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Rodríguez Larreta y Acuña abrieron el ciclo lectivo en la Ciudad, con 192 días de clase y nuevas escuelas bilingües

“Juntos, vamos a lograr que la educación sea la herramienta para el cambio en Argentina”, dijo.

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El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta; y la ministra de Educación, Soledad Acuña, abrieron hoy el ciclo lectivo 2023 en la Ciudad, con más de 584 mil alumnos en las aulas de las escuelas públicas y privadas.

Una vez más, la Ciudad es el primer distrito en comenzar el ciclo lectivo 2023. Por tercer año consecutivo, los estudiantes van a tener 192 días de clases, 12 más que el calendario nacional obligatorio”, remarcó Rodríguez Larreta.

El Jefe de Gobierno aseguró que cada uno de esos días se aprovechará al máximo. “Vamos profundizar la transformación educativa que iniciamos hace 15 años con Mauricio y que hoy tiene avances en la infraestructura, en la capacitación docente, en la incorporación de tecnología en las aulas y en la mejora de los contenidos”, remarcó.

El acto por el inicio del ciclo lectivo se realizó en la Escuela Primaria N° 21 D.E 5, ubicada en Parque Patricios. Inaugurada en 2022, a partir de este año será una de las 19 nuevas escuelas públicas bilingües que tendrá Buenos Aires.

Uno de los pilares de esta transformación fue haber incorporado inglés desde primer grado, en 2009. El objetivo era que todos los chicos salgan con un conocimiento básico del idioma, para que puedan avanzar en sus estudios y ser cada día más competitivos en el mercado laboral del Siglo XXI”, explicó Rodríguez Larreta, acompañado por el jefe de Gabinete, Felipe Miguel; el director de la Escuela Primaria N° 21 D.E 5, Carlos López; y su vicedirectora, Gabriela Santoro. 

El Jefe de Gobierno detalló que en este nuevo ciclo lectivo se abrirán “otras 13 escuelas públicas bilingües: 10 primarias y tres del nivel secundario”.

Luego de que los chicos se dirigieran a las aulas para tener su primer día de clases, Rodríguez Larreta sostuvo en diálogo con los medios que “sin una educación de calidad no hay trabajo, no hay desarrollo y no hay futuro” y llamó a “llevar esta revolución educativa” a todo el país.

Sin importar en qué lugar de la Argentina nazcas, tenés que tener la posibilidad de educarte. Queremos que en todo el país los chicos cumplan el calendario obligatorio, que terminen la primaria sabiendo leer y escribir bien, que dominen la tecnología, que tengan prácticas en ambientes laborales para vincularse al mundo del trabajo y que tengan docentes capacitados y bien pagos”, afirmó el Jefe de Gobierno.

Al respecto, concluyó: “Juntos, vamos a lograr que la educación sea la herramienta para el cambio en Argentina”.

Nuevas escuelas bilingües

Este año, la Ciudad tendrá 19 escuelas públicas bilingües. A las 6 inauguradas el año pasado, se sumarán 10 primarias y tres secundarias. “Preparar a los chicos para los desafíos del siglo XXI es clave para su futuro y el futuro de nuestro país. Por eso, desde el 2009 en la Ciudad tenemos inglés obligatorio en todas las escuelas de gestión estatal desde primer grado. Aprender inglés no solo les brinda a los estudiantes la posibilidad de vivir en un mundo cada vez más globalizado, sino que también les permite acceder a más oportunidades de capacitación y trabajo”, sostuvo Soledad Acuña.

Las escuelas primarias públicas bilingües aumentarán en un 160% la cantidad de horas cátedra de inglés anuales, con 13 hora semanales.

Las escuelas públicas de nivel secundario bilingües, en tanto, pasarán de tener 4 horas cátedra semanales de inglés (160 horas anuales) a tener 20 horas por semana, sumando así 800 horas cátedra anuales, un total de 4.000 horas cátedra de formación en inglés al finalizar la secundaria.

Buenos Aires cuenta desde 2009 con clases de inglés desde primer grado en todas las escuelas de gestión estatal. Además, hay 14 escuelas primarias plurilingües con lengua inglesa como primera lengua, y cuatro Escuelas Normales Superiores que otorgan bachiller bilingüe.

