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Consumo

El precio del pescado vuela, pero los salarios no: subas de hasta 180%

A días de Semana Santa, el precio del pescado tuvo un nuevo salto del 10% y el consumo per cápita se desplomó a niveles históricos.

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Mientras el Gobierno de Javier Milei insiste en que la inflación está “bajando”, los precios de los productos de mar suben muy por encima del índice oficial.

A días de Semana Santa, el precio del pescado tuvo un nuevo salto del 10% y el consumo per cápita se desplomó a niveles históricos.

El precio del pescado vuela, pero los salarios no

Según un informe de la Federación que nuclea a la industria pesquera, los aumentos interanuales fueron muy superiores a la inflación oficial del 55%:

→+35% Merluza: de $5.200 en 2024 a $11.350 en 2025

→ +118% Calamar: de $5.200 a $14.500

→ +179% Langostino: de $7.900 a $14.000

→ +77% Salmón rosado: de $27.000 a $35.500

Solo en los días previos a Semana Santa, los precios se dispararon otro 10%, impactando de lleno en el consumo popular.

Consumo desplomado: Argentina, a la cola de América Latina

El Observatorio de Consumo de la Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera (FULASP) alertó que el consumo de pescado es el más bajo de la región:

Argentina pasó de 6,8 kg per cápita a 5,1 kg anuales, una caída del 26%. En comparación: Chile: 13 kg Brasil: 10 kg México: 8 kg Promedio mundial: más de 20 kg

La crisis económica y los aumentos desmedidos alejan cada vez más al pescado de la mesa de los argentinos.

Subas por “oferta y demanda” y una góndola vacía

A pesar del esfuerzo de los comercios por no trasladar todos los aumentos al cliente, la pérdida del poder adquisitivo y los sueldos congelados explican el desplome del consumo más que cualquier teoría de mercado.

Consumo

Pascuas con sabor a ajuste: el pescado también se vuelve un lujo en Semana Santa

Un relevamiento de precios mostró valores elevados en productos clave. En un contexto de caída del poder adquisitivo, el consumo se adapta entre tradiciones y bolsillos ajustados.

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En la antesala de la Semana Santa, el pescado vuelve a ocupar un lugar central en la mesa de muchas familias argentinas. La tradición religiosa (que evita el consumo de carne roja, especialmente el Viernes Santo) impulsa la demanda, pero también tensiona los precios en un contexto económico adverso.

Un relevamiento de precios actuales mostró los valores actuales, que muestran una brecha importante entre productos básicos y opciones más exclusivas.

La lista de precios, producto por producto

En la pescadería Santa Bárbara, los precios exhibidos son los siguientes:

Filete de merluza: $13.900 el kilo

Filete de lisa: $13.900 el kilo

Pollo de mar: $11.800 el kilo

Pejerrey: $10.900 el kilo

Trucha: $33.900 el kilo Salmón rosado: $39.000 el kilo

Paella de mariscos: $40.000 el kilo

Media docena de empanadas de pescado (congeladas): $12.900

El abanico refleja una fuerte segmentación: mientras algunas opciones buscan sostener cierto acceso, otras quedan directamente fuera del alcance de amplios sectores.

No hay por qué aumentar”: la estrategia del comercio

Diego, dueño del local, aseguró que decidió no remarcar precios pese al pico de demanda. Según explicó, la mercadería llega de forma directa desde Mar del Plata, lo que le permite sostener costos.

“Se está vendiendo bien. Tratamos de tener precios que la gente se pueda pueda pagar. La idea es que los clientes se vayan contentos”, sostuvo.

En la misma línea, planteó una lógica que contrasta con la especulación estacional habitual:

“Hay que cuidar al cliente. Es un momento donde la gente hace lo que puede para llegar a fin de mes”.

Tradición religiosa vs. crisis económica

El consumo de pescado en estas fechas no es solo cultural, sino también litúrgico. Sin embargo, en un escenario de deterioro del ingreso, muchas familias ajustan cantidades, reemplazan especies o directamente resignan la tradición.

Se priorizan cortes más económicos Se reduce el volumen de compra Crecen alternativas como productos congelados

Lo que históricamente fue una práctica extendida hoy aparece condicionado por la capacidad de compra.

Entre la demanda estacional y la pulseada por el consumo

Aunque algunos comercios buscan sostener precios para mantener el flujo de ventas, en el sector reconocen que la Semana Santa sigue siendo un momento donde suele haber remarcaciones. La lógica es simple: mayor demanda, mayor precio.

Sin embargo, el dato que empieza a repetirse es otro: incluso en fechas clave, el consumo ya no responde como antes. La tradición persiste, pero el bolsillo manda.

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