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¿Cuándo es el próximo feriado de junio?

El 20 de junio, Día de la Bandera y feriado inamovible, cae sábado y no genera descanso extendido.

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El feriado del 17 de junio se traslada al 15: tres días de descanso para los trabajadores argentinos

El próximo fin de semana largo del mes de junio quedó confirmado: el feriado nacional en homenaje al general Martín Miguel de Güemes se celebrará el lunes 15 de junio de 2026, dos días antes de su fecha histórica original. La medida, encuadrada en el régimen de feriados trasladables que establece la Ley 27.399, sancionada en 2017, habilita tres jornadas consecutivas de descanso para los trabajadores y estudiantes de todo el país, que abarcarán el sábado 13, el domingo 14 y el lunes 15 de junio.

Por qué se mueve el feriado del 17 de junio

La norma es clara: el artículo 6 de la Ley 27.399 establece que los feriados nacionales trasladables cuyas fechas originales coincidan con días martes o miércoles deben correrse al lunes anterior. En 2026, el 17 de junio cae exactamente en miércoles, por lo que la conmemoración del prócer salteño queda fijada para el lunes 15. El Decreto 614/2025 complementa esa regulación para los casos en que la fecha histórica coincida con sábado o domingo.

La figura de Martín Miguel de Güemes (1785-1821) ocupa un lugar central en la historia argentina. Desde Salta encabezó la denominada Guerra Gaucha, una estrategia de resistencia popular que permitió frenar los avances realistas desde el Alto Perú y consolidar la defensa del norte del territorio durante el proceso de independencia. Su figura fue reconocida oficialmente como feriado nacional mediante la Ley 27.258, sancionada en 2016, mientras que el Congreso había declarado el 17 de junio como Día Nacional de la Libertad Latinoamericana por la Ley 25.172 de 1999.

Cómo queda el fin de semana largo

El traslado genera el único fin de semana largo de junio ligado a este prócer. El esquema de descanso queda conformado de la siguiente manera:

  • Sábado 13 de junio: fin de semana habitual
  • Domingo 14 de junio: fin de semana habitual
  • Lunes 15 de junio: feriado nacional (Paso a la Inmortalidad del Gral. Martín Miguel de Güemes)

Quienes deban prestar servicios durante la jornada feriada tendrán derecho a percibir una remuneración equivalente al doble de una jornada habitual, de acuerdo con la legislación laboral vigente.

El segundo feriado de junio: Belgrano no se mueve

Cinco días después del fin de semana largo, el calendario reserva una segunda fecha patria: el sábado 20 de junio, en conmemoración del Paso a la Inmortalidad del general Manuel Belgrano, creador de la bandera nacional. A diferencia del feriado de Güemes, este es un feriado inamovible y no admite traslado. En 2026, al caer sábado, no genera un fin de semana largo adicional.

El calendario de feriados del segundo semestre

Más allá de junio, el calendario oficial prevé otras fechas de descanso para el segundo semestre. El 9 de julio, Día de la Independencia, es feriado inamovible, al que se suma el 10 de julio como día no laborable con fines turísticos, generando un fin de semana largo de cuatro días. Continúan luego el 17 de agosto (Paso a la Inmortalidad del Gral. José de San Martín, trasladable), el 12 de octubre (Día del Respeto a la Diversidad Cultural, trasladable), el 23 de noviembre (Día de la Soberanía Nacional, trasladable), el 7 de diciembre (día turístico), el 8 de diciembre (Inmaculada Concepción de María, inamovible) y el 25 de diciembre (Navidad, inamovible).

Ciencia 🧬

Científicos de la UBA buscan detectar trastornos del neurodesarrollo con un análisis de sangre

Un equipo del Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular de la Facultad de Ciencias Médicas trabaja en el desarrollo de biomarcadores que permitirían identificar patologías como el TGD sin secuenciación genómica. La investigadora Verónica Báez advierte que la mayoría de los pacientes nunca recibe un diagnóstico preciso porque los estudios son costosos y las obras sociales no los cubren.

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Una muestra de sangre podría cambiarle la vida a miles de familias argentinas que llevan años sin saber qué le pasa a su hijo.

Un equipo científico de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el CONICET avanza en el desarrollo de una herramienta de diagnóstico que podría transformar la forma en que se detectan los trastornos del neurodesarrollo en niñas y niños argentinos: una simple muestra de sangre, sin necesidad de secuenciación genómica ni equipamiento de alta complejidad. La investigación, que ya obtuvo resultados positivos en modelos animales publicados en revistas internacionales, se encuentra actualmente en la fase de recolección de muestras biológicas de voluntarios de la población general.