Las escuelas públicas bilingües de nivel primario que comienzan este año son:

1. Escuela 22 D.E 4 “Dr. Guillermo Rawson” (Humberto 1° 343 – Comuna 1).

2. Escuela 21 D.E 5 (Andrés Ferreyra 3749 – Comuna 4).

3. Escuela 23 D.E 6 “Provincia de Entre Ríos” (Av. Boedo 1935 – Comuna 5).

4. Escuela 15 D.E 7 “Gral. José Gervasio de Artigas” (Eleodoro Lobos 437 – Comuna 6).

5. Escuela 5 D.E 7 “Juan B. Peña” (Manuel R. Trelles 948 – Comuna 7).

6. Escuela 2 D.E 8 “Tomás Santa Coloma” (Santander 1150 – Comuna 7).

7. Escuela 11 D.E 11 “Dr. Pedro Goyena” (Gregorio De Laferrere 3624 – Comuna 9).

8. Escuela 13 D.E 18 “Coronel José Antonio Melián” (Camarones 4351 – Comuna 10).

9. Escuela 4 D.E 9 “Provincia de Córdoba” (Scalabrini Ortiz 1336 – Comuna 14).

10. Escuela 4 D.E 13 “República del Brasil” (Manuel de Artigas 5951 – Comuna 9).

Las escuelas secundarias públicas que a partir de este año serán bilingües:

1. Escuela D.E Nivel Medio 1 de 7 (Yerbal 25 – Comuna 6).

2. Escuela Comercial 7 D.E 10 (Monroe 3061 – Comuna 13).

Economía 💲

Cómo la eliminación de organismos descentralizados concentró poder de Maccarone sobre la obra pública

La motosierra concentró poder en manos equivocadas. El desguace institucional impulsado por Milei no solo «achicó el Estado», sino que las decisiones estratégicas quedaron a merced de un empresario del sector que ahora “regula”.

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El Argentino Diario-Martín Maccarone-Luis Toto Caputo.

⬛ La eliminación masiva de ministerios y organismos descentralizados que llevó adelante Javier Milei durante su primer año de gestión no fue solo una política de «achique» del Estado. Fue, también, una operación de concentración de poder que terminó facilitando que un ex empresario constructor como Martín Maccarone controle desde las sombras toda la obra pública nacional.

La ecuación es simple pero devastadora: se eliminaron 13 Ministerios, se cerraron organismos estatales y se recortaron presupuestos destinados a Ciencia, Cultura y Educación, entre otras áreas, pero toda esa capacidad operativa no desapareció. Se concentró en pocas manos, específicamente en la órbita del Ministerio de Economía que comanda Luis «Toto» Caputo.

El mapa del desguace institucional

La lista de organismos eliminados o fusionados bajo la órbita de Economía es extensa y reveladora. A través del Boletín Oficial N°35702, el Gobierno que encabeza Javier Milei oficializó la disolución, transformación y fusión de 21 organismos públicos de distintas áreas del Estado, afectando dependencias vinculadas a salud, transporte, agroindustria, industria y seguridad.

El caso más emblemático es el del ENOHSA (Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento), un organismo que ha jugado un papel central en la ejecución de obras públicas en todo el país. Por medio de la publicación del Decreto 1020/2024 en el Boletín Oficial, se estableció que el ENOHSA quedará oficialmente disuelto dentro de treinta días, por lo que sus recursos materiales y financieros serán transferidos al ámbito de la Subsecretaría de Recursos Hídricos.

La justificación oficial fue técnica: «en el contexto actual, resulta necesario reducir la superposición de funciones entre diversos entes, garantizar una mayor coordinación en las políticas de administración de los recursos hídricos y promover una gestión más ágil y centralizada de las obras y proyectos hídricos». Sin embargo, el resultado práctico fue concentrar el control de obras hídricas y sanitarias en manos del núcleo duro de Economía.

El costo humano del ajuste concentrador

Los números del ajuste son elocuentes sobre la magnitud del poder transferido. El presidente Javier Milei sigue avanzando con el cierre de organismos nacionales. Este jueves dispuso la disolución del Ente de Obras Hídricas de Saneamiento (Enohsa), un organismo clave para las obras públicas sanitarias, que implicó 230 trabajadores y 116 obras con incertidumbre.

Según proyecciones realizadas antes de asumir, unas 118.118 personas quedarían, en principio, sin puesto laboral, si se eliminan esos ministerios y los organismos descentralizados según los números de las reparticiones que difunde el Indec. Pero el poder operativo de esas 118 mil personas no se esfumó: se canalizó hacia la nueva estructura centralizada.

