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Milei abre la economía al Tratado Transpacífico mientras la industria nacional agoniza

El canciller Pablo Quirno anunció que el miércoles se formalizará la solicitud de adhesión al CPTPP ante Nueva Zelanda, país depositario del acuerdo. El movimiento profundiza la estrategia de apertura comercial de La Libertad Avanza en un momento en que la Unión Industrial Argentina registra su decimoquinto relevamiento consecutivo en zona de contracción.

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Libre comercio a toda velocidad: Quirno anuncia el CPTPP mientras la UIA acumula 15 meses seguidos en zona de contracción industrial.

Argentina adhiere al Tratado Transpacífico: libre comercio con 12 países mientras la industria pyme se hunde

★ El canciller Pablo Quirno anunció este martes que la Argentina presentará formalmente su solicitud de adhesión al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), un acuerdo de libre comercio que reúne a 12 economías de la cuenca del Pacífico y representa el 13% del PBI mundial. El anuncio fue realizado durante el 43° Congreso Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), que se celebró en el Centro de Convenciones de Buenos Aires, mientras el propio canciller participaba de manera virtual desde París, donde asiste al 18° Foro Económico Internacional sobre América Latina y el Caribe de la OCDE.

«El miércoles vamos a entregar en París, al ministro de Comercio de Nueva Zelanda, nuestra adhesión al acuerdo de Transpacífico, que incluye doce países muy importantes que representan el 13% del PBI mundial», sostuvo Quirno ante empresarios y ejecutivos del sector financiero.

Qué es el CPTPP y quiénes lo integran

El CPTPP es un convenio de integración económica plurilateral que agrupa a Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Reino Unido, Singapur y Vietnam. Con una población de casi 600 millones de personas, el bloque abarca aspectos que van desde el acceso a mercados en bienes y servicios hasta compras públicas, propiedad intelectual, comercio electrónico e inversiones.

La incorporación de Argentina no es automática: presentar la solicitud de adhesión formal es solo el inicio de un proceso de negociación en el que el país deberá adecuar su normativa interna a los estándares del acuerdo. Nueva Zelanda actúa como nación depositaria del tratado, por lo que es ante sus autoridades donde se entrega la candidatura.

El discurso de la apertura: un argumento que no es nuevo

Durante su exposición ante el IAEF, Quirno retomó el eje central del relato libertario sobre política comercial. «Argentina durante años vivió en una economía cerrada, mirándose el ombligo, donde los productores estaban protegidos con pocos productos y caros», afirmó el canciller. Y agregó: «El mercado de la Argentina es el mundo, no solamente Argentina, y hacia allá vamos.»

El funcionario también mencionó avances en otros frentes: el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que tras 26 años de negociaciones entró en vigencia; el dictamen para el acuerdo Mercosur-Singapur; y las negociaciones en curso con Canadá y el bloque ESTA (Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein). En ese marco, el CPTPP se inscribe como una pieza más de la estrategia de inserción internacional que el gobierno de Javier Milei construye con velocidad y escaso debate parlamentario.

La otra cara: industria en caída y pymes en crisis

El anuncio de Quirno llega en un momento crítico para el tejido productivo argentino. Según el Monitor de Desempeño Industrial (MDI) de la Unión Industrial Argentina (UIA), elaborado con la participación de 644 empresas, el indicador se ubicó en 36,5 puntos en enero de 2026, muy por debajo del umbral de expansión de 50 puntos. El informe marcó el decimoquinto relevamiento consecutivo en zona de contracción, con una caída de 7,5 puntos porcentuales respecto del trimestre anterior.

El dato sobre la utilización de la capacidad instalada es aún más alarmante: promedió el 52% en enero, y el 72,4% de las firmas operó por debajo de su nivel considerado óptimo.

La apertura comercial ya tiene víctimas concretas. Según la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), el sector metalúrgico experimentó una caída interanual del 19% en la producción, con capacidad instalada ociosa que supera el 40% en muchos casos. La industria textil atraviesa una situación similar.

«Las pymes industriales estamos atravesando un momento muy difícil. Hay empresas que están reduciendo producción, otras aplicando suspensiones y muchas que luchan día a día para no cerrar sus puertas», alertó Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA).

A esto se suma que, según datos del Ministerio de Capital Humano, el total de trabajadores registrados cayó un 3,7% desde noviembre de 2023 hasta diciembre de 2025, lo que representa la pérdida de más de 500.000 puestos de trabajo formales.

La apertura sin red de contención

Las voces críticas no provienen solo del kirchnerismo. El diputado nacional Miguel Ángel Pichetto advirtió que la competencia con productos del exterior, bajo las condiciones actuales, «debilita la estructura de las pymes» y señaló que la política económica carece de una mirada estratégica que contemple el desarrollo de las cadenas de valor nacionales. El legislador anticipó que buscará abrir el debate en el Congreso sobre las consecuencias de estas medidas en el tejido social.

Analistas consultados por medios especializados señalaron que una apertura acelerada, sin plazos de adaptación ni políticas de acompañamiento, podría provocar mayor dependencia de importaciones y afectar a economías regionales que enfrentarían competencia externa sin herramientas de protección o reconversión productiva.

