Femicidio
El expediente que nadie leyó: por qué Barrelier estaba libre cuando asesinó a Agostina Vega
La autopsia reveló daño severo en vísceras y pérdida de órganos. Claudio Barrelier, el único imputado, ya tenía en su expediente una causa por secuestrar a una mujer. La Justicia lo había liberado con medidas restrictivas.
Lo liberaron con antecedentes de violencia brutal y asesinó a Agostina Vega.
★ La autopsia al cuerpo de Agostina Vega, la adolescente de 14 años hallada muerta en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra, en el sudeste de Córdoba Capital, confirmó lo que el estado de los restos ya anticipaba: un daño severo en vísceras y pérdida de órganos. El estudio, realizado en el Instituto de Medicina Forense durante la noche del domingo, no pudo establecer si existió abuso sexual debido al estado en que se encontraba el cuerpo. Los resultados definitivos se conocerán en las próximas horas o días. Mientras tanto, la Justicia cordobesa agravó la situación procesal del único detenido: Claudio Gabriel Barrelier, de 33 años, fue imputado por femicidio, figura penal que contempla la condena a prisión perpetua. Así lo confirmó el abogado de la familia de la víctima, el Dr. Carlos Nayi.
Una semana de búsqueda y un hallazgo en «La Casona»
Agostina desapareció el sábado 23 de mayo a las 22.30, cuando salió de su hogar en el barrio General Mosconi con destino a la rotisería de sus abuelos, a pocos metros de distancia. Nunca llegó. En cambio, tomó un remís hacia el barrio Cofico, donde la esperaba Barrelier en la esquina de las calles Juan del Campillo y Fragueiro. El remisero que la trasladó declaró que la propia adolescente le contó que iba a encontrarse con Barrelier para organizar el festejo de cumpleaños de su madre, Melisa Heredia, quien mantenía un vínculo cercano con el imputado.
Cámaras de seguridad registraron a ambos juntos alrededor de las 22.30. Fue el último registro visual de Agostina con vida. Minutos después, su teléfono celular fue apagado y dejó de poder ser geolocalizado.
El operativo de búsqueda movilizó a unos 250 efectivos policiales, con cuerpos especiales, perros rastreadores y drones. El sábado 31 de mayo, una semana exacta después de la desaparición, los restos de la adolescente fueron hallados en un predio abandonado de más de 240 hectáreas conocido en el barrio como «La Casona», antiguamente utilizado para la extracción de cal. El hallazgo se produjo durante uno de los rastrillajes encabezados por el ministro de Seguridad provincial, Juan Pablo Quinteros, y el jefe de la Policía, Marcelo Marín. Vecinos del barrio señalaron a medios locales que desde hacía varios días se comentaba que el cuerpo de la menor se encontraba en ese lugar, pero que el propio operativo policial impedía que los residentes se acercaran a la zona.
El imputado que mintió «desde el día cero»
La reconstrucción del recorrido de Barrelier en los días posteriores a la desaparición es contundente en términos probatorios. El ministro Quinteros afirmó públicamente que el detenido «mintió desde el día cero» y que montó una falsa predisposición a colaborar con la Justicia para desviar los rastrillajes.
Los domos policiales captaron a Barrelier ingresando al barrio Ampliación Ferreyra el lunes 25 de mayo a las 11.45, movilizándose en un Ford Ka negro perteneciente a una mujer de su entorno, retirándose a las 12.15. El peritaje de las celdas telefónicas ubicó el dispositivo móvil del imputado en las inmediaciones del descampado en ese mismo horario, coincidiendo con el momento en que un testigo visualizó una fogata en la zona. Además, los domos detectaron el ingreso del mismo vehículo al predio el miércoles siguiente, donde permaneció apenas 30 minutos antes de retirarse a alta velocidad.
