Legislativo
Freno a la reforma laboral de Milei: el PRO y aliados de LLA paran el proyecto y exigen más debate
El oficialismo buscaba aprobar la flexibilización antes del 1° de marzo, pero legisladores del macrismo y del MID cuestionaron los tiempos acelerados y pusieron en duda su respaldo en Diputados.
— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.
★ La reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei enfrenta un obstáculo inesperado. Legisladores del PRO y del MID, considerados hasta ahora aliados del oficialismo, cuestionaron públicamente los tiempos acelerados para aprobar la modificación y pusieron en duda su apoyo en la Cámara de Diputados. La advertencia complica los planes de La Libertad Avanza de convertir el proyecto en ley antes del 1° de marzo.
Cronograma express bajo cuestionamiento
El gobierno había planificado debatir la reforma en el Senado durante la semana del 10 de febrero, para que Diputados la trate como cámara revisora en la última semana del mes. Sin embargo, desde el bloque que conduce Cristian Ritondo surgieron reparos al esquema propuesto.
«Este tipo de cambios no se pueden abordar de manera apresurada. Hay que analizar el proyecto punto por punto, ver qué herramientas realmente ayudan a generar empleo genuino y cuáles pueden mejorarse. Todavía el proyecto no pasó por el Senado, así que va a ser clave ver con qué texto llega a Diputados antes de fijar una posición definitiva», expresaron desde el PRO.
La crítica coincide con la del diputado Oscar Zago, titular del MID y hasta ahora considerado aliado del oficialismo. «No tenemos posición, está todo a discutir. Una reforma laboral no se puede hacer de la noche a la mañana, los tiempos son cortos. Hay puntos álgidos pero esto hay que tratarlo seriamente, se habla durante años y quieren tratar el tema al recinto a las patadas», declaró Zago.
Los números que se complican
El PRO y el MID suman 14 votos en Diputados que La Libertad Avanza contaba como seguros. Con esos legisladores y los 95 propios, el oficialismo calculaba entrar a febrero con 109 diputados a favor, a 20 del quórum necesario para sesionar. La nueva postura de estos bloques obliga al gobierno a recalcular su estrategia.
Ambos espacios forman parte del interbloque «Fuerzas del Cambio» junto a la UCR. La posición crítica contrasta con declaraciones previas de estos sectores a favor de una modernización laboral, pero evidencia el rechazo al tratamiento acelerado en medio de críticas empresariales y sindicales al proyecto.
Calendario apretado y feriados en el medio
El esquema diseñado por Patricia Bullrich y Martín Menem prevé que el Senado apruebe el proyecto con dictamen de comisión durante febrero, para que Diputados lo convierta en ley en la última semana del mes. Los feriados de carnaval añaden presión al cronograma.
Un diputado de la oposición consultado para este artículo analizó: «Habrá pocas posibilidades de introducir cambios y que los distintos bloques muestren que lograron aportar al proyecto», al referirse al rol de Diputados como cámara revisora.
El reclamo por más diálogo
Zago cuestionó directamente que el oficialismo diera por descontado su apoyo: «No hay que contar mis votos ni adentro ni afuera. Eso de contar votos sin discutir, sin hablar, sin dialogar no es serio. Todo sale a las patadas y termina a las patadas».
El legislador del MID reclamó ampliar la consulta: «Hay que escuchar a los sectores empresariales, a los trabajadores, a las pymes… Hay que escuchar a todo el mundo para una reforma que dure 30 años».
Desde el PRO reiteraron una posición similar: «Valoramos que se haya tomado como base el proyecto de trabajo en plataformas que impulsó Ritondo. Acompañamos la idea de avanzar hacia una modernización laboral, pero con responsabilidad, diálogo y sin atajos». Y advirtieron: «La postura final del bloque va a depender del texto que llegue del Senado y de que la reforma realmente apunte a más empleo formal, más previsibilidad y más desarrollo».
La advertencia de aliados clave deja en evidencia que el gobierno deberá negociar más de lo previsto si quiere aprobar la flexibilización laboral en los tiempos planificados.
Puntos clave:
• El PRO y el MID cuestionaron los tiempos acelerados para aprobar la reforma laboral impulsada por Milei
• Los dos bloques suman 14 votos que el oficialismo contaba como propios en Diputados
• El gobierno buscaba convertir el proyecto en ley antes del 1° de marzo con tratamiento express
• Legisladores aliados reclaman más debate y consulta a sectores empresariales, sindicales y pymes
• La posición obliga al oficialismo a recalcular su estrategia de aprobación
Desregulación
La “Hojarasca” de Sturzenegger: desregulación con ideología y eliminación de leyes que protegen derechos
Bajo el disfraz de modernización, el Gobierno ataca la soberanía informativa y farmacéutica. El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque. Qué es lo que pretende derogar el ministro de Desregulación.
★ El Gobierno de Javier Milei reingresó al Congreso el proyecto de ley denominado «Hojarasca», una iniciativa del ministro de Modernización y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que propone derogar decenas de normas vigentes bajo el argumento de que constituyen regulaciones “obsoletas o burocráticas”.
