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Consumo

El sueldo que no alcanza: la brecha entre inflación y salarios destruye el consumo de las familias argentinas

Los datos cruzados del INDEC y del Ministerio de Capital Humano revelan que los salarios perdieron terreno frente a los precios tanto en marzo como en el primer trimestre del año. La brecha acumula presión sobre las familias trabajadoras en un contexto de tarifas disparadas y canasta básica que no cede.

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El Argentino Diario-Billeteras, Consumo, Salario.

Salarios contra inflación: el poder adquisitivo sigue cayendo y el consumo interno se resiente

★ En marzo de 2026, la inflación registrada por el INDEC fue del 3,4%, mientras que la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), que publica el Ministerio de Capital Humano a través de la Secretaría de Trabajo, creció apenas un 2,4%. La diferencia, de un punto porcentual, puede parecer menor en términos abstractos, pero se convierte en un deterioro concreto y mensurable para los hogares que dependen de un salario para subsistir.

La tendencia se sostiene al ampliar el horizonte temporal. En el primer trimestre de 2026, la inflación acumulada alcanzó el 9,4%, en tanto que los salarios medidos por el RIPTE avanzaron un 8,6%. Eso significa que, incluso en el período en que el Gobierno anuncia una desaceleración inflacionaria, los ingresos de los trabajadores no logran seguir el ritmo de los precios.

Un deterioro que se acumula sobre otro deterioro

El dato de marzo no emerge en el vacío. Se monta sobre una base salarial ya diezmada por años de ajuste. Desde el inicio de la gestión libertaria de Javier Milei en diciembre de 2023, el esquema de tarifas y precios relativos golpeó con dureza desproporcionada a los sectores de ingresos fijos. Según datos del IIEP (UBA-CONICET), los servicios y el transporte público acumularon subas que superaron el 525% desde entonces, con el transporte liderando la escalada con un incremento cercano al 912%.

En ese marco, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró en marzo de 2026 una variación interanual del 32,8% y la Canasta Básica Total (CBT) del 30,4%, de acuerdo a datos del propio INDEC. Estas cifras confirman que el alimento sigue siendo el campo donde más se siente la erosión del salario real, aun cuando el índice mensual dé señales de moderación.

El «sueldo disponible» y el efecto sobre el consumo

Más allá del RIPTE, el impacto real sobre las familias se mide en lo que los economistas denominan «salario disponible»: lo que efectivamente queda en el bolsillo luego de cubrir las obligaciones básicas como alquiler, servicios, transporte y alimentación. En la medida en que esas obligaciones fijas crecen más rápido que los ingresos, el margen para el consumo de otros bienes se contrae.

Este es el mecanismo que explica la debilidad del consumo interno. Cuando las familias deben destinar una porción creciente de sus ingresos a gastos no postergables, el gasto en indumentaria, electrodomésticos, esparcimiento y otros rubros se retrae. Ese retroceso se traslada a la cadena productiva, deprimiendo la actividad industrial y comercial y generando un círculo de contracción que las cifras macroeconómicas oficiales tienden a subvalorar.

La discusión sobre el indicador

El Gobierno nacional cuestiona la representatividad del RIPTE como indicador de la evolución salarial, aduciendo limitaciones en su composición. El índice tiene características metodológicas específicas: considera únicamente los puestos de trabajo con una antigüedad mínima de 13 meses, incluye tanto al sector privado como al público nacional, provincial y municipal (solo para las cajas previsionales transferidas al SIPA), y contabiliza exclusivamente los componentes remunerativos hasta el tope imponible para aportes al sistema de seguridad social.

Estas restricciones son reales y deben tenerse en cuenta al interpretar el indicador. Sin embargo, la propia existencia de estas discusiones metodológicas no cancela la tendencia que los datos revelan, y que otros indicadores como el Índice de Salarios del INDEC o los convenios colectivos homologados refuerzan consistentemente: los ingresos de los trabajadores retroceden frente a los precios.

Estanflación como escenario de fondo

Los datos de abril de 2026 agregan otro elemento al diagnóstico. Consultoras como Eco Go y Equilibria proyectaron una desaceleración de la inflación hacia el 2,5% mensual, pero los combustibles presionaron con subas del 10,4%, generando una inercia que neutraliza cualquier alivio puntual en los alimentos. Esta dinámica configura un escenario de estanflación persistente: economía que no crece, precios que no ceden lo suficiente y salarios que no alcanzan.

El panorama es especialmente crítico en un contexto de deuda externa con el FMI que condiciona la política fiscal. El ajuste del gasto público comprometido con el organismo, que en el primer trimestre de 2026 implicó una caída adicional del 5,1% interanual en el gasto primario, reduce la capacidad del Estado de compensar la caída del poder adquisitivo mediante transferencias sociales, jubilaciones actualizadas o políticas de ingresos.

Puntos clave:

– En marzo de 2026, la inflación (3,4%) superó al crecimiento del RIPTE (2,4%), según datos del INDEC y del Ministerio de Capital Humano.
– En el primer trimestre, la brecha se mantuvo: 9,4% de inflación acumulada frente a 8,6% de suba salarial.
– La Canasta Básica Alimentaria registró una variación interanual del 32,8% en marzo de 2026.
– Los servicios y el transporte público acumulan aumentos superiores al 525% desde diciembre de 2023.
– El ajuste del gasto primario cayó un 5,1% adicional en el primer trimestre de 2026, agravando la pérdida de ingresos disponibles.

