Política 📢
“No damos abasto”: nuevo paro en el Garrahan por salarios congelados y servicios colapsados
El personal del hospital pediátrico más importante del país llevó adelante una nueva jornada de paro por salarios dignos y advirtió sobre la pérdida de profesionales y el colapso de servicios esenciales. Las declaraciones de Milei agravaron la tensión.
Trabajadores del Hospital Garrahan realizaron este miércoles un nuevo paro de 24 horas para reclamar una recomposición salarial urgente y denunciar la falta de respuestas del Gobierno nacional. La protesta se enmarca en un conflicto que se profundizó en los últimos meses por el deterioro de los ingresos y la pérdida de personal altamente capacitado.
El paro fue ratificado en asamblea a pesar de la conciliación obligatoria convocada por el Ministerio de Trabajo, que tendrá su tercera audiencia este jueves. Desde la Asociación de Profesionales y Técnicos del hospital denunciaron que en las primeras instancias “la patronal no presentó ninguna propuesta” y que incluso “en la segunda audiencia ni siquiera se presentó”.
Junto a la medida de fuerza, el personal anunció una bicicleteada desde el Obelisco y un paro parcial de franqueros el próximo domingo de 7 a 14. El objetivo es visibilizar una situación que, según los trabajadores, se volvió “insostenible”.
El hospital se vacía: renuncias y recorte de servicios
Una de las consecuencias más graves del conflicto es la pérdida de personal. Según detalló la pediatra Rita Fernández, integrante de la Asociación de Profesionales, el Garrahan perdió cerca de 200 cargos en los últimos dos años. “Se fueron del hospital porque no podían sostener su vida cotidiana con el salario que tenían. Es gravísimo porque se trata de personal de altísima formación”, señaló.
El impacto ya se siente en la atención diaria: varios servicios suspendieron la demanda espontánea y otros redujeron horas por falta de personal. “Se corta la cadena de enseñanza, se pierde la experiencia. El Garrahan está dejando de atender especialidades”, afirmó Fernández.
Según los registros del hospital, actualmente hay 4.728 trabajadores, de los cuales 3.190 asisten a pacientes. La fuga de profesionales al sector privado es constante, atraídos por remuneraciones más altas: mientras en el Garrahan se paga $6.000 la hora profesional, en el sector privado los valores oscilan entre $11.000 y $27.000.
Salarios por debajo de la pobreza
El salario de un médico con dedicación completa y guardias incluidas ronda los $1.800.000, según la Asociación de Profesionales. Para el Gobierno de Javier Milei, esa cifra no justifica una recomposición significativa: solo otorgó una suba del 1% desde diciembre.
Fernández alertó que también hay enfermeros y administrativos con ingresos inferiores a $1.000.000, en un contexto donde la canasta básica total superó los $828.000 en mayo, según el INDEC. “Nosotros pedimos una recomposición del 100% y que ningún salario esté debajo de la línea de pobreza”, remarcó.
El ataque de Milei y los datos falsos
Lejos de mostrar predisposición al diálogo, el presidente Javier Milei redobló las críticas contra los trabajadores del Garrahan. En una entrevista con La Nación, acusó al hospital de tener una “sobreplanta de militantes políticos” y aseguró que “el 70% de la nómina es administrativa”.
Sin embargo, según los registros del propio hospital, solo el 10% del personal cumple tareas administrativas. En total, son 473 empleados. El resto son médicos, enfermeros, técnicos y personal de atención directa.
Además, el mandatario firmó el Decreto 425/2025 para modificar el Presupuesto Nacional y prometió redistribuir partidas hacia hospitales. No obstante, desde el hospital indicaron que los fondos asignados se destinaron a insumos, no a salarios, y que el presupuesto prorrogado de 2023 mantiene congelados los ingresos.
Silencio oficial y una imputación que enrarece el clima
A pesar del conflicto prolongado, el Ministerio de Salud no se comunicó con los trabajadores. “Nunca tuvimos una respuesta. Es la primera vez que pasa en 30 años”, aseguró Fernández, quien también recordó conflictos anteriores que siempre lograron destrabarse con diálogo.
La tensión política se incrementó luego de que el fiscal Guillermo Marijuan imputó a Mario Lugones, presidente del Consejo de Administración del hospital, tras una denuncia de Elisa Carrió por presuntas irregularidades. Carrió también acusó al ministro de Salud de “abandono de persona” y pidió su procesamiento.
Mientras tanto, el bloque Democracia para Siempre, con respaldo de diputados de la UCR, solicitó una sesión especial en la Cámara baja para el 2 de julio con el fin de declarar la emergencia en pediatría.
Apoyo popular y una lucha que no se detiene
A pesar del desgaste, los trabajadores del Garrahan sostienen la protesta con respaldo social. “La gente nos apoya porque sabe lo que representa este hospital. Hacemos lo posible por asistir a todos los pacientes, pero ya no damos abasto”, confesó Fernández.
La situación ya desbordó el ámbito hospitalario: el personal se sumó a la marcha de los jubilados del pasado 4 de junio junto a científicos, migrantes y organizaciones feministas. Para los médicos, el Garrahan es un símbolo de salud pública y formación, y no permitirán que se degrade sin dar pelea.
Elecciones
El PL reconoció el triunfo de Lula pero Bolsonaro quiere anular la elección que perdió por más de 4 millones de votos
El presidente del Partido Liberal, Valdemar Costa Neto, aceptó el resultado oficial, pero pidió explicaciones por las impugnaciones del senador. Lula ganó con el 51,79% y Flávio Bolsonaro anticipa que pedirá anular los comicios, en línea con el historial de su padre, condenado a 27 años por intento de golpe.
El propio partido de Flávio Bolsonaro reconoció la victoria de Lula da Silva, pero el senador sigue sin aceptar una derrota que las urnas dejaron sin discusión. La carta del Partido Liberal (PL) deja a la ultraderecha brasileña atrapada entre la aceptación institucional del resultado y el libreto de fraude que repite desde hace años.
Valdemar Costa Neto, presidente del PL, difundió este lunes una carta pública en sus redes sociales en la que sostuvo que el partido «reconoce el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral». Lula resultó reelecto en el balotaje del domingo con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro, tras una remontada de más de cuatro millones de votos respecto de la primera vuelta del 4 de octubre, en la que el senador había terminado primero.
Un reconocimiento con letra chica
El texto del PL no cierra el conflicto: el partido pidió explicaciones formales sobre las impugnaciones que presentó Flávio Bolsonaro y denunció que el aumento del gasto público y de los beneficios sociales previo a la elección alteró la equidad de la contienda. Según la carta, en la segunda vuelta el resultado fue distinto en un escenario de «medidas fuertemente electoralistas, con impacto económico y social».
Flávio Bolsonaro, por su parte, rechazó la derrota y anticipó que pedirá la anulación de los comicios. Su reclamo se apoya en la decisión del máximo tribunal de extender a último momento el horario de votación, a raíz de una solicitud del oficialismo. En un video difundido en sus redes, el senador prometió «organizar a la oposición» para convertir al Congreso en una «fortaleza contra la barbarie» durante los «cuatro años más de Lula», y denunció un «complejo industrial de noticias falsas» y «abusos de poder político y económico sin precedentes». Es decir, cuestiona el mismo sistema electoral que lo había ubicado primero en la primera vuelta.
El PL, además, destacó su crecimiento parlamentario: logró 121 diputados federales, 29 senadores y seis gobernaciones. Una fuerza con ese peso en las instituciones intenta, al mismo tiempo, deslegitimar la elección que acaba de perder.
El libreto de la ultraderecha brasileña
La desconfianza hacia las urnas no nació este domingo. En 2022, Jair Bolsonaro pasó meses cuestionando la seguridad del sistema electrónico de votación, con acusaciones sin pruebas que ya habían sido refutadas, y tras perder ante Lula en el balotaje guardó silencio sin admitir la derrota. Durante meses se había negado a responder si aceptaría el resultado, y repitió que solo reconocería elecciones que considerara limpias.
Ese desconocimiento del voto popular terminó en violencia. El 8 de enero de 2023, miles de simpatizantes de Bolsonaro tomaron por la fuerza las sedes del Congreso, del Supremo Tribunal Federal y del Palacio del Planalto en Brasilia, con el objetivo de desconocer el triunfo de Lula. La Justicia brasileña concluyó que aquel asalto fue parte de un plan golpista más amplio.
El 11 de septiembre de 2025, la Primera Sala del Supremo Tribunal Federal condenó a Jair Bolsonaro a 27 años y tres meses de prisión, por cuatro votos contra uno, por intento de golpe de Estado, intento de abolición violenta del Estado democrático de derecho y liderazgo de una organización criminal armada, entre otros delitos. Fue la primera vez que un expresidente brasileño recibió una condena por golpismo. El tribunal rechazó luego por unanimidad sus últimos recursos y la pena quedó firme. Además, el Tribunal Superior Electoral lo había declarado inelegible hasta 2030. Hoy cumple arresto domiciliario.
Su hijo hereda la estrategia en un momento delicado: este lunes, además, Flávio denunció que la Justicia le exigió entregar su pasaporte y le prohibió salir del país, en una medida que aún no tuvo confirmación oficial inmediata.
Trump y la sombra de Washington
El conflicto tiene también un capítulo internacional. En 2025, el gobierno de Donald Trump impuso aranceles punitivos a Brasil en represalia por el juicio a Jair Bolsonaro. Antes de las elecciones, Trump recibió a Flávio en la Casa Blanca y lo elogió en su red Truth Social como «un joven inteligente que ama mucho a su país». Lula, por su parte, le había pedido al mandatario estadounidense que no se meta en las elecciones de Brasil, que son un asunto exclusivo del país.
Tras el balotaje, Trump aseguró que los comicios brasileños estuvieron «amañados», aunque advirtió: «Yo no tomé partido». La denuncia de fraude, según se informó, no estuvo acompañada de pruebas. Lula, en tanto, celebró su triunfo en el búnker del PT en San Pablo con una advertencia: «La gente no permitió que el fascismo gane».
En la región, el presidente argentino Javier Milei, que había respaldado a Flávio Bolsonaro en las redes durante la campaña, fue según se informó el único mandatario sudamericano que no reconoció la reelección de Lula. Mientras el resto de la región acepta el veredicto de las urnas, el bolsonarismo y sus aliados siguen sin hacerlo.
Lo que tenés que saber:
- El Partido Liberal reconoció el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral, aunque exigió explicaciones sobre las impugnaciones de Flávio Bolsonaro.
- Lula fue reelecto con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro.
- Flávio rechazó la derrota y pedirá la anulación de los comicios por la extensión del horario de votación.
- Jair Bolsonaro cumple una condena firme de 27 años y tres meses por intento de golpe de Estado, tras el asalto del 8 de enero de 2023.
- Trump dijo que las elecciones estuvieron amañadas, mientras Milei, según se informó, no reconoció la reelección de Lula.
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