Geopolítica 🌎
La paradoja Milei: reivindica Malvinas pero autoriza marines yanquis en Tierra del Fuego por decreto
Ocho integrantes de la Infantería de Marina de Estados Unidos entrenan junto al Batallón de Infantería de Marina N° 4 en Ushuaia desde el 8 de septiembre, en el marco de una cooperación autorizada por decreto presidencial y sin intervención del Congreso. El despliegue estalló como escándalo político en plena reactivación de la Base Naval Integrada y en medio de la agenda de Milei sobre Malvinas.
Ocho integrantes de la Infantería de Marina de Estados Unidos llevan más de una semana entrenando en suelo argentino, específicamente en Ushuaia, junto al Batallón de Infantería de Marina N° 4 (BIM 4). La actividad, que comenzó el 8 de septiembre y se extenderá hasta el martes 22, fue confirmada por la propia Armada Argentina a través de su publicación oficial Gaceta Marinera, pero solo después de que medios especializados difundieran imágenes del equipamiento militar estadounidense en el Aeropuerto Internacional Malvinas Argentinas.
El Ministerio de Defensa, bajo la conducción de Carlos Presti, y la Cancillería, encabezada por Pablo Quirno, estuvieron en Ushuaia el viernes 12 de septiembre para recorrer el predio donde el Gobierno de Javier Milei planea acelerar la construcción de la Base Naval Integrada. Los acompañaron el jefe del Estado Mayor Conjunto, Marcelo Dalle Nogare, y el jefe de la Armada, Carlos Romay. La visita, seguida de inmediato por la revelación de los ejercicios con marines, colocó a Tierra del Fuego en el centro de la agenda geopolítica más sensible del país.
Una presencia que se admitió a regañadientes
La Armada intentó minimizar el impacto político al caracterizar la actividad como un «intercambio de expertos en clima frío» que se realiza desde 2017 en el marco de acuerdos de cooperación bilateral. Las técnicas que se practican incluyen desplazamiento con crampones, raquetas y esquí alpino, cordadas y procedimientos de supervivencia en montaña y frío extremo. Sin embargo, la fuerza no supo responder, ante consultas de la prensa, qué decreto, resolución o acuerdo específico ampara el ejercicio actualmente en curso. El silencio institucional fue elocuente.
El antecedente más próximo es el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 697/2025, por el cual el Gobierno autorizó el ingreso de hasta 30 integrantes del Naval Special Warfare, el cuerpo de fuerzas especiales de la Marina de Estados Unidos, para participar del ejercicio «Tridente». La actividad se desarrolló entre octubre y noviembre de 2025 en las bases navales de Ushuaia, Mar del Plata y Puerto Belgrano. En aquella oportunidad, la Casa Rosada argumentó que había enviado la solicitud al Congreso pero que este no la había tratado, razón por la cual recurrió al DNU. En abril de 2026, el Decreto 264/2026 habilitó el ejercicio «Daga Atlántica» con unos 50 efectivos estadounidenses en Puerto Belgrano, Córdoba y Moreno, más el paso del portaaviones USS Nimitz y el destructor USS Gridley por la Zona Económica Exclusiva argentina. El Gobierno convirtió el DNU en el instrumento habitual para eludir el debate parlamentario sobre la presencia de tropas extranjeras en suelo argentino.
La Constitución dice otra cosa
La crítica más contundente provino del intendente de Río Grande, Martín Pérez, quien publicó un cuestionamiento directo al despliegue: «La presencia de personal militar de una potencia extranjera en Tierra del Fuego es preocupante. ¿Tienen aprobación del Congreso como exige nuestra Constitución Nacional? El Poder Ejecutivo Nacional debe informar con precisión la situación denunciada por el medio Agenda Malvinas». El jefe comunal exigió además que el Parlamento ejerza sus facultades de control y verifique «el posible incumplimiento de lo dispuesto por la Constitución Nacional en el artículo 75 inciso 28», que establece que es atribución del Congreso autorizar el ingreso de tropas extranjeras al territorio de la Nación.
