Seguridad 🚨
Muerte en Aeroparque: un trabajador tercerizado perdió la vida por una fuga de CO2 en una sala técnica
Un operario de 33 años murió y otro resultó herido tras quedar atrapados en un cuarto técnico del Aeroparque Jorge Newbery. Un tablero eléctrico se desprendió, golpeó un cilindro de dióxido de carbono y desencadenó una fuga que desplazó el oxígeno del recinto. La cadena de subcontratación y las condiciones de seguridad en la terminal son el eje de la investigación judicial.
Un trabajador muerto, una sala sin salida y nadie que responda: la tragedia en Aeroparque
★ Un trabajador perdió la vida este miércoles en el Aeroparque Jorge Newbery tras quedar atrapado junto a un compañero en una sala técnica donde se produjo una fuga de dióxido de carbono (CO2). La víctima fatal, identificada por fuentes policiales como F. E. G. (33 años, apellido Garnica), era empleado de la empresa Maxiseguridad, firma dedicada a la venta, recarga y mantenimiento de sistemas contra incendios, contratada para trabajar en la terminal aérea. El otro operario sufrió lesiones leves y se encuentra fuera de peligro.
La reconstrucción del accidente
El hecho ocurrió en un cuarto técnico ubicado en la planta alta del hall central del aeropuerto, próximo a la puerta de emergencia del sector de preembarque nacional. Si bien la zona pertenece al área pública de la terminal, el acceso al habitáculo es restringido y exclusivo para personal autorizado.
Según fuentes policiales, los dos trabajadores realizaban tareas de mantenimiento sobre uno de los cilindros de CO2 destinados al sistema de extinción de incendios cuando un tablero eléctrico se desprendió de su estructura y cayó sobre una de las válvulas de seguridad del cilindro. El impacto provocó la rotura de la válvula y una descompresión repentina del gas, que comenzó a escaparse en el interior del recinto cerrado.
Tal como explicaron fuentes vinculadas al caso, el dióxido de carbono no es tóxico en sí mismo, pero en espacios de ventilación reducida puede desplazar el oxígeno del ambiente, provocando mareos, pérdida del conocimiento y, en caso de no poder evacuar el lugar, la muerte por asfixia. Eso fue exactamente lo que ocurrió: ambos hombres quedaron atrapados en el interior del cuarto sin posibilidad de escapar.
El personal médico del aeropuerto acudió de inmediato y, tras ingresar a la sala con las medidas de seguridad correspondientes, constató el deceso de uno de los operarios. El segundo trabajador recibió asistencia en el lugar. Su identidad se mantiene en reserva.
La cadena de subcontratación
Un dato que la investigación judicial deberá despejar es la extensión de la cadena de responsabilidad. Según confirmó la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), ambas víctimas eran empleados de Maxiseguridad, empresa contratada por Aeropuertos Argentina para el mantenimiento de los sistemas de CO2 de la terminal. Sin embargo, fuentes del caso señalaron que la firma también habría sido subcontratada por la empresa constructora Criba, que opera en la terminal.
Esta superposición de contratos entre la concesionaria del aeropuerto, una constructora y una empresa de servicios tercerizados instala una pregunta central que la fiscalía deberá responder: ¿quién era el responsable directo de garantizar las condiciones de seguridad en esa sala técnica el día del accidente?
La víctima fatal llevaba trabajando en la firma desde 2019, según informaron fuentes del entorno judicial.
La investigación judicial
La Fiscalía interviniente dispuso una serie de medidas de rigor. Ordenó el resguardo del sector donde ocurrió el accidente, el traslado del cuerpo y el secuestro de las prendas de ropa de ambos trabajadores para su posterior peritaje. También dispuso la toma de declaraciones testimoniales al personal de Aeropuertos Argentina y de la empresa Maxiseguridad que se encontraba en el aeropuerto al momento del siniestro.
El hecho quedó encuadrado en una investigación para determinar si se trató de un accidente laboral derivado de fallas técnicas, errores de procedimiento o factores ambientales, según informaron fuentes oficiales del caso. La posibilidad de que hayan existido deficiencias en los protocolos de seguridad laboral forma parte del eje central de la pesquisa.
El trasfondo: tercerización y riesgo laboral
La muerte de Garnica en Aeroparque no es un hecho aislado en el mapa de la accidentalidad laboral argentina. Los organismos de seguridad e higiene en el trabajo advierten desde hace años que la tercerización y la subcontratación en cadena constituyen uno de los factores de mayor riesgo en materia de accidentes, ya que difuminan las responsabilidades patronales y generan vacíos de supervisión en el cumplimiento de protocolos. El trabajador que pierde la vida suele ser el último eslabón de una cadena de contratos; el que tiene menos poder de negociación y el que con mayor frecuencia queda expuesto a condiciones inseguras sin que nadie rinda cuentas por ello.
El caso ocurre, además, en un contexto en que la política laboral del Gobierno de Javier Milei avanzó en la desregulación de relaciones de trabajo y la reducción del rol del Estado como organismo de contralor. En ese marco, la pregunta sobre las condiciones de seguridad de los trabajadores tercerizados en espacios concesionados al sector privado adquiere una dimensión que excede a este accidente en particular.
Puntos clave
- Un trabajador de 33 años, identificado como F. E. G. (apellido Garnica), murió en Aeroparque Jorge Newbery tras quedar atrapado en una sala técnica donde se produjo una fuga de CO2.