El propio Barrelier declaró ante la Justicia que esa noche se había encontrado con Agostina para entregarle dinero para el remís y que, minutos después, la joven abordó un Volkswagen Gol rojo con destino a la casa de un amigo. Sin embargo, las cámaras de seguridad no registraron el paso de ningún vehículo de esas características. El fiscal Raúl Garzón, que encabeza la investigación, contrastó ese relato con las imágenes disponibles y lo descartó. Tras el hallazgo del cuerpo, se filtró un audio del imputado en el que decía: «No entiendo por qué quedé pegado».
Barrelier cambió recientemente de abogado defensor; lo representa ahora Jorge Cassini, quien declaró creer en la inocencia de su cliente. El imputado permanece alojado en el Complejo Penitenciario Bouwer. El Servicio Penitenciario de Córdoba confirmó que, durante los controles médicos periódicos, se detectaron «ideas y pensamientos suicidas» en el detenido, ante lo cual se activó el protocolo de resguardo correspondiente.
Antecedentes: la Justicia que liberó a un hombre peligroso
El aspecto más inquietante de la causa no es solo el crimen en sí, sino lo que el sistema judicial ya sabía sobre Barrelier y no resolvió en consecuencia.
En mayo de 2025, una joven de entonces 20 años lo denunció por privación ilegítima de la libertad calificada. La causa se originó en la misma vivienda del barrio Cofico, sobre la calle Del Campillo, que hoy forma parte central de la investigación por el femicidio de Agostina. Según los testimonios incorporados al expediente, la víctima logró escapar semidesnuda, maniatada de pies y manos con cinta adhesiva, pidiendo ayuda a los gritos, y fue auxiliada por vecinos. Barrelier la había retenido a punta de pistola. La Justicia ordenó su detención el 6 de mayo de 2025 y lo imputó formalmente, pero recuperó la libertad con medidas restrictivas: debía presentarse una vez al mes en la fiscalía. El expediente no avanzó en profundidad y Barrelier siguió circulando libremente.
La mujer, cuya identidad se protege por razones de seguridad, declaró a Cadena 3 con la voz distorsionada: «Podría haber sido yo. Ella no tuvo la misma suerte que tuve yo de salir». El ministro Quinteros expresó públicamente su indignación ante la situación procesal que permitió que el imputado permaneciera libre pese a ese antecedente de extrema violencia. El fiscal Garzón incorporó esa denuncia al expediente principal del femicidio.
Barrelier se desempeñaba como empleado de la Municipalidad de Córdoba e integraba la barra del Club Atlético Instituto. Acumulaba antecedentes previos por robo y hurto. Conocía el predio de Ampliación Ferreyra porque allí funcionan canchas de fútbol amateur.
Las líneas abiertas de la investigación
La autopsia y los estudios complementarios buscan determinar la causa exacta y el mecanismo de la muerte, si existió agresión sexual y si Barrelier actuó solo o con participación de terceros. El fiscal Garzón no descartó la posibilidad de más imputados, lo que podría modificar el rumbo del expediente y las futuras acusaciones.
La hipótesis que gana terreno dentro de la causa es la de un «crimen silencioso» ocurrido entre la noche del 23 y la madrugada del 24 de mayo, aunque ese dato deberá ser confirmado por los resultados forenses definitivos.
La madre de Agostina, Melisa Heredia, permanece internada en la Clínica San Roque de Córdoba; debió ser sedada cuando le comunicaron oficialmente que los restos hallados correspondían a su hija. La ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, afirmó que el objetivo es conocer «la verdad completa» sobre lo ocurrido.
Puntos clave:
– La autopsia confirmó daño severo en vísceras y pérdida de órganos; no pudo establecerse si hubo abuso sexual por el estado del cuerpo.
– Barrelier fue imputado por femicidio, delito que prevé prisión perpetua, según confirmó el abogado de la familia.
– En mayo de 2025, la Justicia lo liberó tras una causa por retener a una mujer a punta de pistola en la misma vivienda de barrio Cofico.
