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Política 📢

Diciembre de 2001: cuando la historia no solo se recuerda, sino que advierte

El 19 y 20 de diciembre de 2001 dejaron 39 muertos y cientos de heridos por represión estatal. Hoy, con varios de sus responsables políticos nuevamente en el poder, la memoria se vuelve escudo contra la repetición de recetas que ya fracasaron.

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— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.

★ El 19 y 20 de diciembre de 2001, la Argentina se quebró en medio de una represión ordenada por el Estado que terminó con 39 personas asesinadas en todo el país. No fue un accidente ni una anomalía histórica: fue el resultado de un modelo económico que durante años había expulsado, empobrecido y reprimido.

Hoy, cuando el ajuste vuelve a presentarse como única salida, cuando la protesta se criminaliza y la desigualdad se naturaliza, recordar esos días no es nostalgia. Es advertencia. Es necesidad de mirar hacia atrás para defender el presente.

El corralito: la gota que rebasó el vaso

El 3 de diciembre de 2001, el entonces presidente Fernando de la Rúa dispuso una restricción general para retirar fondos de los bancos que se conoció como corralito, limitando los retiros a 250 pesos semanales. Pero esa medida fue apenas el desenlace visible de una crisis gestada durante años.

El 29 de noviembre de 2001, el FMI negó un nuevo desembolso y la fuga de capitales terminó de hundir al sistema bancario. El Blindaje Económico, anunciado el 22 de diciembre de 2000 por unos 40 mil millones de dólares, no estabilizó nada. Solo profundizó el ajuste. Los expertos del organismo internacional pedían avanzar en la reestructuración de PAMI y ANSES, poniendo en jaque la edad jubilatoria y la Prestación Básica Universal.

La recesión era prolongada. El desempleo rondaba el 18%, aunque otras fuentes hablan de cifras superiores al 20%. La pobreza alcanzaba al 46% y la indigencia al 13,1%, golpeando sobre todo a niños y jóvenes.

El estallido: cacerolas contra el estado de sitio

El 13 de diciembre, las centrales sindicales convocaron a una huelga general masiva. La noche del 19, De la Rúa decretó el estado de sitio, suspendiendo garantías constitucionales. Aunque luego diría que fue simbólico, millones de personas salieron a las calles. La bronca se estrelló contra el fondo de las cacerolas. El país estaba decidido y se sobrepuso al miedo.

Con el correr de las horas los incidentes fueron creciendo en intensidad y se produjeron muertes de manifestantes que se presumen a manos de la policía. Para el 20 de diciembre, la violencia alcanzó su punto máximo en lo que se conoció como la Masacre de Plaza de Mayo.

Un grupo de Madres de Plaza de Mayo fueron agredidas por agentes de la Policía Montada. Ver a las Madres rodeadas de oficiales que las acechaban aún hiela la sangre.

A la mañana del día jueves 20 de diciembre el Poder Ejecutivo dio la orden de desalojar la Plaza de Mayo. El ex secretario de Seguridad Enrique Mathov ordenó y dirigió la represión policial que el 20 de diciembre ocasionó cinco muertes y decenas de heridos en la ciudad de Buenos Aires.

Esa tarde, De la Rúa firmó su dimisión y se fue. El país entró en un vacío inédito: cinco presidentes en once días.

Las víctimas: nombres que exigen memoria

La represión terminó con 39 personas asesinadas en todo el país y 500 heridos. Decir sus nombres no es un gesto ritual, es memoria activa:

Diego Ávila, Víctor Ariel Enríquez, Julio Hernán Flores, Roberto Agustín Gramajo, Pablo Marcelo Guías, Cristian Legumbre, Damián Vicente Ramírez, Mariela Rosales, Ariel Maximiliano Salas, José Vega, Carlos Manuel Spinelli, Graciela Acosta, Ricardo Álvarez Villalba, Walter Campos, Juan Delgado, Yanina García, Claudio «Pocho» Lepratti, Miguel Pacini, Rubén Pereyra, Sandra Ríos, Carlos Almirón, Gustavo Ariel Benedetto, Diego Lamagna, Alberto Márquez, Gastón Marcelo Riva, Rubén Aredes, Jorge Cárdenas, Romina Iturain, Rosa Eloísa Paniagua, José Daniel Rodríguez, Sergio Miguel Ferreira, David Ernesto Moreno, Sergio Pedernera, Ramón Alberto Arapi, Juan Alberto Torres, Luis Alberto Fernández, Elvira Avaca. 10 de ellas eran menores de edad.

Impunidad y condenas tardías

Hubo juicios, pero la impunidad terminó imponiéndose en varios casos. El ex presidente Fernando de la Rúa, quien tomó las decisiones que dieron lugar a la brutal represión, fue sobreseído en instancias previas al juicio.

En mayo de 2016, el Tribunal Oral Federal N° 6 condenó a Enrique Mathov, ex secretario de Seguridad Interior, a 4 años y 9 meses de prisión. Tras revisión en Casación, la condena quedó fijada en cuatro años y tres meses. Al ex jefe de la Policía Federal Rubén Santos se le impuso una pena de 3 años y 6 meses.

El proceso judicial tardó 23 años en dejar firmes las condenas. Mathov y Santos quedaron detenidos en septiembre de 2024 cuando la Corte Suprema confirmó sus condenas, pero en diciembre de 2024, la jueza Adriana Palliotti les concedió la prisión domiciliaria. Ambos cumplirán sus penas en barrios privados de la provincia de Buenos Aires.

Mathov cumplirá con su pena el 22 de mayo de 2028. Santos, de 78 años, falleció en enero de 2025 mientras cumplía prisión domiciliaria.

El contraste entre la magnitud de la represión y la levedad de las sanciones vuelve a dejar una certeza incómoda: si bien hubo condenas, faltó rigurosidad en las sentencias.

Los que no se fueron y volvieron

Lo más inquietante de esta historia es que muchos responsables políticos del gobierno de la Alianza regresaron al poder en gobiernos posteriores.

Patricia Bullrich integró el gobierno de la Alianza desde el primer día. Su función inicial fue en la Secretaría de Asuntos Penitenciarios del Ministerio de Justicia. Luego, saltó al Ministerio de Trabajo. Bullrich promovió y firmó el decreto que instauró la reducción del 13% en los salarios de los trabajadores estatales y de las jubilaciones.

Federico Sturzenegger, el 19 de diciembre de 2001, era secretario de Política Económica del entonces ministro de Economía Domingo Cavallo. Sturzenegger no fue noticia en 2001 por su cargo en el gobierno de De la Rúa sino por una palabra que lo marcó: Megacanje. Por el caso se inició una causa penal por el delito de negociaciones incompatibles con la función pública para investigar la manipulación que los funcionarios del Ministerio de Economía habrían hecho de la selección de bancos para favorecerlos con el canje. En 2016, en pleno gobierno de Macri, Sturzenegger quedó definitivamente desvinculado de la causa.

Varios integrantes del plantel que acompañó al ex presidente Fernando de la Rúa en la gestión de Alianza fueron funcionarios de Cambiemos. Bullrich fue ministra de Seguridad en el gobierno de Mauricio Macri, y Sturzenegger, presidente del Banco Central.

Hoy, ambos volvieron a ocupar lugares de poder en el gabinete de Javier Milei. Bullrich como ministra de Seguridad, Sturzenegger como ministro de Desregulación y Transformación del Estado.

Una advertencia que late

Cuando falta el trabajo y la comida se hace escasa, la calle deja de ser opción y se vuelve destino. El 19 y 20 de diciembre no fueron un desborde, fue un Estado que eligió proteger números antes que vidas. Y cuando eso ocurre, la democracia se vacía, pierde su sentido.

Nombrar a las víctimas, recordar la represión, señalar la impunidad es mirar hacia atrás con el fin de defender el presente. Porque cuando el ajuste vuelve a presentarse como única salida, cuando la protesta se criminaliza y la desigualdad se naturaliza, la historia no avanza: regresa. Y siempre lo hace con el mismo precio.

El país no se cayó solo en diciembre de 2001. Lo empujaron. Y saberlo, decirlo, escribirlo, discutirlo, es la única manera de impedir que, otra vez, nos vuelvan a empujar.

Puntos clave:

• 39 personas fueron asesinadas durante la represión del 19 y 20 de diciembre de 2001 en todo el país
• El corralito bancario del 3 de diciembre fue el detonante de una crisis gestada durante años de recesión y ajuste
• Fernando de la Rúa decretó el estado de sitio el 19 de diciembre, lo que desató manifestaciones masivas
• Solo dos responsables políticos fueron condenados tras 23 años de proceso judicial: Enrique Mathov y Rubén Santos
• Patricia Bullrich y Federico Sturzenegger, funcionarios del gobierno de la Alianza, ocupan hoy cargos en el gabinete de Javier Milei

Salud 🩺

Acondroplasia: afecta a 1 de cada 25.000 nacimientos y reclaman acceso temprano al tratamiento

Cada 25 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Acondroplasia. En Argentina, la condición afecta aproximadamente a uno de cada 25.000 recién nacidos y especialistas y familias reclaman detección temprana, seguimiento integral y acceso oportuno a la vosoritida.

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Cada 25 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Acondroplasia, una condición genética que afecta el desarrollo de los huesos y constituye la causa más frecuente de talla baja desproporcionada. En Argentina, se presenta aproximadamente en uno de cada 25.000 nacimientos, lo que representa alrededor de 20 nuevos casos por año.

En este contexto, especialistas y organizaciones de familias destacan la importancia de detectar la condición de manera temprana, garantizar los controles médicos y facilitar el acceso a tratamientos específicos. La aprobación de la vosoritida por parte de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) abrió una nueva posibilidad terapéutica para pacientes desde los cuatro meses de vida.

Sin embargo, el acceso oportuno continúa siendo una preocupación para las familias, que reclaman una atención integral orientada no solo al crecimiento, sino también a la prevención de complicaciones y a la calidad de vida.

Qué es la acondroplasia y cómo afecta al organismo

La acondroplasia es una condición genética causada por variantes patogénicas en el gen FGFR3, que participa en la regulación del crecimiento óseo. En las personas con esta condición, la actividad aumentada de ese gen interfiere con el desarrollo normal de los huesos.

Aunque la talla baja es su característica más visible, sus efectos pueden extenderse a distintos sistemas del organismo. Entre las complicaciones asociadas se encuentran la compresión en la unión craneocervical, la apnea obstructiva del sueño, las otitis recurrentes, la pérdida auditiva y las alteraciones ortopédicas.

También puede presentarse una curvatura de las piernas y, especialmente durante la adultez, estenosis del canal vertebral, una condición que puede comprimir estructuras nerviosas.

Por ese motivo, el abordaje médico requiere seguimiento desde los primeros meses de vida y controles adaptados a las necesidades de cada paciente.

La vosoritida abrió una nueva posibilidad de tratamiento

La ANMAT aprobó la vosoritida para el tratamiento de pacientes con acondroplasia desde los cuatro meses de edad. Según la información difundida, su administración demostró un aumento de la talla de entre cuatro y seis centímetros por año, comparable con la velocidad de crecimiento de niños sin acondroplasia.

El medicamento también puede contribuir a mejorar distintas manifestaciones asociadas con la condición. Su incorporación representa un cambio en las posibilidades terapéuticas para una enfermedad en la que, históricamente, el abordaje se concentró en el seguimiento de los síntomas y las complicaciones.

La doctora Florencia Pabletich, especialista en pediatría y genética médica y jefa del Servicio de Genética Médica del Hospital Privado Universitario de Córdoba, explicó que el escenario actual representa un cambio en el abordaje de esta enfermedad.

“En las enfermedades poco frecuentes, no siempre contamos con tratamientos específicos. Muchas veces, nuestra tarea se centra en acompañar a los pacientes y sus familias, aliviar los síntomas y mejorar su calidad de vida. En la acondroplasia, estamos viviendo actualmente un cambio de paradigma, con la única posibilidad terapéutica disponible localmente para favorecer el crecimiento”, señaló.

La especialista remarcó que el desafío consiste en garantizar que los avances lleguen de manera oportuna y equitativa a los niños que tengan indicación de tratamiento.

Por qué el diagnóstico temprano es fundamental

La detección temprana permite organizar los controles médicos y evaluar las alternativas terapéuticas durante las etapas de crecimiento. En la acondroplasia, el seguimiento no debe limitarse a medir la talla, sino que también debe contemplar las posibles complicaciones que pueden aparecer durante la infancia, la adolescencia y la adultez.

La doctora Julieta de Víctor, especialista en genética del Hospital Interzonal Eva Perón de San Martín y del Hospital Materno Infantil de San Isidro, destacó que el objetivo del tratamiento farmacológico va más allá del crecimiento en altura.

“El objetivo del tratamiento farmacológico no es solo crecer en altura, sino mitigar o hasta evitar todas las complicaciones asociadas a la acondroplasia, que implican tiempo, dinero y disminución de calidad de vida para los pacientes y sus familias”, sostuvo.

La médica también señaló la importancia de realizar controles, identificar posibles complicaciones y conversar con cada familia para definir un abordaje personalizado.

La atención multidisciplinaria permite controlar las complicaciones

La acondroplasia requiere la participación de distintas especialidades médicas, según las necesidades de cada paciente. El seguimiento puede incluir pediatría, genética médica, especialistas en crecimiento, neurología, neurocirugía, traumatología, otorrinolaringología y neumonología.

Estos equipos permiten controlar el desarrollo óseo, detectar dificultades respiratorias y auditivas, evaluar posibles alteraciones neurológicas y abordar las complicaciones ortopédicas.

El acompañamiento debe mantenerse a lo largo de las distintas etapas de la vida, ya que algunas manifestaciones pueden requerir tratamientos específicos e incluso intervenciones quirúrgicas.

El objetivo de este enfoque es preservar la salud, favorecer la autonomía y acompañar el desarrollo de cada persona, con una atención adaptada a sus necesidades.

Las familias reclaman un acceso oportuno y equitativo al tratamiento

La disponibilidad de una alternativa terapéutica representa una nueva expectativa para las familias, aunque persisten dificultades para acceder al medicamento.

María Laura Fragnito, presidenta de la Fundación AcondroSer y madre de un niño con acondroplasia, describió las preocupaciones que atraviesa la comunidad.

“La comunidad de familias de personas con acondroplasia está atravesando una montaña rusa de emociones. La acondroplasia no es solamente un problema de estatura: es una condición genética que altera el desarrollo de gran parte del esqueleto y afecta distintos sistemas del organismo”, expresó.

Fragnito también advirtió sobre la importancia del tiempo en el acceso al tratamiento, debido a que la posibilidad de intervenir sobre el crecimiento óseo termina cuando se cierran los cartílagos de crecimiento.

“Hoy existe un tratamiento disponible en nuestro país, pero para la gran mayoría de las familias el acceso sigue estando limitado. Y el tiempo es determinante: cada día sin tratamiento es una oportunidad de crecimiento que no se recupera”, afirmó.

Desde la Fundación AcondroSer trabajan en el asesoramiento y acompañamiento de las familias que atraviesan este proceso.

El derecho a la salud, más allá de la talla

La conmemoración del Día Mundial de la Acondroplasia vuelve a poner el foco en la necesidad de una atención integral que contemple las particularidades de cada persona.

El diagnóstico temprano, los controles médicos periódicos y el acceso a especialistas son elementos centrales para identificar complicaciones y definir las alternativas de tratamiento disponibles.

En ese marco, el desafío señalado por especialistas y familias es que los avances terapéuticos se traduzcan en oportunidades concretas de atención para quienes tengan indicación médica, con el objetivo de favorecer el crecimiento, prevenir complicaciones y mejorar la autonomía y la calidad de vida.

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