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Inflación de mayo entre el 2,2% y el 2,5%: ninguna consultora logra bajarla del 2%

Caputo proyecta una inflación del 20% para los próximos doce meses; el REM del BCRA estima el 24,2% para el mismo período y el 30,5% para todo 2026. Los servicios públicos acumulan subas superiores al 525% desde el inicio de la gestión libertaria, con el transporte liderando con un 912%.

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Desaceleración de fachada: mayo cierra con IPC entre el 2,2% y el 2,5% mientras el Gobierno oculta la canasta real

★ Las consultoras privadas confirman que la inflación de mayo se ubica entre el 2,2% y el 2,5%, un dato que el Gobierno de Javier Milei exhibe como logro pero que, bajo la lupa, revela una economía donde los precios acumulan una destrucción del poder adquisitivo que el propio indicador oficial subestima, porque el INDEC sigue midiendo con una canasta de consumo que tiene más de veinte años. El dato oficial se conocerá el próximo 11 de junio; la Ciudad de Buenos Aires lo publicará dos días antes, el 8 de junio.

El menú de estimaciones: en ningún caso baja del 2%

Las proyecciones para el quinto mes del año confirman una desaceleración respecto al 2,6% de abril y, sobre todo, al pico del año marcado en marzo (3,4%). Sin embargo, ninguna consultora logra ubicar el IPC por debajo del umbral del 2%, un nivel que en términos anualizados equivale a casi el 27%.

El registro más bajo lo proyecta la Fundación Libertad y Progreso: 2,1% mensual. Su economista Julián Neufeld precisó que «el rubro de mayor incidencia es Alimentos y bebidas no alcohólicas, que aceleró respecto a marzo y corrió al 3,4% mensual, aportando 0,8 puntos porcentuales al nivel general». EcoGo y C&T Asesores Económicos coinciden en el 2,2%, mientras que LCG se ubica en valores similares, con una moderación atribuida a los componentes estacionales y regulados.

Equilibra estima un 2,3%, impulsado principalmente por los precios estacionales, que treparon al 3,6% en el mes. Su economista Lorenzo Sigaut Gravina advirtió que, aunque la suba mensual descendería 0,3 puntos porcentuales respecto a abril, «la medición interanual treparía a 33,4%, es decir, un punto porcentual por encima del dato de abril».

El registro más elevado lo marca Analytica: 2,5%. Su economista Rosario Vidaurreta señaló que «alimentos y bebidas muestra una aceleración en las últimas semanas, alcanzando un 2,5% en el promedio de cuatro semanas» y alertó que los incrementos observados en verdulería podrían implicar que «los precios estacionales no contribuyan de manera tan favorable como ocurrió en abril».

El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina (BCRA) pronosticó un 2,3% para el mes.

Caputo en el Latin American Forum: promesas que el mercado no comparte

En el discurso de apertura del Latin American Forum, el ministro de Economía Luis Caputo afirmó que «las expectativas están ancladas y para los próximos doce meses se espera un 20%». «No hay ninguna razón para no pensar que la inflación será de 20%», sostuvo el funcionario durante su exposición.

Esa afirmación choca de frente con la mediana publicada por el propio BCRA en el REM: las consultoras proyectan una inflación anual de 30,5% para 2026 y del 24,2% para los próximos doce meses. La brecha entre las declaraciones del ministro y las proyecciones del mercado oscila entre 4 y más de 10 puntos porcentuales, en una economía donde cada décima impacta sobre salarios, jubilaciones, contratos de alquiler y ajuste de tarifas.

La inconsistencia entre los anuncios oficiales y la realidad de los datos no es nueva. El Presupuesto 2025 proyectaba una inflación acumulada del 24,5% para todo el ejercicio, pero los datos del propio INDEC ya marcaban un 27,9% antes de que cerrara el año.