Un diagnóstico que llega tarde, o nunca

Las patologías del neurodesarrollo se agrupan en Argentina bajo el paraguas clínico de los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), una categoría amplia que, en la práctica, deriva en tratamientos de ensayo y error. Un niño con dificultades motoras va a fisioterapia; uno con problemas cognitivos, a psicopedagogía; ante convulsiones, se prueban anticonvulsivantes hasta dar con el que funciona. El sistema trata síntomas porque, en la mayoría de los casos, no sabe cuál es la causa.

«La mayoría de los pacientes queda sin un diagnóstico certero de la causa. Lo que se hace es tratar los síntomas que va teniendo el paciente», explicó Verónica Báez, docente e investigadora de la UBA y el CONICET, quien dirige el proyecto. La especialista señaló que solo quienes concurren a clínicas especializadas y pueden costear una secuenciación genómica obtienen un diagnóstico preciso: «Pocas familias pueden acceder a este tipo de estudios, dado que muchas obras sociales no los cubren y terminan siendo muy costosos».

El contexto regional agrava el cuadro. «De todos los niños y niñas que tenemos en Argentina con patologías del neurodesarrollo, son muy pocos los que podemos diagnosticar. Y en Latinoamérica son muchísimo menos», subrayó Báez.

Buscar en la sangre lo que ocurre en el cerebro

La propuesta del equipo es rastrear en muestras de sangre las huellas de ciertas proteínas sinápticas, es decir, propias de la sinapsis, la estructura donde las neuronas se comunican entre sí. En particular, el laboratorio trabaja sobre los receptores NMDA, que controlan la plasticidad sináptica: la capacidad del cerebro para cambiar, adaptarse y aprender, formar recuerdos y mantener estables las conexiones cerebrales. Cuando estas proteínas se desregulan o fallan, los circuitos cerebrales se desequilibran, un mecanismo directamente vinculado a trastornos del neurodesarrollo y enfermedades neurodegenerativas.

«Lo que detectamos es que hay ciertas cosas que se modifican en la sangre cuando una persona tiene una de estas patologías», precisó Báez. Si bien la concentración de estas proteínas en sangre es notablemente menor que en tejido cerebral, el equipo ya pudo verificar su detectabilidad en modelos animales. El paso siguiente es establecer valores de referencia en personas sanas para luego contrastarlos con los de niños y niñas que presentan trastornos sin diagnóstico específico. Cualquier desviación relevante de esos rangos podría constituir una alerta clínica.

Democratizar el diagnóstico: menos costo, más acceso

El objetivo declarado de la investigación no es encontrar una cura, sino abrir una puerta que hoy permanece cerrada para la mayoría de las familias. «Queremos dejar en claro que esta investigación no va a impactar en la cura, pero puede haber un diagnóstico y un tratamiento acertados, que es muy importante», enfatizó Báez.

En un país donde el desfinanciamiento de la ciencia pública avanzó en los últimos años sobre presupuestos universitarios y sobre el CONICET, la apuesta de este equipo representa una respuesta concreta al desafío de sostener investigación aplicada con impacto social en condiciones adversas. Un test de sangre accesible, sin equipamiento de alta complejidad, podría acortar drásticamente los tiempos de diagnóstico y habilitar intervenciones tempranas, que son las que mejoran de manera sustantiva la calidad de vida de los niños y sus familias.

El proyecto se desarrolla en el Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular del Instituto de Biología Celular y Neurociencia de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA y el CONICET, y actualmente se encuentra en la etapa de recolección de muestras de la población general, paso previo indispensable para validar el método en humanos.

Puntos clave

  • El equipo de la UBA-CONICET busca detectar trastornos del neurodesarrollo mediante biomarcadores en sangre, sin necesidad de secuenciación genómica.
  • La mayoría de los pacientes con TGD en Argentina no recibe diagnóstico preciso por el alto costo de los estudios genéticos y la falta de cobertura de las obras sociales.
  • Los resultados positivos en modelos animales ya fueron publicados en revistas científicas internacionales; la fase actual trabaja con voluntarios humanos.
  • La investigadora Verónica Báez advierte que en Latinoamérica el déficit de diagnóstico es aún más grave que en Argentina.
  • El objetivo es facilitar un diagnóstico temprano y accesible que permita tratamientos adecuados, no una cura para los trastornos.
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