Política 📢
80 años de peronismo: siempre vigente frente al ataque a los trabajadores en el siglo XXI
Este 4 de junio se cumplen ocho décadas de la primera asunción presidencial de Juan Domingo Perón. El peronismo enfrenta el aniversario fracturado, con **Cristina Fernández de Kirchner** proscripta y el desafío de construir una alternativa electoral para 2027, que muestra al gobernador Kicillof como una de las mejores alternativas.
80 años de peronismo: defender al trabajador del siglo XXI
El 4 de junio de 1946, Juan Domingo Perón juró como presidente de la Nación por primera vez. Ese acto inauguró una transformación profunda del Estado argentino y del vínculo entre la dirigencia política y los sectores populares que, ochenta años después, sigue siendo la vara con la que el peronismo mide sus propias contradicciones y sus proyectos de futuro.
La fecha encuentra al movimiento más representativo de la historia política contemporánea argentina atravesado por una fractura interna aguda, ante un gobierno que desmantela con velocidad inusitada los cimientos laborales y sociales que el peronismo erigió a lo largo de décadas.
La precuela: de la Secretaría de Trabajo al balcón del 17 de octubre
El proceso que culminó el 4 de junio de 1946 no comenzó ese día. Tuvo una precuela de dos años que resultó decisiva. Desde que Perón convirtió el antiguo Departamento Nacional del Trabajo en la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, a fines de 1943, el entonces coronel construyó poder hacia afuera, entre los trabajadores, universalizando derechos que existían en el papel pero que no se cumplían. El Estatuto del Peón de Campo, la negociación colectiva, el sistema de seguridad social: herramientas concretas que transformaron la relación entre el Estado y la clase trabajadora.
El historiador, periodista y docente universitario Sergio Wischñevsky trazó la línea entre aquel momento fundacional y el presente: «Cuando Perón sale la noche del 17 de octubre al balcón y, en vez de decir ‘argentinos’ o ‘compatriotas’, le habla a ‘los trabajadores’ y usa ese concepto, hay un renacimiento de la conciencia de esos trabajadores. Ahí hay un paralelo fuerte con el momento actual: hace falta un renacimiento de la conciencia de los trabajadores porque sin esa conciencia se pierde la organización colectiva, no se ven salidas ni futuro y, a partir de eso, queda el contexto para el avance del recorte de derechos y todas las complicaciones que este modelo actual nos trae.»
Un mundo distinto, las mismas disputas de fondo
El contexto internacional de 1946 era radicalmente diferente al actual, aunque las tensiones de fondo guardan inquietantes similitudes. El doctor en Ciencias Sociales y ensayista Alejandro Horowicz lo describió con precisión: «Perón asume con un mundo que era el de las Naciones Unidas, que después de la derrota de Hitler configuró un nuevo mercado mundial con una hegemonía económica 100% norteamericana, donde el 50% del producto bruto del mundo se fabricaba en los Estados Unidos. El mundo que Perón enfrenta es el del Estado de bienestar. Ser ciudadano suponía automáticamente derechos garantizados y el peronismo es en la Argentina la versión sudamericana de eso.»
Ese formato, señaló Horowicz, colapsó. «Ese formato mundial cae con la muerte del General en 1974 y con el golpe político al movimiento con la última dictadura de 1976.» Y las consecuencias se extienden hasta hoy: «La hegemonía norteamericana que mencioné antes entra en crisis en el 2007 con la caída de los bancos de Estados Unidos y el rescate de esos bancos por parte de la Reserva Federal. A eso se le suma la aparición de China como potencia comercial nuevamente. Con este contexto, el peronismo queda en medio de este debate que se divide entre los que toman deuda o pagan deuda, y los que toman no dejan nunca de pagar. La economía queda sometida a esas deudas y la discusión es solo cómo se paga esa deuda. Todo eso hace entender por qué alguien como Milei le puede ganar a los partidos que gobernaron la Argentina en sus años de historia.»