La arquitectura del control concentrado

La eliminación del Ministerio de Obras Públicas, del Ministerio de Transporte y de organismos como ENOHSA, ONABE y partes de ADIF no fue casual. Todo ese poder decisorio se reconcentró en la flamante Secretaría Coordinadora de Infraestructura que comanda Maccarone desde Economía.

Esta operación de ingeniería institucional tiene precedentes históricos preocupantes. La concentración de poder estatal en pocas manos, especialmente cuando esas manos provienen del sector privado que ahora deben regular, genera las condiciones perfectas para conflictos de interés y capturas regulatorias.

Los antecedentes del desguace como concentración

El plan incluye la eliminación de la secretaría de Vivienda y Hábitat de organismos descentralizados, y el achicamiento de la dotación de personal de los ministerios, empresas y entes públicos, según confirmó La Nación en enero de 2025. Esta nueva etapa de ajuste busca achicar un 30% el Estado, pero nuevamente el poder no desaparece, sino que se reconcentra.

El proceso comenzó desde el primer día de gobierno. Milei oficializó el primer decreto de necesidad y urgencia y modificó la estructura central dentro del Gobierno, estableciendo las bases legales para esta concentración de poder que luego permitiría el funcionamiento de figuras como Maccarone.

La funcionalidad política del desguace

Lo que el gobierno presenta como «eficiencia» y «achique del Estado» opera, en la práctica, como una concentración de poder decisorio sin precedentes en décadas. La eliminación de controles y contrapesos institucionales facilita que un ex empresario constructor pueda operar «de los dos lados del mostrador» sin los filtros que antes existían.

La crítica de los dirigentes opositores señala precisamente esta contradicción: para el gobierno del presidente Javier Milei una de las razones que motivaron la disolución es que el ente elude el control de gastos que existe en la administración nacional. Pero el resultado práctico es que ahora existe menos control, no más.

Las obras que quedaron en el limbo

El caso del ENOHSA es paradigmático de cómo esta concentración afecta la obra pública concreta. Una empresa estatal que tenía como objetivo planificar, ejecutar y administrar obras de infraestructura hídrica y sanitaria en todo el país quedó disuelta, y sus funciones pasaron a depender de la estructura que controla Maccarone.

En Mendoza, por ejemplo, el cierre definitivo del Ente Nacional De Obras Hídricas De Saneamiento (ENOHSA) dejó seis obras importantes en estado de incertidumbre, que ahora dependen de las decisiones que tome la nueva estructura centralizada.

La concentración como facilitadora de conflictos

La operación de Milei generó las condiciones perfectas para que figuras como Maccarone pudieran operar con poderes extraordinarios y mínimos controles. Al eliminar organismos con capacidad técnica específica y reconcentrar sus funciones en Economía, se creó un embudo decisorio que beneficia a quien controla ese embudo.

Esta arquitectura institucional no es casual. Responde a una lógica política que privilegia la concentración de poder por sobre los controles y contrapesos democráticos. El resultado es que un ex empresario constructor puede hoy manejar toda la obra pública nacional desde un despacho en Economía, sin la supervisión técnica específica que antes existía en organismos especializados.

El futuro del modelo concentrador

La misión está a cargo del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, según reveló La Nación, lo que indica que esta lógica de concentración continuará profundizándose. Cada organismo eliminado es poder que se reconcentra en el núcleo duro del gobierno.

La pregunta que surge es si esta concentración de poder es compatible con una gestión transparente y democrática de los recursos públicos. Los casos como el de Maccarone sugieren que no: cuando se eliminan controles y se concentra poder en manos de ex empresarios del sector que ahora regulan, los conflictos de interés se vuelven estructurales.

El «achique del Estado» de Milei resultó ser, paradójicamente, una concentración de poder estatal sin precedentes. Y figuras como Martín Maccarone son el producto directo de esa concentración.

Puntos clave

• Milei eliminó 13 ministerios y 21 organismos descentralizados, concentrando su poder decisorio en Economía
• La eliminación del ENOHSA, ONABE y partes de ADIF transfirió el control de obra pública a la estructura que maneja Maccarone
• El desguace institucional eliminó controles y contrapesos específicos, facilitando conflictos de interés
• Más de 118.000 empleados perdieron sus puestos, pero su poder operativo se reconcentró en pocas manos
• La arquitectura del «achique» resultó ser una concentración de poder que beneficia a figuras como el «funcionario fantasma»

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