Ciencia 🧬
Milei renovó al frente del CONICET a veterinario experto en clonación de perros
El jefe de Estado confirmó por decreto a Daniel Salamone, especialista en biotecnología reproductiva que negó haber clonado a Conan, el perro del presidente. La decisión extiende su mandato en el organismo científico hasta 2027.
★ Javier Milei renovó mediante el Decreto 46/2026 la conducción del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en manos del médico veterinario Daniel Felipe Salamone, reconocido por su trayectoria en biotecnología reproductiva y técnicas de clonación animal. La medida, publicada en el Boletín Oficial, extiende su mandato por dos años más a partir del 27 de diciembre de 2025.
Salamone, de 64 años, es oriundo de Entre Ríos y se graduó como veterinario en la Universidad de Buenos Aires. Realizó estudios de posgrado en la Universidad de Saskatchewan, Canadá, y obtuvo su doctorado en Biotecnología en la Universidad de Massachusetts.
A lo largo de su carrera se especializó en técnicas de micromanipulación y reproducción asistida en animales domésticos y salvajes, con líneas de investigación en clonación interespecífica en bovinos y transgénesis aplicada a la producción animal.
El vínculo con los perros del presidente
El nombre de Salamone trascendió el ámbito académico cuando se lo vinculó públicamente con la clonación de los perros del presidente Milei. El mandatario es conocido por su afecto hacia sus mastines ingleses, entre ellos Conan, a quien habría mandado clonar. Sin embargo, el veterinario negó categóricamente su participación en ese proceso.
«Prefiero no meterme en cosas privadas. Pero lo que puedo asegurar es que yo no cloné a sus perros. No tuve nada que ver», declaró Salamone en 2023 tras su primera designación al frente del CONICET.
La polémica sobre la clonación de las mascotas presidenciales persiste desde hace tiempo. Milei ha manifestado públicamente su vínculo emocional con sus perros, a quienes considera parte fundamental de su vida personal. Según trascendidos periodísticos, el presidente habría recurrido a servicios de clonación para perpetuar la presencia de Conan, aunque nunca confirmó oficialmente quién realizó el procedimiento ni en qué país se llevó a cabo.
Trayectoria y primera designación
En diciembre de 2023, Salamone fue designado por primera vez como presidente del CONICET mediante el Decreto 102/2023, en reemplazo de Ana Franchi. Desde entonces se consolidó como una figura cercana al gobierno libertario, con un perfil técnico que combina la investigación científica con la gestión institucional.
El veterinario es investigador principal del CONICET y miembro de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria. También cuenta con trayectoria en la Facultad de Agronomía de la UBA, donde desarrolló parte de sus investigaciones en biotecnología reproductiva.
En entrevistas públicas, Salamone defendió la necesidad de transformar el conocimiento científico en inversión productiva, destacando la importancia de articular la investigación con fondos de financiamiento y modelos de innovación tecnológica. Su visión apunta a que la ciencia argentina se inserte en el ecosistema global de innovación, una línea que coincide con el discurso del gobierno de Milei sobre modernización y eficiencia.
La justificación oficial
El decreto firmado por Milei subraya la «capacidad y solvencia técnica» de Salamone en el ejercicio de sus funciones para justificar su continuidad en el cargo. La normativa recuerda que el mandato del presidente del organismo dura dos años y puede ser renovado una sola vez de manera consecutiva, lo que significa que esta será su última gestión posible en el período actual.
La renovación se produce en el marco de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología de la Jefatura de Gabinete, área que concentra las políticas científicas del gobierno libertario.
Puntos clave:
• Milei renovó por decreto el mandato de Daniel Salamone al frente del CONICET hasta 2027
• El veterinario es especialista en clonación animal y biotecnología reproductiva
• Salamone negó públicamente haber clonado a los perros del presidente
• Se trata de su segunda y última gestión consecutiva posible en el organismo
• El decreto destaca su «capacidad y solvencia técnica» en el cargo
Ciencia 🧬
La luz que enciende el cerebro: tres científicos ganaron el Nobel de Medicina por la optogenética
La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo otorgó este lunes el Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2026 al estadounidense Karl Deisseroth y a los alemanes Peter Hegemann y Georg Nagel por sus descubrimientos sobre los canales iónicos activados por luz y el desarrollo de la optogenética: una técnica que permite activar o desactivar neuronas individuales en un cerebro vivo mediante pulsos de luz, con aplicaciones prometedoras en el tratamiento de trastornos neurológicos y la recuperación de la visión.
El cerebro humano guardó por siglos sus secretos más profundos detrás de una barrera casi infranqueable: la imposibilidad de intervenir sobre una sola neurona sin alterar el conjunto. Esa barrera se derrumbó gracias a un alga unicelular, una proteína extraordinaria y tres científicos que supieron ver lo que nadie había visto. Este lunes, la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska reconoció ese trabajo con el galardón más importante de la ciencia.
El Premio Nobel de Fisiología o Medicina 2026 fue otorgado conjuntamente al neurocientífico y psiquiatra estadounidense Karl Deisseroth, del Instituto Médico Howard Hughes y la Universidad de Stanford (Estados Unidos), y a los biofísicos alemanes Peter Hegemann, de la Universidad Humboldt de Berlín, y Georg Nagel, de la Universidad de Würzburg, por sus descubrimientos sobre los canales iónicos activados por luz y el desarrollo de la optogenética. El anuncio fue hecho en Estocolmo este lunes 5 de octubre de 2026.

