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Cultura

“Cuidémonos entre nosotros, como él nos enseñó”: el último mensaje en las redes del Indio

El entorno más cercano del artista eligió las redes sociales oficiales para dar la noticia y despedirlo. El comunicado, breve, sin grandilocuencias, terminó exactamente como vivió su autor: con una consigna colectiva. La familia pedirá respeto para la despedida íntima y prometió informar cuándo y dónde habrá un adiós público.

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El comunicado oficial en las redes del Indio anuncia una despedida pública ricotera

La confirmación llegó como llegan siempre las cosas importantes en el universo ricotero: sin intermediarios, sin conferencia de prensa, sin voceros oficiales. Llegó directamente, de los más cercanos a los más fieles, a través de las redes sociales de Carlos «el Indio» Solari. El texto es breve. No pretende explicar nada que no se pueda sentir. Y termina, como casi todo lo que rodeó al Indio, con una consigna de resistencia colectiva.

«La noticia más triste, esa que hubiésemos querido no dar nunca, es cierta. Nuestro amado Indio, su cuerpo, su manifestación física, ya no está. No hay forma de expresar nuestro dolor, ni hace falta: es el mismo que sienten ustedes», dice el comunicado publicado este viernes en las cuentas oficiales del artista.

La primera parte del texto marca lo que el entorno reconoce como una imposibilidad: poner en palabras algo que millones de argentinos ya saben, con esa certeza que antecede a cualquier confirmación oficial, que el país cultural perdió a uno de los suyos más grandes. Y, al mismo tiempo, renuncia a intentarlo, con una economía del lenguaje que el propio Indio hubiera reconocido como honesta: «No hay forma de expresar nuestro dolor, ni hace falta.» Porque el dolor compartido, cuando es de esa magnitud, no necesita traducción.

La intimidad que merece y la despedida que vendrá

El segundo tramo del mensaje pide tiempo. La familia, señala el comunicado, acompañará al Indio en la privacidad de las primeras horas, en ese espacio que el artista siempre protegió con celo desde los años ochenta, cuando evitaba las fotografías debajo del escenario y concedía entrevistas apenas unas pocas veces en su vida pública.

«Contamos con su comprensión para atravesar estas primeras horas de desolación. Lo despedirá su familia ahora, en la intimidad que merece. Y en breve les informaremos dónde se realizará la despedida pública, para que todos y todas los que lo amaron puedan despedirse también», prometió el comunicado.

Esa despedida pública, cuando se anuncie, será la última gran reunión de una comunidad que durante décadas cruzó el país en colectivos desvencijados, acampó en predios feriales y aguantó tormentas en ciudades del interior solo para estar cerca. La última misa ricotera, sin escenario.

«Graciosos y valientes»: el brindis que se convirtió en epitafio

El cierre del comunicado no fue improvisado. Apeló a una frase que el Indio había hecho propia a lo largo de los últimos años de su vida pública, convertida en una suerte de consigna personal que los ricoteros ya conocían de memoria: «Mientras tanto, lloremos como corresponde, escuchemos sus canciones y, sobre todo, cuidémonos entre nosotros, como él nos enseñó. GRACIOSOS Y VALIENTES.»

La expresión «graciosos y valientes» tiene un origen documentado. En la entrevista que el Indio dio al canal de streaming Gelatina, conducida por Pedro Rosemblat, el cantante usó esa frase como cierre, como brindis, como definición de lo que había sido su proyecto artístico y vital. Grabada a oscuras, con la silueta inconfundible de los anteojos redondos recortada en la penumbra, esa entrevista fue una de sus últimas apariciones públicas. «Graciosos y valientes» resumía, en dos palabras, la ética ricotero: hacer lo que uno cree con inteligencia y sin miedo.

El comunicado de hoy la convirtió en epitafio. Y en instrucción de uso para quienes quedan.

La última aparición pública

La última aparición pública virtual del Indio Solari fue el 23 de mayo de 2026, cuando se vinculó al show de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Llevaba años sin pisar un escenario: el Parkinson, diagnosticado públicamente en 2016 durante un recital en Tandil, lo había alejado de las presentaciones en vivo desde 2017. Su último show presencial, en Olavarría ese año, convocó a unas 350.000 personas. Su última aparición formal pública fue en enero de 2026, cuando recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires.

La autopsia se realizará por protocolo para establecer la causa de muerte. Mientras tanto, el país que durante décadas encontró en su música un refugio, un diagnóstico y una razón para seguir, procesa la pérdida con el único ritual que el Indio hubiera aprobado: escuchando sus canciones y cuidándose entre sí.

Cultura

Sadin alertó en Buenos Aires: la IA es una “nueva forma de muerte”

El filósofo francés presentó su libro El desierto de nosotros mismos en el Teatro El Picadero y advirtió que la inteligencia artificial generativa expulsa al otro y desposee de capacidades a las personas. Sobre Javier Milei, afirmó que “el presidente entendió todo” y pidió prohibir esta tecnología en las escuelas.

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“No podés ser anticapitalista y usar ChatGPT, hay una contradicción”. La frase, lanzada ante un teatro porteño, resume el tono de la advertencia del filósofo francés Éric Sadin sobre la inteligencia artificial generativa: una tecnología que, según planteó, desposee a las personas de sus capacidades y expulsa al otro de la vida cotidiana.