Pérez fue cuidadoso en separar ambas cuestiones: la construcción de la Base Naval Integrada, que respaldó en sus objetivos, y la presencia de militares extranjeros en el territorio provincial. «La Base Naval Integrada debe ser 100% para nuestras Fuerzas Armadas, no para fuerzas extranjeras. Tiene que fortalecer nuestra presencia en la Antártida y el Atlántico Sur. Milei no puede confundir los intereses de Estados Unidos con los intereses de la Argentina», sostuvo el intendente.
La Base Naval Integrada: obra vieja, discurso nuevo
El proyecto de la Base Naval Integrada de Ushuaia no es una creación de la gestión libertaria. Concebido hace más de una década, el complejo tiene como objetivos estratégicos aumentar la capacidad de control argentino en el Atlántico Sur y transformar a Ushuaia en la principal plataforma logística para la proyección antártica del país. Las obras comenzaron formalmente en 2022, durante la gestión de Alberto Fernández, con recursos del FONDEF y bajo la conducción del entonces ministro de Defensa, Jorge Taiana. Cuando Milei asumió, los trabajos quedaron prácticamente paralizados durante casi tres años. En septiembre de 2026, a través del DNU 867, el Gobierno reasignó unos 217.959 millones de pesos (aproximadamente 142 millones de dólares) del Presupuesto nacional al Estado Mayor Conjunto, con el objetivo prioritario de retomar la construcción.
Lo que cambió respecto de intentos anteriores no es la obra en sí, sino el contexto geopolítico y el socio elegido para encuadrarla. El Gobierno de Milei descartó la participación de capitales chinos y profundizó el alineamiento con Washington. Estados Unidos considera estratégico el extremo sur argentino por su proximidad con la Antártida y por la creciente competencia con China en la región. El vínculo bilateral con ese objetivo de fondo ya estaba asociado al proyecto antes del anuncio. En agosto, una comitiva de senadores opositores que viajó a Tierra del Fuego no obtuvo autorización para ingresar al predio de la futura base, lo que agravó las sospechas sobre la opacidad del proceso.
El Atlántico Sur como escenario de tensión
Los ejercicios con marines transcurren en una semana particularmente densa en el plano internacional. El Gobierno de Milei acaba de anunciar sanciones contra empresas que operen en Malvinas y una batería de medidas vinculadas al reclamo de soberanía sobre las islas, cuya administración permanece en manos del Reino Unido. Argentina rechazó además una guía de negocios emitida por el gobierno británico sobre inversiones en Malvinas. En ese escenario, la imagen de marines norteamericanos entrenando en el extremo sur del país genera una contradicción difícil de disimular: el mismo gobierno que reivindica la soberanía argentina sobre las islas acepta, por decreto y sin control parlamentario, la presencia de tropas de una potencia que históricamente apoyó al Reino Unido en el conflicto de 1982.
Lo que tenés que saber
- Ocho integrantes de la Infantería de Marina de Estados Unidos entrenan en Ushuaia junto al BIM 4 desde el 8 de septiembre; la actividad concluye el 22 de septiembre.
- La Armada confirmó la presencia solo después de que medios especializados difundieran imágenes del equipamiento en el aeropuerto de Ushuaia.
- Los ejercicios fueron autorizados por decreto presidencial, sin intervención del Congreso, en línea con los antecedentes del DNU 697/2025 y el Decreto 264/2026.
- El intendente de Río Grande, Martín Pérez, cuestionó la legalidad constitucional del despliegue y exigió que el Parlamento verifique el cumplimiento del artículo 75 inciso 28 de la Constitución Nacional.
- El Gobierno reactivó la Base Naval Integrada de Ushuaia vía DNU 867 con una reasignación de unos 142 millones de dólares, pero la obra permanece sin financiamiento integral y sus principales etapas siguen pendientes.
DDHH
La jurista que incomodó a Israel le tomó el pelo a Trump con el Nobel de la Paz
Navanethem «Navi» Pillay, la jueza sudafricana que presidió la comisión de la ONU que acusó a Israel de genocidio en Gaza, recibió el Premio Nobel de la Paz 2026 durante una cumbre de derecho internacional en Núremberg y lo celebró con una broma que pone en evidencia la obsesión de Donald Trump por el galardón.