El diagnóstico de Horowicz conecta directamente con el presente más inmediato. El gobierno de Javier Milei suscribió en abril de 2025 un nuevo programa con el Fondo Monetario Internacional por 20.000 millones de dólares, con un desembolso inicial de 12.000 millones, inédito en la historia de este tipo de acuerdos. Economistas del Foro Economía y Trabajo, coordinado por Eduardo Berrozpe y suscripto por especialistas como Roberto Feletti, Felisa Miceli y Horacio Rovelli, advirtieron que esa deuda condiciona la política fiscal y social de los próximos dos gobiernos, consolidando lo que califican como un escenario de dependencia crónica de financiamiento externo.
La clase trabajadora del siglo XXI: heterogénea e invisibilizada
Uno de los núcleos del análisis de Wischñevsky apunta a una transformación estructural del sujeto político que el peronismo construyó históricamente. «Hay paralelos entre esos años con el momento actual, si bien era muy distinta la clase trabajadora a la de ahora. Era una clase obrera industrial y más homogénea, y lo que tenemos hoy es mucho más heterogéneo, con un 80% que se autopercibe clase media y no termina de vislumbrar que son trabajadores que en muchos casos no llegan a fin de mes. Eso tiene que ver con los cambios del capitalismo en el mundo y entonces; hoy un trabajador de plataforma puede no percibirse un trabajador.»
Esa fragmentación de la identidad obrera no es un fenómeno espontáneo. Es el resultado de décadas de políticas de precarización que despojaron al trabajo de su dimensión colectiva y lo convirtieron en una experiencia individual y atomizada. El peronismo, que nació precisamente de la capacidad de Perón para nombrar a los trabajadores como trabajadores y hacerlos conscientes de su condición común, enfrenta hoy el desafío de recomponer ese lazo en un capitalismo que produce identidades difusas y que torna invisible la experiencia compartida de explotación.
Derechos bajo ataque: la paradoja del centenario
La conmemoración llega en un momento de paradoja política aguda. El gobierno libertario de Milei avanzó sobre derechos laborales históricos a través de la Ley Bases (N° 27742), que introdujo cambios en materia de conflictos laborales, entre otras restricciones. Según el análisis del Foro Economía y Trabajo, los recortes reales acumulados desde diciembre de 2023 revelan la magnitud del desmantelamiento del Estado: el gasto primario cayó un 31%, los programas sociales un 61%, las transferencias a universidades un 20% y los salarios del sector público un 29%. En ese marco, el aniversario de la primera presidencia de Perón no es solo una conmemoración histórica, sino un espejo en el que el movimiento observa cuánto de lo construido fue destruido.
El histórico dirigente y exsecretario de Deportes de la Nación, Fernando «Pato» Galmarini, lo expresó sin ambigüedades: «Esta pelea por no ser una colonia tiene muchos más años que el peronismo, pero con Perón la pelea fue efectiva. La entrega, el choreo infinito que vemos que hoy se repite, es todo lo que se avisó, por ejemplo, en la campaña del 2023.» Y advirtió sobre una deuda interna del propio movimiento: «No pudimos terminar de lograr nuevamente que todo el movimiento se encolumne atrás de un o una dirigente, al que se lo acompaña e impulsa para que se logren y perduren las transformaciones.»
### ¿Qué peronismo para 2027?
La pregunta que subyace al aniversario es política y urgente: qué proyecto encarna el peronismo de cara a las elecciones de 2027, en un contexto donde la fragmentación interna, la proscripción judicial de Cristina Fernández de Kirchner, que cumple el 10 de junio su primer año de detención domiciliaria, y el ajuste económico que golpea a los sectores que históricamente constituyeron su base social, reconfiguraron el mapa de fuerzas.
Galmarini planteó una hoja de ruta que, según indicó, repite en cada oportunidad: «Nada distinto a lo que se hizo en el 45. Queremos un país libre, soberano, autónomo, que converse con todo el mundo. Necesitamos profundizar nuevamente el concepto de una América Latina unida. Creo que estamos mejor hoy porque la sociedad es más consciente. Los pobres de los pueblos no han dejado de pelear. Es fundamental también que en la pelea por un mundo más justo el peronismo plantee la regulación de las nuevas tecnologías.»