La canasta de 2004: el truco estadístico que hasta el FMI cuestionó

Detrás del número mensual existe una controversia metodológica de fondo que la gestión Milei prefiere eludir. En febrero de 2026, el entonces director del INDEC, Marco Lavagna, presentó su renuncia luego de que el ministro Caputo vetó la aplicación de la nueva canasta de consumo basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018, que el organismo tenía lista para implementar desde enero.

La canasta que hoy sigue vigente data de 2004, con más de dos décadas de antigüedad. La justificación oficial para no actualizarla fue que había que esperar a que «el proceso de desinflación ya estuviera totalmente consolidado», según declaró el propio Caputo. Lo que el Gobierno no explica es que mantener una canasta desactualizada tiene consecuencias directas y verificables: subestima el peso de los servicios públicos en el presupuesto familiar, precisamente los rubros que desde diciembre de 2023 acumulan aumentos superiores al 525%, según datos del IIEP (UBA-CONICET).

Según un análisis del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), si se aplicaran los ponderadores de la canasta 2017-2018, la inflación acumulada entre diciembre de 2023 y febrero de 2026 sería del 324,4%, frente al 280,5% oficial, una diferencia de 43,9 puntos porcentuales. Con esa misma metodología actualizada, la caída real de los salarios treparía al 16,5% (contra el 7,1% oficial), la jubilación mínima habría caído un 12% (contra el 3,2% oficial) y la tasa de pobreza llegaría al 37,3% (frente al 31,6% oficial).

La situación llegó a inquietar al propio Fondo Monetario Internacional (FMI): en el marco del acuerdo vigente con Argentina, el organismo recomendó «la publicación anticipada de datos de inflación basados en canastas de consumo actualizadas, así como fortalecer la independencia del INDEC«, en referencia al «difícil historial de estadísticas poco confiables en Argentina durante 2007-2015». La advertencia tiene una ironía difícil de ignorar: la metodología desactualizada reproduce exactamente los fantasmas institucionales que el gobierno libertario prometió desterrar. El sindicato ATE también exigió «históricamente, un INDEC independiente del poder político».

El contexto acumulado que el IPC mensual no muestra

La desaceleración de mayo no puede leerse en el vacío. El INDEC confirmó que en abril de 2026 los precios Regulados subieron un 4,7%, impulsados por ajustes en transporte y electricidad, muy por encima del índice general. El transporte acumula desde diciembre de 2023 una suba del 912%; el gas, del 748%; el agua, del 365%; y la electricidad, del 339%, según datos del IIEP (UBA-CONICET).

Los datos del INDEC de marzo de 2026 indican que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró una variación interanual del 32,8% y la Canasta Básica Total (CBT), del 30,4%. En ese escenario, cualquier alivio en rubros estacionales queda neutralizado por la inercia de los costos energéticos y del transporte, que presionan tanto sobre el bolsillo de los hogares como sobre la estructura de costos productivos. En abril de 2026, los combustibles registraron una suba del 10,4%, que retroalimenta ese ciclo.

El horizonte interanual que proyecta Equilibra para mayo, del 33,4%, ilustra con precisión la distancia abismal entre el relato del «éxito antiinflacionario» y la realidad de los hogares argentinos que llegan, o no llegan, a fin de mes.

Puntos clave

  • Las consultoras privadas estiman el IPC de mayo entre el 2,2% y el 2,5%, por debajo del 2,6% de abril, pero sin poder perforar el piso del 2%.
  • Caputo proyecta una inflación del 20% para los próximos doce meses; el REM del BCRA estima el 24,2% para el mismo período y el 30,5% para todo 2026.
  • El Gobierno mantiene una canasta de consumo de 2004 para medir el IPC; con ponderadores actualizados, la inflación acumulada desde diciembre de 2023 es 43,9 puntos más alta, según el CEPA.
  • La renuncia de Marco Lavagna al INDEC en febrero de 2026 se produjo tras el veto de Caputo a la nueva metodología; hasta el FMI recomendó su actualización.
  • Los servicios públicos acumulan subas superiores al 525% desde el inicio de la gestión libertaria, con el transporte liderando con un 912%.