La consultora Epyca describió la dinámica actual como un «crecimiento en forma de K»: mientras los sectores extractivos y los servicios financieros prosperan, la industria y la construcción sufren el impacto de una competencia externa más agresiva. Para estos últimos, advierten desde la consultora, la única salida real es una recuperación robusta del salario real que reactive el consumo doméstico, algo que la política económica del gobierno no contempla entre sus prioridades inmediatas.

El Mercosur, otra vez en la encrucijada

La adhesión al CPTPP replica el patrón del acuerdo bilateral con Estados Unidos, firmado en febrero de 2026, que ya generó tensiones internas en el bloque regional. En aquel caso, el diputado Eduardo Valdés calificó el acuerdo como una «bomba de tiempo» que podría afectar la arquitectura institucional del Mercosur y generar litigios comerciales internacionales.

El CPTPP agrega una nueva capa de complejidad jurídica: el bloque históricamente debatió si sus miembros pueden suscribir acuerdos de libre comercio de manera unilateral o si deben hacerlo de forma conjunta. En 2022, Uruguay atravesó esa discusión al intentar adherirse al mismo tratado, y la tensión con Brasil fue significativa. La pregunta que queda en el aire es si la mayor escala económica de Argentina cambiará la respuesta del Mercosur o si la lógica será la misma.

Puntos clave

  • El canciller Pablo Quirno anunció que el miércoles se presentará formalmente la solicitud de adhesión de Argentina al CPTPP, bloque de 12 países que representa el 13% del PBI mundial.
  • La solicitud se entregará en París al ministro de Comercio de Nueva Zelanda, nación depositaria del tratado.
  • El Monitor de Desempeño Industrial de la UIA acumuló su decimoquinto relevamiento consecutivo en zona de contracción, con solo el 52% de capacidad instalada utilizada.
  • La industria metalúrgica registró una caída interanual del 19% en producción según ADIMRA, con capacidad ociosa superior al 40%.
  • Desde diciembre de 2023, el empleo formal privado acumuló la pérdida de más de 500.000 puestos de trabajo registrados.

Buenos Aires

Un fondo (buitre) alemán demandó a la Provincia de Buenos Aires en Nueva York por el canje de deuda de 2021

La firma Daniels Invest GmbH presentó una demanda ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York reclamando el pago de bonos que quedaron fuera de la reestructuración impulsada por el actual gobernador y el ministro Pablo López. El dato que el macrismo prefiere ocultar: esos bonos los tomó María Eugenia Vidal, y Kicillof, además de heredar “tierra arrasada”, se encontró con una bomba de tiempo.

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El Argentino Diario-Axel Kicillof.
La deuda del macrismo vuelve a golpear: un fondo (buitre) alemán demanda a Buenos Aires en Nueva York por bonos de María Eugenia Vidal.

Un nuevo frente judicial se abrió contra la provincia de Buenos Aires en los tribunales de los Estados Unidos. La firma de inversión alemana Daniels Invest GmbH presentó una demanda ante el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York por bonos que quedaron fuera del canje de deuda que la administración de Axel Kicillof concretó en 2021 bajo jurisdicción extranjera. La acción judicial, que reclama títulos por un valor nominal original de €15,1 millones en bonos en euros y USD 2,6 millones en bonos en dólares, reintroduce el fantasma de los litigios de holdouts. Pero hay un dato que el relato macrista omite sistemáticamente: esos bonos no los tomó Kicillof, los tomó Cambiemos.

La herencia de Vidal: USD 5.000 millones de deuda en dólares

Los títulos que hoy litiga el fondo alemán en Nueva York fueron emitidos durante la gestión de María Eugenia Vidal entre 2016 y 2019, cuando la provincia de Buenos Aires salió al mercado internacional de capitales por más de USD 5.000 millones, endeudándose en moneda extranjera de manera exponencial e irresponsable para una jurisdicción que recauda en pesos. La administración Cambiemos multiplicó por 5,3 el nivel de deuda pública bonaerense en apenas cuatro años de gestión, según datos del Observatorio de Políticas Públicas de la UNDAV. El stock de deuda en moneda extranjera creció un 69%, mientras que las emisiones de bonos en dólares protegidos por tribunales extranjeros aumentaron un 91%.

El impacto sobre las finanzas provinciales fue devastador: el peso de los servicios de deuda sobre los recursos netos de coparticipación se duplicó, pasando del 10% en 2016 al 20% en 2019. El cupón promedio de los bonos en dólares llegó al 8,3%, una tasa insostenible para una provincia cuya ecuación fiscal está atada a la moneda local. Para 2020, cuando Kicillof asumió, el perfil de vencimientos acumulaba compromisos por más de USD 5.600 millones entre 2020 y 2023, a razón de USD 1.400 millones anuales; el 76% de esos vencimientos correspondía a deuda emitida bajo la gestión de Cambiemos. Ese fue el legado concreto que dejó Vidal: una provincia hipotecada en dólares, atada a la justicia de Nueva York, con servicios de deuda que se comían uno de cada cinco pesos de recursos disponibles.