Ochenta años después de aquel 4 de junio, el peronismo celebra su fundación más simbólica con las mismas preguntas irresueltas de siempre, pero en un contexto de erosión acelerada de los derechos que justifican su existencia como movimiento. La respuesta no estará en los actos conmemorativos, sino en la capacidad de nombrar, como en el 45, a quienes padecen el ajuste por lo que son: trabajadores.
Cultura
Más destrucción de Milei: buscan derogar la Ley que protege a las librerías
Un anteproyecto impulsado por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado propone eliminar la Ley 25.542 de Defensa de la Actividad Librera. Libreros, editoriales y entidades del sector alertaron que la medida favorecería la concentración del mercado, pondría en riesgo a las librerías independientes y afectaría la bibliodiversidad en la Argentina.
El Gobierno nacional impulsa un anteproyecto para derogar la Ley 25.542 de Defensa de la Actividad Librera y la iniciativa encendió las alarmas en toda la cadena del libro. Desde editoriales, librerías independientes y cámaras del sector advirtieron que la eliminación de la norma favorecería la concentración del mercado, reduciría la oferta editorial y pondría en riesgo cientos de comercios dedicados a la venta de libros en todo el país.
La iniciativa fue elaborada por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, a cargo de Federico Sturzenegger, y apunta a eliminar una legislación vigente desde hace más de dos décadas que establece el precio único de venta al público para los libros.
Qué establece la Ley de Defensa de la Actividad Librera
La Ley 25.542, sancionada en 2001 y vigente desde 2002, obliga a que cada libro tenga el mismo precio de venta en cualquier librería del país, independientemente del canal comercial donde se adquiera.
La norma contempla excepciones para determinadas operaciones, como descuentos de hasta el 10% durante ferias del libro o ventas a bibliotecas e instituciones culturales, y rebajas de hasta el 50% para compras destinadas a programas públicos de distribución gratuita. También excluye a libros usados, de colección, artesanales, descatalogados o importados a precio de saldo.
El objetivo de la ley fue evitar que grandes cadenas comerciales o plataformas con mayor poder económico utilicen los libros como producto de atracción mediante descuentos imposibles de igualar para las librerías independientes.
El sector advirtió por el impacto de la derogación
La posible eliminación de la norma recibió un amplio rechazo de las principales entidades vinculadas al mundo editorial.
Desde la Cámara Argentina del Libro (CAL) sostuvieron que el precio único «es la herramienta fundamental para proteger a las librerías independientes y a las editoriales pymes frente a la concentración del mercado», además de garantizar el acceso federal a la lectura y preservar la bibliodiversidad.
En la misma línea, la Cámara Argentina de Librerías Independientes (CALI) consideró que la iniciativa constituye «un ataque contra la cultura» y remarcó que cada librería representa un espacio de encuentro, promoción de nuevos autores y desarrollo de la industria editorial.
La Fundación El Libro, organizadora de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, también expresó su preocupación y afirmó que la legislación permitió sostener durante más de veinte años una amplia red de librerías independientes en todo el territorio nacional, reconocida internacionalmente por su diversidad y alcance.
Advierten por el futuro de las librerías de barrio
Libreros de distintas provincias coincidieron en que la derogación pondría en desventaja a los comercios independientes frente a las grandes cadenas y plataformas de venta online.
María Eugenia Ajamil, responsable de Boutique del Libro de Ushuaia, sostuvo que la normativa permitió que libros de editoriales pequeñas llegaran a todos los rincones del país y alertó que, sin esa protección, «solo sobrevivirán los títulos más rentables».
En el mismo sentido, Giselle Ale, titular de Fray Mocho y Libros de la Arena, de Mar del Plata, recordó que la ley «no le cuesta un peso al Estado» y aseguró que garantiza condiciones equitativas de competencia entre librerías independientes, cadenas comerciales y plataformas digitales.
Desde el sector también remarcaron que la experiencia internacional muestra que, en los países donde se eliminó el precio único del libro, desaparecieron numerosas librerías independientes y el mercado quedó concentrado en pocos actores, con una oferta editorial más reducida y menos espacio para autores emergentes y editoriales de menor escala.
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