Apenas se enteró del fallo del Comité Noruego, Navanethem «Navi» Pillay, de 85 años, se permitió un gesto que resume todo: en lugar de un discurso solemne, lanzó una broma sobre Donald Trump. «Si aplauden un poco más fuerte, podría compartir el premio con Trump», dijo ante el auditorio que la aplaudía en Núremberg. El momento fue registrado por Agnes Callamard, secretaria general de Amnesty International, que estaba presente en la sala durante la cumbre dedicada al derecho internacional donde Pillay se enteró de la distinción.
La jurista sudafricana de 85 años, ex jueza del Tribunal Penal Internacional para Ruanda, ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y presidenta de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre los territorios palestinos ocupados, recibió el Premio Nobel de la Paz 2026. La ocurrencia provocó risas y aplausos en el auditorio, según los registros del acto.
Una broma cargada de historia reciente
El chiste de Pillay no era inocente. Tenía un blanco preciso y un antecedente fresco en la memoria colectiva: en enero de 2026, la líder opositora venezolana María Corina Machado, galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025, le entregó físicamente su medalla a Trump durante un encuentro privado en la Casa Blanca. Trump, que había reclamado en repetidas ocasiones que merecía el galardón, aseguró que Machado le dijo que lo aceptaba «en su honor, porque realmente te lo merecías». El presidente de los Estados Unidos calificó el gesto como «un gran honor» e insistió en que había resuelto ocho conflictos bélicos desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025.
El propio Trump había vuelto a reclamar el Nobel en las horas previas al anuncio de la edición 2026. Pillay, conocedora de esa historia, remató la situación con humor. Luego, con la parsimonia de quien ha pasado décadas en tribunales internacionales, aclaró que quería verificar que la noticia fuera cierta, «teniendo en cuenta mi experiencia como abogada y jueza», según los registros del acto.
Quien acusó a Israel de genocidio en Gaza
La distinción no llega en un vacío. Pillay es la jueza que, en septiembre de 2025, presidió la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU que concluyó que «el genocidio está ocurriendo en Gaza», una afirmación que Israel rechazó categóricamente. En la cumbre de Núremberg, recordó ese trabajo: señaló que durante el proceso su equipo tuvo que revisar material de video del terreno que describió como lo más difícil de soportar en toda su carrera. Trazó paralelos explícitos entre lo que ocurre en Gaza y el genocidio de Ruanda de 1994, donde unas 800.000 personas, en su mayoría tutsis y hutus moderados, fueron masacradas.
Pillay tiene una trayectoria que atraviesa las fronteras del derecho internacional. Fue jueza en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, integró la Corte Penal Internacional, y ejerció como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. También fue la primera sudafricana de origen tamil en obtener un doctorado en ciencias jurídicas en la Harvard Law School, en 1982, y en acceder a los niveles más altos del sistema judicial sudafricano durante el apartheid.
Trump, el Nobel y el ciclo que se repite
El episodio revela la naturaleza peculiar del vínculo que Trump mantiene con el Premio Nobel de la Paz: una obsesión pública y sostenida que, lejos de debilitarse con cada año que pasa sin recibirlo, se retroalimenta con nuevas declaraciones y nuevos episodios. La entrega de la medalla de Machado y la broma de Pillay son, en ese sentido, dos caras de una misma comedia: en una, la geopolítica latinoamericana se convierte en moneda de canje; en la otra, la defensora de los derechos humanos más persistente del sistema de Naciones Unidas utiliza el mismo galardón como herramienta de humor político. El Comité Noruego, por su parte, se ha limitado a señalar que sus decisiones «se basan únicamente en el trabajo y la voluntad de Alfred Nobel».
Lo que tenés que saber:
- Navanethem «Navi» Pillay, jurista sudafricana de 85 años y presidenta de la comisión de la ONU que acusó a Israel de genocidio en Gaza, recibió el Premio Nobel de la Paz 2026.
- Al enterarse del fallo en Núremberg, bromeó ante el auditorio con compartir el premio con Trump; el momento fue registrado por Agnes Callamard, de Amnesty International.
- La broma aludió directamente a que María Corina Machado le entregó su medalla Nobel 2025 a Trump en enero de 2026 en la Casa Blanca.
- En septiembre de 2025, la comisión que presidía Pillay concluyó que Israel está cometiendo genocidio en Gaza, una determinación que Israel rechazó.
- Trump volvió a reclamar el Nobel en las horas previas al anuncio de la edición 2026, alegando haber resuelto ocho conflictos bélicos desde su regreso al poder.
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