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La mitad de los gobiernos provinciales lograron cerrar acuerdos por sus deudas externas

Son siete las provincias que cerraron canjes por unos US$ 5.300 millones, mientras que otras cinco están a punto concretar entendimientos por mayores plazos de pago y recortes en los cupones de interés por unos US$ 7.700 millones.

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Son siete las provincias que cerraron canjes por unos US$ 5.300 millones, mientras que otras cinco están a punto concretar entendimientos por mayores plazos de pago y recortes en los cupones de interés por unos US$ 7.700 millones.

Por Alejandro Tejero Vacas

A un año del inicio de los procesos de reestructuración de deuda subsoberana, ya son siete las provincias argentinas que cerraron canjes por unos US$ 5.300 millones, mientras que otras cinco esperan llegar a entendimientos para conseguir mayores plazos de repago y recortes en los cupones de interés por unos US$ 7.700 millones.

La última en concretarlo fue Entre Ríos, que el miércoles recibió el respaldo del 97,15% de sus acreedores privados para canjear un bono por US$ 500 millones con vencimiento en 2025, el porcentaje de adhesión más alto de los procesos de reestructuración provinciales hasta ahora.

«Después de siete meses de trabajo estamos muy satisfechos por haber logrado un buen acuerdo y, sobre todo, por la sostenibilidad de la deuda de acá para adelante para que no le ocasione inconvenientes a la provincia en el cumplimiento» expresó a Télam el ministro de Economía de Entre Ríos, Hugo Ballay.

El acuerdo implicará que el grupo mayoritario de bonistas retire la demanda que había presentado ante los tribunales de Nueva York por default, «ya que dejó de existir la deuda».

«A partir de agosto del año pasado se decidió dejar de pagar el cupón de intereses que vencía ese mes porque, en plena pandemia, la provincia tenía problema fiscales pero, además, se decidió priorizar otros gastos relacionados a salud, seguridad, alimentación», sostuvo el ministro.

La refinanciación le permitió a Entre Ríos estirar dos años el plazo de repago del capital de la deuda y reducir la tasa de interés del 8,75% vigente al 6,9% promedio, el cual le permitirá un ahorro de unos US$ 117 millones hasta 2023.

A cambio, la provincia pagará unos US$ 26 millones en efectivo a los bonistas que entraron al canje y emitirá nuevos bonos por US$ 517.499.770, una vez que se cierre el pago el próximo 15 de marzo.

La más encaminada a seguir sus pasos es Jujuy, que el 5 de marzo anunció haber llegado a un principio acuerdo con un grupo mayoritario de acreedores para la reestructuración de un bono que vence en 2022 por US$ 210 millones, con un interés del 8,825%.

El acuerdo incluye el pago en efectivo del 60% de los intereses devengados y, el resto, a capitalizar en nuevos bonos con fecha de vencimiento en marzo de 2027, que tendrán una tasa de interés del 5,25% hasta septiembre de 2021, para luego aumentar al 5,75% hasta marzo de 2022, y al 8,375% hasta el cierre la fecha de liquidación final.

La propuesta necesitará el apoyo de, al menos, el 75% de los acreedores y la suscripción del consentimiento para la emisión de nuevos bonos cerrará el próximo 18 de marzo, aunque la provincia podrá estirar ese plazo o terminarlo en forma anticipada.

De momento quedan cuatro provincias con negociaciones abiertas: Chaco (US$ 250 millones), La Rioja (US$ 200 millones), Tierra del Fuego (US$ 200 millones) y Buenos Aires (US$ 7.148 millones).

En abril del año pasado, Buenos Aires ofreció a los tenedores de sus 23 bonos en dólares nuevos títulos con un período de gracia de tres años, un recorte del 55% de interés y del 7% en el capital, con una extensión promedio de los bonos a 13 años.

El objetivo del gobierno de Axel Kicillof es ahorrar unos US$ 5.000 millones hasta 2030 y dar aire a las arcas provinciales que, de lo contrario, deberían pagar en los próximos cuatro años cerca del 80% del total adeudado por la provincia a acreedores externos.

Sin embargo, a casi un año de aquella oferta, la propuesta fue prorrogada 13 veces y aún no consiguió el apoyo necesario para «arribar a un acuerdo que sea sostenible y duradero en el mediano y largo plazo».

