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Política 📢

Milei usó datos reales para construir una mentira: lo que no dijo al comparar su sueldo con el de rectores

Tras la cuarta Marcha Federal Universitaria, el el jefe de Estado difundió una comparación salarial parcial y engañosa que omitió los sueldos de sus propios ministros ($8.020.866), los senadores ($11.600.000), los diputados ($6.000.000) y los jueces de la Corte (hasta $20.000.000).

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Milei comparó su sueldo con rectores pero omitió el de sus ministros, senadores y jueces de la Corte

★ En lugar de responder al reclamo de cientos de miles de argentinos que marcharon el martes por la Ley de Financiamiento Universitario, el presidente Javier Milei eligió una táctica diferente: difundir en su cuenta de X una comparación entre su propio sueldo congelado ($4.066.018 pesos brutos mensuales) y los salarios de los rectores de universidades nacionales (hasta $18 millones por mes), con el mensaje implícito de que los líderes del sistema universitario son los verdaderos privilegiados.

Los datos utilizados son, en su mayoría, reales. Pero la selección es deliberadamente incompleta, y esa selección es lo que convierte la operación en una herramienta de distorsión antes que de información.

Lo que Milei dijo: datos reales en un relato sesgado

El sueldo del Presidente de la Nación de $4.066.018 brutos mensuales es un dato verificado, confirmado por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado. Está congelado desde el 1° de diciembre de 2023, cuando Milei asumió, y fue exceptuado de la actualización salarial que el propio mandatario dispuso para el resto del Poder Ejecutivo mediante el Decreto 931/2025, firmado el 2 de enero de 2026.

También son reales las cifras sobre rectores: el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, difundió una tabla oficial según la cual 14 rectores de universidades nacionales perciben remuneraciones brutas de entre $8 y $18 millones mensuales, mientras que otros 33 cobran entre $5 y $8 millones, y apenas 10 se ubican por debajo de los $5 millones.

La afirmación de que algunos rectores cobran hasta cuatro veces más que el jefe de Estado es, con esos datos, verificable. Pero lo que la comparación omite, es determinante para tomar real dimensión a la que apunta la opereta presidencial en primera persona.

Lo que Milei no dijo: el espejo roto del ajuste selectivo

El mismo decreto que Milei firmó en enero de 2026 para congelar su propio sueldo dio un aumento superior al 100% al resto de su gabinete. Según datos oficiales, a los que accedió Perfil mediante pedido de Acceso a la Información Pública, bajo la Ley 27.275, el jefe de Gabinete Manuel Adorni y los ministros del Poder Ejecutivo cobran hoy $7.902.331 brutos mensuales (cifra de abril de 2026, percibida en mayo), con una proyección de $8.020.866 para el mes en curso. En términos nominales, sus haberes se duplicaron en los primeros cinco meses del año, acumulando un aumento del 123,8%. Los funcionarios de Milei cobran, entonces, casi el doble que el Presidente que los nombró, y el doble que la mayoría de los rectores universitarios que el mandatario señaló públicamente.

Tampoco mencionó que los senadores nacionales perciben en la actualidad alrededor de $11.600.000 brutos mensuales, casi tres veces más que el Presidente, ni que los diputados cobran aproximadamente $6.000.000 brutos, superando igualmente el sueldo presidencial. Ni que los ministros de la Corte Suprema de Justicia tienen un sueldo básico de $9.900.643 brutos, al que se suman complementos por antigüedad, y que todos quienes juraron antes del 1° de enero de 2017 están exentos del pago del impuesto a las Ganancias, un privilegio vedado para cualquier trabajador privado o docente universitario.

Sin embargo, según datos publicados por fuentes especializadas, un juez de la Corte puede llegar a percibir entre $19 y $20 millones mensuales en total, superando con holgura el sueldo de los rectores que Milei eligió retratar como símbolo del privilegio.

La realidad de los docentes: los que la imagen no mostró

La comparación salarial del Presidente opuso su sueldo al de los 14 rectores mejor pagados del sistema universitario. Lo que esa imagen no mostró es la realidad del universo de trabajadores que sostienen ese sistema. Según datos de la Confederación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU) publicados por Infobae, la escala salarial de mayo de 2026 indica que un Jefe de Trabajos Prácticos con dedicación semiexclusiva sin antigüedad cobra $510.947 brutos por mes, por debajo de la Canasta Básica Alimentaria de $658.011 que marca la línea de indigencia según el INDEC. Un Auxiliar de Primera categoría con dedicación simple percibe entre $212.540 y $265.675 brutos, menos de la mitad de esa canasta.

El informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), con datos de marzo de 2026, concluyó que solo los profesores Titulares con dedicación exclusiva superan la línea de pobreza, fijada ese mes en $1.434.464. El Instituto Argentina Grande (IAG) calculó que un Titular con dedicación exclusiva acumuló desde diciembre de 2023 un ingreso $18,5 millones menor a precios de abril de 2026, comparado con lo que hubiera cobrado si su sueldo hubiera mantenido el poder adquisitivo de noviembre de 2023. La Federación de Docentes de las Universidades (FEDUN) informó que los haberes universitarios aumentaron un 139,4% acumulado desde diciembre de 2023, contra una inflación del 249,5% en el mismo período, lo que representa una pérdida real de 110 puntos porcentuales de poder adquisitivo. Según el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), más de 10.000 profesionales abandonaron sus cargos docentes en los últimos dos años como consecuencia del deterioro salarial.

La marcha, la ley y el desvío narrativo

La cuarta Marcha Federal Universitaria se realizó el martes 12 de mayo con epicentro en Plaza de Mayo y réplicas en Córdoba, Rosario, Santa Fe, Mendoza, Salta, Mar del Plata, Corrientes y decenas de ciudades más. La movilización fue convocada por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), la Federación Universitaria Argentina (FUA) y el Frente Sindical de las Universidades Nacionales. El reclamo central es el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario (N° 27.795), aprobada por amplia mayoría en el Congreso, ratificada tras el veto del Ejecutivo, y avalada en dos instancias judiciales. La Corte Suprema de Justicia de la Nación aún no emitió su resolución definitiva.

El subsecretario Álvarez respondió a la movilización con una frase que sintetizó la postura oficial: «La ley nació muerta», dijo en declaraciones a Radio Mitre. Sostuvo además que «la restricción presupuestaria sigue» independientemente de la cantidad de manifestantes. El documento leído en Plaza de Mayo por la FUA advirtió que las transferencias a universidades nacionales registraron una caída real acumulada del 45,6% entre 2023 y 2026, calificando la actitud del Poder Ejecutivo como «un acto de desprecio institucional sin precedentes» por alzarse contra los otros dos poderes del Estado.

En su relato de redes sociales, Milei no respondió al fondo del reclamo. Tampoco mencionó que sus propios ministros son los funcionarios que más ganaron en los primeros cinco meses del año. En cambio, compartió una imagen. Esa imagen tiene números reales. Pero la verdad no se mide solo con los números que se eligen mostrar.

Puntos clave

  • El sueldo de Milei ($4.066.018 brutos) está congelado desde diciembre de 2023, pero los salarios de sus ministros se duplicaron por decreto propio en 2026, llegando a más de $8 millones mensuales.
  • Algunos rectores cobran hasta $18 millones brutos (dato oficial), pero los jueces de la Corte Suprema pueden superar esa cifra sin pagar el impuesto a las Ganancias.
  • Los senadores perciben $11,6 millones brutos y los diputados alrededor de $6 millones, ambos por encima del sueldo presidencial que Milei usó como parámetro.
  • El grueso de los docentes universitarios cobra entre la indigencia y la pobreza: un JTP semiexclusivo percibe $510.947 brutos, por debajo de la Canasta Básica Alimentaria de $658.011.
  • Las transferencias reales a universidades cayeron 45,6% entre 2023 y 2026, y la Ley de Financiamiento Universitario, avalada por el Congreso y la Justicia, continúa sin ser aplicada por el Ejecutivo.

Dólar 💵

El vocero de Milei dijo que el dólar podría llegar a $1.800: la grieta entre el relato oficial y el mercado

El vocero presidencial admitió en un streaming oficialista que una corrección cambiaria «es una posibilidad», y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un tipo de cambio cercano a los $1.700 para fin de año. La confesión contradice el discurso gubernamental de estabilidad.

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Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.

El dólar y los salarios son los dos pilares sobre los que el Gobierno de Javier Milei construyó su relato de éxito económico. Pero en las últimas horas, uno de los propios funcionarios del equipo oficialista horadó ese andamiaje: el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el tipo de cambio podría experimentar una corrección y llegar a valores de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La declaración, formulada en un streaming de carácter oficialista, no pasó inadvertida en un contexto donde la devaluación es una amenaza latente para el poder adquisitivo de los trabajadores.