Consumo

Un año entero en rojo: el comercio pyme no encuentra el piso de la crisis

Las ventas en comercios pyme volvieron a retroceder en abril, acumulando un año entero de contracciones consecutivas. El dato, relevado por la CAME, refleja el impacto directo del ajuste tarifario y la caída del salario real sobre el bolsillo de los argentinos.

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Doce meses en caída libre: el consumo minorista pyme sigue sin recuperarse

★ Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas cayeron un 3,2% interanual en abril de 2026 y acumulan un descenso del 3,5% en el primer cuatrimestre del año, según el relevamiento mensual de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), al que accedió la Agencia NA.

El dato consolida una racha de 12 meses consecutivos de contracción, una serie ininterrumpida que comenzó en mayo de 2025, cuando se interrumpieron cinco meses de registros positivos. La secuencia descendente acumula, mes a mes: 2,9% en mayo, 0,5% en junio, 2% en julio, 2,6% en agosto, 4,2% en septiembre, 1,4% en octubre, 4,1% en noviembre, 5,2% en diciembre, 4,8% en enero, 5,6% en febrero, 0,6% en marzo y 3,2% en abril. En la comparación mensual desestacionalizada, el consumo cayó un 1,3% adicional respecto de marzo, sin que se observe ninguna señal de recuperación en el corto plazo.

Seis de siete sectores, en rojo

El relevamiento por rubros ratificó la tendencia con seis de los siete sectores analizados en terreno negativo. Los retrocesos más pronunciados se registraron en Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles (12,3%), Perfumería (7,2%) y Ferretería, materiales eléctricos y para la construcción (4,2%). Le siguieron Textil e indumentaria (3,7%), Alimentos y bebidas (3,1%) y Calzado y marroquinería (0,5%). El único sector con variación positiva fue Farmacia, con un alza del 6,1%, lo que habla menos de una recuperación que de una demanda rígida vinculada a necesidades de salud insoslayables.

El consumidor que solo compra lo imprescindible

Desde la CAME describieron que «la actividad se orientó hacia rubros esenciales y de recambio estacional, bajo un comportamiento de compra marcado por la búsqueda de financiamiento y bonificaciones». La entidad también advirtió que «el incremento en las erogaciones operativas y los servicios básicos limitó la capacidad de maniobra y la rentabilidad de los establecimientos pyme».

El cuadro es coherente con los datos macroeconómicos que documentan el deterioro del poder adquisitivo. Según informes del IIEP (UBA-CONICET), los servicios públicos acumularon desde diciembre de 2023 una suba superior al 525%, con el transporte encabezando los aumentos con un incremento del 912% y el gas con el 748%. Esa carga creciente sobre los gastos fijos del hogar comprime el margen de consumo discrecional, es decir, todo lo que no sea estrictamente necesario para subsistir. Los datos del INDEC de marzo de 2026 muestran que la Canasta Básica Total (CBT) registró una variación interanual del 30,4%, lo que equivale a decir que la línea de pobreza sube más rápido que los ingresos de la mayoría de los trabajadores.

El comercio online no alcanza para compensar

El relevamiento de la CAME registró un crecimiento de las ventas online del 8% interanual entre los comercios con local a la calle, con una suba intermensual desestacionalizada del 0,7%. Sin embargo, la propia entidad reconoció que ese desempeño «no logró compensar la contracción observada en el índice general», lo que indica que la digitalización del consumo opera como canal alternativo pero no como motor de recuperación.

Pesimismo estructural

En cuanto a las perspectivas, la encuesta reveló que el 53,3% de los propietarios considera que su situación se mantuvo estable respecto al año anterior, cifra que creció 2,5 puntos porcentuales respecto de marzo, según la CAME. Sin embargo, solo el 12,6% considera que el contexto es propicio para invertir, frente a un 58,7% que lo percibe como desfavorable. El 49% de los encuestados proyecta que la situación se mantendrá igual en los próximos 12 meses, el 37,2% aguarda una mejora y el 13,8% prevé un retroceso.

El Foro Economía y Trabajo, en un documento publicado el 4 de mayo de 2026, contextualizó este escenario en el marco del ajuste fiscal pactado con el FMI: el gasto primario cayó un 31% en términos reales desde 2023, los programas sociales se redujeron un 61% y las transferencias a provincias un 66%, en un esquema que, según el colectivo de economistas que lo suscribe, recae proporcionalmente con más fuerza sobre los sectores de menores ingresos y reproduce la regresividad estructural del sistema impositivo argentino.

Puntos clave:

  • Las ventas minoristas pyme cayeron 3,2% interanual en abril, sumando 12 meses consecutivos de retroceso.
  • El consumo acumula una caída del 3,5% en el primer cuatrimestre de 2026.
  • Seis de siete rubros registraron variaciones negativas; solo Farmacia creció (6,1%).
  • El comercio online subió 8% interanual pero no compensó la contracción general.
  • El 58,7% de los comerciantes considera que el contexto no es propicio para invertir.

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