El mismo patrón se reprodujo a nivel nacional. La gestión de Mauricio Macri tomó deuda externa a una velocidad sin precedentes en la historia argentina reciente, culminando con el préstamo del Fondo Monetario Internacional más grande de la historia del organismo, por USD 57.000 millones, firmado en 2018 sin respaldo legislativo suficiente y con fondos que se fugaron del país en tiempo récord. La lógica fue idéntica en la Nación y en la provincia: endeudarse en moneda extranjera, transferir el riesgo cambiario al sector público y dejar la bomba activada para la gestión siguiente.

Lo que hizo Kicillof: ordenar el desastre heredado

Frente a esa herencia, la administración de Kicillof encaró en 2020 y 2021 un proceso de reestructuración de la deuda en moneda extranjera. El resultado fue contundente: la provincia alcanzó una adhesión que permitió canjear el 98% de la deuda alcanzada por la propuesta, equivalente a una deuda elegible de más de USD 7.178 millones más intereses. La operación triplicó los plazos de repago, redujo el costo promedio de la deuda y generó un alivio financiero superior a USD 4.600 millones entre 2021 y 2027, según comunicó la propia Provincia. El ministro de Hacienda y Finanzas, Pablo López, lo definió como el inicio de «un sendero de sostenibilidad y responsabilidad en términos de deuda pública».

En septiembre de 2025, la gestión bonaerense fue incluso más lejos: cerró acuerdos con los bonistas de Nueva York y Alemania que tenían sentencias firmes por los títulos que no habían ingresado al canje de 2021, resolviendo todos los litigios vigentes en condiciones equivalentes a las de la reestructuración original. Fue, en los hechos, el cierre de la última deuda judicial abierta por la gestión Vidal. El nuevo litigio de Daniels Invest, presentado este mes, reabriría un capítulo que el gobierno bonaerense creía cerrado.

El 2% que no entró: un precedente peligroso

Daniels Invest GmbH rechazó voluntariamente la propuesta de canje de 2021 y ahora exige el cobro de 2,5 millones de euros y 866.000 dólares de capital pendiente. El especialista en deuda soberana Sebastián Maril, CEO de Latin Advisors, describió la maniobra como «el típico proceso litigioso en Estados Unidos contra un subsoberano que tiene una deuda reestructurada que ya cerró y se quedaron algunos holdouts afuera». Según Maril, los holdouts alemanes buscan «copiar la iniciativa que tomaron los primeros» fondos que litigaron y recuperaron cerca de USD 150 millones a comienzos de 2026, «y como hay precedente en la Corte, ellos también quieren cobrar».

El caso funciona además como un test para otros acreedores que tampoco ingresaron al canje y siguen de cerca el expediente, atentos a que la Provincia opte por cerrar el litigio mediante un pago directo. Maril estimó que el proceso será lento, similar al de los litigios previos, pero la incertidumbre sobre la estrategia de defensa provincial y la decisión del juez mantiene el caso abierto.

La Provincia, entre la deuda heredada y el ajuste de la Nación

El nuevo litigio llega en un momento de extrema presión financiera para el gobierno bonaerense, que afronta simultáneamente las secuelas del endeudamiento de Cambiemos y el ahogo que impone la administración de Javier Milei. Según el ministro de Gobierno provincial Carlos Bianco, el Estado nacional acumula una deuda con la provincia que supera los $16,7 billones, producto de transferencias incumplidas, obras paralizadas y programas desfinanciados. La Legislatura provincial declaró la emergencia económica hasta el 31 de diciembre de 2026, atribuyendo la situación a «la profunda recesión y el incumplimiento, default y/o detracción por parte del Estado nacional» de los fondos que le corresponden al distrito.

El cuadro completo es elocuente: la provincia de Buenos Aires paga hoy las consecuencias del endeudamiento irresponsable en dólares que protagonizó Cambiemos entre 2016 y 2019, mientras el gobierno libertario de Milei, heredero político y filosófico de ese mismo ciclo, le retacea recursos, le congela obras y le achica la coparticipación. Los bonistas que litigan en Nueva York son el último eslabón de una cadena de daños que arrancó con Vidal.

Puntos clave

  • Los bonos que reclama Daniels Invest GmbH fueron emitidos durante la gestión de María Eugenia Vidal entre 2016 y 2019, cuando Cambiemos multiplicó por 5,3 la deuda pública bonaerense.
  • Kicillof reestructuró en 2021 la deuda heredada, logrando la adhesión del 98% de los acreedores y un alivio financiero superior a USD 4.600 millones.
  • El fondo alemán rechazó voluntariamente el canje y ahora litiga en Nueva York por 2,5 millones de euros y 866.000 dólares de capital pendiente.
  • El caso sigue el precedente de holdouts que recuperaron USD 150 millones a comienzos de 2026 y funciona como test para otros acreedores que evalúan copiar la estrategia.
  • La provincia afronta el litigio en un contexto de emergencia económica agravada por el recorte sistemático de transferencias nacionales bajo la gestión Milei.

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