«Es una posibilidad»: la admisión que el oficialismo intentó minimizar

Ravier intentó enmarcar la posible corrección cambiaria como un movimiento «mínimo» que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Tras recorrer una serie de grandes devaluaciones de gobiernos anteriores para contextualizar el escenario actual, el vocero reconoció que «es una posibilidad que el tipo de cambio llegue a $1.800 ó $1.700 para dentro de unos meses». El argumento del funcionario buscó diferenciarse de saltos cambiarios abruptos del pasado, pero la admisión en sí misma representa una fisura en el discurso oficial de estabilidad cambiaria que el equipo económico repite cada vez que puede.

La pregunta de si existe o no atraso cambiario sobrevoló la declaración de Ravier, quien esquivó una respuesta directa: «Si hay atraso cambiario o no, es muy difícil de decir», señaló, antes de concluir que cualquier corrección sería de magnitud acotada. Sin embargo, la dificultad para responder con certeza esa pregunta es, en sí misma, una señal de alarma para quienes siguen de cerca la política monetaria.

El mercado ya descuenta una suba del dólar

Las palabras de Ravier no llegaron en el vacío. Antes de su declaración, el propio mercado financiero ya venía descontando un tipo de cambio más elevado hacia fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a encuestas realizadas a las consultoras y empresas más relevantes del sector financiero, proyecta un dólar cercano a los $1.700 para diciembre de 2026. El consenso privado y las palabras del vocero apuntan, entonces, en la misma dirección, aunque el Gobierno se esfuerce en llamarlo «corrección mínima» en lugar de devaluación.

El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares en reservas desde principios de año, un dato que el oficialismo exhibe como señal de fortaleza. No obstante, analistas del sector advierten que ese ritmo de compra se desacelerará una vez superada la cosecha gruesa, lo que limitará el margen del Gobierno para sostener artificialmente el valor del dólar en los meses siguientes.

El ancla que sostiene una macroeconomía frágil

El tipo de cambio cumple en el esquema libertario una función doble y contradictoria: es, al mismo tiempo, el principal instrumento antiinflacionario y el punto de mayor fragilidad del modelo. La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe hoy, a pesar de la caída de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas, depende en gran medida del dólar quieto. Una devaluación, aunque sea presentada como «mínima», arrastra un riesgo concreto: acelerar el cierre de negocios y licuar aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente si la respuesta del Gobierno fuera profundizar el ajuste para evitar nuevas correcciones del tipo de cambio, como ya hizo en ciclos anteriores.

El propio Gobierno reconoció en otras instancias que el proceso de recomposición salarial «lleva tiempo» y «genera tensiones». Mientras tanto, los salarios privados registrados subieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación del mismo mes, que fue del 2,1%, según datos del INDEC. La brecha entre salarios y precios se repite en las comparaciones interanuales y acumula un deterioro sostenido desde el inicio de la gestión. En ese contexto, una nueva corrección del tipo de cambio sería una mala noticia más para los sectores populares.

La contradicción estructural del modelo

La declaración de Ravier expone una contradicción que el Gobierno prefiere no abordar frontalmente: si el tipo de cambio está atrasado, cualquier corrección afectará los precios internos y erosionará los ingresos reales; si no lo está, la competitividad de las exportaciones queda condicionada por otros factores estructurales que el modelo libertario tampoco resolvió. El propio Ravier intentó salir de ese dilema reivindicando el rendimiento exportador como prueba de competitividad sin necesidad de devaluación, pero sus números sobre la posible llegada del dólar a $1.700 o $1.800 desmienten esa certeza.

El mercado, los analistas y ahora el propio vocero presidencial confluyen en un escenario que el relato oficial prefiere esquivar: el dólar se va a mover. La discusión es cuánto, cuándo y, sobre todo, quién pagará el costo.

Puntos clave

  • El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.
  • El REM del Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.700 para diciembre de 2026.
  • El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares desde principios de año, pero el ritmo se desaceleraría tras la cosecha gruesa.
  • Los salarios privados registrados subieron 2% en mayo, por debajo de la inflación del 2,1% según el INDEC.
  • Una corrección cambiaria profundizaría el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de ajuste sostenido.
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