Geopolítica 🌎
El criminal bloqueo de EEUU secó de combustible a Cuba: “No tenemos absolutamente nada”
La situación energética cubana atraviesa uno de sus momentos más críticos. El Gobierno reconoció que se terminaron las reservas de diésel y fueloil, mientras aumentan los cortes eléctricos, los problemas en servicios esenciales y las protestas en La Habana.
Lo que tenés que saber
- Cuba confirmó que agotó todas sus reservas de diésel y fueloil.
- El anuncio lo realizó el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy.
- Los apagones en La Habana ya superan las 20 horas diarias en algunas zonas.
- El Gobierno cubano vinculó la situación con las sanciones y restricciones de EE.UU.
- La crisis energética afecta hospitales, transporte y servicios básicos.
- En las últimas horas se registraron protestas por los cortes de luz en la capital.
- Washington endureció sanciones económicas y energéticas contra la isla.
Cuba reconoció que se quedó sin reservas de combustible
El Gobierno cubano confirmó este miércoles que el país agotó completamente sus reservas de combustible en medio de una crisis energética que golpea con fuerza a toda la isla.
El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, aseguró en televisión: “No tenemos absolutamente nada de fueloil, ni absolutamente nada de diésel. Ya no tenemos reservas”.
El funcionario también afirmó: “Cuba está abierta a cualquiera que nos quiera vender combustible”.
Los apagones se agravan en toda la isla
La falta de diésel y fueloil impacta directamente sobre el sistema eléctrico cubano, que depende en gran parte de centrales termoeléctricas y motores distribuidos en distintas regiones del país.
Según explicó el ministro, la red energética ahora funciona únicamente con el escaso petróleo local, gas natural y generación renovable.
En ese contexto, los cortes de luz aumentaron de manera drástica. “En La Habana, los apagones ahora superan las 20-22 horas (por día)”, señaló de la O Levy.
La crisis también provoca complicaciones en hospitales, transporte público y otros servicios esenciales.
Estados Unidos endurece la presión económica sobre Cuba
Desde finales de enero, la Casa Blanca mantiene fuertes restricciones sobre el suministro energético destinado a Cuba. Washington amenazó con sanciones y aranceles a empresas o países que comercialicen combustible con la isla.
Las medidas afectaron especialmente el vínculo con Venezuela y México, dos de los principales proveedores energéticos del país caribeño.
A comienzos de mayo, la administración de Donald Trump amplió las sanciones económicas hacia sectores vinculados a energía, defensa, seguridad y finanzas.
Pese al endurecimiento de la presión, Trump también dejó abierta una instancia de negociación. “¡Cuba está pidiendo ayuda, y vamos a hablar!”, publicó recientemente en sus redes sociales.
Rusia y China aparecen en medio de la crisis cubana
A fines de marzo, un barco ruso llegó a puertos cubanos con 100.000 toneladas de crudo, aunque ese suministro ya fue utilizado completamente, según confirmó el Gobierno.
China también mantiene un rol relevante en el sistema energético cubano. Empresas chinas instalaron paneles solares que actualmente aportan cerca de 1.300 megavatios de energía.
Sin embargo, parte de esa capacidad se pierde por la falta de baterías de almacenamiento y por las limitaciones de la red eléctrica.
Crece la tensión social en La Habana
La situación energética genera preocupación creciente entre la población cubana. Durante la noche del martes se registraron protestas en distintos sectores de La Habana debido a los apagones prolongados.
En paralelo, medios internacionales informaron sobre un incremento de vuelos de aviones y drones estadounidenses cerca del territorio cubano durante los últimos meses.
Según reportes citados por CNN, desde febrero se realizaron al menos 25 vuelos de vigilancia en las cercanías de La Habana y Santiago de Cuba.
Conclusión
Cuba atraviesa una de las crisis energéticas más delicadas de los últimos años tras agotar completamente sus reservas de combustible. El escenario combina apagones masivos, tensión social, restricciones económicas internacionales y dificultades crecientes para sostener servicios básicos en toda la isla.
DDHH
La jurista que incomodó a Israel le tomó el pelo a Trump con el Nobel de la Paz
Navanethem «Navi» Pillay, la jueza sudafricana que presidió la comisión de la ONU que acusó a Israel de genocidio en Gaza, recibió el Premio Nobel de la Paz 2026 durante una cumbre de derecho internacional en Núremberg y lo celebró con una broma que pone en evidencia la obsesión de Donald Trump por el galardón.