– Cámaras y geolocalización celular lo ubican en las inmediaciones del descampado el día en que se habría producido la ocultación del cuerpo.
– El fiscal Garzón no descarta la intervención de terceros en el crimen.
Femicidio
Femicidio en Junín: la autopsia reveló que Mercedes Errapán estaba embarazada
La necropsia preliminar confirmó que la víctima cursaba un embarazo de entre 22 y 24 semanas al momento de ser asesinada. El acusado, Sebastián Bonafé, tenía antecedentes por violencia de género y enfrentaba una denuncia por grooming que ella misma había presentado días antes del crimen.
La autopsia preliminar de Mercedes Errapán, la mujer de 32 años asesinada el miércoles 8 de julio en su domicilio de la calle Iberlucea en Junín, reveló que cursaba un embarazo de entre 22 y 24 semanas de gestación al momento del crimen.
El informe forense descartó además la hipótesis inicial de que la víctima había recibido un disparo: murió por múltiples heridas de arma blanca y un golpe contundente en la cabeza, compatible con un hacha. Sebastián Daniel Bonafé, de 36 años, imputado por el femicidio y el rapto de la hija de siete años de Errapán, deberá prestar declaración indagatoria este viernes ante la fiscal Fernanda Sánchez, titular de la UFI N°1 del Departamento Judicial Junín.
Un crimen planificado con semanas de anticipación
La reconstrucción de los hechos que realizaron los investigadores revela la premeditación del ataque con un nivel de detalle que conmueve. Las cámaras de seguridad del barrio registraron a Bonafé saltando el paredón de la vivienda de Errapán a las 5:11 de la mañana del miércoles, apenas cuatro minutos después de que Jonathan Videla, la pareja de la víctima, saliera hacia su trabajo. El acusado permaneció en el interior del inmueble por más de dos horas. A las 7:57 volvió a aparecer en las cámaras, esta vez caminando junto a la niña de siete años, ahijada suya, a quien tomó por la fuerza y utilizó como rehén durante su fuga.
Durante el allanamiento practicado en el domicilio de Bonafé, en la calle Almafuerte al 1400, los investigadores secuestraron cuatro cartas manuscritas dirigidas a su madre que exponen con crudeza la planificación del femicidio. En una de ellas, el acusado escribió con todas las letras: «Mi plan es matar a Mechi y a Jona e irme de Junín», en referencia a Mercedes Errapán y a su pareja. Los manuscritos muestran que Bonafé modificó en varias oportunidades la fecha prevista para el ataque, estudió el recorrido de escape con el celular de su abuela y hasta anticipó que, si la Policía lo encontraba, podía matar a la niña. «Espero que leas esto antes que la Policía. Quémalo, porfa», escribió al final de una de las cartas.
Los manuscritos también contienen una referencia directa a la denuncia que Errapán había presentado semanas antes, acusando a Bonafé de haberla filmado mientras se bañaba. «Te juro que jamás filmé a la nena y siempre la respeté como si fuera mi hija», escribió el imputado, aunque a renglón seguido admitió que seguiría adelante con el crimen: «Hoy me estoy equivocando en hacer esto, pero me cansé.»
La autopsia: violencia extrema y un dato que nadie esperaba
El vocero de la investigación, el fiscal Martín Laius, confirmó ante TeleJunín los resultados del informe forense preliminar. La autopsia determinó que Errapán sufrió al menos 12 heridas cortopunzantes, un fuerte golpe en la cabeza y múltiples fracturas. Los peritos concluyeron que las lesiones fueron provocadas con un arma blanca y con un objeto contundente compatible con un hacha. Estas conclusiones contradijeron las primeras versiones del hallazgo, que apuntaban a un disparo como causa de muerte.