Sadin, escritor y pensador reconocido por su mirada tecnocrítica, presentó el miércoles en el Teatro El Picadero, de la Ciudad de Buenos Aires, su nuevo libro El desierto de nosotros mismos. El giro intelectual y creativo de la inteligencia artificial, publicado en español por Caja Negra Editora. El “desierto” del título es la desposesión de nuestros dones, de nuestras capacidades y de aquello que nos hace singulares. La editorial ya había publicado en el país otros títulos del autor, como La inteligencia artificial o el desafío del siglo (2020) y La era del individuo tirano (2022).

La “antiargentinidad” y la expulsión del otro

El filósofo dedicó un tramo de su exposición a la cultura local. Sostuvo que “la Argentina es pasional, con un interés por el otro, por los miembros de la familia” y que esa pasión es “la calidad primera” del país. Lo planteó para explicar un fenómeno global que describió como “la evacuación del otro, la expulsión del otro”. Y le puso nombre: “La antiargentinidad es lo que se está produciendo en el mundo entero: el otro queda aparte”.

El planteo conecta con uno de los ejes del libro: un mundo que nos excluye, donde cada vez parece haber menos lugar para trabajar con otros mientras avanza la inteligencia artificial.

Las máquinas como “nueva forma de muerte”

La definición más dura llegó al hablar de las herramientas que producen texto. “Las máquinas que producen texto son una nueva forma de muerte, nos está rodeando y es un lenguaje tanatológico, que es el lenguaje de la muerte”, afirmó Sadin. Después interpeló al público con una pregunta: “¿Hay más muerte que la muerte?”. La sala, según el relato de la presentación, respondió con silencio.

El filósofo advirtió además sobre la manipulación de imágenes. “En un chasquido uno puede producir una imagen y crear manipulación”, dijo, y ejemplificó con un conflicto entre vecinos: se puede generar la imagen de alguien golpeando a otra persona. Para Sadin, “no hay más límites, hay un entorno que favorece la violencia”.

Recordó el caso de la fotografía falsa del papa Francisco con una campera: aunque se sabía que la imagen no era real, el episodio mostró la dificultad creciente para distinguir lo verdadero de lo falso. “No comprender si determinadas imágenes son reales o no, constituye un principio de una forma de sordera social”, sostuvo.

“Juez y parte”: la crítica a quienes diseñan la IA

Sadin cuestionó a quienes crean los sistemas de inteligencia artificial y a quienes los consultan como si fueran una autoridad. “Veo una infantilización del ser humano”, dijo, y planteó que se les pregunta a los diseñadores qué están haciendo “como si fuéramos niños”, cuando “ellos no son los que saben”. “Es hora de dejar de oír a quien es juez y parte”, afirmó, y aclaró que defiende “principios, no intereses”.

Rechazó el término “tecnofascismo” para describir el fenómeno y sostuvo que lo que está en juego es una “coalición de intereses”. Su llamado fue directo: “Contra los cínicos hay que movilizarse”.

Milei, la escuela y el “capitalismo asomático”

Sadin vinculó su lectura del presente con el gobierno de Javier Milei. “El presidente entendió todo”, afirmó. Según planteó, el mandatario no necesita de los argentinos y representa un Estado antagónico a la participación de la sociedad. La definición se suma a las miradas críticas sobre el proyecto libertario, aunque el filósofo la formuló en clave filosófica y dentro de una lectura global del avance tecnológico.

En el terreno educativo fue categórico: “Tendríamos que haber prohibido la IA generativa en la escuela porque estamos dejando que los niños se conviertan en personas que no saben escribir ni hablar en nombre propio”.

En el libro, Sadin describe un proceso de desposesión de nuestras capacidades que lleva dos siglos en marcha y que las IA generativas profundizan. Lo vincula con un “capitalismo asomático”, un sistema que busca “librarse de la presencia”, de nuestros cuerpos y de nuestras mentes. El autor advierte que la automatización del mundo podría ser total y que el vaciamiento del otro no sería repentino ni espectacular, sino mediante “pequeños toques”, casi silenciosos, que harían desaparecer prácticas ligadas a la “creatividad”, la “curiosidad por los demás” y la “potencia de alegría”.

El libro también recupera una anécdota del director japonés Hayao Miyazaki, creador de El viaje de Chihiro y Mi vecino Totoro. Ante sus alumnos, Miyazaki habría dicho que nunca querrá incorporar esta tecnología a su trabajo y que la considera “un insulto a la vida misma”. Frente a ese escenario, la propuesta de Sadin es defender lo que nos hace humanos: la singularidad, los cuerpos, la capacidad de actuar y también el alma.

Lo que tenés que saber:

  • Éric Sadin presentó El desierto de nosotros mismos en el Teatro El Picadero, de la Ciudad de Buenos Aires.
  • Afirmó que las máquinas que producen texto son “una nueva forma de muerte”.
  • Dijo que “el presidente entendió todo” al referirse a Javier Milei.
  • Sostuvo que habría que haber prohibido la IA generativa en las escuelas.
  • Sobre el libro, advirtió que el “capitalismo asomático” busca librarse de la presencia de cuerpos y mentes.
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