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Masacre evitable: tras 96 muertes por fentanilo, familiares exigen una ley ante un Estado deficiente

Lanzan petición ciudadana para que el Congreso sancione controles integrales en toda la cadena de medicamentos tras una tragedia que ya dejó casi un centenar de muertes.

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El Argentino Diario-Fentanilo contaminado.

Familiares de pacientes que perdieron la vida por la aplicación de fentanilo adulterado lanzaron una petición ciudadana para exigir al Congreso Nacional la sanción de una Ley de Trazabilidad Integral de Productos Medicinales y su Comercialización. La iniciativa surge como respuesta a la emergencia sanitaria que ya ocasionó entre 68 y 96 víctimas fatales según distintos relevamientos judiciales, tras la administración de medicamentos contaminados elaborados por los laboratorios HLB Pharma Group S.A. y Ramallo S.A.

El primer informe del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema confirmó que el fentanilo contaminado constituyó un «factor agravante significativo» en la muerte de la mayoría de los pacientes analizados. De las 20 historias clínicas revisadas, en 12 se comprobó que el fármaco adulterado contribuyó directamente al desenlace fatal.

El drama de las familias que perdieron todo

«Cada víctima tiene una historia y una dignidad. No son números de expediente, ni de D.N.I, sino seres humanos que buscaban mejorar su salud», señalaron los familiares en su petición. Con dolor pero firmes en su reclamo, agregaron: «A los que les fue destruido su entorno, su realidad social y las distintas generaciones afectadas al mismo. Necesitamos garantizar que ninguna familia vuelva a atravesar esta masacre evitable».

La tragedia golpeó a pacientes que llegaron a distintas instituciones de salud, tanto públicas como privadas, con cuadros clínicos independientes y que terminaron afectados por el lote 31202, elaborado el 18 de diciembre de 2024 por el laboratorio HLB Pharma, que presentaba contaminación con las bacterias Klebsiella pneumoniae y Ralstonia pickettii.

Una ley para que no se repita el horror

La propuesta legislativa que impulsan los familiares busca garantizar que cada ampolla o unidad medicinal pueda ser considerada como unidad independiente y rastreada a lo largo de toda la cadena: desde su elaboración bajo normas internacionales de Buenas Prácticas de Manufactura (GMP), hasta su comercialización final.

Los familiares destacaron la labor del juez federal Ernesto Kreplak, quien lleva adelante la investigación, y confirmaron que iniciaron conversaciones con representantes de distintos bloques políticos para dar sustento parlamentario a esta iniciativa.

La petición advierte con contundencia que la ausencia de un sistema de trazabilidad de comercialización «pone en riesgo a toda la sociedad argentina, intraprovincialmente de generación en generación». Una advertencia que cobra especial relevancia cuando del total de 154.530 ampollas del lote bajo investigación, se calcula que 42.502 (27,5%) fueron administradas a pacientes.

Movilización ciudadana contra la impunidad

Los familiares convocaron a la ciudadanía a sumar su apoyo a través de una petición ya disponible en Change.org, que puede firmarse en https://www.change.org/LeyTrazabilidad. La iniciativa busca presionar al Congreso para que trate con urgencia una normativa que evite que vuelvan a circular medicamentos sin los controles adecuados.

Anteriormente, los familiares se habían reunido en el Congreso para reclamar la conformación de una comisión investigadora, evidenciando su determinación de que esta tragedia no quede impune ni se repita.

La propuesta surge en un contexto donde hay 24 individuos vinculados a los laboratorios HLB Pharma y Ramallo que tienen prohibido salir del país, ante la posibilidad de fuga, según determinó la justicia que investiga el caso.

Un sistema de salud en crisis

La primera marcha de familiares de víctimas se realizó en la puerta del Hospital Italiano de La Plata, donde fallecieron 18 de las personas contempladas en la causa judicial. El caso expuso las graves falencias del sistema de control de medicamentos en el país y la necesidad urgente de reformas estructurales.

La tragedia del fentanilo adulterado no solo dejó decenas de familias destrozadas, sino que también puso en evidencia los vacíos regulatorios que permitieron que medicamentos contaminados llegaran a los pacientes más vulnerables del sistema sanitario argentino.

Puntos clave:

  • Familiares lanzan petición ciudadana por Ley de Trazabilidad Integral de Productos Medicinales
  • La tragedia del fentanilo adulterado dejó entre 68 y 96 víctimas fatales según diferentes relevamientos
  • El lote contaminado contenía bacterias Klebsiella pneumoniae y Ralstonia pickettii
  • Más de 42 mil ampollas del lote defectuoso fueron administradas a pacientes
  • La petición está disponible en Change.org para sumar apoyo ciudadano

Géneros 🟣

Senado: denuncian proyecto de “falsas denuncias” intenta silenciar a las víctimas

A nivel global, organismos como ONU Mujeres ubican las denuncias falsas en torno al 1% de los casos.

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Senado: qué pasa con el proyecto de “falsas denuncias”

El conversatorio “Derecho a la voz: contra la criminalización de quienes denuncian violencia” funcionó como una respuesta urgente frente al proyecto impulsado por Carolina Losada, que ya cuenta con dictamen de mayoría en la Comisión de Justicia y Asuntos Penales. La iniciativa propone agravar las penas por falsa denuncia, falso testimonio y encubrimiento en casos de violencia de género, delitos sexuales y situaciones que involucren a niñas, niños y adolescentes.

Para quienes expusieron, el diagnóstico fue otro: no hay vacío legal ni problema empírico que justifique la reforma. Lo que sí aparece, señalaron, es una estrategia política para disciplinar a quienes denuncian y reinstalar el silencio.

Una arquitectura punitiva para desalentar la denuncia

La abogada Ileana Arduino, referente del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales, desmenuzó el corazón del proyecto. Sostuvo que no se trata de una falla técnica sino de una decisión deliberada: utilizar el derecho penal como herramienta de control social.

Funciona como una extorsión procesal”, advirtió. El planteo es claro: en un sistema judicial que ya resulta hostil, la amenaza de una contra-denuncia penal empuja a las víctimas a no hablar. El resultado no es más justicia, sino menos denuncias.

Arduino también apuntó a un efecto colateral clave: la criminalización de las redes de acompañamiento. Equipos interdisciplinarios, profesionales y organizaciones quedarían bajo sospecha por intervenir en procesos donde la prueba suele ser compleja y el tiempo judicial, lento.

Construir un problema inexistente

La ministra bonaerense Estela Díaz fue directa: “Lo falso es el problema que quieren instalar”.

Respaldada por un documento con más de 1.700 firmas, sostuvo que las falsas denuncias no representan un fenómeno significativo en Argentina. En cambio, sí lo es la subdenuncia en casos de violencia y abuso.

Para Díaz, la iniciativa se inscribe en una narrativa política más amplia que cuestiona la existencia misma de la violencia de género. En ese marco, el proyecto no busca mejorar el sistema penal, sino desplazar el foco: de la protección de las víctimas a la sospecha sobre su palabra.

El miedo como política pública

Desde el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género, Natalia Gherardi aportó datos que desarman el argumento central del proyecto:

  • Solo una de cada cuatro mujeres en situación de violencia busca ayuda.
  • En abuso sexual infantil, más del 88% de los casos no llega a la Justicia.

En ese contexto, endurecer penas por denuncias “falsas” no resuelve un problema: crea otro. Introduce una amenaza concreta para quienes están obligados a denunciar, como establece la Ley Lucio.

La contradicción es evidente: el Estado exige denunciar ante la sospecha de abuso, pero al mismo tiempo instala el riesgo de persecución penal si la causa no prospera. El mensaje implícito, señalaron, es el silencio.

Convenciones internacionales vulneradas

La dirigente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, María Elena Naddeo, cuestionó la compatibilidad del proyecto con los estándares internacionales.

Mencionó dos marcos normativos clave:

  • Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer
  • Convención de Belém do Pará

Ambos obligan al Estado a garantizar el acceso a la justicia y a no generar obstáculos para denunciar violencia de género. La iniciativa, en cambio, invierte esa lógica: convierte a la denunciante en potencial imputada.

Naddeo también desarmó una de las falacias centrales: equiparar falta de prueba con falsedad. En delitos que ocurren en la intimidad, esa equivalencia no solo es errónea, sino funcional a la impunidad.

Datos incómodos para el oficialismo

A nivel global, organismos como ONU Mujeres ubican las denuncias falsas en torno al 1% de los casos. Se trata de una cifra marginal, que en general no está vinculada a violencia de género sino a otros delitos.

Sin evidencia empírica que justifique el endurecimiento penal, el proyecto queda expuesto como una definición ideológica: desplazar la centralidad de la víctima y reinstalar la sospecha sobre su palabra.

Efectos concretos: censura, desprotección e impunidad

El rechazo no se agota en el plano simbólico. Las organizaciones advirtieron consecuencias concretas:

  • Bozal mediático: limitaciones a la difusión de casos que han sido clave para visibilizar violencias.
  • Persecución profesional: equipos técnicos y redes de acompañamiento bajo amenaza penal.
  • Inseguridad jurídica: profesionales de salud y educación atrapados entre denunciar o protegerse.
  • Desaliento de denuncias: una profundización en la caída previsible en el acceso a la justicia.

En ese marco, el proyecto aparece como una herramienta de disciplinamiento que redefine el sistema: ya no se investiga al agresor, se sospecha de quien denuncia.

Una disputa de fondo: voz o silencio

Lo que se debatió en el Senado excede una reforma penal. Se trata de una disputa política y cultural: quién tiene derecho a hablar y bajo qué condiciones.

Frente a un escenario que intenta reinstalar el miedo como frontera, el feminismo articuló una respuesta clara. El derecho a la voz no es un privilegio ni una concesión: es un derecho humano básico.

Y su restricción, no fortalece la justicia. La debilita.

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