El dato que paralizó a la opinión pública fue el del embarazo: al momento del crimen, Mercedes Errapán cursaba entre 22 y 24 semanas de gestación, aproximadamente cinco meses y medio. La información no era conocida hasta que el informe forense la estableció. Laius indicó que restan conocerse los resultados de otros análisis, que permitirán completar el cuadro probatorio.
Frente a la magnitud del caso, la fiscalía analiza incorporar nuevas calificaciones legales a la imputación. Entre ellas figura el agravante de ensañamiento por la violencia ejercida contra la víctima; la tentativa de homicidio en perjuicio de la niña, a quien Bonafé amenazó con matar apoyándole un cuchillo en el cuello cuando fue rodeado por efectivos policiales en un cañaveral de Pergamino; y el delito de resistencia a la autoridad. La causa está actualmente caratulada como femicidio seguido de rapto.
Tres denuncias previas, una investigación por grooming y un sistema que no protegió
El perfil judicial de Bonafé era conocido antes del femicidio. El acusado registraba tres denuncias previas por violencia familiar y de género, y además estaba siendo investigado por grooming, tipificado en el artículo 131 del Código Penal, luego de que Errapán lo denunciara formalmente el viernes 3 de julio por haber ingresado al baño de la vivienda y filmarla con el teléfono mientras su hija se higienizaba. Ese mismo día, personal de la Policía Federal practicó un allanamiento en el domicilio del imputado que no arrojó resultados.
El crimen tuvo lugar apenas cinco días después de aquella denuncia. La secuencia pone sobre la mesa una pregunta que la sociedad argentina viene formulando desde hace años: cuántas alertas deben acumularse antes de que el sistema de protección funcione de manera efectiva. Bonafé era padrino de la hija de la víctima, tenía acceso habitual al entorno familiar y, a pesar de sus antecedentes y de la denuncia reciente, no fue privado de la libertad.
La fuga, el rescate y la indagatoria
Tras el crimen, Bonafé huyó en una motocicleta Honda Titán 150 cc por la Ruta Nacional 188. A la altura de la localidad de Obligado, partido de Rojas, fue captado por cámaras con la niña. Luego abandonó la moto e hizo dedo junto a la menor. Un docente que circulaba por la zona los trasladó hasta el centro de Pergamino. Allí, un operativo de la DDI local los rodeó en la intersección de Alsina y Becerra. Al advertir la presencia policial, Bonafé se internó con la niña en un cañaveral y le apoyó un cuchillo en el cuello mientras amenazaba con matarla. Tras varios minutos de negociación, los efectivos lograron reducirlo y la menor fue rescatada sin lesiones.
La investigación quedó desde el inicio bajo la órbita de la UFI N°1 del Departamento Judicial Junín, a cargo de la fiscal subrogante María Fernanda Sánchez, con la colaboración del fiscal Martín Laius de la UFI N°8. El Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires activó el protocolo Alerta Sofía para dar con el paradero de la menor. La hija de Mercedes Errapán permanece bajo asistencia y contención de equipos especializados.
Este viernes, Bonafé prestará declaración indagatoria ante la Justicia. La causa avanza con el peritaje de su teléfono celular y la autenticación forense de las cartas manuscritas secuestradas en su domicilio.
Puntos clave
- La autopsia reveló que Mercedes Errapán cursaba entre 22 y 24 semanas de embarazo al momento del femicidio.
- El informe forense descartó el disparo como causa de muerte: la víctima sufrió al menos 12 heridas de arma blanca, fracturas y un golpe contundente en la cabeza.
- Bonafé tenía tres denuncias previas por violencia y estaba investigado por grooming, con un allanamiento sin resultados realizado apenas cinco días antes del crimen.
- En las cartas secuestradas en su domicilio, el acusado describió el plan del femicidio, modificó la fecha en varias oportunidades y anticipó que podía matar a la niña si era interceptado.
- La fiscalía evalúa agravar la imputación con ensañamiento, tentativa de homicidio de la menor y resistencia a la autoridad. La indagatoria de Bonafé está prevista para este viernes.
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