«El equipo económico continúa manteniendo diálogo con los acreedores privados externos», sostuvo la cartera de Finanzas bonaerense, a cargo de Pablo López, en su último comunicado sobre este tema, en el que extendió el plazo de aceptación hasta el 26 de marzo próximo.

Los acuerdos alcanzados hasta ahora por las provincias de Córdoba (US$1.685 millones), Neuquén (US$ 700 millones), Río Negro (US$ 300 millones), Chubut (US$ 700 millones), Mendoza ( US$ 530 millones) y Salta (US$ 388 millones) guardan ciertas similitudes.

No incluyeron quitas de capital, reconocieron los intereses no pagados -que abonarán en efectivo y/o con su capitalización-, lograron la extensión de los plazos de vencimiento del capital y alcanzaron una reducción del cupón de interés promedio.

De esta forma, si bien casi ninguna redujo el total a pagar de deuda, sí alcanzaron alivios en los pagos para los próximos tres años que fueron desde los US$ 60 millones hasta los US$ 320 millones, según estimaciones privadas.

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Los “chachos” vuelven a La Rioja: el ajuste de Milei obliga a Quintela a resucitar la cuasimoneda

El gobernador riojano confirmó el regreso de los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE) para financiar aumentos salariales estatales, luego de que Nación no transfiriera los $85.000 millones solicitados como adelanto de coparticipación. El anuncio desató un cruce encendido con el ministro Luis Caputo.

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La Rioja vuelve a pagar sueldos con cuasimoneda por la falta de fondos de Nación.

El ajuste que no aparece en los discursos: cómo el gobierno Milei estrangula las provincias opositoras

★ El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, confirmó este miércoles que la provincia volverá a emitir los denominados «chachos», la cuasimoneda provincial apodada así en honor al caudillo Ángel Vicente Peñaloza, para financiar futuros aumentos salariales de los trabajadores estatales. La medida llega en un contexto de marcada restricción presupuestaria y luego de que la Nación no efectivizara el adelanto de coparticipación de $85.000 millones que el distrito reclamaba desde abril.

El BOCADE regresa: historia y contexto de una herramienta de emergencia

Los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), popularmente conocidos como «chachos», fueron aprobados por la legislatura riojana en enero de 2024, por un monto de $22.500 millones, y comenzaron a circular el 1 de julio de ese año como mecanismo de emergencia ante las tensiones financieras que ya entonces afectaban a la provincia. La primera emisión tuvo como plazo de vencimiento el 31 de diciembre de 2024, tras lo cual fue retirada de circulación.

Según explicó el propio Quintela, los bonos podrían comenzar a utilizarse para complementar los haberes de julio, que se percibirán en agosto. «Tenían un plazo de vencimiento el 31 de diciembre de 2024. Y ahora van a volver», señaló el mandatario, al tiempo que precisó que el objetivo es que «pierdan lo menos posible el poder adquisitivo». Sobre el aguinaldo, aclaró que no será alcanzado por la cuasimoneda: «Para el aguinaldo no, tal vez se pueda utilizar para un incremento».

La reaparición del instrumento pone de manifiesto las profundas dificultades financieras que enfrenta la provincia, agravadas por lo que el propio gobierno riojano califica como una retención irregular de fondos por parte de la administración Milei. Según el secretario de la Gobernación, Ricardo Herrera, el 98% de las transferencias extracoparticipables dejaron de enviarse desde que asumió el gobierno libertario, lo que representa una deuda histórica que, según estimaciones provinciales, supera los $265.000 millones.

El nudo financiero: fondos retenidos y el adelanto que no llegó

El anuncio se produce luego de semanas de gestiones frustradas. En abril de 2026, el Gobierno nacional formalizó mediante el Decreto 219/2026 el otorgamiento de adelantos de coparticipación por hasta $400.000 millones para doce provincias, entre ellas La Rioja. Sin embargo, mientras que otros distritos como Mendoza ya recibieron desembolsos concretos (un anticipo de $325.000 millones en tres cuotas), la provincia riojana sigue esperando los $85.000 millones que solicitó formalmente al Ministerio del Interior.

El ministro de Hacienda provincial, Fabián Blanco, fue terminante al desestimar cualquier lectura benevolente de la situación: los fondos solicitados no son recursos extraordinarios ni gestos de diálogo, sino plata propia de la provincia que se devuelve con intereses al 15% nominal anual.