Transporte

Tres días sin poder cargar la SUBE: fallas de conectividad complican el traslado del fin de semana

Las intermitencias afectan principalmente a quienes realizan recargas electrónicas y no logran acreditarlas en el plástico. Desde el sistema atribuyeron los problemas a fallas en redes externas y aseguraron monitorear la situación, sin precisar cuándo se normalizará el servicio.

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El impacto es mayor este viernes, jornada de alto flujo de pasajeros en el transporte público.

Tres días después de que comenzaran los primeros reportes de inconvenientes, las fallas en el sistema de carga de la tarjeta SUBE persisten este viernes, en plena jornada pico de regreso a los hogares antes del fin de semana. La situación afecta de manera particular a los usuarios que realizaron recargas electrónicas mediante billeteras virtuales, home banking o aplicaciones y luego no lograron acreditar ese saldo en la tarjeta física.

Desde el sistema de transporte explicaron que la situación responde a «fallas en las redes de conectividad, externas a SUBE», que impactan de manera intermitente en algunos de sus canales y aplicaciones. «Nos encontramos monitoreando la situación para asegurar su pronta resolución», indicaron en una comunicación oficial. Sin embargo, no se informó una fecha estimada para la normalización del servicio.

Un viernes complicado para el transporte

La persistencia de las fallas adquiere mayor peso en este contexto particular: los viernes concentran uno de los flujos más altos de pasajeros en colectivos, trenes y subtes, cuando miles de trabajadores regresan a sus hogares al finalizar la semana laboral. La imposibilidad de acreditar el saldo ya cargado obliga a los pasajeros a recurrir a alternativas o, en muchos casos, a abonar de nuevo un monto que ya desembolsaron.

Las intermitencias también pueden registrarse en otros canales vinculados al sistema, más allá de la acreditación de recargas previas. Los mecanismos habituales para resolver cargas pendientes incluyen la app SUBE en teléfonos Android con tecnología NFC, las Terminales Automáticas SUBE y el sistema de Carga a Bordo en colectivos habilitados, aunque estos canales tampoco están exentos de verse afectados mientras dure la falla.

Qué alternativas tienen los pasajeros

En los servicios que ya cuentan con sistema de pago abierto, los usuarios pueden abonar el boleto sin necesidad de utilizar la tarjeta SUBE física. Entre las opciones disponibles se encuentran tarjetas de débito, crédito y prepagas contactless Visa y Mastercard, pagos con celulares o relojes inteligentes con tecnología NFC que tengan asociada una tarjeta bancaria compatible, y códigos QR a través de las aplicaciones habilitadas para el sistema.

Sin embargo, estas alternativas permiten resolver el viaje en los servicios donde están habilitadas, pero no sirven para acreditar una recarga pendiente en la tarjeta. La brecha entre los medios de pago disponibles y la resolución del problema de fondo, la acreditación del saldo ya pagado, sigue sin cerrarse mientras continúan las intermitencias.

El episodio pone en evidencia la fragilidad de un sistema que, en la práctica, concentra el acceso al transporte público en una infraestructura tecnológica cuyas fallas dependen de redes externas que el propio organismo no controla, sin que exista un protocolo público de comunicación que informe plazos concretos de resolución a los millones de usuarios que dependen de la tarjeta a diario.

Puntos clave

  • Las fallas en la tarjeta SUBE se extienden por tercer día consecutivo, con intermitencias en la acreditación de recargas electrónicas.
  • Desde el sistema atribuyeron los problemas a fallas en redes de conectividad externas, sin informar fecha de normalización.
  • El impacto es mayor este viernes, jornada de alto flujo de pasajeros en el transporte público.
  • Los pasajeros pueden pagar con medios alternativos contactless o QR en servicios habilitados, pero no pueden resolver recargas pendientes por esas vías.
  • El episodio expone la dependencia del sistema en infraestructura tecnológica externa sin protocolos públicos de comunicación de crisis.
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