fernanda Astorino Hurtado se hizo presente para interiorizarse sobre la situación. Habló de un «mal manejo empresarial», lo que coincide con el diagnóstico de los propios trabajadores, aunque para estos últimos la presencia política no alcanza si no se traduce en acciones concretas.

Ulere fue directa al respecto: «Todo sirve, nosotros estamos desorientados y lo que queremos es que esto no se apague, que ella luche por nosotros para que no se apague. Porque donde dejen de hablar de nosotros, todo va a terminar en la nada. A los políticos para que se muevan, porque ¿quién nos va a salvar a nosotros?».

La pregunta resuena con fuerza en un contexto nacional en el que el gobierno de Javier Milei ha reducido el gasto en programas sociales en más de un 60% y donde la desregulación del mercado laboral, impulsada por la misma gestión, dejó a miles de trabajadores sin las redes de contención que el Estado podía ofrecer. El drama de Capitán Sarmiento no es una excepción: es el retrato de lo que ocurre cuando una empresa quiebra y el Estado se hace a un lado.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo