Femicidio
La sobreviviente del femicidio de Ensenada, reconoció a Ariel Báez por su actitud
Ariel Osvaldo «Papu» Báez enfrenta el juicio por delitos que prevén la pena de prisión perpetua.
La joven que en 2017 sobrevivió a un ataque cometido por un hombre que entró a la casa de una amiga en Punta Lara, partido de Ensenada, abusó sexualmente de ambas y asesinó a la otra chica, una estudiante de medicina, aseguró este viernes al declarar en el juicio oral al principal acusado que reconoció al atacante «por la voz y la ropa» ya que se lo había cruzado instantes antes, y recordó que la víctima de femicidio intentó resistirse y lo golpeó con una botella.
Ana Laura González (29) fue la primera en declarar en el inicio del debate oral que comenzó ante el Tribunal Oral Criminal (TOC) 5 de La Plata y que tiene como acusado a Ariel Osvaldo «Papu» Báez (26). A ese hombre se le atribuye el femicidio de la estudiante María Emma Córdoba (26) y el intento de asesinato de González (29), quien sobrevivió al ataque y es particular damnificada en la causa.
En un pormenorizado relato de los hechos que realizó frente a los jueces sin la presencia del acusado en el recinto a pedido de ella, Ana Laura recordó lo ocurrido el 8 de julio de 2017 en una vivienda situada en la calle 126, entre 5 y 7, de Punta Lara, donde ella y su amiga se habían reunido a estudiar.

«Fue Ariel Báez. El mismo que me había presentado hacía un rato Emma», dijo la sobreviviente en referencia al acusado ante los integrantes del tribunal, a quienes les contó que ese hombre era vecino de su amiga y que un rato antes del ataque las dos se lo habían cruzado en la puerta de la casa y Emma se lo había presentado.
La joven contó que durante el ataque lo reconoció por «el tono similar de voz» y porque «tenía la misma ropa» y además de porque su amiga durante el hecho lo nombró como «Ari»,
Ana Laura relató que ese día llegó a Punta Lara en colectivo y fue recibida por Emma: «Fuimos al kiosco a comprar una cerveza y luego a su casa. Nos encontramos con este hombre. Nos saludó y se puso a hablar con Emma. Era su vecino. Nos presentó. Caminó unos metros con nosotras e ingresó a la casa de al lado», dijo.
La joven recordó que luego de cenar y escuchar música, Emma le pidió que abriera la puerta de la casa para que ingresaran los perros, momento en que «una figura se abalanzó con un arma en la mano».
«Ahí no lo reconocí. El forcejeó y me metió (en la casa). Ya adentro, le preguntaba a Emma dónde estaba su marido, Damián», continuó. Tras ello, el atacante les dijo que el problema no era con ellas sino con el marido de Emma, quien «iba a aprender a no meterse con él».
Según la víctima, el hombre portaba un arma «con tambor y caño largo» y las golpeó, tras lo cual Emma intentó defenderse con una botella: «Me dijo que éramos dos y podíamos contra él. Le dije que no lo enfrentemos porque estaba armado pero ella le pegó con una botella. El la golpeó y ahí nos golpeó a las dos».
Según la víctima, una vez en la planta alta de la casa, el atacante abusó sexualmente de ambas y las ató, para luego rociarlas con alcohol y encender fuego. Cuando escuchó la puerta de la entrada de la vivienda cerrarse, Ana Laura, dijo que encontró un cuchillo y logró desatarse.
«Fui a ver a Emma y estaba inconsciente. Le tomé el pulso y tenía. Le pedí que aguantara, que la iba a sacar de ahí», afirmó la sobreviviente. Tras ello, explicó que logró salir de la casa y pidió ayuda a un muchacho.
Al concluir la declaración de Ana Laura, la defensa del acusado pidió una rueda de reconocimiento de Báez por parte de la joven, que fue aceptada por la fiscal de juicio, Silvina Langone, y se realizará el próximo lunes a la mañana en la DDI de La Plata.
Para el juicio, que se estima que demandará un total de cuatro jornadas, está previsto que declaren unos 62 testigos, entre peritos, policías, familiares de las víctimas y vecinos.
Báez está acusado de «violación de domicilio, privación ilegal de la libertad agravada, abuso sexual gravemente ultrajante agravado por el empleo de arma, abuso sexual con acceso carnal agravado por el empleo de arma, tentativa de homicidio doblemente agravado con ensañamiento y mediando violencia de género, homicidio doblemente agravado con ensañamiento y mediando violencia de género, hurto y tenencia de estupefacientes con fines de comercialización», delitos que prevén la pena de prisión perpetua.
Rodeada de decenas de amigos y familiares que llevaban carteles pidiendo «Justicia» y cantaban mencionando a Emma, la sobreviviente llegó a los tribunales platenses y dijo que esta jornada «significa poder darle un cierre a tanta lucha».
«Creo que esta lucha que lleve estos años, más allá de pedir justicia por Emma y por mí, fue la búsqueda de un cambio real. No podemos seguir viviendo así, con miedo y hay que pelearla», comentó al referirse la problemática de la violencia de género.
Agregó que espera del juicio que Báez reciba «la condena sea acorde al crimen que cometió». «Quiero que este tipo no vuelva a atacar a ninguna chica más», subrayó. Por su parte, el abogado que la representa, Jerónimo Guerrero Iraola, explicó que le pesan al acusado «delitos de extrema gravedad» y que por ello, «la única salida posible y esperable es la prisión perpetua».
«Se necesita trabajar más para que no vuelvan a pasar estas cuestiones, la Justicia tiene que ser parte de la solución y debería adecuar los procedimientos para que las personas vulneradas en sus derechos no tengan que hacer este peregrinaje para obtener una sentencia justa», completó.
Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144, mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463. También podés descargar acá una app para recibir ayuda de profesionales.
Femicidio
Femicidio en Los Polvorines: mató a una madre que defendió a su hija de ser abusada
Lorenzo Esteban Amarilla, de 25 años, fue capturado por la Policía Federal en un edificio del microcentro porteño luego de dos días prófugo. Este lunes se realiza la lectura de cargos: enfrenta una pena en expectativa de prisión perpetua por homicidio calificado con violencia de género y uso de arma blanca.
Femicidio en Los Polvorines: atraparon al asesino de la madre que murió protegiendo a su hija
Lorenzo Esteban Amarilla, de 25 años, acusado del femicidio de Yolanda Raquel Cáceres, de 52 años, fue detenido por la Policía Federal en las últimas horas en un edificio de la calle Florida, entre Paraguay y Marcelo T. de Alvear, en el microcentro de la Ciudad de Buenos Aires, donde frecuentaba a una pareja ocasional. El hombre había permanecido prófugo desde el jueves, cuando cometió el crimen en el partido bonaerense de Los Polvorines, al norte del Gran Buenos Aires.
Una madre que dio su vida por su hija
El hecho ocurrió mientras Yolanda Cáceres y su hija de 9 años dormían en su vivienda. Según los reportes policiales, Amarilla ingresó a la casa a través de una ventana y comenzó a abusar sexualmente de la menor. La madre advirtió la situación e intervino para protegerla. En el forcejeo, el agresor, quien sería una persona conocida por la familia, atacó a Cáceres con dos puñaladas en el cuello y la cabeza, provocándole heridas fatales que le causaron la muerte en el acto.
Luego del crimen, Amarilla huyó. La niña logró escapar de la escena y pidió ayuda a los vecinos. Su testimonio ante los investigadores resultó determinante para identificar y localizar al sospechoso. Una de las frases que trascendió de su declaración resume el horror de lo vivido: «Me tapó la boca para que no gritara».
La detención y el peso de la ley
El allanamiento que derivó en la captura fue descripto como sorpresivo por fuentes policiales. Amarilla se encontraba en el edificio de la calle Florida sin aparente resistencia al momento de ser aprehendido.
Este lunes se realizará la lectura de cargos, el acusado enfrenta cargos por homicidio calificado por mediar violencia de género con uso de arma blanca y su condición de prófugo le cierra la puerta a cualquier beneficio procesal. «Se enfrenta una pena en expectativa a perpetua.
Violencia de género: el crimen que no puede naturalizarse
El caso de Yolanda Cáceres no es un hecho aislado. Es el resultado de una violencia estructural que sigue cobrando vidas de mujeres en Argentina. Una madre asesinada por interponerse entre un agresor y su hija de 9 años que era víctima de abuso sexual. Una niña que ahora carga con el testimonio de haber visto morir a su madre mientras la defendía. Un femicida que huyó y se escondió durante dos días antes de ser atrapado.
La muerte de Yolanda exige respuestas que van más allá de la condena individual: políticas públicas de prevención, recursos para la justicia con perspectiva de género, y una sociedad que no mire para otro lado cuando hay señales de violencia en el entorno.
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