- El accidente ocurrió cuando un tablero eléctrico se desprendió y golpeó la válvula de seguridad de un cilindro de dióxido de carbono, desplazando el oxígeno del recinto cerrado.
- Ambas víctimas eran empleados de la empresa tercerizada Maxiseguridad, contratada por Aeropuertos Argentina para el mantenimiento de los sistemas contra incendios.
- La Fiscalía ordenó el secuestro de prendas de ropa, el resguardo del área y la toma de declaraciones testimoniales al personal de Aeropuertos Argentina y Maxiseguridad.
- La investigación busca determinar si hubo fallas técnicas, errores de procedimiento o incumplimientos en los protocolos de seguridad laboral.
Policiales 🚨
Autopsia confirmó que Ana Lía Corte murió de un paro cardíaco, sin indicios de crimen
La mujer de 52 años llevaba casi 20 días desaparecida; el Cuerpo Médico Forense determinó muerte por paro cardíaco no traumático y descartó indicios de criminalidad.
Casi 20 días de búsqueda y un final sin crimen: el caso de Ana Lía Corte en Bariloche
★ La búsqueda de Ana Lía Corte llegó a su fin de la peor manera posible. La mujer de 52 años, instructora de purna yoga, cuya desaparición conmocionó a la ciudad de San Carlos de Bariloche desde el pasado 8 de mayo, fue hallada sin vida el martes 26 de mayo en un barranco de la zona sur de la ciudad. La autopsia practicada por el Cuerpo Médico Forense determinó que la causa del deceso fue un paro cardíaco no traumático, sin indicios de criminalidad.
La confirmación oficial llegó desde el Ministerio Público Fiscal (MPF) de Río Negro, que precisó que «los restos no presentaban indicios de criminalidad» y que el estado general en que fue hallado el cuerpo «es resultado de la acción de animales presentes en la zona». Tras finalizar el procedimiento forense, el cuerpo fue entregado a sus familiares.
El hallazgo: vecinos alertaron al 911
El triste desenlace se produjo luego de que vecinos de la zona de La Barda alertaran al sistema de emergencias 911 por la presencia de restos humanos en un barranco, en la intersección de calle Arrayanes entre Onelli y La Barda, al sur de Bariloche. La Fiscalía de turno dispuso el resguardo inmediato de la escena y ordenó tareas de rastrillaje que se extendieron durante toda la noche con iluminación aportada por los Bomberos Voluntarios.
En el operativo trabajaron el Cuerpo de Investigaciones Judiciales, efectivos de la Brigada de Investigaciones, el Gabinete de Criminalística, la Regional Tercera de la Policía de Río Negro, equipos de rescate con perros especializados, brigadas rurales y montadas.
La identificación del cuerpo se logró mediante una pericia papiloscópica, a través de la obtención de impresiones dactilares. La investigación estuvo a cargo de las fiscales Betiana Cendón y Sofía Ocampo.
Casi 20 días de búsqueda intensa
Corte fue vista por última vez el viernes 8 de mayo en el barrio Melipal. Su familia radicó la denuncia ese mismo día a las 14. Las cámaras de seguridad permitieron establecer que la mujer abordó el colectivo de la línea 51 en la avenida Pioneros y descendió en la última parada, en las inmediaciones de los galpones de la empresa Tres de Mayo. Salió de su domicilio sin teléfono ni documentación, aunque llevaba una mochila con su medicación.
Según relataron sus allegados durante la búsqueda, la desaparición pudo haber estado relacionada con un cambio en la medicación que tomaba. Javier Rey, amigo de la familia, explicó que Corte «había tenido un proceso de decaimiento en el último tiempo» y que «el cambio de la dosis desestabiliza un poco y puede producir este tipo de eventos». La mujer tenía antecedentes: cinco años atrás ya se había extraviado en circunstancias similares y fue encontrada al día siguiente.
El operativo de búsqueda movilizó a más de 40 efectivos policiales que trabajaron de manera simultánea en diferentes zonas, junto a perros rastreadores, grupos tácticos y equipos de rescate.
Despedida en las redes
Su esposo, Miltón Marques, despidió a Corte con un emotivo mensaje en redes sociales: «Con el corazón lleno de gratitud, quiero agradecerle a cada uno de ustedes por el cuidado, el cariño y la dedicación incansable en la búsqueda de Ana Lía. El apoyo de todos fue mi cable a tierra», escribió. «A mi querida esposa, mi eterno agradecimiento por la oportunidad de habernos encontrado y compartido 26 años de una vida hermosa y llena de amor», agregó.
Una prima de Corte, Cecilia, también la despidió en redes: «Así te voy a recordar siempre Anita, linda, alegre, cariñosa, demostrativa y familiera. Siempre abriendo tu casa para la familia que llegaba de visita a Bariloche».
Puntos clave
- Ana Lía Corte, de 52 años, fue hallada muerta el 26 de mayo en un barranco de la zona de La Barda, al sur de Bariloche, casi 20 días después de su desaparición.
- La autopsia del Cuerpo Médico Forense determinó que la causa de muerte fue un paro cardíaco no traumático, sin indicios de criminalidad.
- El cuerpo presentaba daños producto de la acción de animales presentes en la zona.
- La identificación se realizó mediante pericia papiloscópica por impresiones dactilares.
- La investigación quedó a cargo de las fiscales Betiana Cendón y Sofía Ocampo del MPF de Río Negro.
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