Apenas se enteró del fallo del Comité Noruego, Navanethem «Navi» Pillay, de 85 años, se permitió un gesto que resume todo: en lugar de un discurso solemne, lanzó una broma sobre Donald Trump. «Si aplauden un poco más fuerte, podría compartir el premio con Trump», dijo ante el auditorio que la aplaudía en Núremberg. El momento fue registrado por Agnes Callamard, secretaria general de Amnesty International, que estaba presente en la sala durante la cumbre dedicada al derecho internacional donde Pillay se enteró de la distinción.
La jurista sudafricana de 85 años, ex jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y presidenta de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre los territorios palestinos ocupados, recibió el Premio Nobel de la Paz 2026. La ocurrencia provocó risas y aplausos en el auditorio, según los registros del acto.
Una broma cargada de historia reciente
El chiste de Pillay no era inocente. Tenía un blanco preciso y un antecedente fresco en la memoria colectiva: en enero de 2026, la líder opositora venezolana María Corina Machado, galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025, le entregó físicamente su medalla a Trump durante un encuentro privado en la Casa Blanca. Trump, que había reclamado en repetidas ocasiones que merecía el galardón, aseguró que Machado le dijo que lo aceptaba «en su honor, porque realmente te lo merecías». El presidente de los Estados Unidos calificó el gesto como «un gran honor» e insistió en que había resuelto ocho conflictos bélicos desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025.
El propio Trump había vuelto a reclamar el Nobel en las horas previas al anuncio de la edición 2026. Pillay, conocedora de esa historia, remató la situación con humor. Luego, con la parsimonia de quien ha pasado décadas en tribunales internacionales, aclaró que quería verificar que la noticia fuera cierta, «teniendo en cuenta mi experiencia como abogada y jueza», según los registros del acto.
Quien acusó a Israel de genocidio en Gaza
La distinción no llega en un vacío. Pillay es la jueza que, en septiembre de 2025, presidió la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU que concluyó que «el genocidio está ocurriendo en Gaza», una afirmación que Israel rechazó categóricamente. En la cumbre de Núremberg, recordó ese trabajo: señaló que durante el proceso su equipo tuvo que revisar material de video del terreno que describió como lo más difícil de soportar en toda su carrera. Trazó paralelos explícitos entre lo que ocurre en Gaza y el genocidio de Ruanda de 1994, donde unas 800.000 personas, en su mayoría tutsis y hutus moderados, fueron masacradas.
Pillay tiene una trayectoria que atraviesa las fronteras del derecho internacional. Fue jueza en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, integró la Corte Penal Internacional, y ejerció como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. También fue la primera sudafricana de origen tamil en obtener un doctorado en ciencias jurídicas en la Harvard Law School, en 1982, y en acceder a los niveles más altos del sistema judicial sudafricano durante el apartheid.
Trump, el Nobel y el ciclo que se repite
El episodio revela la naturaleza peculiar del vínculo que Trump mantiene con el Premio Nobel de la Paz: una obsesión pública y sostenida que, lejos de debilitarse con cada año que pasa sin recibirlo, se retroalimenta con nuevas declaraciones y nuevos episodios. La entrega de la medalla de Machado y la broma de Pillay son, en ese sentido, dos caras de una misma comedia: en una, la geopolítica latinoamericana se convierte en moneda de canje; en la otra, la defensora de los derechos humanos más persistente del sistema de Naciones Unidas utiliza el mismo galardón como herramienta de humor político. El Comité Noruego, por su parte, se ha limitado a señalar que sus decisiones «se basan únicamente en el trabajo y la voluntad de Alfred Nobel».
Lo que tenés que saber:
- Navanethem «Navi» Pillay, jurista sudafricana de 85 años y presidenta de la comisión de la ONU que acusó a Israel de genocidio en Gaza, recibió el Premio Nobel de la Paz 2026.
- Al enterarse del fallo en Núremberg, bromeó ante el auditorio con compartir el premio con Trump; el momento fue registrado por Agnes Callamard, de Amnesty International.
- La broma aludió directamente a que María Corina Machado le entregó su medalla Nobel 2025 a Trump en enero de 2026 en la Casa Blanca.
- En septiembre de 2025, la comisión que presidía Pillay concluyó que Israel está cometiendo genocidio en Gaza, una determinación que Israel rechazó.
- Trump volvió a reclamar el Nobel en las horas previas al anuncio de la edición 2026, alegando haber resuelto ocho conflictos bélicos desde su regreso al poder.
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