El destino concreto, precisó, era garantizar el aguinaldo de julio y «desinflar la deuda flotante» acumulada con proveedores que no cobran en tiempo y forma desde hace meses. La demora en el desembolso, en ese marco, adquiere un cariz político que el propio Herrera no quiso descartar al señalar que confiaba en que «esto no se ha teñido de alguna cuestión política».

La situación riojana no es aislada. Fuentes vinculadas al análisis fiscal provincial advierten que al menos diez provincias atraviesan tensiones similares de liquidez, producto de la combinación entre caída de la recaudación, aumento del gasto en salarios por inflación y la política de ajuste de transferencias del gobierno nacional.

El cruce con Caputo: del RIGI a las amenazas cruzadas

El anuncio de Quintela sobre los «chachos» se produjo en el marco de una entrevista más amplia en la que el gobernador apuntó sin eufemismos contra el ministro de Economía, Luis Caputo. «Lo único que conoce es la política de beneficiar a un grupo selecto de la Argentina y del extranjero», disparó Quintela, al tiempo que cuestionó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que calificó como «una entrega total de nuestros recursos».

Sobre un eventual retorno del peronismo al poder, advirtió: «Lo vamos a investigar a él también cuando lleguemos al poder. Vamos a hacer lo que nunca hicimos, que es investigar qué sucedió en esta gestión. Por eso, los inversores tienen que tener cuidado».

La respuesta de Caputo no se hizo esperar. A través de sus redes sociales, el titular del Palacio de Hacienda respondió con descalificaciones directas, calificó a Quintela de «matón de barrio» y redobló el argumento de siempre: la situación de La Rioja es culpa del propio gobernador por no adherir al RIGI. «Por no adherir al RIGI está privando a los riojanos de más empleo, recursos y mejores salarios», sostuvo Caputo, quien también volvió a traer a colación referencias a su familia en relación con el atentado contra la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner en 2022.

Quintela respondió a su vez con una nueva publicación en la que rechazó las acusaciones: «Los tipos que hundieron y vendieron al país cada vez que tuvieron oportunidad siguen queriendo mentir y manipular la realidad. Y claro que los vamos a investigar, como corresponde».

El cruce ilustra con precisión el estado de la relación entre el gobierno de Javier Milei y los gobernadores opositores: una guerra de posiciones donde el ajuste fiscal funciona simultáneamente como instrumento económico y como herramienta de presión política sobre los distritos díscolos.

El RIGI como condición política encubierta

La insistencia de Caputo sobre el RIGI como solución para los problemas financieros de La Rioja merece una lectura crítica. La negativa de Quintela a adherir al régimen no responde a un capricho ideológico sino a una evaluación concreta de sus condiciones: el RIGI otorga a los grandes inversores privados ventajas impositivas extraordinarias, estabilidad fiscal por 30 años, libre disponibilidad de divisas y protección frente a cambios regulatorios futuros. En la práctica, como señaló el propio Quintela, implica resignar soberanía sobre los recursos estratégicos del territorio durante décadas, a cambio de inversiones cuyo derrame efectivo sobre la economía local es, cuando menos, incierto.

Encuadrar el regreso de los «chachos» como consecuencia del voluntarismo político del gobernador riojano y no como efecto directo del estrangulamiento fiscal que ejerce el gobierno nacional equivale a invertir la cadena causal. La provincia está incluida en el decreto que habilita los adelantos y aun así no recibió los fondos. La retención tiene nombre y dirección.

Puntos clave

  • La Rioja volverá a emitir los BOCADE («chachos») para financiar aumentos salariales de los empleados estatales a partir de agosto.
  • El Gobierno provincial aguarda sin respuesta los $85.000 millones solicitados como adelanto de coparticipación al amparo del Decreto 219/2026.
  • La primera emisión de los «chachos» data de enero de 2024; su vencimiento original fue el 31 de diciembre de ese año.
  • Quintela anunció que investigará la gestión de Caputo si el peronismo regresa al poder; el ministro respondió calificándolo de «matón de barrio».
  • El cruce reactualiza el conflicto estructural entre el ajuste fiscal nacional y las finanzas provinciales, con el RIGI como eje del debate.
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