Del alga al cerebro: cómo nació la optogenética
Todo comenzó con una pregunta aparentemente simple que formuló Peter Hegemann: ¿cómo una criatura microscópica como el alga Chlamydomonas, sin sistema nervioso ni ojos, es capaz de detectar la luz y nadar hacia ella? La respuesta que encontró cambió la neurociencia para siempre.
A principios de la década de 2000, Hegemann y Georg Nagel identificaron la canalrodopsina, una proteína presente en la superficie del alga que funciona como un canal iónico activado por la luz. Cuando el haz de luz azul la ilumina, el canal se abre, los iones cargados fluyen hacia el interior de la célula y generan un impulso eléctrico. Era, en esencia, un interruptor biológico activado por luz. Las investigaciones reconocidas de ambos científicos se realizaron en los Institutos Max Planck de Bioquímica y de Biofísica.
Karl Deisseroth llevó ese hallazgo a un terreno radicalmente nuevo. Introdujo el gen de la canalrodopsina en células nerviosas de ratas, logrando que las neuronas respondieran a la luz de la misma manera que el alga. Por primera vez en la historia, era posible encender o apagar neuronas específicas dentro de un cerebro vivo con una precisión que ningún fármaco ni electrodo había podido alcanzar. La optogenética había nacido.
Una nueva era para la neurociencia
La Academia Nobel calificó a los tres investigadores como los fundadores de «una nueva era en la neurociencia». El presidente del Comité Nobel de Fisiología o Medicina, Per Svenningsson, subrayó que «la optogenética ofrece oportunidades para mapear el cerebro de una manera que antes solo podíamos soñar». El miembro del comité Abdel El Manira precisó que la técnica «se adoptó rápidamente en todo el mundo para mapear conductas complejas como la ansiedad, la sed o la ingesta de alimentos».
Mediante la optogenética, los investigadores de todo el mundo lograron revelar los circuitos neuronales que gobiernan recuerdos, sentimientos y comportamientos específicos, y que están en la base de trastornos neurológicos y psiquiátricos tan extendidos como la enfermedad de Parkinson, la epilepsia, la depresión y las adicciones. La técnica no solo permite observar qué neuronas intervienen en cada proceso, sino también silenciarlas o activarlas, distinguiendo con claridad causa y efecto en el funcionamiento cerebral.
Aplicaciones clínicas: la vista, el Parkinson y más
El reconocimiento también pone en primer plano las aplicaciones médicas concretas que ya están en curso. Un ejemplo señalado por el propio comité Nobel es la retinitis pigmentosa, una enfermedad que destruye progresivamente las células fotorreceptoras de la retina y lleva a la ceguera. Científicos en distintos países están utilizando la optogenética para intentar restaurar la visión en pacientes con discapacidad visual, introduciendo canales iónicos sensibles a la luz en las células restantes de la retina para que puedan captar señales luminosas.
Las perspectivas se extienden también hacia el tratamiento de trastornos del movimiento y las alteraciones de los circuitos neuronales asociados a enfermedades psiquiátricas. Para el neurocientífico español Juan Lerma, consultado por medios europeos, este es «un premio largamente esperado» por la comunidad científica internacional, que lleva años apostando a la optogenética como una de las herramientas más transformadoras de la biomedicina contemporánea.
Quiénes son los premiados
Karl Deisseroth, nacido en 1971, es psiquiatra y neurocientífico. Desarrolla su labor en el Instituto Médico Howard Hughes y en la Universidad de Stanford, donde integra la práctica clínica con la investigación de laboratorio sobre los mecanismos cerebrales de la depresión y otros trastornos psiquiátricos.
Peter Hegemann, nacido en 1954, es biofísico y trabaja en la Universidad Humboldt de Berlín. Su carrera estuvo marcada por el estudio de los mecanismos moleculares de la fotorrecepción en algas y microorganismos, un campo que puede parecer alejado de la medicina pero que demostró ser la puerta de entrada a una revolución científica.
Georg Nagel, nacido en 1953, es biofísico en la Universidad de Würzburg. Junto a Hegemann, fue el responsable de identificar y caracterizar la canalrodopsina, la proteína que se convirtió en la piedra angular de la optogenética. Los tres galardonados compartirán el premio económico de 12 millones de coronas suecas, equivalentes a aproximadamente 1,2 millones de dólares.
Lo que tenés que saber:
- El Premio Nobel de Medicina 2026 fue otorgado al estadounidense Karl Deisseroth y a los alemanes Peter Hegemann y Georg Nagel por el desarrollo de la optogenética.
- La optogenética permite activar o desactivar neuronas individuales en un cerebro vivo mediante estímulos de luz, con una precisión sin precedentes en la historia de la neurociencia.
- La técnica nació del estudio de la canalrodopsina, una proteína del alga Chlamydomonas descubierta por Hegemann y Nagel a principios de los 2000.
- Sus aplicaciones incluyen el estudio de trastornos como Parkinson, epilepsia, depresión y adicciones, y ya se explora su uso para restaurar la visión en personas con retinitis pigmentosa.
- El premio económico asciende a 12 millones de coronas suecas (1,2 millones de dólares), que los tres científicos compartirán.
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