Lo que el oficialismo presenta como una «limpieza» del digesto legislativo esconde, en varios casos concretos, el desmantelamiento de marcos normativos que protegen derechos sociales, culturales y económicos.
El proyecto que perdió estado y vuelve a la carga
El texto ingresó por primera vez en 2024 pero nunca llegó a tratarse en comisión y perdió estado parlamentario. Ahora, en este segundo intento, el Ejecutivo lo relanza con la misma lógica ideológica de origen: reducir la intervención estatal en la economía y en la vida social bajo el principio de que «todo está permitido, salvo lo expresamente prohibido».
La iniciativa propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías: leyes que limitarían la libertad individual, leyes con trámites considerados inútiles, leyes superadas por normativa posterior, leyes obsoletas por cambios tecnológicos, leyes sobre organismos inexistentes y leyes que crean organismos con financiamiento público.
Una lógica ideológica, no técnica
El proyecto no es un ejercicio neutro de higiene legislativa. Es una declaración de principios del ala más dogmática del libertarismo. En sus propios fundamentos, el texto afirma que las regulaciones son producto de «corrientes ideológicas más intervencionistas, predominantes durante el siglo XX» y que el Estado debe regirse por «un principio de máxima libertad y no de máximo control».
Esa premisa no es técnica ni jurídica: es política. Y en función de esa premisa política, el Gobierno decide qué leyes merecen seguir en pie y cuáles no.
Lo que se llama «hojarasca» y no lo es
Entre las normas que el Ejecutivo rotula como «trámites inútiles» aparece la Ley N° 25.750 (2003), que establece que la propiedad de los medios de comunicación debe pertenecer a empresas nacionales y limita la participación del capital extranjero a un máximo del 30% del capital accionario. Derogar esa ley implica abrir la puerta a la extranjerización ilimitada del sistema de medios argentino, con consecuencias directas sobre la soberanía informativa y cultural del país.
También figura como «trámite inútil» la Ley N° 26.688 (2011), que declaró de interés nacional la investigación y producción pública de medicamentos. En el contexto de un Gobierno que ya desmanteló el Fondo de Sustentabilidad y recortó partidas del CONICET y de laboratorios públicos como el Laboratorio Industrial Farmacéutico, eliminar esta ley tiene un significado preciso: despejar el terreno normativo para la privatización de la producción farmacéutica.
Otro caso es la Ley N° 26.227 (2007), que creó el Consejo Federal de la Juventud, presentada como una «ley sobre organismos con financiamiento público que deberían autofinanciarse». El argumento es revelador: si el Estado no debe financiar políticas de juventud, tampoco debe financiar salud, educación ni cultura.
Normas anacrónicas que nadie defiende, y otras que sí importan
El proyecto mezcla, deliberadamente, normas genuinamente anacrónicas con normas de alto contenido político. Nadie discute que la Ley N° 94 (1864), que inhabilita a la autoridad que ordene azotar a una persona, o la Ley N° 21.895 (1978), que autorizó las emisiones de televisión en color, ya no tienen vigencia práctica. Su derogación no genera ningún debate sustantivo.
Pero esas normas funcionan como cobertura de las otras: al mezclarlas en un mismo proyecto, el Gobierno busca que la aprobación del conjunto arrastre también las normas políticamente sensibles. Es una técnica legislativa conocida y cuestionada.
Tampoco resulta inocente la inclusión de la Ley N° 18.312 (1969) sobre papel de diario o la Ley N° 19.787 (1972) sobre difusión musical, enmarcadas como «leyes que afectan libertades». El Gobierno aprovecha normas del período de facto para construir un relato según el cual «el intervencionismo» tiene raíces autoritarias, omitiendo que la mayoría de las regulaciones sociales y económicas que busca desmantelar fueron producto de gobiernos democráticos y de conquistas populares.
El Congreso como obstáculo a sortear
El proyecto vuelve al Congreso en un contexto en que el oficialismo no tiene mayoría propia ni en Diputados ni en el Senado. En 2024, la iniciativa no logró ni siquiera dictamen de comisión. La estrategia del Ejecutivo parece ser instalar el debate para forzar posicionamientos en un año electoral, más que garantizar su aprobación en el corto plazo.
La oposición tendrá que decidir si acepta discutir el proyecto norma por norma, con el riesgo de quedar atrapada en un debate sobre si el «padrinazgo presidencial del séptimo hijo» (Ley N° 20.843) debe o no existir, o si plantea el rechazo global de una iniciativa que, bajo una apariencia de modernización, avanza sobre derechos y soberanía.
Puntos clave:
- El proyecto «Hojarasca» fue reingresado al Congreso tras perder estado parlamentario en 2024 sin ser tratado.
- Propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías.
- Entre las leyes que busca eliminar figura la que limita la extranjerización de medios de comunicación (Ley N° 25.750).
- También apunta contra la ley que declara de interés nacional la producción pública de medicamentos (Ley N° 26.688).
- El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque.
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